{"id":46005,"date":"2020-03-02T16:39:48","date_gmt":"2020-03-02T14:39:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=46005"},"modified":"2022-12-28T15:01:40","modified_gmt":"2022-12-28T13:01:40","slug":"frases-del-dia-32-20","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=46005","title":{"rendered":"FRASES DEL DIA \u20143,2 20"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=https%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D46005&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=FRASES DEL DIA \u20143,2 20 - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p><b>L SECRETO DE MAR\u00cdA\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><a name=\"2\"><\/a><i>San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/image00222.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-35277\" src=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/image00222.jpg\" alt=\"image002\" width=\"567\" height=\"594\" srcset=\"https:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/image00222.jpg 567w, https:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/image00222-286x300.jpg 286w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>II. Para hallar la gracia de Dios hay que hallar a Mar\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6) <strong> Todo se reduce, pues, a hallar un medio f\u00e1cil con que consigamos de Dios la gracia necesaria para ser santos, y \u00e9ste es el que te voy a ense\u00f1ar.<\/strong> Digo, pues, que <strong> para hallar esta gracia de Dios hay que hallar a Mar\u00eda<\/strong>. Por las siguientes razones:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7) *<strong>S\u00f3lo Mar\u00eda es la que ha hallado gracia delante de Dios<\/strong>, ya para S\u00ed, ya para todos y cada uno de los hombres en particular; que ni los patriarcas, ni los profetas, ni todos los santos de la ley antigua pudieron hallarla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>8) *<strong>Mar\u00eda es Madre de la gracia, <\/strong><em><strong>Mater gratiae, <\/strong><\/em> porque Ella es la que dio el ser y la vida al Autor de toda gracia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>9) *Dios Padre, de quien todo don perfecto y toda gracia desciende como fuente esencial, d\u00e1ndole al Hijo, le dio todas las gracias; de suerte, que, como dice San Bernardo, se le ha dado en \u00c9l y con \u00c9l la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>10) *<strong>Dios la ha escogido por tesorera, administradora y dispensadora de todas las gracias, de suerte que todas las gracias y dones pasan por sus manos y conforme al poder que ha recibido reparte Ella a quien quiere, como quiere, cuando quiere y cuanto quiere, las gracias del Eterno Padre, las virtudes de Jesucristo y los dones del Esp\u00edritu Santo.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>11) As\u00ed como en el orden de la naturaleza es necesario que tenga el ni\u00f1o padre y madre, as\u00ed <strong> en el orden de la gracia es necesario que el verdadero hijo de la Iglesia tenga por Padre a Dios y a Mar\u00eda por Madre<\/strong>; y el que se jacte de tener a Dios por padre, sin la ternura de verdadero hijo para con Mar\u00eda, es un enga\u00f1ador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>12) Puesto que Mar\u00eda ha formado la Cabeza de los predestinados, Jesucristo, t\u00f3cale a Ella el formar los miembros de esa Cabeza, los verdaderos cristianos: que no forman las madres cabezas sin miembros, ni miembros sin cabeza. <strong> Quien quiera, pues, ser miembro de Jesucristo, lleno de gracia y de verdad, debe formarse en Mar\u00eda, mediante la gracia de Jesucristo, que en Ella plenamente reside, para de lleno comunicarse a los verdaderos miembros de Jesucristo, que son verdaderos hijos de Mar\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>13) El Esp\u00edritu Santo, que se despos\u00f3 con Mar\u00eda, y en Ella, por Ella y de Ella, produjo su obra maestra, el Verbo encarnado Jesucristo, contin\u00faa produciendo todos los d\u00edas en Ella y por Ella a los predestinados, por verdadero aunque misterioso modo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>14) <strong> Mar\u00eda ha recibido de Dios particular dominio sobre las almas, para alimentarlas y hacerlas crecer en \u00c9l.