{"id":44393,"date":"2019-05-25T10:53:21","date_gmt":"2019-05-25T08:53:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=44393"},"modified":"2025-06-12T12:52:47","modified_gmt":"2025-06-12T10:52:47","slug":"frases-del-dia25-5-19","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=44393","title":{"rendered":"SEGUNDA MEMORIA III de Lucia de Fatima"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=https%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D44393&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=SEGUNDA MEMORIA III de Lucia de Fatima - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p><strong>SEGUNDA MEMORIA III de Lucia de Fatima<\/strong><\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/image00232.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-38044\" src=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/image00232.jpg\" alt=\"image002\" width=\"567\" height=\"489\" srcset=\"https:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/image00232.jpg 567w, https:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/image00232-300x258.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>lIl. DESPUES DE LAS APARACIONES<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Luc\u00eda va a la escuela<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estoy escribiendo hasta aqu\u00ed, sin ton ni son, como se suele<\/p>\n<p>decir; y ya voy dejando atr\u00e1s algunas cosas. Pero estoy haciendo<\/p>\n<p>lo que V. Excia. Rvma. me dijo: que escribiese seg\u00fan lo fuera recordando<\/p>\n<p>con toda sencillez. Pues as\u00ed lo quiero hacer, sin que me<\/p>\n<p>importe el orden ni el estilo. Me parece que as\u00ed mi obediencia es<\/p>\n<p>m\u00e1s perfecta; y, por tanto, m\u00e1s agradable a Nuestro Se\u00f1or y al<\/p>\n<p>Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Vuelvo, pues, a la casa paterna. Ya dije a V. Excia. que mi madre<\/p>\n<p>tuvo que vender nuestro reba\u00f1o, quedando s\u00f3lo con tres ovejas<\/p>\n<p>que llev\u00e1bamos con nosotros al campo; y, cuando no \u00edbamos,<\/p>\n<p>les d\u00e1bamos de comer algunas cosas en el corral. Mi madre me<\/p>\n<p>mand\u00f3, entonces, a la escuela; y, en el tiempo que me quedaba<\/p>\n<p>libre, quer\u00eda que aprendiese a tejer y a coser. As\u00ed, me ten\u00eda segura<\/p>\n<p>en casa y no ten\u00eda que perder tiempo en buscarme.<\/p>\n<p>Un hermoso d\u00eda hablaban mis hermanas de ir a hacer la vendimia<\/p>\n<p>de un rico se\u00f1or de P\u00e9 de C\u00e3o (27), con otras chicas. Mi madre<\/p>\n<p>decidi\u00f3 que ellas ir\u00edan, pero que yo ir\u00eda tambi\u00e9n con ellas. (Tambi\u00e9n<\/p>\n<p>ya dije al principio, que mi madre ten\u00eda la costumbre de no dejarlas ir<\/p>\n<p>a ning\u00fan sitio sin que me llevasen).<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<ol>\n<li>Actitud del P\u00e1rroco<\/li>\n<li><\/li>\n<\/ol>\n<p>Por entonces, el Sr. Cura comenz\u00f3 tambi\u00e9n a preparar a los<\/p>\n<p>ni\u00f1os para una Comuni\u00f3n solemne. Como desde los seis a\u00f1os yo<\/p>\n<p>repet\u00eda la Comuni\u00f3n solemne, mi madre decidi\u00f3 que este a\u00f1o yo<\/p>\n<p>no la har\u00eda, por lo cual no fui a la explicaci\u00f3n de la doctrina. Al salir<\/p>\n<p>de la escuela, cuando los dem\u00e1s ni\u00f1os iban para la puerta del Sr.<\/p>\n<p>Cura, yo me marchaba para mi casa a seguir con mi costura o con<\/p>\n<p>mi tejido. Al buen P\u00e1rroco no le agrad\u00f3 mi falta a la doctrina; y su<\/p>\n<p>hermana, al salir yo de la escuela, mand\u00f3 a llamarme por otra ni\u00f1a.<\/p>\n<p>(27) Esta propiedad, en las proximidades de Torres Novas, perteneci\u00f3 al ingeniero<\/p>\n<p>Mario Godinho. El mismo hizo, el d\u00eda 13 de julio de 1917, la primera fotograf\u00eda<\/p>\n<p>que tenemos de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>102<\/p>\n<p>\u00c9sta me encontr\u00f3 ya camino de Aljustrel, junto a la casita de un<\/p>\n<p>pobre hombre, al que llamaban \u2018el Caracol\u2019; me dijo que la hermana<\/p>\n<p>del Sr. Cura me mandaba llamar; y que, por tanto, fuera hacia all\u00e1.<\/p>\n<p>Pensando que era para alg\u00fan interrogatorio, me disculp\u00e9 diciendo<\/p>\n<p>que mi madre me hab\u00eda mandado ir enseguida a casa; y, sin m\u00e1s,<\/p>\n<p>ech\u00e9 a correr como una tonta a trav\u00e9s de los campos, en busca de<\/p>\n<p>un escondrijo, donde no pudiese ser encontrada. Pero esta vez el<\/p>\n<p>juego me sali\u00f3 caro.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pasados algunos d\u00edas, hubo en la feligres\u00eda una fiesta, cuya<\/p>\n<p>Misa vinieron a cantar varios sacerdotes de fuera. Al terminar la<\/p>\n<p>fiesta, el Sr. Cura me mand\u00f3 llamar, y delante de todos aquellos<\/p>\n<p>sacerdotes me reprendi\u00f3 severamente por no haber ido a la doctrina,<\/p>\n<p>y por no haber acudido al llamamiento de su hermana; en fin,<\/p>\n<p>todas mis debilidades aparecieron all\u00ed y el serm\u00f3n se fue prolongando<\/p>\n<p>por largo rato. Por fin, no s\u00e9 c\u00f3mo apareci\u00f3 all\u00ed un venerable<\/p>\n<p>sacerdote que procur\u00f3 defender mi causa. Quiso disculparme, diciendo<\/p>\n<p>que tal vez fue mi madre la que no me dejaba. Pero el buen<\/p>\n<p>P\u00e1rroco respondi\u00f3:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfLa madre? \u00a1La madre es una santa! \u00a1Esta s\u00ed que es una<\/p>\n<p>criatura que a\u00fan estamos por ver lo que va a salir de aqu\u00ed!<\/p>\n<p>El buen sacerdote, que ven\u00eda a ser Sr. Vicario de Torres Novas,<\/p>\n<p>me pregunt\u00f3 entonces amablemente el motivo de no haber ido a la<\/p>\n<p>doctrina. Expuse entonces la determinaci\u00f3n que hab\u00eda tomado mi<\/p>\n<p>madre. No crey\u00e9ndome el Sr. Cura, me mand\u00f3 que llamase a mi<\/p>\n<p>hermana Gloria, que estaba en el atrio, para informarse de la verdad.