{"id":41878,"date":"2018-05-23T21:50:14","date_gmt":"2018-05-23T19:50:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=41878"},"modified":"2025-06-20T20:11:06","modified_gmt":"2025-06-20T18:11:06","slug":"frases-del-dia-23-5-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=41878","title":{"rendered":"LUCIA DE FATIMA"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=https%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D41878&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=LUCIA DE FATIMA - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p>,,,,,,,,,,,,,\u00e7<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/image002282.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-36156\" src=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/image002282.jpg\" alt=\"image002\" width=\"567\" height=\"595\" srcset=\"https:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/image002282.jpg 567w, https:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/image002282-285x300.jpg 285w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>No es ciertamente lo primero que escrib\u00eda Luc\u00eda; pero s\u00ed que era<\/p>\n<p>su primer escrito extenso. Antes de \u00e9l, tenemos cartas, muchas cartas,<\/p>\n<p>interrogatorios, relaciones, etc. Pero, ahora nos encontramos ante<\/p>\n<p>un documento extenso e importante. Si Luc\u00eda nunca escribi\u00f3 por voluntad<\/p>\n<p>propia, \u00bfc\u00f3mo naci\u00f3 este documento?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>El d\u00eda 12 de septiembre de 1935 eran trasladados, desde Vila<\/p>\n<p>Nova de Our\u00e9m, al cementerio de F\u00e1tima, los restos mortales de<\/p>\n<p>Jacinta. Con esta ocasi\u00f3n se hicieron varias fotos al cad\u00e1ver; una de<\/p>\n<p>las cuales, el Sr Obispo envi\u00f3 a la hermana Luc\u00eda, que entonces se<\/p>\n<p>encontraba en la Casa de Pontevedra.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Agradeciendo el env\u00edo, y con fecha del d\u00eda 17 de noviembre de<\/p>\n<p>1935, dec\u00eda Luc\u00eda, entre otras cosas: \u00abAgradezco con gran reconocimiento<\/p>\n<p>las fotograf\u00edas; no podr\u00eda decir cu\u00e1nto las aprecio, en especial<\/p>\n<p>la de Jacinta: hasta quer\u00eda retirar de ella los pa\u00f1os que la cubr\u00edan<\/p>\n<p>para verla toda entera&#8230;, estaba toda abstra\u00edda; tal era mi alegr\u00eda de<\/p>\n<p>volver a ver la amiga m\u00e1s \u00edntima de mi infancia. Tengo la esperanza<\/p>\n<p>que el Se\u00f1or para gloria de la Sant\u00edsima Virgen le conceder\u00e1 la aureola<\/p>\n<p>de la santidad. Ella era una ni\u00f1a s\u00f3lo en los a\u00f1os; en lo dem\u00e1s<\/p>\n<p>sab\u00eda ya practicar la virtud y demostrar a Dios y a la Virgen Sant\u00edsima<\/p>\n<p>su amor por la pr\u00e1ctica del sacrificio&#8230; \u00bb.