{"id":55779,"date":"2025-06-14T17:09:06","date_gmt":"2025-06-14T15:09:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=55779"},"modified":"2025-06-14T17:09:10","modified_gmt":"2025-06-14T15:09:10","slug":"maria-faustina-kowalska-a-casa-del-padre-misericordioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=55779","title":{"rendered":"Mar\u00eda Faustina Kowalska.A casa del Padre misericordioso"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=https%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D55779&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=Mar\u00eda Faustina Kowalska.A casa del Padre misericordioso - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><h3><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Mar\u00eda Faustina Kowalska<\/strong><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: 14pt;\">A casa del Padre misericordioso<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La tuberculosis reconocida tan s\u00f3lo en Vilna, hac\u00eda grandes estragos en el organismo de Sor Faustina. Atac\u00f3 las v\u00edas respiratorias y el tubo digestivo. Las superioras la enviaron a tratarse al sanatorio de los Institutos Sanitarios Urbanos de Cracovia. Por primera vez fue all\u00ed en diciembre de 1936 y estuvo cuatro meses con un intervalo para las fiestas de Navidad. Ya en el tercer d\u00eda de su estancia en el sanatorio experiment\u00f3 la eficacia de la Coronilla a la Divina Misericordia dictada por Jes\u00fas. Por la noche fue despertada y conoci\u00f3 que un alma le ped\u00eda la oraci\u00f3n. Al d\u00eda siguiente cuando entr\u00f3 en la sala vio a una persona agonizante y supo que la agon\u00eda hab\u00eda empezado ya en la noche a la hora en que hab\u00eda sido despertada. En el alma oy\u00f3 la voz de Jes\u00fas:\u00a0<em>Reza la coronilla que te he ense\u00f1ado<\/em>\u00a0(Diario 810). Corri\u00f3 a buscar el rosario y se arrodill\u00f3 junto a la agonizante y con todo el ardor de su esp\u00edritu se puso a rezar la oraci\u00f3n pidiendo a Jes\u00fas que cumpliera la promesa que vincul\u00f3 a esta Coronilla. De s\u00fabito la agonizante abri\u00f3 los ojos, mir\u00f3 a Sor Faustina y muri\u00f3 con una serenidad misteriosa. Y Jes\u00fas dijo:\u00a0<em>Defender\u00e9 como mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los dem\u00e1s la recen junto al agonizante, que obtendr\u00e1n el mismo perd\u00f3n. Cuando cerca de un agonizante es rezada esta coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve el alma y se conmueven las entra\u00f1as de mi misericordia por la dolorosa Pasi\u00f3n de mi Hijo<\/em>\u00a0(Diario 811).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">De este modo Sor Faustina empez\u00f3 su asistencia hospitalaria a los agonizantes. Y aunque ella misma estaba gravemente enferma y m\u00e1s de una vez ni siquiera pudo participar de la santa Misa completa, siempre ve\u00eda a quienes necesitaban su ayuda. Cuando la superiora, preocupada por el estado de su salud, le prohibi\u00f3 visitar a los moribundos, ofrec\u00eda por ellos sus oraciones y los actos de obediencia que, seg\u00fan le dijo Jes\u00fas, a sus ojos ten\u00edan m\u00e1s valor que grandes obras emprendidas por su propia voluntad. En aquellos tiempos ayudaba no solamente a los agonizantes en el hospital, sino tambi\u00e9n, gracias al don de la bilocaci\u00f3n, a quienes mor\u00edan lejos, fuera de su alcance f\u00edsico. Ocurri\u00f3 as\u00ed un par de veces cuando mor\u00eda alquien en el segundo o el tercer pabell\u00f3n, o en un lugar alejado varias centenas de kil\u00f3metros de Cracovia. Ayud\u00f3 de este modo tambi\u00e9n a algunos parientes y familiares moribundos, unas hermanas religiosas y personas de vida completamente desconocidas. Para el esp\u00edritu el espacio no existe.