<\/strong> Aun llega a decir San Agust\u00edn que en este mundo los predestinados todos est\u00e1n encerrados en el seno de Mar\u00eda, y que no salen a la luz hasta que esta buena Madre les conduce a la vida eterna. Por consiguiente, as\u00ed como el ni\u00f1o saca todo su alimento de la madre, que se lo da proporcionado a su debilidad, as\u00ed los predestinados sacan<strong> todo su alimento espiritual y toda su fuerza de Mar\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>15) <strong> Mar\u00eda es a quien ha dicho el Padre:<\/strong> <em>\u00abin Jacob inhabita\u00bb<\/em>, hija m\u00eda, mora en Jacob, es decir, en mis predestinados, figurados por Jacob; <strong> Mar\u00eda es a quien ha dicho el Hijo:<\/strong> <em>\u00abin Israel haereditare\u00bb,<\/em> hereda en Israel, madre querida, es decir, en los predestinados; <strong> Mar\u00eda es a quien ha dicho el Esp\u00edritu Santo:<\/strong> <em>\u00abin electis meis mitte radices\u00bb,<\/em> arraiga fiel esposa, en mis elegidos. Quienquiera, pues, que sea elegido o predestinado, tiene a Mar\u00eda por moradora de su casa, es decir, de su alma y la deja echar ra\u00edces de humildad profunda, de caridad ardiente y de todas las virtudes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>16) <strong> Molde viviente de Dios, \u00ab<em>forma Dei\u00bb<\/em>, llama San Agust\u00edn a Mar\u00eda <\/strong> y, en efecto, lo es. Quiero decir que en Ella sola se form\u00f3 Dios hombre, al natural, sin que rasgo alguno de divinidad le faltara; y en Ella sola tambi\u00e9n puede formarse el hombre en Dios, al natural, en cuanto es capaz de ello la naturaleza humana, con la gracia de Cristo.<\/p>\n<p>De dos maneras puede un escultor sacar al natural una estatua o retrato: primera, con fuerza y saber y buenos instrumentos puede labrar la figura en materia dura e informe; y segunda, puede vaciarla en un molde. Largo, dif\u00edcil, expuesto a muchos tropiezos es el primer modo; un golpe mal dado, de cincel o de martillo, basta, a veces, para echarlo a perder todo. Pronto, f\u00e1cil y suave es el segundo, casi sin trabajo y sin gastos, con tal que el molde sea perfecto y que represente al natural la figura; con tal que la materia de que nos servimos sea manejable y de ning\u00fan modo resista a la mano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>17) <strong> El gran molde de Dios, hecho por el Esp\u00edritu Santo, para formar al natural un Hombre-Dios, por la uni\u00f3n hipost\u00e1tica, y para formar un hombre-Dios por la gracia, es Mar\u00eda.<\/strong> Ni un solo rasgo de divinidad falta en este molde; cualquiera que se meta en \u00e9l y se deje modelar, recibe all\u00ed todos los rasgos de Jesucristo, verdadero Dios; y esto de manera suave y proporcionada a la debilidad humana, sin grandes trabajos ni agon\u00edas; de manera segura y sin miedo de ilusiones, puesto que el demonio no tuvo ni tendr\u00e1 jam\u00e1s entrada en Mar\u00eda, Santa e Inmaculada, sin la menor mancilla de culpa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>18) \u00a1Oh alma querida, cu\u00e1nto va del alma formada en Jesucristo, por los medios ordinarios de la que, como los escultores, se f\u00eda de su pericia, y se apoya en su industria, al alma bien tratable, bien desligada, bien fundida, que sin estribar en s\u00ed, se mete <strong> dentro de Mar\u00eda y se deja manejar all\u00ed por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo<\/strong>! \u00a1Cu\u00e1ntas tachas, cu\u00e1ntos defectos, cu\u00e1ntas tinieblas, cu\u00e1ntas ilusiones, cu\u00e1nto de natural y humano hay en la primera! Y la segunda, \u00a1cu\u00e1n pura es y divina y semejante a Cristo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>19) No hay ni habr\u00e1 jam\u00e1s criatura, sin exceptuar bienaventurados, ni querubines, ni serafines de los m\u00e1s altos en el mismo cielo, en que Dios sea m\u00e1s grande que en la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda.<strong> Ella es el para\u00edso de Dios y su mundo inefable, donde el Hijo de Dios entr\u00f3 para hacer maravillas, para guardarle y tener en \u00c9l sus complacencias.<\/strong> Un mundo hecho para el hombre peregrino, que es la tierra que habitamos; otro mundo para el hombre bienaventurado, que es el para\u00edso; <strong>mas<\/strong> <strong> para S\u00ed mismo, ha hecho otro mundo y lo ha llamado Mar\u00eda;<\/strong> mundo desconocido a casi todos los mortales de la tierra, e incomprensible a los \u00e1ngeles y bienaventurados del cielo, que, admirados de ver a Dios tan elevado y lejano, tan escondido en su mundo que es la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda, claman sin cesar: \u00abSanto, Santo, Santo\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>20) <strong>Feliz y mil veces feliz es en la tierra el alma a quien el Esp\u00edritu Santo revela el Secreto de Mar\u00eda para que lo conozca<\/strong>, a quien abre este huerto cerrado, para que en \u00e9l entre, y esta fuente sellada para que de ella saque el agua viva de la gracia y beba en larga vena de su corriente.