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de saber que las cosas eran como yo acababa de<\/p>\n<p>decir, concluy\u00f3:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 Pues bien, o la ni\u00f1a viene ahora, estos d\u00edas que faltan, a la<\/p>\n<p>doctrina, y, despu\u00e9s de hacer la confesi\u00f3n conmigo, recibe la Comuni\u00f3n<\/p>\n<p>solemne con los dem\u00e1s ni\u00f1os, o, bien, en la feligres\u00eda no<\/p>\n<p>vuelve a recibir la Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Al o\u00edr tal propuesta, mi hermana manifest\u00f3 que, cinco d\u00edas antes<\/p>\n<p>yo deb\u00eda partir con ellas y que nos hac\u00eda un gran transtorno; que<\/p>\n<p>si su Rvcia. quer\u00eda, yo ir\u00eda a confesar y comulgar un d\u00eda antes de<\/p>\n<p>partir. El buen P\u00e1rroco no entendi\u00f3 la petici\u00f3n y se mantuvo firme<\/p>\n<p>en su propuesta.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Al llegar a casa, informamos a mi madre, que, al enterarse de<\/p>\n<p>lo ocurrido, fue tambi\u00e9n a pedir a su Rvcia., que me confesara y<\/p>\n<p>diese la comuni\u00f3n otro d\u00eda. Pero todo fue in\u00fatil. Mi madre decidi\u00f3,<\/p>\n<p>103<\/p>\n<p>entonces, que a pesar de la distancia del viaje y de las dificultades<\/p>\n<p>de hacerlo \u2013porque, adem\u00e1s de ser largu\u00edsimo, era necesario ir por<\/p>\n<p>caminos malos, atravesar montes y sierras\u2013, despu\u00e9s del d\u00eda de la<\/p>\n<p>Comuni\u00f3n solemne, mi hermano har\u00eda el viaje para llevarme all\u00e1. Yo<\/p>\n<p>creo que sudaba tinta, s\u00f3lo con la idea de tenerme que confesar<\/p>\n<p>con el Sr. Cura. \u00a1Qu\u00e9 miedo el que le ten\u00eda! Lloraba de aflicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la v\u00edspera, y su Rvcia. mand\u00f3 que todos los ni\u00f1os fuesen<\/p>\n<p>por la tarde a la iglesia para confesarse.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>All\u00e1 fui, pues, con el<\/p>\n<p>coraz\u00f3n m\u00e1s encogido que si estuviese en una prensa; al entrar en<\/p>\n<p>la iglesia, vi que hab\u00eda varios sacerdotes confesando. En un confesionario,<\/p>\n<p>al fondo, estaba el Padre Cruz, de Lisboa. Yo ya hab\u00eda<\/p>\n<p>hablado con su Rvcia. y me hab\u00eda agradado mucho. Sin tener en<\/p>\n<p>cuenta que en un confesionario abierto, en medio de la iglesia,<\/p>\n<p>estaba el Sr. Cura fij\u00e1ndose en todo, pens\u00e9: primero voy a confesarme<\/p>\n<p>con el P. Cruz y a preguntarle c\u00f3mo he de hacer; y, despu\u00e9s,<\/p>\n<p>voy al Sr. Cura.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El P. Cruz me recibi\u00f3 con toda amabilidad, y despu\u00e9s de o\u00edrme,<\/p>\n<p>me dio consejos, dici\u00e9ndome que si no quer\u00eda ir al Sr. Cura que<\/p>\n<p>no fuese; que, por ello, el Sr. Cura no podr\u00eda negarme la Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Radiante de alegr\u00eda con estos consejos, rec\u00e9 la penitencia y me<\/p>\n<p>escap\u00e9 de la iglesia con miedo de que alguien me llamara. Al d\u00eda<\/p>\n<p>siguiente, fui all\u00ed con mi vestido blanco, recelando a\u00fan de que la<\/p>\n<p>Comuni\u00f3n me fuese negada. Pero su Rvcia. se content\u00f3, por entonces,<\/p>\n<p>con hacerme saber, al fin de la fiesta, que no le hab\u00eda pasado<\/p>\n<p>desapercibida mi falta de obediencia en irme a confesar con<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>otro sacerdote.<\/p>\n<p>El buen P\u00e1rroco continu\u00f3 mostr\u00e1ndose cada vez m\u00e1s descontento<\/p>\n<p>y confuso con relaci\u00f3n a los hechos; y, un buen d\u00eda, dej\u00f3 la<\/p>\n<p>parroquia. Se extendi\u00f3, entonces, la noticia de que su Rvcia. se<\/p>\n<p>hab\u00eda ido por mi culpa (28), por no haber querido asumir la responsabilidad<\/p>\n<p>de los hechos. Como era un p\u00e1rroco celoso y querido por el<\/p>\n<p>pueblo, no me faltaron, por ello, motivos para sufrir. Algunas piadosas<\/p>\n<p>mujeres, cuando me encontraban, desahogaban su disgusto,<\/p>\n<p>dirigi\u00e9ndome insultos, y, a veces, me desped\u00edan con un par de bofetadas<\/p>\n<p>o puntapi\u00e9s.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(28) Ciertamente esa no fue la raz\u00f3n de su salida. La dificultad que el P\u00e1rroco ten\u00eda<\/p>\n<p>con sus feligreses, en la construcci\u00f3n de la iglesia, habr\u00eda sido la verdadera<\/p>\n<p>causa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>104<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Comuni\u00f3n en el sufrimiento<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Jacinta y Francisco pocas veces tomaban parte en estos mimos<\/p>\n<p>que el Cielo nos enviaba, porque sus padres no consent\u00edan<\/p>\n<p>que nadie les tocase. Pero sufr\u00edan al verme sufrir, y no pocas veces<\/p>\n<p>las l\u00e1grimas les corr\u00edan por la cara al verme afligida y mortificada.<\/p>\n<p>Un d\u00eda Jacinta me dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 Ojal\u00e1 mis padre fueran como los tuyos, para que esta gente<\/p>\n<p>tambi\u00e9n me pudiera pegar, porque as\u00ed tendr\u00eda m\u00e1s sacrificios que<\/p>\n<p>ofrecer a Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>No obstante, ella sab\u00eda aprovechar bien las ocasiones de mortificarse.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ten\u00edamos por costumbre, de vez en cuando, ofrecer<\/p>\n<p>a Dios el sacrificio de pasar un novenario o un mes sin beber.