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Estos recuerdos tan vivos de Luc\u00eda sobre su primita Jacinta, indujeron<\/p>\n<p>al Sr. Obispo a mandarle escribir todo lo que recordase sobre<\/p>\n<p>ella. Y, en efecto, el escrito, comenzado en la segunda semana de<\/p>\n<p>diciembre, estaba terminado el d\u00eda de Navidad de 1935. Es decir, en<\/p>\n<p>menos de quince d\u00edas Luc\u00eda redactaba este escrito, que conserva<\/p>\n<p>una unidad perfecta y que hace una semblanza de Jacinta, y su interior,<\/p>\n<p>en este escrito, queda iluminado con esa luz de F\u00e1tima, que es<\/p>\n<p>el Coraz\u00f3n Inmaculado de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El contenido de mismo escrito nos da, sobre todo, una semblanza<\/p>\n<p>de Jacinta, tomada de los recuerdos de Luc\u00eda. No era, por tanto,<\/p>\n<p>darnos una \u00abhistoria\u00bb de las Apariciones. Estas aparecen como marco<\/p>\n<p>necesario en el que la figura de Jacinta se destaca.<\/p>\n<p>Y el estilo se vuelve siempre sencillo y familiar; y hasta dir\u00edamos,<\/p>\n<p>en ocasiones \u00abinfantil\u00bb, porque el ambiente y el asunto as\u00ed<\/p>\n<p>lo exig\u00edan. Luc\u00eda nunca perdi\u00f3 el sentido realista de las cosas que<\/p>\n<p>trataba.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>34<\/p>\n<p>PR\u00d3LOGO<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Oraci\u00f3n y obediencia<\/li>\n<li><\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li>M. J.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Excmo. y Rvmo. Se\u00f1or Obispo (1):<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber implorado la protecci\u00f3n de los Sant\u00edsimos<\/p>\n<p>Corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, tierna Madre nuestra; de haber<\/p>\n<p>pedido luz y gracia a los pies del Sagrario, para no escribir nada<\/p>\n<p>que no fuera, \u00fanica y exclusivamente, para gloria de Jes\u00fas y de la<\/p>\n<p>Sant\u00edsima Virgen; y, a pesar de mi repugnancia por no poder decir<\/p>\n<p>casi nada de Jacinta, sin que directa o indirectamente hable de mi<\/p>\n<p>ser miserable, aqu\u00ed estoy cumpliendo la orden dada..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Obedezco, sin embargo, a la voluntad de V. Excia. Rvma., que<\/p>\n<p>es, para m\u00ed, la expresi\u00f3n de la voluntad de nuestro buen Dios.<\/p>\n<p>Comienzo, pues, este trabajo, pidiendo a los Sant\u00edsimos Corazones<\/p>\n<p>de Jes\u00fas y Mar\u00eda que se dignen bendecirlo; y que acepten<\/p>\n<p>este acto de obediencia en favor de la conversi\u00f3n de los pobres<\/p>\n<p>pecadores, por los cuales esta alma tanto se sacrific\u00f3.<\/p>\n<p>Bien s\u00e9 que V. Excia. Rvma. no espera de m\u00ed un escrito acabado,<\/p>\n<p>ya que conoce mi incapacidad e insuficiencia. Ir\u00e9, pues, contando<\/p>\n<p>a V. Excia. Rvma. lo que recuerdo sobre esta alma, de la que<\/p>\n<p>nuestro buen Dios me hizo la gracia de ser la m\u00e1s \u00edntima confidente;<\/p>\n<p>y de la que conservo la mejor a\u00f1oranza, estima y respeto, a<\/p>\n<p>causa de la alta idea que tengo de su santidad.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Silencio sobre algunos asuntos<\/li>\n<li>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/li>\n<\/ol>\n<p>Excmo. y Rvmo. Se\u00f1or: a pesar de mi buena voluntad en obedecer,<\/p>\n<p>pido que me conced\u00e1is reservar algunas cosas que \u2013porque<\/p>\n<p>tambi\u00e9n dicen respecto a m\u00ed\u2013 desear\u00eda que s\u00f3lo fuesen le\u00eddas<\/p>\n<p>en los umbrales de la eternidad.