{"id":59154,"date":"2025-12-12T12:55:47","date_gmt":"2025-12-12T10:55:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=59154"},"modified":"2025-12-12T12:55:47","modified_gmt":"2025-12-12T10:55:47","slug":"senora-de-guadalupe-12-de-diciembre-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=59154","title":{"rendered":"Se\u00f1ora de Guadalupe &#8211; 12 de diciembre &#8211; M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=https%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D59154&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=Se\u00f1ora de Guadalupe - 12 de diciembre - M\u00e9xico - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p>Se\u00f1ora de Guadalupe &#8211; 12 de diciembre &#8211; M\u00e9xico<br \/>\nCOMPARTIR<\/p>\n<p>\u00abVirgen Mar\u00eda de Guadalupe, dulce Se\u00f1ora y Madre nuestra, nos volvemos a ti para agradecerte de todo coraz\u00f3n que hayas querido que la canonizaci\u00f3n de tu fiel servidor, Juan Diego, \u00abel m\u00e1s peque\u00f1o de tus hijos\u00bb, haya sido aqu\u00ed, en tu \u00abcasita sagrada\u00bb del Tepeyac.<br \/>\n\u00abMadre, te pedimos fervientemente que esta canonizaci\u00f3n sirva para para impulsar la Nueva Evangelizaci\u00f3n en toda Am\u00e9rica y en el mundo entero. Que Juan Diego, a quien podemos ya venerar como santo, sea un verdadero modelo de vida cristiana para \u00abtodos los moradores de estas tierras y dem\u00e1s amadores tuyos que invocan tu nombre\u00bb.<br \/>\nS\u00faplica a la Virgen de Guadalupe, pronunciada por<br \/>\nel Santo Padre durante la Misa de Canonizaci\u00f3n de San Juan Diego<br \/>\nel 31 de julio, 2002<br \/>\nEL NICAN MOPOHUA:<br \/>\nEs el relato de las Apariciones de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe al Beato Juan Diego, ind\u00edgena azteca, ocurridas del 9 al 12 de diciembre de 1531. Escrito originalmente en la lengua n\u00e1huatl, todav\u00eda en uso en varias regiones de M\u00e9xico. Las dos palabras iniciales Nican Mopohua se han usado por antonomasia para identificar este relato, aunque muchos documentos ind\u00edgenas comienzan igual. El t\u00edtulo completo es: \u00abAqu\u00ed se cuenta se ordena como hace poco milagrosamente se apareci\u00f3 la Perfecta Virgen Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, nuestra Reina; all\u00e1 en el Tepeyac, de renombre Guadalupe\u00bb. Es la principal fuente de nuestro conocimiento del Mensaje de la Sma. Virgen al Beato Juan Diego, a M\u00e9xico y al Mundo. La copia m\u00e1s antigua se halla en la Biblioteca P\u00fablica de Nueva York Rare Books and Manuscripts Department. The New York Public Library, Astor, Lenox and Tilden Foundation.<br \/>\nEL AUTOR:<br \/>\nSe atribuye a Don Antonio Valeriano (1520?-1605?) sabio ind\u00edgena aventajado disc\u00edpulo de Fr. Bernardino de Sahag\u00fan. Don Antonio recibi\u00f3 la historia de labios del vidente, muerto en 1548.<br \/>\nEL ARGUMENTO:<br \/>\nSe narra la Evangelizaci\u00f3n de una cultura por la intervenci\u00f3n de Dios y de la Sant\u00edsima Virgen. Leyendo entre l\u00edneas y m\u00e1s, desde la \u00f3ptica n\u00e1huatl, se percata uno de c\u00f3mo esta Evangelizaci\u00f3n empap\u00f3 hasta las m\u00e1s \u00edntimas fibras de la cultura pre-hisp\u00e1nica.<br \/>\nSe lleva a cabo la uni\u00f3n de dos pueblos irreconciliables. En la plenitud de los tiempos para Am\u00e9rica aparece Mar\u00eda Sant\u00edsima portadora de Cristo. Hay una identificaci\u00f3n de lo esencial de la Biblia: Cristo, centro de la Historia- (Juan 3,14-16) con lo esencial del Nican Mopohua (vv.26-27) y con lo esencial del mensaje gl\u00edfico de la Imagen de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe: el Ni\u00f1o Sol que lleva en su vientre Sant\u00edsimo.<br \/>\nLOS PROTAGONISTAS:<br \/>\nLa Virgen que pide un templo para manifestar a su Hijo. El Beato Juan Diego, vidente y confidente de la Sma. Virgen. El Obispo Fr. Juan de Zum\u00e1rraga a cuya Autoridad se conf\u00eda el asunto. El T\u00edo del Beato Juan Diego, sanado milagrosamente. Los criados del Obispo que siguen al Beato Juan Diego. Lo esp\u00edan. La ciudad entera que reconoce lo sobrenatural de la imagen y entrega su coraz\u00f3n a la Sma. Virgen.<br \/>\nLAS APARICIONES:<br \/>\nRelato de las apariciones de acuerdo al Nican Mopohua, el escrito m\u00e1s antiguo que existe sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe.<br \/>\nPrimera Aparici\u00f3n:<br \/>\nEra s\u00e1bado muy de madrugada cuando Juan Diego ven\u00eda en pos del culto divino y de sus mandatos a Tlatilolco.<br \/>\nAl llegar junto al cerrito llamado Tepeyacac, amanec\u00eda; y oy\u00f3 cantar arriba del cerro; semejaba canto de varios p\u00e1jaros; callaban a ratos las voces de los cantores; y parec\u00eda que el monte les respond\u00eda. Su canto, muy suave y deleitoso, sobrepasaba al del coyolt\u00f3totl y del tzinizcan y de otros p\u00e1jaros lindos que cantan.