<\/p>\n<p>Una vez hicimos este sacrificio en pleno mes de agosto, en el que<\/p>\n<p>el calor era sofocante. Volv\u00edamos un d\u00eda, despu\u00e9s de rezar nuestro<\/p>\n<p>Rosario, de Cova de Ir\u00eda, y al llegar junto a una laguna que queda<\/p>\n<p>al lado del camino, me dijo Jacinta<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Oye: tengo tanta sed y me duele tanto la cabeza! Voy a<\/p>\n<p>beber un poco de este agua.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 De \u00e9sta no \u2013le respond\u00ed\u2013, mi madre no quiere que bebamos<\/p>\n<p>de aqu\u00ed, porque hace da\u00f1o. Vamos all\u00e1, a pedir una poquita a t\u00eda<\/p>\n<p>Mar\u00eda dos Anjos. (Era una vecina nuestra que hac\u00eda poco tiempo<\/p>\n<p>se hab\u00eda casado y viv\u00eda all\u00ed en una casita).<\/p>\n<p>\u2013 No, de esa agua buena no quiero. Beber\u00e9 de \u00e9sta, porque en<\/p>\n<p>vez de ofrecer a Nuestro Se\u00f1or la sed, le ofrecer\u00e9 el sacrificio de<\/p>\n<p>beber de esta agua sucia.<\/p>\n<p>Verdaderamente, el agua de esta laguna era muy sucia. Varias<\/p>\n<p>personas lavaban all\u00ed la ropa, y los animales iban a beber y a ba\u00f1arse.<\/p>\n<p>Por ello, mi madre ten\u00eda el cuidado de recomendar a sus<\/p>\n<p>hijos que no bebiesen de esta agua.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otras veces dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 Nuestro Se\u00f1or debe de estar contento con nuestros sacrificios,<\/p>\n<p>porque yo \u00a1tengo tanta, tanta sed!; pero no quiero beber, quiero<\/p>\n<p>sufrir por su amor.<\/p>\n<p>Un d\u00eda est\u00e1bamos sentados en el portal de la casa de mis t\u00edos,<\/p>\n<p>cuando nos dimos cuenta que se aproximaban varias personas.<\/p>\n<p>Francisco y yo, enseguida, corrimos cada uno a nuestro cuarto a<\/p>\n<p>escondernos debajo de las camas. Jacinta dijo:<\/p>\n<p>\u2013 Yo no me escondo; voy a ofrecer a Dios este sacrificio.<\/p>\n<p>105<\/p>\n<p>Y aquellas personas se aproximaron, hablaron con ella, esperaron<\/p>\n<p>mucho tiempo mientras me buscaban y, por fin, se marcharon.<\/p>\n<p>Sal\u00ed entonces de mi escondrijo y le pregunt\u00e9:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Qu\u00e9 respondiste cuando te preguntaron si sab\u00edas d\u00f3nde<\/p>\n<p>est\u00e1bamos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 No respond\u00ed nada; baj\u00e9 la cabeza y los ojos hacia el suelo y<\/p>\n<p>no dije nada. Hago siempre as\u00ed cuando no quiero decir la verdad. Y<\/p>\n<p>mentir tampoco quiero, porque es pecado.<\/p>\n<p>En verdad, ella ten\u00eda mucho la costumbre de proceder as\u00ed, y<\/p>\n<p>era in\u00fatil cansarse de hacer preguntas, que no obten\u00edan ni la m\u00ednima<\/p>\n<p>respuesta. Sacrificios de esta clase, de ordinario, si nosotros<\/p>\n<p>pod\u00edamos escapar, no est\u00e1bamos dipuestos a ofrecerlos.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda, est\u00e1bamos sentados a unos pasos de su casa, a la<\/p>\n<p>sombra de dos higueras que hay sobre el camino. Francisco se<\/p>\n<p>apart\u00f3 un poco, jugando. Notando que se aproximaban varias se\u00f1oras,<\/p>\n<p>corre a darnos la noticia. Como en aquel tiempo se usaban<\/p>\n<p>unos sombreros con unas alas casi del tama\u00f1o de una criba, pensamos<\/p>\n<p>que con semejantes cartapacios no nos ver\u00edan; y, sin m\u00e1s,<\/p>\n<p>subimos a la higuera. Despu\u00e9s que las se\u00f1oras pasaron, descendimos<\/p>\n<p>apresuradamente y, en precipitada fuga, fuimos a escondernos<\/p>\n<p>en un campo de ma\u00edz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta manera nuestra de escaparnos siempre que pod\u00edamos,<\/p>\n<p>constitu\u00eda tambi\u00e9n un motivo de queja del Sr. Cura; y en especial<\/p>\n<p>su Rvcia.se quejaba de que nos escap\u00e1bamos de los sacerdotes.<\/p>\n<p>Era cierto y su Rvcia. ten\u00eda raz\u00f3n. Pero era porque tambi\u00e9n los<\/p>\n<p>sacerdotes nos interrogaban, nos reinterrogaban y nos volv\u00edan a<\/p>\n<p>interrogar. Cuando nos ve\u00edamos en la presencia de un sacerdote,<\/p>\n<p>ya nos dispon\u00edamos a ofrecer a Dios uno de nuestros mayores<\/p>\n<p>sacrificios.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Prohibici\u00f3n de la peregrinaci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entretanto, el Gobierno no se conformaba con la marcha de<\/p>\n<p>los acontecimientos. Se hab\u00edan puesto en el lugar de las apariciones<\/p>\n<p>unos palos, a modo de arcos, con unas linternas que algunas<\/p>\n<p>personas ten\u00edan el cuidado de mantener encendidas. Mandaron,<\/p>\n<p>pues, una noche a algunos hombres con un autom\u00f3vil para<\/p>\n<p>derribar dichos palos, cortar la encina donde se hab\u00eda dado la aparici\u00f3n<\/p>\n<p>y llevarla arrastrando detr\u00e1s del automovil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>106<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana, se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente la noticia del hecho.<\/p>\n<p>All\u00e1 fui corriendo para ver si era verdad. Pero cu\u00e1l no ser\u00eda mi alegr\u00eda<\/p>\n<p>al ver que los pobres hombres se hab\u00edan equivocado, y en<\/p>\n<p>lugar de la encina aut\u00e9ntica hab\u00edan arrancado una de las colindantes.<\/p>\n<p>Ped\u00ed, entonces, a Nuestra Se\u00f1ora perd\u00f3n por aquellos pobres<\/p>\n<p>hombres y rec\u00e9 por su conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pasado alg\u00fan tiempo, en un d\u00eda 13 de mayo, no recuerdo si de<\/p>\n<p>1918 o 19 (29), al amanecer, corri\u00f3 la noticia de que en F\u00e1tima hab\u00eda<\/p>\n<p>una fuerza de caballer\u00eda, para impedir al pueblo la ida a Cova de Ir\u00eda.