<\/p>\n<p>V.Excia. Rvma. no extra\u00f1ar\u00e1 que pretenda guardar secretos y<\/p>\n<p>lecturas para la vida eterna. \u00bfNo es verdad que, en ello, tengo a la<\/p>\n<p>(1) D. Jos\u00e9 Alves Correira da Silva (1872-1957), primer Obispo de la Di\u00f3cesis<\/p>\n<p>restaurada de Leir\u00eda, a que pertenece F\u00e1tima.<\/p>\n<p>35<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Sant\u00edsima Virgen como ejemplo? \u00bfNo nos dice el Sagrado Evangelio<\/p>\n<p>que Mar\u00eda guardaba todas las cosas en su Coraz\u00f3n? (2) Y<\/p>\n<p>\u00bfqui\u00e9n mejor que este Inmaculado Coraz\u00f3n nos podr\u00eda descubrir<\/p>\n<p>los secretos de la divina Misericordia? Y, sin embargo, se los llev\u00f3<\/p>\n<p>guardados, como en un jard\u00edn cerrado (3), para el palacio del Divino<\/p>\n<p>Rey.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Todav\u00eda me acuerdo de una m\u00e1xima que me dio un venerable<\/p>\n<p>sacerdote, cuando yo ten\u00eda s\u00f3lo 11 a\u00f1os. Fue, como tantos otros,<\/p>\n<p>a hacerme algunas preguntas. Entre otras, me interrog\u00f3 acerca<\/p>\n<p>de un asunto del que yo no quer\u00eda hablar. Y despu\u00e9s de haber<\/p>\n<p>deshojado todo su repertorio de interrogantes, sin conseguir obtener,<\/p>\n<p>sobre tal asunto, una respuesta satisfactoria; y comprendiendo,<\/p>\n<p>tal vez, que tocaba un asunto demasiado delicado, el venerable<\/p>\n<p>sacerdote, bendici\u00e9ndome, dijo:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Haces bien, hija m\u00eda, porque el secreto de la Hija del Rey<\/p>\n<p>(4), debe permanecer oculto en el fondo de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>No entend\u00ed por entonces el significado de estas palabras, pero<\/p>\n<p>comprend\u00ed que aprobaba mi comportamiento, y como no las olvid\u00e9,<\/p>\n<p>las comprendo ahora. Este venerable sacerdote era entonces<\/p>\n<p>Vicario de Torres Novas. Su Excia. no sabe bien cu\u00e1nto le agradezco<\/p>\n<p>estas palabras, pues hicieron mucho bien a mi alma (5).<\/p>\n<p>Entretanto consult\u00e9 un d\u00eda a un santo sacerdote sobre esta<\/p>\n<p>reserva, porque no sab\u00eda qu\u00e9 responder cuando me preguntaban<\/p>\n<p>si la Sant\u00edsima Virgen me hab\u00eda dicho algo m\u00e1s. Este se\u00f1or que<\/p>\n<p>era entonces Vicario de Olival, nos dijo: \u201cHac\u00e9is bien, hijos mios,<\/p>\n<p>en guardar el secreto de vuestras almas para Dios y para vosotros;<\/p>\n<p>cuando os hagan esa pregunta, responded: S\u00ed, lo dijo; pero<\/p>\n<p>es secreto. Si os insistieran sobre ello, pensad en el secreto que<\/p>\n<p>os comunic\u00f3 la Se\u00f1ora y decid: Nuestra Se\u00f1ora nos dijo que no se<\/p>\n<p>lo comunic\u00e1semos a nadie, por eso no lo decimos; as\u00ed, guardar\u00e9is<\/p>\n<p>vuestro secreto al amparo de la Santisima Virgen.\u00bb<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 bien comprend\u00ed la explicaci\u00f3n y los consejos de este<\/p>\n<p>venerable anciano! (6).<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(2) Lc. 2,19 y 51.<\/p>\n<p>(3) Cant 4,12<\/p>\n<p>(4) Cant 4,1-3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(5) P. Antonio de Oliveira Reis, entonces Vicario de Torres Novas (\u20201962).