<br \/>\nSe par\u00f3 Juan Diego para ver y dijo para s\u00ed: \u00ab\u00bfPor ventura soy digno de lo que oigo?, \u00bfQuiz\u00e1s sue\u00f1o?, \u00bfMe levanto de dormir?, \u00a1D\u00f3nde estoy?, \u00bfAcaso en el para\u00edso terrenal, que dejaron dicho los viejos, nuestros mayores?, \u00bfAcaso ya en el cielo?\u00bb<br \/>\nEstaba viendo hacia el oriente, arriba del cerrillo, de donde proced\u00eda el precioso canto celestial.<br \/>\nY as\u00ed que ces\u00f3 repentinamente y se hizo el silencio, oy\u00f3 que le llamaban de arriba del cerrito y le dec\u00edan: \u00abJuanito, Juan Dieguito.\u00bb<br \/>\nLuego se atrevi\u00f3 a ir a donde le llamaban. No se sobresalt\u00f3 un punto, al contrario, muy contento, fue subiendo el cerrillo, a ver de d\u00f3nde le llamaban.<br \/>\nCuando lleg\u00f3 a la cumbre vio a una se\u00f1ora, que estaba all\u00ed de pie y que le dijo que se acercara.<br \/>\nLlegado a su presencia, se maravill\u00f3 mucho de su sobrehumana grandeza: su vestidura era radiante como el sol; el risco en que posaba su planta, flechado por los resplandores, semejaba una ajorca de piedras preciosas; y relumbraba la tierra como el arco iris. Los mezquites, nopales y otras diferentes hierbecillas que all\u00ed se suelen dar parec\u00edan de esmeralda; su follaje, finas turquesas; y sus ramas y espinas brillaban como el oro.<br \/>\nSe inclin\u00f3 delante de ella y oy\u00f3 su palabra, muy suave y cort\u00e9s, cual de quien atrae y estima mucho.<br \/>\nElla le dijo: \u00ab\u00bfJuanito, el mas peque\u00f1o de mis hijos, d\u00f3nde vas?\u00bb<br \/>\nEl respondi\u00f3: Se\u00f1ora y Ni\u00f1a m\u00eda, tengo que llegar a tu casa de M\u00e9xico Tlatilolco, a seguir las cosas divinas, que nos dan y ense\u00f1an nuestros sacerdotes, delegados de Nuestro Se\u00f1or\u00bb. Ella luego le habl\u00f3 y le descubri\u00f3 su santa voluntad. Le dijo: \u00abSabe y ten entendido, t\u00fa el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hijos, que yo soy la siempre Virgen Mar\u00eda, Madre del verdadero Dios por quien se vive: del Creador cabe quien est\u00e1 todo: Se\u00f1or del cielo y de la tierra. Deseo vivamente que se me erija aqu\u00ed un templo, para en \u00e9l mostrar y dar todo mi amor, compasi\u00f3n, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre, a ti, a todos vosotros juntos los moradores de esta tierra y a los dem\u00e1s amadores m\u00edos que me invoquen y en mi conf\u00eden; o\u00edr all\u00ed sus lamentos y remediar todas sus miserias, penas y dolores.<br \/>\nY para realizar lo que mi clemencia pretende, ve al palacio del Obispo de M\u00e9xico y le dir\u00e1s c\u00f3mo yo te env\u00edo a manifestarle lo que deseo, que aqu\u00ed me edifique un templo: le contar\u00e1s puntualmente cuanto has visto y admirado, y lo que has o\u00eddo. Ten por seguro que te lo agradecer\u00e9 bien y lo pagar\u00e9, porque te har\u00e9 feliz y merecer\u00e1s mucho que yo recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Mira que ya has o\u00eddo mi mandato hijo m\u00edo el mas peque\u00f1o, anda y pon todo tu esfuerzo.\u00bb<br \/>\nJuan Diego contest\u00f3: Se\u00f1ora m\u00eda, ya voy a cumplir tu mandato; por ahora me despido de ti, yo tu humilde siervo.\u00bb<br \/>\nLuego baj\u00f3, para ir a hacer su mandato; y sali\u00f3 a la calzada que viene en l\u00ednea recta a M\u00e9xico.\u00bb<br \/>\nSegunda Aparici\u00f3n:<br \/>\nHabiendo entrado sin delaci\u00f3n en la ciudad, Juan Diego se fue en derechura al palacio del obispo que era el prelado que muy poco antes hab\u00eda venido y se llamaba Fray Juan de Zum\u00e1rraga, religioso de San Francisco. Apenas lleg\u00f3 trat\u00f3 de verle; rog\u00f3 a sus criados que fueran a anunciarle. Y pasado un buen rato, vinieron a llamarle, que hab\u00eda mandado el se\u00f1or Obispo que entrara.<br \/>\nLuego que entr\u00f3, en seguida le dio el recado de la Se\u00f1ora del Cielo; y tambi\u00e9n le dijo cuanto admir\u00f3, vio y oy\u00f3. Despu\u00e9s de o\u00edr toda su pl\u00e1tica y su recado, pareci\u00f3 no darle cr\u00e9dito. El Obispo le respondi\u00f3; \u00abOtra vez vendr\u00e1s, hijo m\u00edo, y te oir\u00e9 m\u00e1s despacio; lo ver\u00e9 muy desde el principio y pensar\u00e9 en la voluntad y deseo con que has venido.\u00bb Juan Diego sali\u00f3 y se vino triste, porque de ninguna manera se realiz\u00f3 su mensaje. En el mismo d\u00eda se volvi\u00f3; se vino derecho a la cumbre del cerrito, y acert\u00f3 con la Se\u00f1ora del Cielo, que le estaba aguardando, all\u00ed mismo donde le vio la primera vez: \u00abSe\u00f1ora, la mas peque\u00f1a de mis hijas. Ni\u00f1a m\u00eda, fui a donde me enviaste a cumplir tu mandato, le vi y le expuse tu mensaje, as\u00ed como me advertiste; me recibi\u00f3 benignamente y me oy\u00f3 con atenci\u00f3n; pero en cuanto me respondi\u00f3, apareci\u00f3 que no lo tuvo por cierto. Me dijo: Otra vez vendr\u00e1s, te oir\u00e9 mas despacio, ver\u00e9 muy desde el principio el deseo y voluntad con que has venido. Comprend\u00ed perfectamente en la manera que me respondi\u00f3 que piensa que es quiz\u00e1s invenci\u00f3n m\u00eda que t\u00fa quieres que aqu\u00ed te hagan un templo y que acaso no es de orden tuya; por lo cual te ruego encarecidamente, Se\u00f1ora y Ni\u00f1a m\u00eda, que a alguno de los principales, conocido y respetado y estimado, le encargues que lleve tu mensaje, para que le crean; porque yo soy solo un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda, y t\u00fa, Ni\u00f1a m\u00eda, la mas peque\u00f1a de mis hijas, Se\u00f1ora, me env\u00edas a un lugar por donde no ando y donde no paro. Perd\u00f3name que te cause pesadumbre y caiga en tu enojo, Se\u00f1ora y Due\u00f1a m\u00eda.