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En el hospital recibi\u00f3 muchas gracias extraordinarias. En los primeros d\u00edas despu\u00e9s de su ingreso, cuando sufr\u00eda mucho por no haber podido confesarse casi tres semanas\u00a0<em>en mi habitaci\u00f3n aislada entr\u00f3 el Padre Andrasz y se sent\u00f3 para que me confesara\u00a0<\/em>\u2013 escribi\u00f3 en el Diario \u2013\u00a0<em>Antes no dijo ni una palabra. Me alegr\u00e9 grandemente porque deseaba much\u00edsimo confesarme. Como siempre revel\u00e9 toda mi alma. El Padre me dio respuesta hasta a la cosa m\u00e1s peque\u00f1a. Me sent\u00eda extra\u00f1amente feliz de poder decir todo. Como penitencia me dio: Letan\u00edas del Nombre de Jes\u00fas. Cuando quer\u00eda presentarle la dificultad que ten\u00eda para rezar aquellas letan\u00edas, se levant\u00f3 y me dio la absoluci\u00f3n. De repente un gran resplandor comenz\u00f3 a salir de su persona y vi que no era el Padre Andrasz sino Jes\u00fas. Sus vestiduras eran claras como la nieve, y desapareci\u00f3 en seguida. Al principio me qued\u00e9 un poco inquieta, pero un rato despu\u00e9s cierta tranquilidad entr\u00f3 en mi alma. Not\u00e9 que Jes\u00fas confiesa como los confesores, sin embargo durante esta confesi\u00f3n mi coraz\u00f3n extra\u00f1amente intu\u00eda algo<\/em>\u00a0(Diario 817).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El gran sufrimiento f\u00edsico y espiritual iba acompa\u00f1ado por grandes gracias que Sor Faustina ocultaba delante de los dem\u00e1s, hablando de ellas solamente a los confesores. Sin embargo, de vez en cuando hubo alg\u00fan testigo.\u00a0<em>Una vez fui a Pr\u0105dnik para visitarla\u00a0<\/em>\u2013 recordaba la hermana Cayetana Bartkowiak \u2013\u00a0<em>y llam\u00e9 a la puerta. Siempre contestaba: \u201eAdelante\u201d y aquella vez yo llamaba y llamaba y nadie me invit\u00f3 a entrar. Pens\u00e9 que seguramente estaba en la habitaci\u00f3n porque estaba enferma, en la cama. Entonces abr\u00ed la puerta y entr\u00e9. Mir\u00e9 y ella estaba levitando sobre la cama, mirando a lo lejos como si viera algo, completamente diferente, transformada. Me puse al lado de la mesilla donde hab\u00eda un peque\u00f1o altar y me invadi\u00f3 un gran temor, pero u momento despu\u00e9s, ella volvi\u00f3 en s\u00ed y me dijo: \u201eOh, hermana, ha venido usted. Muy bien\u201d<\/em>. Informada de lo ocurrido la madre Irene Krzy\u017canowska prohib\u00f3 hablar de eso y as\u00ed se guardaba el secreto de la extraordinaria vida m\u00edstica de Sor Faustina.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La primera etapa del tratamiento hospitalario termin\u00f3 en marzo de 1937. Sor Faustina un poco mejorada regres\u00f3 al convento de \u0141agiewniki. Sin embargo ya en abril su estado de salud empeor\u00f3 y en julio las superioras la enviaron a la casa de la Congregaci\u00f3n en el balneario de Rabka Zdr\u00f3j. Pero el riguroso clima de monta\u00f1a no le era favorable y trece d\u00edas despu\u00e9s regres\u00f3 a Cracovia llevando consigo el apoyo de San Jos\u00e9 para esa obra de Misericordia encomendada por el Se\u00f1or. San Jos\u00e9 le prometi\u00f3 a Sor Faustina su ayuda y protecci\u00f3n especiales, pero exigi\u00f3 que rezara cada d\u00eda tres veces el Padrenuestro, el Avemar\u00eda y Gloria y una vez el \u201eRecuerda\u201d, oraci\u00f3n que la Congregaci\u00f3n rezaba en honor de San Jos\u00e9. Desde entonces Sor Faustina sab\u00eda que cumpliendo su misi\u00f3n gozaba del respaldo de la Virgen Mar\u00eda y tambi\u00e9n de la ayuda de San Jos\u00e9. La ayudaban igualmente otros santos y \u00e1ngeles, cuya compa\u00f1\u00eda y auxilio m\u00e1s de una vez experiment\u00f3 de modo palpable.