<\/p>\n<p>(6) P. Faustino Jos\u00e9 Jacinto Ferreira (\u20201924)<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>36<\/p>\n<p>Estoy gastando demasiado tiempo en este preludio, y V. Excia.<\/p>\n<p>Rvma. se dir\u00e1 que no sabe a qu\u00e9 viene todo esto.<\/p>\n<p>Voy a comenzar a narrar todo lo que recuerdo de la vida de<\/p>\n<p>Jacinta. Como no dispongo de tiempo libre, durante las horas silenciosas<\/p>\n<p>de trabajo, con un trozo de papel y con el l\u00e1piz escondido<\/p>\n<p>debajo de la costura, ir\u00e9 recordando y apuntando lo que los<\/p>\n<p>Sant\u00edsimos Corazones de Jes\u00fas y Mar\u00eda quisieran hacerme recordar.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<ol>\n<li>Dedicatoria po\u00e9tica<\/li>\n<li><\/li>\n<\/ol>\n<p>Oh t\u00fa que la tierra pasaste volando,<\/p>\n<p>Jacinta querida,<\/p>\n<p>en vivo dolor a Jes\u00fas amando,<\/p>\n<p>no olvides la oraci\u00f3n que yo te ped\u00eda.<\/p>\n<p>S\u00e9 mi amiga junto al trono de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Lirio de candor, perla brillante<\/p>\n<p>\u00a1Oh! all\u00e1 en el Cielo donde vives triunfante,<\/p>\n<p>Seraf\u00edn de amor,<\/p>\n<p>con tu hermanito, ruega por m\u00ed a los pies del Se\u00f1or (7).<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>RETRATO DE JACINTA<\/li>\n<li><\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li>Temperamento<\/li>\n<\/ol>\n<p>Excmo. y Rvmo. Se\u00f1or Obispo<\/p>\n<p>Antes de los hechos de 1917, exceptuando los lazos de familia<\/p>\n<p>que nos unian (8), ning\u00fan otro afecto particular me hac\u00eda preferir<\/p>\n<p>la compa\u00f1\u00eda de Jacinta y Francisco, a la de cualquier otra; por el<\/p>\n<p>contrario, su compa\u00f1\u00eda se me hac\u00eda a veces, bastante antip\u00e1tica,<\/p>\n<p>por su car\u00e1cter demasiado susceptible. La menor contrariedad, que<\/p>\n<p>siempre hay entre ni\u00f1os cuando juegan, era suficiente para que<\/p>\n<p>enmudeciese y se amohinara, como nosotros dec\u00edamos. Para hacerle<\/p>\n<p>volver a ocupar su puesto en el juego, no bastaban las m\u00e1s<\/p>\n<p>(7) La Hermana Luc\u00eda nos ha dejado varias poes\u00edas, todas de sabor popular.<\/p>\n<p>(8) El padre de Luc\u00eda, Antonio dos Santos, y la madre de Francisco y Jacinta,<\/p>\n<p>Olimpia de Jes\u00fas, eran hermanos.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>37<\/p>\n<p>dulces caricias que en tales ocasiones los ni\u00f1os saben hacer. Era<\/p>\n<p>preciso dejarle escoger el juego y la pareja con la que quer\u00eda jugar.<\/p>\n<p>Sin embargo, ya ten\u00eda, muy buen coraz\u00f3n y el buen Dios le hab\u00eda<\/p>\n<p>dotado de un car\u00e1cter dulce y tierno, que la hac\u00eda, al mismo tiempo,<\/p>\n<p>amable y atractiva. No s\u00e9 por qu\u00e9, tanto Jacinta como su hermano<\/p>\n<p>Francisco, sent\u00edan por m\u00ed una predilecci\u00f3n especial y me<\/p>\n<p>buscaban casi siempre para jugar.