\u00bb Le respondi\u00f3 la Sant\u00edsima Virgen: \u00abOye, hijo m\u00edo el mas peque\u00f1o, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad; pero es de todo punto preciso que tu mismo solicites y ayudes y que con tu mediaci\u00f3n se cumpla mi voluntad. Mucho te ruego, hijo m\u00edo el mas peque\u00f1o, y con rigor te mando, que otra vez vayas ma\u00f1ana a ver al Obispo. Dale parte en mi nombre y hazle saber por entero mi voluntad: que tiene que poner por obra el templo que le pido. Y otra vez dile que yo en persona, la siempre Virgen Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, te env\u00eda.\u00bb<br \/>\nRespondi\u00f3 Juan Diego: \u00abSe\u00f1ora y Ni\u00f1a m\u00eda, no te cause yo aflicci\u00f3n; de muy buena gana ir\u00e9 a cumplir tu mandato; de ninguna manera dejar\u00e9 de hacerlo ni tengo por penoso el camino. Ir\u00e9 a hacer tu voluntad, pero acaso no ser\u00e9 o\u00eddo con agrado; o si fuese o\u00eddo, quiz\u00e1s no me creer\u00e1. Ma\u00f1ana en la tarde cuando se ponga el sol vendr\u00e9 a dar raz\u00f3n de tu mensaje, con lo que responda el prelado. ya me despido, Hija m\u00eda, la mas peque\u00f1a, mi Ni\u00f1a y Se\u00f1ora. Descansa entretanto\u00bb. Luego se fue \u00e9l a descansar a su casa.<br \/>\nTercera Aparici\u00f3n:<br \/>\nAl d\u00eda siguiente, domingo muy de madrugada, sali\u00f3 de su casa y se vino derecho a Tlatilolco a instruirse de las cosas divinas y estar presente en la cuenta para ver en seguida al prelado. casi a las diez, se aprest\u00f3, despu\u00e9s de que se oy\u00f3 Misa y se hizo la cuenta y se dispers\u00f3 el gent\u00edo. Al punto se fue Juan Diego al palacio del se\u00f1or Obispo. Apenas lleg\u00f3, hizo todo empe\u00f1o para verle: otra vez con mucha dificultad le vio; se arrodill\u00f3 a sus pies; se entristeci\u00f3 y llor\u00f3 al exponerle el mandato de la Se\u00f1ora del Cielo, que ojal\u00e1 que creyera su mensaje y la voluntad de la Inmaculada de erigirle su templo donde manifest\u00f3 que lo quer\u00eda. El se\u00f1or Obispo, para cerciorarse le pregunt\u00f3 muchas cosas, donde la vio y c\u00f3mo era; y el refiri\u00f3 todo perfectamente al se\u00f1or Obispo. M\u00e1s aunque explic\u00f3 con precisi\u00f3n la figura de ella y cuanto hab\u00eda visto y admirado, que en todo se descubr\u00eda ser ella la siempre Virgen Sant\u00edsima Madre del Salvador Nuestro Se\u00f1or Jesucristo; sin embargo, el (Obispo) no le dio cr\u00e9dito y dijo que no solamente por su pl\u00e1tica y solicitud se hab\u00eda de hacer lo que ped\u00eda; que, adem\u00e1s, era muy necesaria alguna se\u00f1al para que se le pudiera creer que le enviaba la misma Se\u00f1ora del cielo. As\u00ed que lo oy\u00f3 dijo Juan Diego al Obispo: \u00abSe\u00f1or, mira cual ha de ser la se\u00f1al que pides; que luego ir\u00e9 a ped\u00edrsela a la Se\u00f1ora del Cielo que me envi\u00f3 ac\u00e1.\u00bb Viendo el Obispo que ratificaba todo sin dudar ni retractar nada, le despidi\u00f3. Mand\u00f3 inmediatamente unas gentes de su casa, en quienes pod\u00eda confiar, que le vinieran siguiendo y vigilando mucho a d\u00f3nde iba y a qui\u00e9n ve\u00eda y hablaba. As\u00ed se hizo. Juan Diego se vino derecho y camin\u00f3 la calzada; los que ven\u00edan tras \u00e9l, donde pasa la barranca, cerca del puente del Tepeyacac, le perdieron; y aunque m\u00e1s buscaran por todas partes, en ninguna le vieron. As\u00ed es que se regresaron, no solamente porque se fastidiaron, sino tambi\u00e9n porque les estorb\u00f3 su intento y les dio enojo. Eso fueron a informar al se\u00f1or Obispo, inclin\u00e1ndose a que no le creyera: le dijeron que nom\u00e1s le enga\u00f1aba; que nom\u00e1s forjaba lo que ven\u00eda a decir, o que \u00fanicamente so\u00f1aba lo que dec\u00eda y ped\u00eda; y en suma discurrieron que si otra vez volv\u00eda le hab\u00edan de coger y castigar con dureza, para que nunca m\u00e1s mintiera y enga\u00f1ara. Entre tanto, Juan Diego estaba con la Sant\u00edsima Virgen, dici\u00e9ndole la respuesta que tra\u00eda del se\u00f1or Obispo; la que o\u00edda por la Se\u00f1ora le dijo: \u00abBien est\u00e1 hijito m\u00edo, volver\u00e1s aqu\u00ed ma\u00f1ana para que lleves al Obispo la se\u00f1al que te ha pedido; con esto te creer\u00e1 y acerca de esto ya no dudar\u00e1 ni de ti sospechar\u00e1; y s\u00e1bete, hijito m\u00edo, que yo te pagar\u00e9 tu cuidado y el trabajo y cansancio que por m\u00ed has emprendido; ea, vete ahora, que ma\u00f1ana aqu\u00ed te aguardo.