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Al regresar de Rabka Sor Faustina no volvi\u00f3 a la huerta debido a su mala salud, sino que fue destinada al trabajo m\u00e1s llevadero en la puerta. All\u00ed tuvo muchas oportunidades para ejercitar su misericordia a las personas que ven\u00edan pidiendo ayuda. Eran desempleados, ni\u00f1os hambrientos, mendigos\u2026 En cada uno de ellos intentaba ver a Jes\u00fas mismo y por amor a \u00c9l practicar el bien a todos. Una vez vino a la puerta\u00a0<em>un joven macilento, en harapos, descalzo y con la cabeza descubierta, estaba pasmado de fr\u00edo porque hac\u00eda un d\u00eda lluvioso y fr\u00edo. Pidi\u00f3 algo de comer caliente\u00a0<\/em>\u2013 relat\u00f3 este acontecimiento Sor Faustina \u2013\u00a0<em>Pero cuando fui a la cocina no encontr\u00e9 nada para los pobres; sin embargo tras buscar un rato encontr\u00e9 un poco de sopa que calent\u00e9 y puse un poco de pan desmigajado. Se lo di al pobre que lo comi\u00f3. En el momento en que le retiraba el vaso, me hizo saber que era el Se\u00f1or del cielo y de la tierra. En cuanto lo vi tal como es, desapareci\u00f3 de mis ojos. Cuando entr\u00e9 en la casa pensando en lo que hab\u00eda sucedido en la puerta, o\u00ed estas palabras en el alma: Hija m\u00eda, han llegado a mis o\u00eddos las bendiciones de los pobres que alej\u00e1ndose de la puerta me bendicen y me han agradado esta misericordia tuya dentro de los l\u00edmites de la obediencia y por eso he bajado del trono para gustar el fruto de tu misericordia<\/em>\u00a0(Diario 1312).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En los primeros meses de 1938 la salud de Sor Faustina empeor\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. Por eso, despu\u00e9s de la Pascua de Resurrecci\u00f3n, las superioras la enviaron otra vez al hospital de Pr\u0105dnik. Las hermanas del Sagrado Coraz\u00f3n que trabajaban en este hospital prepararon una habitaci\u00f3n aislada y, por la noche, una de ellas anunci\u00f3 a Sor Faustina que al d\u00eda siguiente no tendr\u00eda la Santa Comuni\u00f3n por estar muy d\u00e9bil.\u00a0<em>Por la ma\u00f1ana hice la meditaci\u00f3n\u00a0<\/em>\u2013 escribi\u00f3 Sor Faustina en el Diario \u2013\u00a0<em>y me prepar\u00e9 para la Santa Comuni\u00f3n, aunque no iba a recibir al Se\u00f1or Jes\u00fas. Cuando mi anhelo y mi amor llegaron al punto culminante, de repente, junto a mi cama vi a un Seraf\u00edn que me dio la Santa Comuni\u00f3n diciendo estas palabras: He aqu\u00ed el Se\u00f1or de los \u00e1ngeles. Cuando recib\u00ed al Se\u00f1or, mi esp\u00edritu se sumergi\u00f3 en el amor de Dios y en el asombro. Eso se repiti\u00f3 durante 13 d\u00edas, sin tener yo la certeza de que al d\u00eda siguiente me la trajera<\/em>\u00a0(Diario 1676).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Continu\u00f3 haciendo apuntes en su diario casi hasta final de junio. Apunt\u00f3 las palabras de Jes\u00fas, sus oraciones, reflexiones e importantes acontecimientos, entre ellos los \u00faltimos ejercicios espirituales de tres d\u00edas, dirigidos por Jes\u00fas mismo, antes de la Solemnidad de Pentecost\u00e9s. Cada d\u00eda Jes\u00fas le daba el tema de la meditaci\u00f3n, los puntos para meditar e impart\u00eda conferencias: sobre la lucha espiritual, sobre el sacrificio y la oraci\u00f3n y sobre la misericordia. Sor Faustina deb\u00eda considerar el amor de Jes\u00fas hacia ella y el amor al pr\u00f3jimo. Bajo tal direcci\u00f3n su mente penetraba con facilidad en todos los misterios de la fe y una llama viva de amor inflamaba su coraz\u00f3n. El d\u00eda de Pentecost\u00e9s renov\u00f3 los votos religiosos. Su alma trat\u00f3 de modo particular con el Esp\u00edritu Santo cuyo soplo llen\u00f3 su alma de un deleite indescriptible y el coraz\u00f3n se sumergi\u00f3 en agradecimiento por estas grand\u00edsimas gracias.