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>No les gustaba la compa\u00f1\u00eda de<\/p>\n<p>otros ni\u00f1os, y me ped\u00edan que fuese con ellos junto a un pozo que<\/p>\n<p>ten\u00edan mis padres en el huerto. Una vez all\u00ed Jacinta escog\u00eda los<\/p>\n<p>juegos con los que \u00edbamos a entretenernos. Los juegos preferidos<\/p>\n<p>eran casi siempre, jugar a las chinas y a los botones, sentados a la<\/p>\n<p>sombra de un olivo y de dos ciruelos, sobre las losas. Debido a<\/p>\n<p>este juego, me vi muchas veces en grandes apuros, porque, cuando<\/p>\n<p>nos llamaban para comer, me encontraba sin botones en el vestido;<\/p>\n<p>pues casi siempre ella me los hab\u00eda ganado y esto era suficiente<\/p>\n<p>para que mi madre me rega\u00f1ase. Era preciso coserlos de<\/p>\n<p>prisa; pero \u00bfc\u00f3mo conseguir que ella me los devolviera, si adem\u00e1s<\/p>\n<p>de enfadarse, ten\u00eda tambi\u00e9n el defecto de ser agarrada? Quer\u00eda<\/p>\n<p>guardarlos para el juego siguiente y as\u00ed no tener que arrancar los<\/p>\n<p>suyos. S\u00f3lo amenaz\u00e1ndola de que no volver\u00eda a jugar m\u00e1s, era<\/p>\n<p>como los consegu\u00eda. Algunas veces no pod\u00eda atender los deseos<\/p>\n<p>de&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Mis hermanas mayores eran, una tejedora y la otra costurera;<\/p>\n<p>pasaban los d\u00edas en casa, y las vecinas ped\u00edan a mi madre poder<\/p>\n<p>dejar a sus hijos jugando conmigo en el patio de mis padres, bajo<\/p>\n<p>la vigilancia de mis hermanas, mientras ellas marchaban a trabajar<\/p>\n<p>al campo. Mi madre dec\u00eda siempre que s\u00ed, aunque costase a mis<\/p>\n<p>hermanas una buena parte del tiempo. Yo era entonces la encargada<\/p>\n<p>de entretener a los ni\u00f1os y de tener cuidado para que no cayesen<\/p>\n<p>en un pozo que hab\u00eda en el patio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Tres grandes higueras resguardaban a los ni\u00f1os de los ardores<\/p>\n<p>del sol; sus ramas serv\u00edan de columpio, y una vieja era hac\u00eda<\/p>\n<p>de comedor. Cuando en estos d\u00edas ven\u00eda Jacinta, con su hermano,<\/p>\n<p>a llamarme para ir a su retiro, les dec\u00eda que no pod\u00eda ir, pues mi<\/p>\n<p>madre me hab\u00eda mandado quedarme all\u00ed. Entonces los peque\u00f1os<\/p>\n<p>se resignaban con desagrado, y tomaban parte en los juegos. En<\/p>\n<p>las horas de la siesta, mi madre daba a sus hijos el catecismo,<\/p>\n<p>sobre todo cuando se aproximaba la cuaresma, porque \u2013dec\u00eda\u2013<\/p>\n<p>no quiero quedar avergonzada cuando el Prior os pregunte la doc38<\/p>\n<p>trina. Entonces todos aquellos ni\u00f1os asist\u00edan a nuestra lecci\u00f3n de<\/p>\n<p>catecismo; Jacinta tambi\u00e9n estaba all\u00ed.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Delicadeza de alma<\/li>\n<\/ol>\n<p>Un d\u00eda, uno de aquellos peque\u00f1os acus\u00f3 a otro de haber dicho<\/p>\n<p>algunas palabras poco convenientes. Mi madre le reprendi\u00f3<\/p>\n<p>con toda la severidad, dici\u00e9ndole que aquellas cosas feas no se<\/p>\n<p>dec\u00edan, que era pecado y que el Ni\u00f1o Jes\u00fas se disgustaba y mandaba<\/p>\n<p>al infierno a los que pecaban y no se confesaban. La peque\u00f1ita<\/p>\n<p>no olvid\u00f3 la lecci\u00f3n. El primer d\u00eda que asisti\u00f3 a la reuni\u00f3n de<\/p>\n<p>ni\u00f1os, dijo:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfNo te deja ir hoy tu madre?<\/p>\n<p>\u2013 No.<\/p>\n<p>\u2013 Entonces me voy a mi patio con Francisco.