Flora Cantábrica

Matias Mayor

 

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Daniel Sánchez Mata y Federico Fernández

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ADENA

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Matias Mayor López

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Vegetation ecology.3ªParte

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Fitotopografía de Asturias

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Un paisaje vegetal viene a ser, pues, un complejo de comunidades distribuidas en mosaico de acuerdo con leyes determinadas. A su vez, la comunidad es una colectividad de plantas de composición y estructura más o menos rigurosamente definidas. Se nos dibujan pues tres niveles de integración distintos: individuo, comunidad y paisaje, cada uno de ellos posee propiedades particulares de las que carecen sus componentes a nivel inferior.

 

La comunidad de individuos vegetales, Bolós (1963) posee en mayor o menor grado caracteres de unidad integrada,no reductible a la suma de sus componentes, pues de la combinación en cantidad y forma determinadas, de los organismos que la constituyen, surgen nuevas propiedades que no existían en las especies aisladas. La sombra y el frescor de un bosque no son iguales a los que producirían los mismos árboles si vivieran aislados, distantes unos de otros.

 

Para poder interpretar rectamente un paisaje vegetal no es suficiente el conocimiento de las especies de plantas que forman el mismo, es necesario también conocer las comunidades vegetales en que dichas especies se agrupan y, por fin, hay que conocer las relaciones que ligan unas comunidades con otras, tanto en el espacio (relaciones de contigüidad, zonación , etc.) como en el tiempo (dinámica de la vegetación).

 

La ciencia que estudia el paisaje vegetal se conoce como fitotopografía que Bolós (1963) define como la ciencia que estudia los complejos de fitocenosis que constituyen el paisaje vegetal.

 

Las zonas de vegetación se disponen en general en forma de bandas desde el Ecuador a los polos, en función de los factores climáticos (sobretodo temperatura y humedad).

 

Recibe el nombre de catena un conjunto determinado de zonas de vegetación (comunidades o complejos de las mismas) ordenadamente dispuestas en el espacio. La catena, de la que igual puede hablarse como caso individual que como tipo abstracto, representa pues el fenómeno concreto de la zonación. Una gran parte de la vegetación del mundo se dispone en forma de catenas cuya amplitud oscila desde la de las grandes catenas latitudinales (de paisajes complejos) que se desarrollan entre los polos y el ecuador, hasta las minúsculas disposiciones zonales que aparecen en los bordes de una charca.

 

En las montañas se manifiesta una clara zonación altitudinal, en la que los elementos constituyentes de la catena reciben el nombre de pisos de vegetación. En Asturias dada su especial topografía, podemos de decir que son muy raras las zonas llanas y en su mayoría domina un paisaje montañoso, donde abundan las vertientes tanto de solana como de umbría, por lo que se nos ofrece una gran diversidad de zonaciones altitudinales a lo largo de todo su territorio.

 

Al abordar el estudio del paisaje vegetal, es preciso distinguir entre vegetación actual, primitiva y potencial. No es posible afirmar a priori que la vegetación potencial, que se desarrollaría en caso de cesar la acción del hombre, sería exactamente igual a la primitiva que existía antes de la destrucción del paisaje por nuestros antepasados, pues algunas de las transformaciones acaecidas (erosión de los suelos por ej.) son prácticamente irreversibles.

 

Graves dificultades se oponen al conocimiento de la vegetación primitiva, sólo algunos métodos paleobotánicos, pueden suministrar datos objetivos sobre la vegetación de épocas muy lejanas. En muchas ocasiones se supone que la vegetación primitiva equivale a la potencial; si ello puede ser cierto en algunos casos, también es posible que resulte inexacto en otros. La igualdad entre los dos estados, solo se daría si desde el momento en que el hombre empezó a alterar el paisaje, no se hubieran producido cambios importantes en el clima o en las demás condiciones de vegetación y si todas las transformaciones acaecidas hubiesen sido de carácter reversible.

 

Debido a estas dificultades, los esfuerzos de los geobotánicos se han centrado, más que en averiguar la vegetación primitiva, en investigar la vegetación potencial que cada punto de la corteza terrestre presenta en el momento actual, para albergar una determinada vegetación. Tüxen (1956), definen el concepto de vegetación potencial, como la que se desarrollaría en un lugar concreto si desapareciera la acción del hombre.