\u00bb<br \/>\nCuarta Aparici\u00f3n:<br \/>\n\u00abAl d\u00eda siguiente, lunes, cuando ten\u00eda que llevar Juan Diego alguna se\u00f1al para ser cre\u00eddo, ya no volvi\u00f3. Porque cuando lleg\u00f3 a su casa, a un t\u00edo que ten\u00eda, llamado Juan Bernardino, le hab\u00eda dado enfermedad, y estaba muy grave. Primero fue a llamar a un m\u00e9dico y le auxili\u00f3; pero ya no era tiempo, ya estaba muy grave. Por la noche, le rog\u00f3 su t\u00edo que de madrugada saliera y viniera a Tlatilolco a llamar a un sacerdote, que fuera a confesarle y disponerle, porque estaba muy cierto de que era tiempo de morir y que ya no se levantar\u00eda ni sanar\u00eda. El martes, muy de madrugada, se vino Juan Diego de su casa a Tlatilolco a llamar al sacerdote; y cuando ven\u00eda llegando al camino que sale junto a la ladera del cerrillo del Tepeyacac, hacia el poniente por donde ten\u00eda costumbre de pasar, dijo: \u00abSi me voy derecho, no sea que me vaya a ver la Se\u00f1ora, y en todo caso me detenga, para que lleve la se\u00f1al al prelado, seg\u00fan me previno; que primero nuestra aflicci\u00f3n nos deje y primero llame yo de prisa al sacerdote; el pobre de mi t\u00edo lo est\u00e1 ciertamente aguardando.\u00bb Luego dio vuelta al cerro; subi\u00f3 por entre \u00e9l y pas\u00f3 al otro lado, hacia el oriente, para llegar pronto a M\u00e9xico y que no le detuviera la Se\u00f1ora del Cielo. Pens\u00f3 que por donde di\u00f3 la vuelta no pod\u00eda verle la que est\u00e1 mirando bien a todas partes. La vio bajar de la cumbre del cerrillo y que estuvo mirando hacia donde antes \u00e9l la ve\u00eda. Sali\u00f3 a su encuentro a un lado del cerro y le dijo: \u00ab\u00bfQue hay, hijo m\u00edo el m\u00e1s peque\u00f1o?, \u00bfa d\u00f3nde vas?\u00bb. Se apen\u00f3 \u00e9l un poco, o tuvo verguenza, o se asust\u00f3. Se inclin\u00f3 delante de ella y la salud\u00f3, diciendo: \u00abNi\u00f1a m\u00eda, la mas peque\u00f1a de mis hijas. Se\u00f1ora, ojal\u00e1 est\u00e9s contenta. \u00bfComo has amanecido?, \u00bfEst\u00e1s bien de salud, Se\u00f1ora y Ni\u00f1a m\u00eda? Voy a causarte aflicci\u00f3n: sabe, Ni\u00f1a m\u00eda, que est\u00e1 muy malo un pobre siervo tuyo, mi t\u00edo: le ha dado la peste, y est\u00e1 para morir. Ahora voy presuroso a tu casa de M\u00e9xico a llamar a uno de los sacerdotes amados de Nuestro Se\u00f1or, que vaya a confesarle y disponerle; porque desde que nacimos vinimos a aguardar el trabajo de nuestra muerte. Pero s\u00ed voy a hacerlo, volver\u00e9 luego otra vez aqu\u00ed, para ir a llevar tu mensaje. Se\u00f1ora y Ni\u00f1a m\u00eda, perd\u00f3name, tenme por ahora paciencia; no te enga\u00f1o. Hija m\u00eda la mas peque\u00f1a, ma\u00f1ana vendr\u00e9 a toda prisa.\u00bb<br \/>\nDespu\u00e9s de o\u00edr la pl\u00e1tica de Juan Diego, respondi\u00f3 la piados\u00edsima Virgen: \u00abOye y ten entendido hijo m\u00edo el mas peque\u00f1o, que es nada lo que te asusta y aflije; no se turbe tu coraz\u00f3n; no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. \u00bfNo estoy yo aqu\u00ed?, \u00bfNo soy tu Madre?, \u00bfNo est\u00e1s bajo mi sombra?, \u00bfNo soy yo tu salud?, \u00bfNo est\u00e1s por ventura en mi regazo?, \u00bfQu\u00e9 mas has menester?. No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu t\u00edo, que no morir\u00e1 ahora de ella; est\u00e1 seguro de que san\u00f3.\u00bb (Y entonces san\u00f3 su t\u00edo, seg\u00fan despu\u00e9s se supo). Cuando Juan Diego oy\u00f3 estas palabras de la Se\u00f1ora del Cielo consol\u00f3 mucho; qued\u00f3 contento. Le rog\u00f3 que cuanto antes se despachara a ver al se\u00f1or Obispo, a llevarle alguna se\u00f1al y prueba, a fin de que creyera. La Se\u00f1ora del Cielo le orden\u00f3 luego que subiera a la cumbre del cerrito, donde antes la ve\u00eda. Le dijo: \u00abSube, hijo m\u00edo el mas peque\u00f1o, a la cumbre del cerrito; all\u00ed donde me viste y te di \u00f3rdenes, hallar\u00e1s que hay diferentes flores; c\u00f3rtalas, j\u00fantalas, rec\u00f3gelas; en seguida baja y tr\u00e1elas a mi presencia.\u00bb Al punto subi\u00f3 Juan Diego al cerrillo. Y cuando lleg\u00f3 a la cumbre, se asombr\u00f3 mucho de que hubieran brotado tantas varias exquisitas rosas de Castilla, antes del tiempo en que se dan, porque a la saz\u00f3n se encrudec\u00eda el hielo. Estaban muy fragantes y llenas del roc\u00edo de la noche, que semejaba perlas preciosas. Luego empez\u00f3 a cortarlas; las junt\u00f3 todas y las hecho en su regazo. La cumbre del cerrito no era lugar en que se dieran ningunas flores, porque ten\u00eda muchos riscos, abrojos, espinas, nopales y mezquites; y si se sol\u00edan dar hierbecillas, entonces era el mes de diciembre, en que todo lo come y echa a perder el hielo. Baj\u00f3 inmediatamente y trajo a la Se\u00f1ora del Cielo las diferentes flores que fue a cortar; la que, as\u00ed como las vio, las cogi\u00f3 con su mano y otra vez se las ech\u00f3 en el regazo, dici\u00e9ndole: \u00abHijo m\u00edo el mas peque\u00f1o, esta diversidad de flores es la prueba y se\u00f1al que llevar\u00e1s al Obispo. Le dir\u00e1s en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que \u00e9l tiene que cumplirla. T\u00fa eres mi embajador, muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que s\u00f3lo delante del Obispo despliegues tu manta y descubras lo que llevas. Contar\u00e1s bien todo; dir\u00e1s que te mand\u00e9 subir a la cumbre del cerrito, que fueras a cortar flores, y todo lo que viste y admiraste, para que puedas inducir al prelado a que d\u00e9 su ayuda, con objeto de que se haga y erija el templo que he pedido.