<\/p>\n<p>Toda la gente, muy asustada, me iba a dar la noticia, diciendo que<\/p>\n<p>seguramente aquel d\u00eda era el \u00faltimo de mi vida. Sin hacer caso de lo<\/p>\n<p>que me dec\u00edan, me puse en camino de la iglesia. Al llegar a F\u00e1tima,<\/p>\n<p>pas\u00e9 por entre los caballos que llenaban la plaza, entr\u00e9 en la iglesia,<\/p>\n<p>o\u00ed la Misa que celebr\u00f3 un sacerdote desconocido, comulgu\u00e9 y, despu\u00e9s<\/p>\n<p>de dar gracias, volv\u00ed en paz a casa, sin que nadie me dijese<\/p>\n<p>una sola palabra. No s\u00e9 si no me vieron o si no me dieron importancia.<\/p>\n<p>Por la tarde, a pesar de las noticias que constantemente llegaban,<\/p>\n<p>de que la tropa hac\u00eda esfuerzos para apartar al pueblo, sin<\/p>\n<p>conseguirlo, all\u00e1 fui tambi\u00e9n para rezar mi Rosario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>En el camino,<\/p>\n<p>se junt\u00f3 conmigo un grupo de mujeres que hab\u00edan venido de fuera.<\/p>\n<p>Cuando me aproximaba ya al lugar, vienen al encuentro del grupo<\/p>\n<p>dos militares, fustigando apresuradamente sus caballos para alcanzarnos.<\/p>\n<p>Al llegar junto a nosotros, preguntaron para d\u00f3nde \u00edbamos.<\/p>\n<p>Al o\u00edr la respuesta osada de las mujeres \u2013 \u201cque no les importaba\u201d<\/p>\n<p>-, fustigaron los caballos, haciendo intenci\u00f3n de querer atropellarnos.<\/p>\n<p>Las mujeres huyeron, cada una por su lado, y en un<\/p>\n<p>momento me encontr\u00e9 sola en la presencia de los jinetes. Me preguntaron<\/p>\n<p>entonces mi nombre, a lo que respond\u00ed sin tardar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entonces<\/p>\n<p>me preguntaron si yo era la tal vidente. Respond\u00ed que s\u00ed. Me<\/p>\n<p>dieron entonces la orden de ponerme en medio del camino y de<\/p>\n<p>caminar en medio de los dos caballos, indic\u00e1ndome el camino a<\/p>\n<p>F\u00e1tima.<\/p>\n<p>Al aproximarme a la laguna, de la que ya habl\u00e9, una pobre<\/p>\n<p>mujer que all\u00ed viv\u00eda, de la que hace poco tambi\u00e9n habl\u00e9, al verme a<\/p>\n<p>(29) Fue el 13 de mayo de 1920. Hay fechas que ni la misma Luc\u00eda puede identificar.<\/p>\n<p>107<\/p>\n<p>alguna distancia, as\u00ed entre los caballos, sali\u00f3 al medio del camino<\/p>\n<p>y, como si fuera otra Ver\u00f3nica, procur\u00f3 inculcarme coraje. Los soldados<\/p>\n<p>la obligaron a retirarse sin p\u00e9rdida de tiempo y la pobre mujer<\/p>\n<p>qued\u00f3 deshecha en llanto, lamentando mi desgracia. Algunos<\/p>\n<p>pasos m\u00e1s adelante, me mandaron parar y me preguntaron si aquella<\/p>\n<p>mujer era mi madre. Respond\u00ed que no. Ellos no lo creyeron y<\/p>\n<p>preguntaron si aquella casa no era la m\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De nuevo, les dije que<\/p>\n<ol>\n<li>Ellos entonces, que parec\u00eda que no me cre\u00edan, me mandaron<\/li>\n<\/ol>\n<p>seguir un poco m\u00e1s adelante, hasta la casa de mis padres. Al llegar<\/p>\n<p>a un terreno, que queda un poco antes de entrar en Aljustrel, junto<\/p>\n<p>a una peque\u00f1a fuente, al ver all\u00ed abiertos unos hoyos para plantar<\/p>\n<p>\u00e1rboles, me mandaron parar y, tal vez para asustarme, le dijo el<\/p>\n<p>uno al otro:<\/p>\n<p>\u2013 Aqu\u00ed hay hoyos abiertos. Con una de nuestras espadas le<\/p>\n<p>cortamos la cabeza y aqu\u00ed la dejamos, ya enterrada. As\u00ed acabamos<\/p>\n<p>con esto de una vez para siempre.<\/p>\n<p>Al o\u00edr estas palabras, cre\u00ed realmente llegado mi \u00faltimo momento;<\/p>\n<p>pero qued\u00e9 tan tranquila, como si nada de aquello fuese conmigo.<\/p>\n<p>Pasado un momento, en que pareci\u00f3 quedaron pensativos, el otro<\/p>\n<p>res.pondi\u00f3:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 No, no tenemos autorizaci\u00f3n para eso.<\/p>\n<p>Y me mandaron continuar mi camino. Atraves\u00e9 as\u00ed, nuestra<\/p>\n<p>peque\u00f1a aldea, hasta llegar a casa de mis padres. Toda la gente<\/p>\n<p>sal\u00eda a las puertas y ventanas para ver lo que pasaba. Unos se<\/p>\n<p>re\u00edan con burla, otros lamentaban con pena mi suerte. Al llegar a<\/p>\n<p>mi casa, me mandaron llamar a mis padres. No estaban. Uno se<\/p>\n<p>baj\u00f3, entonces, para ver si estaban escondidos. Dio una vuelta por<\/p>\n<p>la casa; y despu\u00e9s, al no encontrarlos, me dio la orden de no salir<\/p>\n<p>de all\u00ed m\u00e1s en aquel d\u00eda; y, montando en sus caballos, se fueron.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al caer la tarde, corri\u00f3 la noticia de que la tropa se hab\u00eda retirado,<\/p>\n<p>vencida por el pueblo; y al ponerse el sol, yo rezaba mi Rosario<\/p>\n<p>en Cova de Ir\u00eda, acompa\u00f1ada por centenares de personas. Seg\u00fan<\/p>\n<p>me contaron despu\u00e9s, cuando yo iba prisionera, algunas personas<\/p>\n<p>fueron a avisar a mi madre de lo que pasaba; ella respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 Si es cierto que ella vio a Nuestra Se\u00f1ora, Nuestra Se\u00f1ora la<\/p>\n<p>defender\u00e1; y si ella miente, est\u00e1 bien que sea castigada.<\/p>\n<p>Y permaneci\u00f3, como antes, tranquila.<\/p>\n<p>Ahora, alguien me ha de preguntar:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 Y mientras pas\u00f3 todo eso, \u00bfqu\u00e9 fue de tus compa\u00f1eros?<\/p>\n<p>108<\/p>\n<p>\u2013 No lo s\u00e9. No recuerdo nada de ellos en este momento. Tal<\/p>\n<p>vez los padres, en vista de las noticias que corr\u00edan, no los dejaron<\/p>\n<p>salir de casa en ese d\u00eda.