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Las hermanas que visitaban a Sor Faustina en el hospital ve\u00edan esa radiante alegr\u00eda. La visitaba a menudo \u2013 recordaba la hermana Serafina Kukulska \u2013\u00a0<em>y siempre la encontraba serena, hasta alegre, a veces como radiante, pero nunca descorri\u00f3 el velo de su felicidad. En Pr\u0105dnik se sent\u00eda muy feliz y nunca se quej\u00f3 del sufrimiento. Los m\u00e9dicos, las hermanas, los enfermostodos eran muy buenos con ella<\/em>. La hermana Felicia \u017bakowiecka visitaba a Sor Faustina dos veces por semana. Una vez habl\u00f3 con el doctor Ad\u00e1n Sielberg sobre su estado de salud. Cuando el m\u00e9dico contest\u00f3 que era muy malo, la hermana replic\u00f3:\u00a0<em>\u00bfY usted, doctor, le permite ir a la santa Misa?<\/em>\u00a0El doctor Sielberg contest\u00f3:\u00a0<em>Su salud es muy mala, incurable, pero ella es una religiosa extraordinaria, por lo que no hago caso de ello. Otras, en su lugar, no se levantar\u00edan; la vi c\u00f3mo yendo a la capilla se apoyaba contra la pared<\/em>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El estado de salud de Sor Faustina iba empeorando y se estaba acercando el fin de su vida terrena. Consciente de ello se desped\u00eda de su comunidad conventual. En agosto de 1938 escribi\u00f3 una carta a la superiora general, la madre Micaela Moraczewska:\u00a0<em>Querid\u00edsima Madrecita, me parece que \u00e9sta es nuestra \u00faltima conversaci\u00f3n en la tierra. Me siento muy d\u00e9bil y estoy escribiendo con una mano temblorosa. Sufro tanto cuanto soy capaz de soportar. Jes\u00fas no da por encima de las fuerzas. Si los sufrimientos son grandes, la gracia de Dios es potente. Conf\u00edo plenamente en Dios y en su santa voluntad. Me envuelve una a\u00f1oranza de Dios cada vez mayor. La muerte no me atemoriza, mi alma abunda en una gran serenidad<\/em>. Agradeci\u00f3 por todo el bien que hab\u00eda recibido de la madre y en la Congregaci\u00f3n. Pidi\u00f3 perd\u00f3n por no haber observado las reglas con exactitud, por haber faltado al amor para con otras hermanas y pidi\u00f3 la oraci\u00f3n y la bendici\u00f3n para la hora de la muerte. Termin\u00f3 la carta con las palabras:\u00a0<em>Hasta la vista, querid\u00edsima Madrecita, nos veremos en el cielo, a los pies del trono de Dios. Y ahora \u00a1qu\u00e9 la Divina Misericordia sea glorificada en nosotros y a trav\u00e9s de nosotros!<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En el hospital de Pr\u0105dnik habl\u00f3 tambi\u00e9n por \u00faltima vez con su director espiritual de Vilna, el padre Miguel Sopo\u0107ko que en la primera mitad de septiembre de 1938 estuvo en Cracovia y aprovech\u00f3 esa oportunidad para visitar a su excepcional penitente y escuchar de su boca, antes de que muriera, las indicaciones referentes a la obra de la Misericordia que Jes\u00fas hab\u00eda empezado a trav\u00e9s de ella. Sor Faustina le dijo entonces que, ante todo, deb\u00eda hacer gestiones encaminadas a instituir en la Iglesia la Fiesta de la Divina Misericordia, sin ocuparse demasiado de la nueva congregaci\u00f3n, ya que ciertos signos le indicar\u00edan qui\u00e9n y qu\u00e9 deb\u00eda hacer en esa cuesti\u00f3n. Dijo que iba a morir pronto y que ya hab\u00eda arreglado todo lo que deb\u00eda transmitir y escribir. Despu\u00e9s de despedirse de Sor Faustina, el padre Sopo\u0107ko sali\u00f3 de su habitaci\u00f3n aislada, pero se acord\u00f3 de que no le hab\u00eda dejado los folletos con las oraciones a la Divina Misericordia dictadas por Jes\u00fas. Volvi\u00f3 y al abrir la puerta vio a Sor Faustina levitando sobre la cama y sumergida en oraci\u00f3n.