\u00bb Despu\u00e9s que la Se\u00f1ora del Cielo le dio su consejo, se puso en camino por la calzada que viene derecho a M\u00e9xico; ya contento y seguro de salir bien, trayendo con mucho cuidado lo que portaba en su regazo, no fuera que algo se le soltara de las manos, goz\u00e1ndose en la fragancia de las variadas hermosas flores.<br \/>\nEL MILAGRO DE LA IMAGEN:<br \/>\nAl llegar Juan Diego al palacio del Obispo salieron a su encuentro el mayordomo y otros criados del prelado. Les rog\u00f3 que le dijeran que deseaba verle; pero ninguno de ellos quiso, haciendo como que no le o\u00edan, sea porque era muy temprano, sea porque ya le conoc\u00edan, que solo los molestaba, porque les era inoportuno; adem\u00e1s ya les hab\u00edan informado sus compa\u00f1eros que le perdieron de vista, cuando hab\u00edan ido en su seguimiento. Largo rato estuvo esperando Juan Diego. Como vieron que hac\u00eda mucho que estaba all\u00ed, de pie, cabizbajo, sin hacer nada, decidieron llamarlo por si acaso; adem\u00e1s, al parecer tra\u00eda algo que portaba en su regazo, por lo que se acercaron a \u00e9l, para ver lo que tra\u00eda y satisfacerse. Viendo Juan Diego que no les pod\u00eda ocultar lo que tra\u00eda, y que por eso le hab\u00edan de molestar, empujar y aporrear, descubri\u00f3 un poco que eran flores; y al ver que todas eran diferentes, y que no era entonces el tiempo en que se daban, se asombraron much\u00edsimo de ello, lo mismo de que estuvieran muy frescas, y tan abiertas, tan fragantes y tan preciosas. Quisieron coger y sacarle algunas; pero no tuvieron suerte las tres veces que se atrevieron a tomarlas; porque cuando iban a cogerlas ya no se ve\u00edan verdaderas flores, sino que les parec\u00edan pintadas o labradas o cosidas en la manta. Fueron luego a decirle al se\u00f1or Obispo lo que hab\u00edan visto y que pretend\u00eda verle el indito que tantas veces hab\u00eda venido; el cual hac\u00eda mucho que por eso aguardaba, queriendo verle. Cay\u00f3, al o\u00edrlo, el se\u00f1or Obispo en la cuenta de que aquello era la prueba, para que se certificara y cumpliera lo que solicitaba el indito. En seguida mand\u00f3 que entrara a verle. Luego que entr\u00f3, se humill\u00f3 delante de \u00e9l, as\u00ed como antes lo hiciera, y cont\u00f3 de nuevo todo lo que hab\u00eda visto y admirado, y tambi\u00e9n su mensaje. (Juan Diego) le dijo: \u00abSe\u00f1or, hice lo que me ordenaste, que fuera a decir a mi Ama, la Se\u00f1ora del Cielo, Santa Mar\u00eda preciosa Madre de Dios, que ped\u00edas una se\u00f1al para poder creerme que le has de hacer el templo donde ella te pide que lo erijas; y adem\u00e1s le dije que yo te hab\u00eda dado mi palabra de traerte alguna se\u00f1al y prueba, que me encargaste, de su voluntad. Condescendi\u00f3 a tu recado y acogi\u00f3 benignamente lo que pides, alguna se\u00f1al y prueba para que se cumpla su voluntad. Hoy muy temprano me mand\u00f3 que otra vez viniera a verte; le ped\u00ed la se\u00f1al para que me creyeras, seg\u00fan me hab\u00eda dicho que me la dar\u00eda; y al punto lo cumpli\u00f3; me despach\u00f3 a la cumbre del cerrillo, donde antes ya la viera, a que fuese a cortar varias flores. Despu\u00e9s que fui a cortarlas las traje abajo; las cogi\u00f3 con su mano y de nuevo las ech\u00f3 en mi regazo, para que te las trajera y a ti en persona te las diera. Aunque yo sab\u00eda bien que la cumbre del cerrillo no es lugar para que se den flores, porque solo hay muchos riscos, abrojos, espinas, nopales y mezquites, no por eso dud\u00e9. Cuando fui llegando a la cumbre del cerrillo vi que estaba en el para\u00edso, donde hab\u00eda juntas todas las varias y exquisitas rosas de castilla, brillantes de roc\u00edo, que luego fui a cortar. Ella me dijo por qu\u00e9 te las hab\u00eda de entregar; y as\u00ed lo hago, para que en ellas veas la se\u00f1al que me pides y cumplas su voluntad; y tambi\u00e9n para que aparezca la verdad de mi palabra y de mi mensaje. H\u00e9las aqu\u00ed: rec\u00edbelas.