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>La madre de Luc\u00eda enferma gravemente<\/li>\n<\/ol>\n<p>El Se\u00f1or deb\u00eda complacerse en verme sufrir, pues me preparaba<\/p>\n<p>a\u00fan un c\u00e1liz mucho m\u00e1s amargo, que dentro de poco me<\/p>\n<p>dar\u00eda a beber: mi madre cay\u00f3 gravemente enferma, hasta tal punto<\/p>\n<p>que un d\u00eda la cre\u00edamos agonizante. Fuimos, entonces, todos sus<\/p>\n<p>hijos junto a su cama, para recibir su \u00faltima bendici\u00f3n y besarle su<\/p>\n<p>mano moribunda. Por ser la m\u00e1s joven fui la \u00faltima. Mi pobre madre,<\/p>\n<p>al verme, se reanim\u00f3 un poco, me ech\u00f3 los brazos al cuello y,<\/p>\n<p>suspirando, exclam\u00f3:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Mi pobre hija!, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 de ti sin madre? Muero con el<\/p>\n<p>coraz\u00f3n atravesado por ti.<\/p>\n<p>Y, prorrumpiendo en amargos sollozos, me apretaba cada vez<\/p>\n<p>m\u00e1s a su pecho. Mi hermana mayor me arranc\u00f3 de sus brazos a la<\/p>\n<p>fuerza; y, llev\u00e1ndome a la cocina, me prohibi\u00f3 volver m\u00e1s al cuarto<\/p>\n<p>de la enferma; y concluy\u00f3 diciendo.<\/p>\n<p>\u2013 Madre muere amargada con los disgustos que t\u00fa le has dado.<\/p>\n<p>Me arrodill\u00e9, inclin\u00e9 la cabeza sobre un banco y con una profunda<\/p>\n<p>amargura, como nunca hab\u00eda experimentado, ofrec\u00ed a nuestro<\/p>\n<p>buen Dios este sacrificio. Pocos momentos despu\u00e9s, mis dos<\/p>\n<p>hermanas mayores, viendo el caso perdido, vuelven junto a m\u00ed y<\/p>\n<p>me dicen:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Luc\u00eda, si es cierto que viste a Nuestra Se\u00f1ora, vete ahora a<\/p>\n<p>Cova de Ir\u00eda. P\u00eddele que cure a nuestra madre. Prom\u00e9tele lo que<\/p>\n<p>quieras, que lo haremos; y entonces, creeremos.<\/p>\n<p>Sin detenerme un momento, me puse en camino. Para no ser<\/p>\n<p>vista, me fui por un atajo que hay entre los campos, rezando hasta<\/p>\n<p>all\u00ed el Rosario. Hice a la Sant\u00edsima Virgen mi petici\u00f3n; desahogu\u00e9<\/p>\n<p>all\u00ed mi dolor, derramando copiosas l\u00e1grimas, y volv\u00ed a casa, confortada<\/p>\n<p>con la esperanza de que mi querida Madre del Cielo me dar\u00eda<\/p>\n<p>la salud de la madre de la tierra. Al entrar en casa, mi madre ya<\/p>\n<p>sent\u00eda alguna mejor\u00eda; y, pasados tres d\u00edas, ya pod\u00eda desempe\u00f1ar<\/p>\n<p>sus trabajos dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo hab\u00eda prometido a la Sant\u00edsima Virgen, si Ella me conced\u00eda lo<\/p>\n<p>que yo le ped\u00eda, ir all\u00e1, durante nueve d\u00edas seguidos, acompa\u00f1a109<\/p>\n<p>da de mis hermanas, rezar el Rosario e ir de rodillas desde lo alto del<\/p>\n<p>camino hasta los pies de la encina; y el \u00faltimo d\u00eda llevar nueve ni\u00f1os<\/p>\n<p>pobres y darles al fin una comida. Fuimos, pues, a cumplir mi promesa,<\/p>\n<p>acompa\u00f1adas de mi madre, que dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Qu\u00e9 cosa!, Nuestra Se\u00f1ora me cur\u00f3, y yo parece que a\u00fan<\/p>\n<p>no creo. No s\u00e9 c\u00f3mo es esto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Muerte del padre<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuestro buen Dios me dio este consuelo, pero de nuevo llamaba<\/p>\n<p>a la puerta con otro sacrificio, no menos peque\u00f1o. Mi padre<\/p>\n<p>era un hombre sano, robusto, que no sab\u00eda qu\u00e9 era un dolor de<\/p>\n<p>cabeza. Y, en menos de 24 horas, casi de repente, una pulmon\u00eda<\/p>\n<p>doble, lo llev\u00f3 a la eternidad (30). Mi dolor fue tal que cre\u00ed que mor\u00eda.<\/p>\n<p>El era el \u00fanico que continuaba mostr\u00e1ndose mi amigo, y en las<\/p>\n<p>discusiones que contra m\u00ed se levantaban en familia, era el \u00fanico<\/p>\n<p>que me defend\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Dios m\u00edo, Dios m\u00edo! \u2013exclamaba yo retirada en mi cuarto\u2013<\/p>\n<p>nunca pens\u00e9 que me tuvieses guardado tanto sufrimiento. Pero<\/p>\n<p>sufro por tu amor, en reparaci\u00f3n de los pecados cometidos contra<\/p>\n<p>el Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, por el Santo Padre y por la conversi\u00f3n<\/p>\n<p>de los pecadores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Enfermedad y muerte de Jacinta y Francisco<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por este tiempo, Jacinta y Francisco comenzaron tambi\u00e9n a<\/p>\n<p>empeorar (31). Jacinta me dec\u00eda algunas veces:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Siento un dolor tan grande en mi pecho! Pero no digo nada<\/p>\n<p>a mi madre; quiero sufrir por Nuestro Se\u00f1or, en reparaci\u00f3n de los<\/p>\n<p>pecados cometidos contra el Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, por el<\/p>\n<p>Santo Padre y por la conversi\u00f3n de los pecadores.<\/p>\n<p>Cuando un d\u00eda por la ma\u00f1ana llegu\u00e9 junto a ella, me pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfCu\u00e1ntos sacrificios ofreciste esta noche a Nuestro Se\u00f1or?<\/p>\n<p>\u2013 Tres: me levant\u00e9 tres veces para rezar las oraciones del \u00c1ngel.<\/p>\n<p>(30) El padre de Luc\u00eda falleci\u00f3 el 31 de julio de 1919.<\/p>\n<p>(31) Francisco y Jacinta enferman casi al mismo tiempo, a finales de octubre de<\/p>\n<p>1918.<\/p>\n<p>110<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Pues yo le ofrec\u00ed muchos, muchos; no s\u00e9 cu\u00e1ntos fueron,<\/p>\n<p>porque tuve muchos dolores y no me quej\u00e9.<\/p>\n<p>Francisco era m\u00e1s callado. Hac\u00eda habitualmente todo lo que<\/p>\n<p>nos ve\u00eda hacer a nosotras, y raras veces suger\u00eda algo. En su dolencia<\/p>\n<p>sufr\u00eda con una paciencia heroica, sin dejar nunca escapar ning\u00fan<\/p>\n<p>gemido, ni la m\u00e1s leve queja. Le pregunt\u00e9 un d\u00eda poco antes de<\/p>\n<p>morir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Francisco, \u00bfsufres mucho?