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfY por qu\u00e9 no te quedas aqu\u00ed?<\/p>\n<p>\u2013 Mi madre no quiere que nos quedemos cuando est\u00e9n \u00e9stos.<\/p>\n<p>Dijo que nos fu\u00e9ramos a jugar a nuestro patio. No quiere que aprendamos<\/p>\n<p>cosas feas que son pecado y no gustan al Ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s me dijo muy bajo al o\u00eddo:<\/p>\n<p>\u2013 Si tu madre te deja, \u00bfvendr\u00e1s a mi casa?<\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013 Entonces ve a perd\u00edrselo.<\/p>\n<p>Y, tomando la mano de su hermano, se fue a su casa.<\/p>\n<p>Como ya dije, uno de sus juegos favoritos era el de las prendas.<\/p>\n<p>Como V. Excia. Rvma. sabe, el que gana manda al que pierde<\/p>\n<p>hacer la cosa que le parezca. A ella le gustaba mandar correr detr\u00e1s<\/p>\n<p>de las mariposas hasta cazar una y llevarla. Otras veces mandaba<\/p>\n<p>tomar la flor que a ella le pareciese.<\/p>\n<p>Un d\u00eda que jug\u00e1bamos en casa de mi padre, me toc\u00f3 a mi<\/p>\n<p>mandarle a ella. Mi hermano estaba sentado junto a la mesa escribiendo.<\/p>\n<p>Le mand\u00e9 que le diera un abrazo y un beso, pero ella respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Eso no! M\u00e1ndame otra cosa. \u00bfPor qu\u00e9 no me mandas besar<\/p>\n<p>aquel Cristo que est\u00e1 all\u00ed? (Era un crucifijo que estaba colgado<\/p>\n<p>de la pared) (9).<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>(9) A\u00fan hoy puede verse este crucifijo, en la Casa de Luc\u00eda, en Aljustrel.<\/p>\n<p>39<\/p>\n<p>\u2013 Pues s\u00ed \u2013le respond\u00ed\u2013, sube encima de una silla; tr\u00e1elo aqu\u00ed,<\/p>\n<p>y de rodillas le das tres abrazos y tres besos: uno por Francisco,<\/p>\n<p>otro por m\u00ed y otro por ti.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 A Nuestro Se\u00f1or le doy todos los que quieras. \u2013 Y corri\u00f3 a<\/p>\n<p>buscar el crucifijo. Lo bes\u00f3 y lo abraz\u00f3 con tanta devoci\u00f3n, que<\/p>\n<p>nunca m\u00e1s me olvid\u00e9 de aquello. Despu\u00e9s, mira con atenci\u00f3n al<\/p>\n<p>Se\u00f1or y pregunta:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1 Nuestro Se\u00f1or, as\u00ed clavado en una cruz?<\/p>\n<p>\u2013 Porque muri\u00f3 por nosotros.<\/p>\n<p>\u2013 Cu\u00e9ntame c\u00f3mo fue.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Amor a Cristo Crucificado<\/li>\n<\/ol>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Mi madre, por la tarde sol\u00eda contarnos cuentos. Y, entre los<\/p>\n<p>cuentos de hadas encantadas, princesas doradas, palomas reales,<\/p>\n<p>que nos contaban mi padre y hermanas mayores, nos narraba<\/p>\n<p>ella la historia de la Pasi\u00f3n, de San Juan Bautista, etc.<\/p>\n<p>Yo conoc\u00eda, pues, la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or como una historia; y,<\/p>\n<p>como para m\u00ed no era necesario o\u00edr las historias dos veces, pues<\/p>\n<p>con solo o\u00edrla una vez no se me olvidaba un solo detalle, comenc\u00e9<\/p>\n<p>a contar a mis compa\u00f1eros la historia de Nuestro Se\u00f1or, como yo<\/p>\n<p>la llamaba, con todo detalle.