\u00bb Desenvolvi\u00f3 luego su manta, pues ten\u00eda en su regazo las flores; y as\u00ed que se esparcieron por el suelo todas las diferentes flores, se dibuj\u00f3 en ella de repente la preciosa imagen de la siempre Virgen Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, de la manera que est\u00e1 y se guarda hoy en su templo del Tepeyacac, que se nombra Guadalupe. Luego que la vio el se\u00f1or Obispo, \u00e9l y todos los que all\u00ed estaban, se arrodillaron; mucho la admiraron; se levantaron a verla, se entristecieron y acongojaron, mostrando que la contemplaron con el coraz\u00f3n y el pensamiento. El se\u00f1or Obispo con l\u00e1grimas de tristeza or\u00f3 y le pidi\u00f3 perd\u00f3n de no haber puesto en obra su voluntad y su mandato. Cuando se puso de pie desat\u00f3 del cuello de Juan Diego, del que estaba atada, la manta en que se dibuj\u00f3 y apareci\u00f3 la Se\u00f1ora del Cielo. Luego la llev\u00f3 y fue a ponerla en su oratorio. Un d\u00eda mas permaneci\u00f3 Juan Diego en la casa del Obispo, que a\u00fan le detuvo. Al d\u00eda siguiente le dijo: \u00abEa, a mostrar d\u00f3nde es voluntad de la Se\u00f1ora del Cielo que le erijan su templo.\u00bb Inmediatamente se invit\u00f3 a todos para hacerlo.<br \/>\nEL MISTERIO DE LOS OJOS DE LA VIRGEN:<br \/>\nEl 27 de marzo de 1956. En lo que constituye el primer reporte emitido por un m\u00e9dico sobre los ojos de la imagen, \u00e9l certifica la presencia del triple reflejo (Efecto de Samson-Purkinje) caracter\u00edstico de todo ojo humano normal vivo y afirma que las im\u00e1genes resultantes se ubican exactamente donde deber\u00edan estar seg\u00fan el citado efecto, y tambi\u00e9n que la distorsi\u00f3n de las im\u00e1genes concuerda perfectamente con la curvatura de la c\u00f3rnea. Ese mismo a\u00f1o otro oftalm\u00f3logo, el Dr. Rafael Torrija Lavoignet, examin\u00f3 los ojos de la imagen ya con mas detenimiento y con la utilizaci\u00f3n de un oftalmoscopio. El Dr. Lavoignet reporta la aparente figura humana en las c\u00f3rneas de ambos ojos, con la ubicaci\u00f3n y distorsi\u00f3n propias de un ojo humano normal, notando adem\u00e1s una inexplicable apariencia \u00abviva\u00bb de los ojos al ser examinados. Varias otras inspecciones de los ojos han sido realizadas por m\u00e9dicos oftalm\u00f3logos luego de \u00e9stas iniciales. Con mayores o menores detalles todas concuerdan en general con las dos primeras aqu\u00ed expuestas. en 1979, por el Dr. Jos\u00e9 Aste Tonsmann, un graduado de la Universidad de Cornell trabajando para IBM en procesamiento digital de im\u00e1genes, al digitalizar \u00e9ste a altas resoluciones una muy buena fotograf\u00eda de la cara de la Virgen tomada directamente de la tilma original. Luego de procesar las im\u00e1genes de los ojos por diversos m\u00e9todos para eliminar \u00abruidos\u00bb y destacar detalles el Dr. Tonsmann realiz\u00f3 lo que ser\u00edan incre\u00edbles descubrimientos: no solamente era claramente visible en ambos ojos el \u00abbusto humano\u00bb, sino tambi\u00e9n por lo menos otras cuatro figuras humanas eran tambi\u00e9n visibles en ambos ojos.<br \/>\nEl Dr. Aste Tonsmann publicar\u00e1 en unos meses mas sus \u00faltimos estudios efectuados sobre los ojos en la tilma, con completos detalles y fotograf\u00edas. Quiz\u00e1s uno de los aspectos mas fascinantes de su trabajo es su opini\u00f3n de que Nuestra Se\u00f1ora no solo nos dejara su imagen impresa como prueba de su aparici\u00f3n sino tambi\u00e9n ciertos mensajes que permanecieron escondidos en sus ojos para ser revelados cuando la tecnolog\u00eda permitiese descubrirlos y en el tiempo en que fueran mas necesarios.<br \/>\nAPARICI\u00d3N A JUAN BERNARDINO:<br \/>\nNo bien se\u00f1al\u00f3 Juan Diego d\u00f3nde hab\u00eda mandado la Se\u00f1ora del Cielo que se levantara su templo, pidi\u00f3 licencia de irse. Quer\u00eda ahora ir a su casa a ver a su t\u00edo Juan Bernardino; el cual estaba muy grave cuando le dej\u00f3 y vino a Tlatilolco a llamar un sacerdote, que fuera a confesarle y disponerle, y le dijo la Se\u00f1ora del Cielo que ya hab\u00eda sanado. Pero no le dejaron ir solo, sino que le acompa\u00f1aron a su casa. Al llegar vieron a su t\u00edo que estaba muy contento y que nada le dol\u00eda. Se asombr\u00f3 mucho de que llegara acompa\u00f1ado y muy honrado su sobrino; a quien pregunt\u00f3 la causa de que as\u00ed lo hicieran y que le honraran mucho. Le respondi\u00f3 su sobrino que, cuando parti\u00f3 a llamar al sacerdote que le confesara y dispusiera, se le apareci\u00f3 en el Tepeyacac la Se\u00f1ora del Cielo; la que, dici\u00e9ndole que no se afligiera que ya su t\u00edo estaba bueno, con mucho se consol\u00f3, le despach\u00f3 a M\u00e9xico, a ver al se\u00f1or Obispo, para que le edificara una casa en el Tepeyacac. Manifest\u00f3 su t\u00edo ser cierto que entonces le san\u00f3 y que la vio del mismo modo en que se aparec\u00eda a su sobrino; sabiendo por Ella que le hab\u00eda enviado a M\u00e9xico a ver al Obispo. Tambi\u00e9n entonces le dijo la Se\u00f1ora de cuando \u00e9l fuera a ver al Obispo, le revelara lo que vio y de que manera milagrosa le hab\u00eda sanado; y que bien le nombrar\u00eda, as\u00ed como bien hab\u00eda de nombrarse su bendita imagen, la siempre Virgen Santa Mar\u00eda de Guadalupe.