 

Bolós (1963),agrupa las comunidades estables de carácter potencial en dos categorías: clímax y comunidades permanentes. Las primeras ,se dan en los llamados lugares “normales”, es decir en superficies horizontales o poco inclinadas y orientadas al este o al oeste y las segundas, se limitan a ocupar puntos en condiciones extremas, cuyo clima local o cuyas particularidades edáficas no corresponden a las normales del país (umbrías, solanas) o bien se hallan en otros lugares especiales (rocas, pedregales, borde de ríos, turberas, etc.).

 

Puede suceder que una comunidad que ejerce la función de clímax en una parte de su área, sólo se comporte como comunidad permanente en lugares extremos.

 

Walter (1979), establece tres tipo de vegetación en relación con el clima: zonal, extrazonal, y azonal. Por vegetación zonal se entiende aquella que se sitúa en superficies llanas, donde los factores climáticos pueden ejercer su acción sin verse alterados por las condiciones del relieve y del suelo.

 

Vegetación extrazonal es aquella, donde los factores microclimáticos ejercen una mayor influencia que el clima general, de tal forma, que las comunidades ocuparían o bien las laderas soleadas (buscando la sequedad y el calor) o las umbrías (que ofrecen más frescor y humedad). En Asturias, un claro ejemplo de vegetación extrazonal nos lo ofrecen los encinares, que buscan las vertientes soleadas calizas más termófilas y secas que el clima general. Finalmente por vegetación azonal se entiende aquella, en la que son más importantes determinadas características del suelo que del clima (como sucede con las dunas, alisedas, turberas, etc.).

 

Las comunidades clímax, ocupan una posición central y privilegiada en el paisaje, siendo las más representativas.

 

En el paisaje potencial, que se desarrollaría si el hombre cesase de influir sobre la vegetación, nos suministraría un criterio de valor extraordinario para la división territorial en áreas homogéneas. Los dominios climácicos, territorios en que desempeña la función clímax una comunidad determinada (grupo socioecológico, asociación),deben ser considerados como las unidades básicas en todo intento de interpretación del paisaje.

 

La vegetación no solo varía de un sitio a otro en consonancia con los distintos ambientes que se van presentando, sino que en el mismo punto es susceptible también de transformarse con el paso del tiempo.

 

Los procesos de sustitución de unas comunidades por otras en un mismo lugar en el transcurso del tiempo reciben el nombre de sucesión. Cada paso importante de la sucesión, es decir, la sustitución de una asociación por otra, constituye una etapa. Las diferentes etapas que se dan en la naturaleza en los procesos de sucesión vegetal reciben el nombre de series

 

El paisaje actual puede incluir fragmentos importantes de la vegetación natural estable, pero por lo común, las áreas más o menos intactas, sólo representan en él una exigua proporción del terreno total, cubierto en grandes extensiones por comunidades degradadas por el hombre. Esta situación crea, que una superficie homogénea determinada, que en condiciones naturales se hallaría ocupada por un solo tipo de vegetación, puede estarlo, en el momento presente, por varios tipos de comunidades sustituyentes, como consecuencia de estar sometida a una serie regresiva. Este hecho obligó a que se introdujera un nuevo concepto fitotopográfico: tesela, que se definió como toda porción de terreno ecológicamente homogénea y capaz por ello de sostener una determinada comunidad estable, así como las asociaciones sustituyentes de la misma.

Con el fin de hacernos una idea del paisaje vegetal asturiano, incluimos 28 zonaciones de la vegetación de las localidades geográficas mas representativas, donde recogen las siguientes comunidades vegetales: dunas, marismas, acantilados marinos, vegetación de las playas, turberas, vegetación de los roquedos y pedregales, pastizales de diente y de siega, brezales, tojales piornales, bosques caducifolios( alisedas, hayedos, robledales, abedulares) y bosques perennifolios (encinares).

 

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M.Mayor López.1999. Ecología de la Flora y Vegetación del  Principado de Asturias.

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RIDEA. Oviedo

 

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