<\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed; pero lo sufro todo por amor de Nuestro Se\u00f1or y de Nuestra<\/p>\n<p>Se\u00f1ora.<\/p>\n<p>Un d\u00eda me dio la cuerda de la que ya habl\u00e9 y me dijo:<\/p>\n<p>\u2013 Toma, ll\u00e9vatela antes que mi madre la vea. Ahora ya no soy<\/p>\n<p>capaz de ponermela en la cintura.<\/p>\n<p>Tomaba todo lo que la madre le llevaba, y nunca llegu\u00e9 a saber<\/p>\n<p>si alguna cosa le repugnaba.<\/p>\n<p>As\u00ed lleg\u00f3 el d\u00eda feliz de partir para el Cielo (32). La v\u00edspera nos<\/p>\n<p>dijo, a m\u00ed y a su hermanita:<\/p>\n<p>\u2013 Voy al Cielo, pero all\u00ed he de pedir mucho a Nuestro Se\u00f1or y a<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora que os lleve tambi\u00e9n all\u00e1 en breve.<\/p>\n<p>Me parece que ya describ\u00ed, en el escrito sobre Jacinta, lo<\/p>\n<p>mucho que nos cost\u00f3 esta separaci\u00f3n. Por ello, no lo repito ahora<\/p>\n<p>aqu\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li>Paciencia de Jacinta en la enfermedad<\/li>\n<\/ol>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jacinta se qued\u00f3, pues, all\u00ed con su dolencia que poco a poco<\/p>\n<p>se fue agravando. Tampoco voy ahora a describirla, porque tambi\u00e9n<\/p>\n<p>lo hice ya. S\u00f3lo voy a contar alg\u00fan que otro acto de virtud que<\/p>\n<p>le vi practicar y que me parece que a\u00fan no describ\u00ed.<\/p>\n<p>Su madre sab\u00eda que le repugnaba la leche. Un d\u00eda le llev\u00f3,<\/p>\n<p>junto con la taza de leche, un hermoso racimo de uvas.<\/p>\n<p>\u2013 Jacinta, le dijo, toma; si no puedes tomar la leche, d\u00e9jala y<\/p>\n<p>t\u00f3mate las uvas.<\/p>\n<p>\u2013 No, madre m\u00eda; las uvas no las quiero, ll\u00e9vatelas; dame m\u00e1s<\/p>\n<p>bien la leche, que si la tomo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(32) Francisco muri\u00f3 en la casa de sus padres, en Aljustrel, el 4 de abril de 1919.<\/p>\n<p>111<\/p>\n<p>Y, sin mostrar la m\u00ednima repugnancia, la tom\u00f3. Mi t\u00eda se retir\u00f3<\/p>\n<p>contenta, pensando que el fastidio de su hijita iba desapareciendo.<\/p>\n<p>Jacinta se volvi\u00f3 despu\u00e9s a m\u00ed y me dijo:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Me apetec\u00edan t\u00e1nto aquellas uvas y me cost\u00f3 t\u00e1nto tomar la<\/p>\n<p>leche! Pero quise ofrecer este sacrificio a Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda, por la ma\u00f1ana, la encontr\u00e9 muy desfigurada y le pregunt\u00e9<\/p>\n<p>si se encontraba peor.<\/p>\n<p>\u2013 Esta noche, dijo, tuve muchos dolores, y quise ofrecer a<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or el sacrificio de no moverme en la cama; por eso no<\/p>\n<p>dorm\u00ed nada.<\/p>\n<p>Otra vez me dijo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Cuando estoy sola, dejo la cama para rezar las oraciones<\/p>\n<p>del \u00c1ngel; pero ahora ya no soy capaz de llegar con la cabeza al<\/p>\n<p>suelo, porque me caigo. Rezo s\u00f3lo de rodillas.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, en que tuve ocasi\u00f3n de hablar con el Sr. Vicario, su Rvcia.<\/p>\n<p>me pregunt\u00f3 por Jacinta y su estado de salud. Le dije lo que me<\/p>\n<p>parec\u00eda de su estado de salud, y despu\u00e9s, cont\u00e9 a su Rvcia. lo que<\/p>\n<p>ella me hab\u00eda dicho: que ya no era capaz de inclinarse hasta el suelo<\/p>\n<p>para rezar. Su Rvcia. me mand\u00f3, entonces, decirle que no quer\u00eda<\/p>\n<p>que descendiese m\u00e1s de la cama para rezar; que echada en la<\/p>\n<p>cama rezase s\u00f3lo lo que pudiese, sin cansarse. Le di el recado en<\/p>\n<p>la primera ocasi\u00f3n que tuve y ella me pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfY Nuestro Se\u00f1or quedar\u00e1 contento?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed, le respond\u00ed; Nuestro Se\u00f1or quiere que se haga lo que el<\/p>\n<p>Sr. Vicario nos manda.<\/p>\n<p>\u2013 Entonces est\u00e1 bien, nunca m\u00e1s me volver\u00e9 a levantar.<\/p>\n<p>A m\u00ed me agradaba, siempre que pod\u00eda, ir al Cabezo, a nuestra<\/p>\n<p>cueva predilecta, para rezar. Como a Jacinta le agradaban mucho<\/p>\n<p>las flores, a la vuelta cog\u00eda un ramo, en la cuesta, de lirios y peonias,<\/p>\n<p>cuando las hab\u00eda, y se lo llevaba, diciendo:<\/p>\n<p>\u2013 Toma, son del Cabezo:<\/p>\n<p>Ella las abrazaba, y a veces dec\u00eda, con el rostro ba\u00f1ado en<\/p>\n<p>l\u00e1grimas:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Nunca m\u00e1s volver\u00e9 all\u00e1, ni a los Valinhos, ni a Cova de Ir\u00eda;<\/p>\n<p>y tengo t\u00e1ntas a\u00f1oranzas!<\/p>\n<p>\u2013 Pero, \u00bfqu\u00e9 te importa, si vas al Cielo a ver a Nuestro Se\u00f1or<\/p>\n<p>y a Nuestra Se\u00f1ora?<\/p>\n<p>\u2013 Pues es verdad, respond\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>112<\/p>\n<p>Y quedaba contenta, deshojando su ramo de flores, y contando<\/p>\n<p>los p\u00e9talos de cada flor.<\/p>\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s de enfermar, me entreg\u00f3 la cuerda que<\/p>\n<p>usaba, diciendo:<\/p>\n<p>\u2013 Gu\u00e1rdamela, que tengo miedo que me la vea mi madre. Si<\/p>\n<p>mejoro, la quiero otra vez.<\/p>\n<p>Esta cuerda ten\u00eda tres nudos y estaba algo manchada de sangre.