<br \/>\nTrajeron luego a Juan Bernardino a presencia del se\u00f1or obispo; a que viniera a informarle y atestiguar delante de \u00e9l. A ambos, a \u00e9l y a su sobrino, los hosped\u00f3 el Obispo en su casa algunos d\u00edas, hasta que se erigi\u00f3 el templo de la Reina en el Tepeyacac, donde la vio Juan Diego. El se\u00f1or Obispo traslad\u00f3 a la Iglesia Mayor la santa imagen de la amada Se\u00f1ora del Cielo: la sac\u00f3 del oratorio de su palacio donde estaba, para que toda la gente viera y admirara su imagen.<br \/>\nSAN JUAN DIEGO: \u00abJuanito, Juan Dieguito\u00bb, le llam\u00f3 la Virgen, \u00abel mas peque\u00f1o de mis hijos&#8230; hijito m\u00edo.\u00bb<br \/>\nP\u00e1gina dedicada a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin<br \/>\nEL CULTO GUADALUPANO:<br \/>\nSu culto, localizado en un principio en el valle de M\u00e9xico, m\u00e1s tarde se extendi\u00f3 por todo el vasto territorio de la Nueva Espa\u00f1a y a\u00fan m\u00e1s all\u00e1, y por todas partes dej\u00f3 muy vivas manifestaciones de su presencia. De una devoci\u00f3n circunscrita, en sus inicios, a los naturales, pas\u00f3 a ser la de los mestizos y los criollos, y pronto se universaliz\u00f3. Todo ello testimoniado por las muchas reproducciones de su imagen, por los templos y altares que se le levantaron, por las obras devotas, teol\u00f3gicas, hist\u00f3ricas y literarias que a Ella se dedicaron.<br \/>\nSIGNIFICADO DEL GUADALUPANISMO:<br \/>\nLa virgen de Guadalupe, con gran regocijo popular, fue reconocida por el papado y la monarqu\u00eda espa\u00f1ola como la patrona de Nueva Espa\u00f1a. El nuevo culto proporcion\u00f3 fundamento espiritual aut\u00f3nomo para la iglesia Mexicana, pues a partir de entonces se afirm\u00f3 la idea de que la cristiandad Americana surgi\u00f3, gracias a la intervenci\u00f3n de la virgen de Guadalupe. Los criollos, los ind\u00edgenas y las castas se unieron en la veneraci\u00f3n de la Guadalupana, que representaba a la patria criolla. Esta veneraci\u00f3n se convirti\u00f3 en factor de unidad nacional. La imagen ser\u00eda invocada y expuesta como un remedio contra las sequ\u00edas, las inundaciones y las epidemias y, mas tarde, los insurgentes la adoptaron como estandarte pol\u00edtico. De este modo surgi\u00f3 un s\u00edmbolo nacional, reconocido por la inmensa mayor\u00eda de habitantes de Nueva Espa\u00f1a, s\u00edmbolo que liber\u00f3 a los criollos de su origen espa\u00f1ol, los deslig\u00f3 de Espa\u00f1a y les permiti\u00f3 identificarse con la tierra donde viv\u00edan.<br \/>\nLAS ESTRELLAS DEL MANTO:<br \/>\nEn el manto de la Virgen de Guadalupe se encuentra representado con mucha fidelidad, el cielo del solsticio de invierno de 1531 que tuvo lugar a las 10:40 del martes 12 de diciembre, hora de la ciudad de M\u00e9xico. Est\u00e1n representadas todas las constelaciones, que se extienden en el cielo visible a la hora de la salida del sol, y en el momento en que Juan Diego ense\u00f1a su tilma (capa azteca) al obispo Zum\u00e1rraga. En la parte derecha del manto se encuentran las principales constelaciones del cielo del Norte.<br \/>\nEn el lado izquierdo las del Sur, visibles en la madrugada del invierno desde el Tepeyac. El Este se ubica arriba y el Oeste en la porci\u00f3n inferior. Como el manto est\u00e1 abierto, hay otros agrupamientos estelares que no est\u00e1n se\u00f1alados en la imagen, pero se encuentran presentes en el cielo. As\u00ed la Corona Boreal, se ubica en la cabeza de la Virgen, Virgo en su pecho, a la altura de las manos, Leo en su vientre, justo sobre el signo del Nahui Ollin, con su principal astro denominado R\u00e9gulo, el peque\u00f1o rey. Gemini, los gemelos, se encuentran a la altura de las rodillas, y Ori\u00f3n, donde est\u00e1 el \u00c1ngel. En resumen, en el manto de la Guadalupana se pueden identificar las principales estrellas de las constelaciones de invierno. Todas ellas en su lugar, con muy peque\u00f1as modificaciones.<br \/>\nLA IMAGEN DESDE EL PUNTO DE VISTA EST\u00c9TICO:<br \/>\nCon respecto a un an\u00e1lisis de la pintura de la Virgen de Guadalupe, puede decirse que se trata de un cuadro de belleza extraordinaria. De acuerdo con Alberti, en una pintura debe observarse en t\u00e9rminos generales el color, la l\u00ednea y la composici\u00f3n. Con respecto a esta \u00faltima, se define como la uni\u00f3n arm\u00f3nica de las partes para formar un todo, constituyendo unidad en la diversidad de los objetos. Una de las formas m\u00e1s bellas de lograrla, es por medio de la llamada proporci\u00f3n dorada, \u00e1urea o divina. Est\u00e1 formada por un cuadrado al que se le agrega un rect\u00e1ngulo, para formar un espacio donde el lado menor corresponde al mayor en una relaci\u00f3n de 1 a 1.6181&#8230; denominada n\u00famero \u00e1ureo\u00bb.