\u00a0<em>Su mirada<\/em>\u2013 relat\u00f3 el Padre Sopo\u0107ko-\u00a0<em>estaba clavada en un objeto invisible, las pupilas un poco dilatadas, en el primer momento no me hizo caso y yo no quer\u00eda molestarla, por lo que pens\u00e9 retirarme. Sin embargo pronto volvi\u00f3 en s\u00ed, me vio y me pidi\u00f3 perd\u00f3n por no haber o\u00eddo cuando llam\u00e9 a la puerta, ni cuando entr\u00e9. Le entregu\u00e9 aquellas oraciones y me desped\u00ed, y ella dijo: \u201eHasta la vista en el cielo\u201d. Cuando el 26 de septiembre la visit\u00e9 por \u00faltima vez en \u0141agiewniki, no quiso hablar conmigo, o m\u00e1s bien, no pudo, diciendo: \u201eEstoy ocupada por el trato con el Padre Celestial\u201d. Realmente, daba la impresi\u00f3n de un ser sobrenatural. En aquel momento no tuve la menor duda de que lo que escribi\u00f3 en su Diario sobre la Santa Comuni\u00f3n recibida en el hospital de manos de un \u00e1ngel, respond\u00eda a la verdad<\/em>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de volver del hospital (el 17 de septiembre de 1938) Sor Faustina esperaba el momento del paso de este mundo a la casa del Padre, en la enfermer\u00eda del convento. Las hermanas la vigilaban por turno. La superiora de la casa, la madre Irene Krzy\u017canowska, la visitaba all\u00ed con gusto, viendo en ella mucha paz y un encanto singular. Desapareci\u00f3 por completo la tensi\u00f3n relacionada con la realizaci\u00f3n de la obra de la Misericordia encomendada por el Se\u00f1or.\u00a0<em>La Fiesta de la Divina Misericordia ser\u00e1, lo veo, deseo solamente la voluntad de Dios<\/em>\u00a0\u2013 dijo a la superiora. Preguntada por ella si estaba contenta de morir en esta Congregaci\u00f3n, contest\u00f3:\u00a0<em>S\u00ed. Usted, Madrecita, ver\u00e1 que la Congregaci\u00f3n tendr\u00e1 muchas consolaciones a trav\u00e9s de m\u00ed<\/em>. Poco antes de morir se levant\u00f3 un poco en la cama, le pidi\u00f3 a la superiora que se acercara y entonces susurr\u00f3:\u00a0<em>El Se\u00f1or Jes\u00fas quiere enaltecerme y hacerme santa. \u2013 Vi en ella mucha seriedad, tuve una sensaci\u00f3n extra\u00f1a de que Sor Faustina entend\u00eda esta afirmaci\u00f3n como un don de la misericordia de Dios, sin sombra de soberbia<\/em>\u2013 recordaba la madre Irene.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En la tarde del 5 de octubre de 1938, al convento de \u0141agiewniki lleg\u00f3 el padre Andrasz que por \u00faltima vez le dio a Sor Faustina la absoluci\u00f3n y el sacramento de los enfermos. Aquel mismo d\u00eda, a la hora de cenar se oy\u00f3 el timbre. Las hermanas se levantaron de la mesa del refectorio y subieron a la habitaci\u00f3n aislada donde estaba Sor Faustina. Junto a la cama estaba el capell\u00e1n, el padre Teodoro Czaputa y la hermana superiora, la madre Irene Krzy\u017canowska y, en el pasillo, las dem\u00e1s hermanas de la comunidad cracoviana. En com\u00fan rezaron por los moribundos y despu\u00e9s Sor Faustina dijo a la superiora, la madre Irene que no iba a morir en aquel momento. Las hermanas fueron al oficio vespertino. Entre ellas estaba la hermana juniora Eufemia Traczy\u0144ska que oy\u00f3 a la hermana Amelia Socha diciendo que, fuera como fuera, Sor Faustina seguramente iba a ser santa. Quer\u00eda ver, pues, c\u00f3mo mor\u00edan los santos. Sin embargo no pod\u00eda contar con el permiso de la superiora para vigilar a la hermana enferma de tuberculosis. Pidi\u00f3, pues, a las almas sufrientes en el Purgatorio que la despertasen cuando llegara el momento de la agon\u00eda.