<\/p>\n<p>La conserv\u00e9 escondida hasta que sal\u00ed definitivamente de casa<\/p>\n<p>de mi madre. Despu\u00e9s, no sabiendo qu\u00e9 hacer con ella, la quem\u00e9<\/p>\n<p>junto con la de su hermanito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li>Enfermedad y viajes de Luc\u00eda<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Varias personas de fuera que iban all\u00ed, al verme con una cara<\/p>\n<p>amarillenta y medio an\u00e9mica, ped\u00edan a mi madre que me dejase ir<\/p>\n<p>unos d\u00edas a sus casas, diciendo que tal vez el cambio de aire me<\/p>\n<p>har\u00eda bien. Por este motivo, mi madre daba su consentimiento y as\u00ed<\/p>\n<p>me llevaban, ya a unos sitios, ya a otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En estos viajes no siempre encontraba estima y cari\u00f1o. Al lado<\/p>\n<p>de personas que me admiraban y cre\u00edan santa, hab\u00eda siempre<\/p>\n<p>otras que me vituperaban y me llamaban hip\u00f3crita, visionaria y<\/p>\n<p>hechicera. Era nuestro buen Dios que echaba sal en el agua, para<\/p>\n<p>que \u00e9sta no se corrompiese. As\u00ed, gracias a esta Divina Providencia,<\/p>\n<p>pas\u00e9 por el fuego sin quemarme, ni llegar a conocer aquel<\/p>\n<p>bichillo de vanidad que acostumbra a carcomer todo. En estas<\/p>\n<p>ocasiones, yo sol\u00eda pensar: \u201cTodos se enga\u00f1an: ni soy una santa,<\/p>\n<p>como dicen algunos; ni una mentirosa, como dicen otros; s\u00f3lo Dios<\/p>\n<p>sabe lo que soy\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al volver, corr\u00eda junto a Jacinta, que me dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 Oye, no vuelvas a irte, ya ten\u00eda tantas ganas de verte; desde<\/p>\n<p>que te fuiste no he hablado con nadie; con los otros, no s\u00e9 hablar.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3, por fin, para ella el d\u00eda de partir a Lisboa. Ya escrib\u00ed<\/p>\n<p>nuestra despedida, por ello no la repito aqu\u00ed. \u00a1Qu\u00e9 tristeza la que<\/p>\n<p>yo sent\u00ed al verme sola! En tan poco tiempo, nuestro buen Dios me<\/p>\n<p>llev\u00f3 al Cielo a mi querido padre, en seguida a Francisco, y ahora a<\/p>\n<p>Jacinta, que yo no volver\u00eda a ver en este mundo.<\/p>\n<p>Enseguida que pude me retir\u00e9 al Cabezo, me intern\u00e9 en la<\/p>\n<p>cueva de Rocas, para desahogar all\u00ed, a solas con Dios, mi dolor y<\/p>\n<p>derramar con abundancia las l\u00e1grimas de mi llanto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>113<\/p>\n<p>Al descender la cuesta, todo me recordaba a mis queridos<\/p>\n<p>compa\u00f1eros: las piedras, donde tantas veces nos hab\u00edamos sentado;<\/p>\n<p>las flores, que yo ya no cog\u00eda, por no tener a qui\u00e9n llevarlas;<\/p>\n<p>los Valinhos, donde juntos hab\u00edamos gozado las delicias del Paraiso.<\/p>\n<p>Tanto recordaba a Jacinta que, dudando de la realidad y medio<\/p>\n<p>abstra\u00edda, entr\u00e9 un d\u00eda en casa de mi t\u00eda, y dirigi\u00e9ndome al<\/p>\n<p>cuarto de Jacinta, la llam\u00e9. Su hermanita Teresa, al verme as\u00ed, me<\/p>\n<p>impidi\u00f3 el paso, dici\u00e9ndome que Jacinta ya no estaba ah\u00ed.<\/p>\n<p>Pasado poco tiempo, lleg\u00f3 la noticia de que hab\u00eda volado al<\/p>\n<p>Cielo. (33) Trajeron, entonces, su cad\u00e1ver a Vila Nova de Our\u00e9m. Mi<\/p>\n<p>t\u00eda me llev\u00f3 all\u00e1 un d\u00eda, junto a los restos mortales de su hijita, con<\/p>\n<p>la esperanza de que as\u00ed me distraer\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>Pero, durante mucho tiempo,<\/p>\n<p>parec\u00eda que mi tristeza aumentaba cada vez m\u00e1s. Cuando encontraba<\/p>\n<p>el cementerio abierto, me sentaba junto al sepulcro de<\/p>\n<p>Francisco, o de mi padre, y all\u00ed pasaba largas horas.<\/p>\n<p>Gracias a Dios que, pasado alg\u00fan tiempo, mi madre decidi\u00f3 ir<\/p>\n<p>a Lisboa y llevarme consigo (34). Por mediaci\u00f3n del Se\u00f1or Doctor<\/p>\n<p>Formig\u00e3o, una piadosa se\u00f1ora nos recibi\u00f3 en su casa y se ofreci\u00f3<\/p>\n<p>a pagar mi educaci\u00f3n en un colegio si yo quer\u00eda quedarme all\u00ed. Mi<\/p>\n<p>madre y yo aceptamos, agradecidas, la caritativa oferta de la se\u00f1ora,<\/p>\n<p>de nombre do\u00f1a Asunci\u00f3n Avelar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi madre, despu\u00e9s de haber consultado a los m\u00e9dicos, y de<\/p>\n<p>o\u00edr que necesitaba una operaci\u00f3n de ri\u00f1ones y espalda, pero que<\/p>\n<p>ellos no se responsabilizaban de su vida, en vista de que tambi\u00e9n<\/p>\n<p>ten\u00eda una lesi\u00f3n de coraz\u00f3n, volvi\u00f3 a casa, dej\u00e1ndome entregada a<\/p>\n<p>los cuidados de aquella se\u00f1ora. Cuando ya lo ten\u00eda todo preparado<\/p>\n<p>y se\u00f1alado el d\u00eda para entrar en el colegio, dijeron que el Gobierno<\/p>\n<p>hab\u00eda sabido que yo estaba en Lisboa y me buscaba. Me llevaron,<\/p>\n<p>entonces, a Santar\u00e9m, a casa del se\u00f1or Dr. Formig\u00e3o, donde estuve<\/p>\n<p>algunos d\u00edas escondida, sin que ni siquiera me dejaran ir a Misa.<\/p>\n<p>Y por fin, la hermana de su Rvcia. vino a traerme a casa de mi<\/p>\n<p>madre, prometiendo arreglar mi entrada en un colegio, que enton-<\/p>\n<p>(33) Jacinta muri\u00f3 en Lisboa, en el Hospital de D. Estefan\u00eda, el 20 de febrero de<\/p>\n<p>1920, a las 22,30.<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(34) Luc\u00eda estuvo en Lisboa desde el 7 de julio hasta el 6 de agosto de 1920. A<\/p>\n<p>continuaci\u00f3n fue a Santar\u00e9m y de aqu\u00ed regres\u00f3 a Aljustrel, el 12 de agosto.<\/p>\n<p>114<\/p>\n<p>ces ten\u00edan las Religiosas Doroteas en Espa\u00f1a; y que, despu\u00e9s que<\/p>\n<p>estuviese todo arreglado, me ir\u00edan a buscar. Con todas estas cosas,<\/p>\n<p>me distraje un poco, y aquella tristeza abrumadora me fue<\/p>\n<p>pasando.<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<ol>\n<li>Primer encuentro con el Obispo<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por estas fechas, V. Excia. Rvma. entraba en Leir\u00eda (35) y nuestro<\/p>\n<p>buen Dios confiaba a sus cuidados un pobre reba\u00f1o largos a\u00f1os<\/p>\n<p>sin pastor. No falt\u00f3 quien pens\u00f3 asustarme con la llegada de V.