<br \/>\nPartiendo de la costura central de la Tilma de Juan Diego, la proporci\u00f3n dorada se identifica con evidente claridad en la imagen de la Virgen de Guadalupe. Ella le confiere una especial belleza y adem\u00e1s, al coincidir en su desarrollo, con pr\u00e1cticamente todos los elementos de la figura, refuerza su integridad y refuta de manera contundente, la extra\u00f1a idea de que se le han hecho a\u00f1adidos. Es tambi\u00e9n un importante argumento, para demostrar el gran valor est\u00e9tico de la imagen, a la que no se le puede a\u00f1adir ni quitar de su lugar ning\u00fan elemento, sin deteriorar su belleza. Hace tambi\u00e9n improbable, desde el punto de vista estad\u00edstico, que se encuentren en la pintura tantas se\u00f1ales de diferentes disciplinas, y que hayan sido fruto de la casualidad.<br \/>\nTEOLOG\u00cdA DEL ACONTECIMIENTO GUADALUPANO:<br \/>\nLa palabra Teolog\u00eda da idea de experiencias y comunicaciones en torno a Dios. El Acontecimiento Guadalupano es una compleja y rica irrupci\u00f3n de Dios en nuestro mundo. Mar\u00eda de Guadalupe se presenta como la Madre de Dios, con los nombres con que es conocido por los mexicas, aztecas habitantes del Valle de M\u00e9xico. Se da a conocer como Madre de \u00abIn huel nelli Teotl\u00bb -Verdadero Dios que es Ra\u00edz de Todo-, de \u00abIpalnemohuani\u00bb -Aquel por Quien Vivimos y Todo se Mueve-, de \u00abTeyocoyani\u00bb -Creador de las Personas-, de \u00abTloque Nahuaque\u00bb -Creador del Cerca y del Junto-, de \u00abIlhuicahua in tlacticpaque\u00bb -Se\u00f1or del Cielo y de la Tierra. Es important\u00edsimo descubrir la manifestaci\u00f3n de Dios a trav\u00e9s de todo el Evento Guadalupano. Los colores, los n\u00fameros, los nombres, los s\u00edmbolos, los procedimientos, los resultados&#8230; Es decir, a la luz de la cultura y religi\u00f3n mexica.<br \/>\nEl Evento Guadalupano es un verdadero Evangelio. Esta palabra, proveniente del griego, quiere decir \u00abBuenas Noticias\u00bb. Y en verdad el Acontecimiento encierra diferentes Buenas Nuevas, y no solo una. La Virgen de Guadalupe -Tlecuauhtlapcopeuh- es \u00abLa que Procede de la Regi\u00f3n de la Luz como Aguila de Fuego-. Y el Fuego que la transforma en Sol es el Ni\u00f1o-Sol que lleva en su seno. Es la Noticia portadora de Alegr\u00eda. Es Buena Noticia porque Guadalupe reivindica a Juan Diego en su dignidad de persona, de protagonista responsable, capaz de llevar una encomienda a su culminaci\u00f3n exitosa. Su Buena Noticia es una palabra eficaz. Cura sin duda al t\u00edo Bernardino que ya agoniza a causa de una enfermedad mortal. Juan Bernardino personifica al Pueblo Mexicano conquistado, abatido, contagiado. Pero Guadalupe transforma al Tepeyacac en un jard\u00edn de raras, exquisitas, frescas, arom\u00e1ticas y significativas rosas. No era tiempo ni el lugar apropiado para que las hubiera. Nuestra Se\u00f1ora transforma tambi\u00e9n el coraz\u00f3n de quien se ubicaba en el Centro Religioso Fray Juan de Zum\u00e1rraga, para aceptar las indicaciones que vienen desde la periferia. Tlatelolco reconocer\u00eda la fuerza de lo verdadero que emerge del mundo de los conquistados. De todos ellos se har\u00e1 Eco y Voz Santa Mar\u00eda de Guadalupe desde el TEPEYAC.<br \/>\nLA FIESTA<br \/>\nPara los mexicanos la fiesta de la Virgen de Guadalupe es la m\u00e1s importante a nivel nacional. Un gran n\u00famero de personas desde diferentes puntos del pa\u00eds acuden en peregrinaci\u00f3n hasta el santuario o Bas\u00edlica de Guadalupe utilizando diferentes medios de transporte, ya que estos van desde el ir en autom\u00f3vil, autob\u00fas, bicicleta o simplemente a pie, lo hacen con la finalidad de dar gracias por los favores recibidos, para solicitarle ayuda o simplemente por tradici\u00f3n.<br \/>\nEn la explanada de afuera del templo puedes ver danzas prehisp\u00e1nicos, de la \u00e9poca colonial o bien un tanto modernos, si bien todos los asistentes coinciden en una cosa, el gran amor que le profesan a la \u00abmorenita\u00bb; la noche previa al gran d\u00eda la virgencita recibe en su casa \u00abma\u00f1anitas\u00bb de parte de un gran n\u00famero de personas, todas ellas dispuestas a manifestar ese gran amor que sienten por ella por medio de cantos (ah\u00ed puedes ver a gran n\u00famero de artistas y grupos de famosos cant\u00e1ndole a su reina y madre del cielo).<br \/>\nEl pasado 12 de Diciembre de 1998, la Bas\u00edlica de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe recibi\u00f3 la visita de aproximadamente 6 millones de fieles.<br \/>\nP\u00edo X en 1910, la declar\u00f3 \u00abCelestial Patrona de Am\u00e9rica Latina\u00bb y P\u00edo XII la llam\u00f3 en 1945, Emperatriz de las Am\u00e9ricas.<br \/>\nMARIA -LA IGLESIA &#8211; A\u00d1O LITURGICO &#8211; TEXTOS BIBLICOS &#8211; ADVOCACIONES &#8211; ORACIONES<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetSe\u00f1ora de Guadalupe &#8211; 12 de diciembre &#8211; M\u00e9xico COMPARTIR \u00abVirgen Mar\u00eda de Guadalupe, dulce Se\u00f1ora y Madre nuestra, nos volvemos a ti para agradecerte de todo coraz\u00f3n que hayas querido que la canonizaci\u00f3n de tu fiel servidor, Juan Diego, \u00abel m\u00e1s peque\u00f1o de tus hijos\u00bb, haya sido aqu\u00ed, en tu \u00abcasita sagrada\u00bb del Tepeyac. 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