\u00a0<em>Me acost\u00e9 a la hora habitual\u00a0<\/em>\u2013 record\u00f3 la hermana Eufemia \u2013\u00a0<em>y me dorm\u00ed en seguida. De repente alguien me despierta:- Si usted, hermana, quiere asistir a la muerte de Sor Faustina, lev\u00e1ntese. Comprend\u00ed en seguida que hubo un malentendido. La hermana que vino para despertar a la hermana Amelia, se equivoc\u00f3 de celdas y vino a la m\u00eda. En seguida despert\u00e9 a la hermana Amelia, me puse el h\u00e1bito y la cofia y fui corriendo a la enfermer\u00eda. Eran alrededor de las once de la noche. Cuando llegamos all\u00ed, Sor Faustina abri\u00f3 levemente los ojos y sonri\u00f3 un poco y despu\u00e9s inclin\u00f3 la cabeza y ya \u2026 La hermana Amelia dijo que estar\u00eda muerta, hab\u00eda muerto. Mir\u00e9 a la hermana Amelia sin decir nada. Continu\u00e1bamos orando. El cirio ardi\u00f3 todo el tiempo<\/em>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El funeral se celebr\u00f3 el 7 de octubre, el d\u00eda de la fiesta de la Virgen del Rosario. A la cripta donde estaba el ata\u00fad de Sor Faustina ven\u00edan a rezar las hermanas, las alumnas y tambi\u00e9n los trabajadores de la granja. Estaba entre ellos Juanito del que se dec\u00eda que no practicaba. Estaba junto al ata\u00fad de Sor Faustina y lloraba, por la gran impresi\u00f3n que produjo en \u00e9l. Seg\u00fan se dec\u00eda, despu\u00e9s del entierro se convirti\u00f3. Tambi\u00e9n la invidente Edviga, alumna mayor, habl\u00f3 de sus singulares vivencias. Despu\u00e9s del oficio de difuntos, presidido por el padre Ladislao Wojto\u0144 SJ y con la participaci\u00f3n de dos otros sacerdotes, las hermanas en sus propios hombros transportaron el ata\u00fad de Sor Faustina al cementerio conventual ubicado en el fondo del jard\u00edn.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Sor Faustina alcanz\u00f3 la plenitud de la uni\u00f3n con Dios y enton\u00f3 el himno en honor de Su misericordia insondable. Y a nosotros, vivientes en la tierra, nos dej\u00f3 la promesa:\u00a0<em>\u00a1No te olvidar\u00e9, pobre tierra! , aunque siento que me sumergir\u00e9 inmediatamente toda en Dios, como en un oc\u00e9ano de felicidad, eso no me impedir\u00e1 volver a la tierra y dar \u00e1nimo a las almas e invitarlas a confiar en la Divina Misericordia. Al contrario, esa inmersi\u00f3n en Dios me dar\u00e1 unas posibilidades ilimitadas para obrar<\/em>\u00a0(Diario 1582).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetMar\u00eda Faustina Kowalska \u00a0 \u00a0 A casa del Padre misericordioso &nbsp; La tuberculosis reconocida tan s\u00f3lo en Vilna, hac\u00eda grandes estragos en el organismo de Sor Faustina. Atac\u00f3 las v\u00edas respiratorias y el tubo digestivo. Las superioras la enviaron a tratarse al sanatorio de los Institutos Sanitarios Urbanos de Cracovia. Por primera vez fue all\u00ed [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-55779","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-divulgacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55779","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=55779"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55779\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58894,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/55779\/revisions\/58894"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=55779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=55779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=55779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}