<\/p>\n<p>Excia. Rvma., como ya hab\u00edan hecho otra vez con un venerable<\/p>\n<p>sacerdote, diciendo que V. Excia. lo sab\u00eda todo, que adivinaba y<\/p>\n<p>penetraba en lo \u00edntimo de la conciencia, y que ahora iba a descubrir<\/p>\n<p>todos mis embustes. En lugar de asustarme, ansiaba hablarle<\/p>\n<p>y pensaba: \u201csi es cierto que lo sabe todo, sabe que digo la verdad\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, despu\u00e9s de que una buena se\u00f1ora de Leir\u00eda se ofreci\u00f3 a<\/p>\n<p>llevarme junto a V. Excia. Rvma., acept\u00e9 gustosa la propuesta. All\u00e1<\/p>\n<p>me fui en la expectativa del feliz momento,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Lleg\u00f3, por fin, ese d\u00eda. Y<\/p>\n<p>al llegar a palacio me mandaron entrar con aquella se\u00f1ora a una<\/p>\n<p>sala y esperar un poco. Vino, pasado algunos momentos, el Secretario<\/p>\n<p>(36) de V. Excia. Rvma., que habl\u00f3 amablemente con la se\u00f1ora<\/p>\n<p>do\u00f1a Gilda, que me acompa\u00f1aba, haci\u00e9ndome, de vez en cuando,<\/p>\n<p>algunas preguntas. Como ya me hab\u00eda confesado dos veces con<\/p>\n<p>su Rvcia., ya le conoc\u00eda; y por ello, su conversaci\u00f3n me result\u00f3<\/p>\n<p>agradable. Pasado un rato, vino el se\u00f1or doctor Marques dos Santos<\/p>\n<p>(37), con sus zapatos de hebilla, y envuelto en su gran capa.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Era<\/p>\n<p>la primera vez que yo ve\u00eda vestido as\u00ed a un sacerdote, por ello me<\/p>\n<p>llam\u00f3 mucho m\u00e1s la atenci\u00f3n. Comenz\u00f3, pues, a desenvolver su<\/p>\n<p>repertorio de preguntas, que me parec\u00eda no tener fin. De vez en<\/p>\n<p>cuando se re\u00eda, con un aire como de burla, de mis respuestas; y el<\/p>\n<p>momento de hablar con el Se\u00f1or Obispo no hab\u00eda manera de que<\/p>\n<p>llegara. Por fin vino de nuevo el Secretario de V. Excia., a decir a la<\/p>\n<p>se\u00f1ora que me acompa\u00f1aba que, cuando el se\u00f1or Obispo llegase,<\/p>\n<p>(35) El nuevo Obispo, D.Jos\u00e9 Alves Correia da Silva, entr\u00f3 en la Di\u00f3cesis el 5 de<\/p>\n<p>agosto de 1920<\/p>\n<p>(36) Padre Augusto Maia (\u20201959).<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(37) Mons. Manuel Marques dos Santos (1892-1971).<\/p>\n<p>115<\/p>\n<p>se disculpase diciendo que ten\u00eda que ir a hacer algunos recados, y<\/p>\n<p>que se retirase: porque, dec\u00eda su Rvcia., puede ser que su Excia. le<\/p>\n<p>quiera alguna cosa en particular. Al o\u00edr este recado, exult\u00e9 de alegr\u00eda<\/p>\n<p>y pens\u00e9: El Se\u00f1or Obispo, como lo sabe todo, no me har\u00e1<\/p>\n<p>muchas preguntas y estar\u00e1 s\u00f3lo conmigo: \u00a1qu\u00e9 bien!<\/p>\n<p>La buena se\u00f1ora supo hacer muy bien su papel cuando V. Excia.<\/p>\n<p>Rvma. lleg\u00f3; y as\u00ed, tuve la dicha de hablar a solas con V. Excia. Lo<\/p>\n<p>que en esta entrevista pas\u00f3, no lo voy a describir ahora, porque V.<\/p>\n<p>Ex.cia Rvma., de cierto, lo recuerda mejor que yo. En verdad, cuando<\/p>\n<p>os vi, Exmo. y Rvmo. Se\u00f1or, recibirme con tanta bondad, sin hacerme<\/p>\n<p>la m\u00e1s m\u00ednima pregunta curiosa o in\u00fatil, interes\u00e1ndoos s\u00f3lo<\/p>\n<p>por el bien de mi alma, y comprometi\u00e9ndoos a tener cuidado de la<\/p>\n<p>pobre ovejita que el Se\u00f1or acababa de confiaros qued\u00e9, m\u00e1s que<\/p>\n<p>nunca, creyendo que V. Excia. Rvma. lo sab\u00eda todo; y que no dud\u00e9<\/p>\n<p>ni un momento en abandonarme a vuestras manos.<\/p>\n<p>Las condiciones impuestas por V. Excia. Rvma. para conseguirlo,<\/p>\n<p>para mi forma natural de ser, eran f\u00e1ciles: guardar completo<\/p>\n<p>secreto de todo lo que V. Excia. Rvma. me hab\u00eda dicho, y ser buena.<\/p>\n<p>All\u00e1 me fui, guardando para mi mi secreto, hasta el d\u00eda en que V.<\/p>\n<p>Excia. Rvma. mand\u00f3 pedir el consentimento de mi madre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00b4\u00b4\u00b4\u00b4\u00b4\u00b4\u00b4\u00b4<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Luc\u00eda se despide de F\u00e1tima<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se se\u00f1al\u00f3, por fin, el d\u00eda de mi partida. La v\u00edspera fui, pues,<\/p>\n<p>con el coraz\u00f3n encogido por la nostalgia, a despedirme de todos<\/p>\n<p>nuestros lugares, bien segura de que era la \u00faltima vez que los pisaba:<\/p>\n<p>el Cabezo, el Roquedal, los Valinhos, la iglesia parroquial,<\/p>\n<p>donde el buen Dios hab\u00eda comenzado la obra<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetSEGUNDA MEMORIA III de Lucia de Fatima &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. &nbsp; &nbsp; &nbsp; lIl. DESPUES DE LAS APARACIONES &nbsp; Luc\u00eda va a la escuela &nbsp; Estoy escribiendo hasta aqu\u00ed, sin ton ni son, como se suele decir; y ya voy dejando atr\u00e1s algunas cosas. Pero estoy haciendo lo que V. Excia. Rvma. me dijo: que escribiese seg\u00fan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,7],"tags":[],"class_list":["post-44393","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-divulgacion","category-mis-dibujos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/44393","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=44393"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/44393\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58850,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/44393\/revisions\/58850"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=44393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=44393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=44393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}