<strong> Puesto que en todas partes est\u00e1 Dios, en todas se le puede hallar: pero no hay sitio en que la criatura encontrarle pueda tan cerca y tan al alcance de su debilidad como en Mar\u00eda, pues para eso baj\u00f3 a Ella.<\/strong> En todas partes es el Pan de los fuertes y de los \u00e1ngeles, pero en Mar\u00eda es el Pan de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>21) <strong> Nadie, pues, se imagine, como algunos falsos iluminados, que Mar\u00eda, por ser criatura, es impedimento para la uni\u00f3n con el Creador. No es ya Mar\u00eda quien vive, es s\u00f3lo Jesucristo, es s\u00f3lo Dios quien vive en Ella<\/strong>. La transformaci\u00f3n de Mar\u00eda en Dios excede a la de San Pablo y otros santos m\u00e1s que el cielo se levanta sobre la tierra. <strong>S\u00f3lo para Dios naci\u00f3 Mar\u00eda<\/strong>, y tan lejos est\u00e1 de \u00a1retener! consigo a las almas que, por el contrario, hace que remonten hasta Dios su vuelo, y tanto m\u00e1s perfectamente las une con \u00c9l, cuanto con Ella est\u00e1n m\u00e1s unidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda es eco admirable de Dios, que cuando se grita: Mar\u00eda, no responde m\u00e1s que: Dios; y cuando con Santa Isabel se la saluda bienaventurada, no hace m\u00e1s que engrandecer a Dios.<\/strong> Si los falsos iluminados, de quienes tan miserablemente ha abusado el demonio, hasta en la oraci\u00f3n, hubieran sabido <strong> hallar a Mar\u00eda y por Mar\u00eda a Jes\u00fas y por Jes\u00fas a Dios<\/strong>, no hubieran dado tan terribles ca\u00eddas. <strong> Una vez que se ha encontrado a Mar\u00eda, y por Mar\u00eda a Jes\u00fas y por Jes\u00fas a Dios Padre, se ha encontrado todo bien, como dicen las almas santas<\/strong>.\u00a0 Quien dice todo, nada except\u00faa: toda gracia y amistad cerca de Dios, toda seguridad contra los enemigos de Dios, toda verdad contra la mentira, toda facilidad para vencer las dificultades en el camino de la salvaci\u00f3n, toda dulzura y gozo en las amarguras de la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>22) Y no es que est\u00e9 exento de sufrimientos y cruces el que ha encontrado a Mar\u00eda mediante la verdadera devoci\u00f3n: lejos de eso, m\u00e1s que a ning\u00fan otro le asaltan, porque Mar\u00eda, que es la madre de los vivientes, da a sus hijos los trozos del <strong>\u00c1rbol de la Vida<\/strong>, <strong>que es la Cruz de Jesucristo<\/strong>; mas al repartirles buenas cruces, les da gracias para llevarlas con paciencia y aun con alegr\u00eda (de suerte que las cruces que da Ella a los suyos son cruces de dulce, almibaradas m\u00e1s bien que amargas); o si por alg\u00fan tiempo gustas la amargura del c\u00e1liz, que necesariamente han de beber los amigos de Dios, la consolaci\u00f3n y gozo que esta buena Madre hace suceder a la tristeza, les alienta infinito para llevar otras cruces, aun m\u00e1s amargas y pesadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong> III. Una Verdadera Devoci\u00f3n a Mar\u00eda es indispensable.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>23) <strong>Lo importante est\u00e1, pues, en saber hallar de veras a la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda, para dar con la abundancia de todas las gracias.<\/strong> Due\u00f1o absoluto, Dios puede por s\u00ed mismo comunicar lo que ordinariamente no comunica sino por medio de Mar\u00eda; y negar que alguna vez as\u00ed lo haga, ser\u00eda temerario; pero seg\u00fan el orden establecido por la Divina Sabidur\u00eda, como dice Santo Tom\u00e1s, Dios no se comunica ordinariamente a los hombres, en el orden de la gracia, sino por Mar\u00eda.<strong> Para subir y unirse a \u00c9l, preciso es valerse del mismo medio de que \u00c9l se vali\u00f3 para descender a nosotros, para hacerse hombre y para comunicarnos sus gracias; y ese medio es una Verdadera Devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetL SECRETO DE MAR\u00cdA\u00a0 \u00a0 San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort &nbsp; &nbsp; &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- &nbsp; &#8230;&#8230;. &nbsp; II. 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