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Cuando mi hermana (10), al pasar junto a nosotros, se dio cuenta<\/p>\n<p>de que ten\u00edamos el crucifijo, nos lo quit\u00f3 y nos ri\u00f1\u00f3, dici\u00e9ndonos<\/p>\n<p>que no quer\u00eda que toc\u00e1semos las im\u00e1genes de los santos. Jacinta,<\/p>\n<p>levant\u00e1ndose, fue junto a mi hermana y le dijo:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Mar\u00eda, no te enfades! Fui yo, pero no lo volver\u00e9 a hacer.<\/p>\n<p>Mi hermana le hizo una caricia y nos dijo que fu\u00e9semos a jugar<\/p>\n<p>fuera, pues en casa no dej\u00e1bamos nada quieto en su lugar.<\/p>\n<p>Y as\u00ed nos fuimos a contar nuestra historia encima del pozo, del<\/p>\n<p>que ya habl\u00e9; y porque estaba escondido detr\u00e1s de unos casta\u00f1os,<\/p>\n<p>de un mont\u00f3n de piedras y de un matorral, lo hab\u00edamos de escoger,<\/p>\n<p>unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, como celda de nuestros coloquios, de<\/p>\n<p>fervorosas oraciones; y, tambi\u00e9n \u2013Excmo. y Rvmo. Se\u00f1or Obispo,<\/p>\n<p>para decirle todo\u2013 para llorar l\u00e1grimas a veces bien amargas.<\/p>\n<p>Mezcl\u00e1bamos nuestras l\u00e1grimas a sus aguas, para beberlas<\/p>\n<p>de nuevo de la misma fuente donde las derram\u00e1bamos. \u00bfNo ser\u00eda<\/p>\n<p>(10) Maria dos Anjos, la mayor de los hermanos (\u20201986).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>40<\/p>\n<p>esta cisterna imagen de Mar\u00eda, en cuyo Coraz\u00f3n sec\u00e1bamos nuestro<\/p>\n<p>llanto y beb\u00edamos la m\u00e1s pura consolaci\u00f3n?<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Pero, volviendo a nuestra historia: al o\u00edr contar los sufrimientos<\/p>\n<p>de Nuestro Se\u00f1or, la peque\u00f1a se enterneci\u00f3 y llor\u00f3. Muchas veces,<\/p>\n<p>despu\u00e9s, me ped\u00eda repert\u00edrsela. Entonces lloraba con pena y dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Pobrecito Nuestro Se\u00f1or! Yo no debo cometer ning\u00fan pecado.<\/p>\n<p>No quiero que Nuestro Se\u00f1or sufra m\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Sensibilidad de alma<\/li>\n<\/ol>\n<p>A la peque\u00f1ita le gustaba ir por las noches a una era que ten\u00edamos<\/p>\n<p>frente a casa, a ver la maravillosa puesta de sol y despu\u00e9s<\/p>\n<p>el cielo estrellado. Cuando hab\u00eda noche de luna se entusiasmaba.<\/p>\n<p>Nos desaf\u00edabamos a ver qui\u00e9n era capaz de contar las estrellas;<\/p>\n<p>dec\u00edamos que eran las candelas de los \u00c1ngeles. La luna era la de<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora, y el sol la de Nuestro Se\u00f1or. Por lo que Jacinta<\/p>\n<p>dec\u00eda a veces:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 A m\u00ed me agrada m\u00e1s la candela de Nuestra Se\u00f1ora que no<\/p>\n<p>quema ni ciega; y la de Nuestro Se\u00f1or, s\u00ed.<\/p>\n<p>En verdad, el sol all\u00ed, algunos d\u00edas de verano, apretaba bien<\/p>\n<p>fuerte; y la peque\u00f1ita como era de constituci\u00f3n d\u00e9bil, sufr\u00eda mucho<\/p>\n<p>con el calor.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>Catequesis infantil<\/li>\n<\/ol>\n<p>Como mi hermana era celadora del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, siempre<\/p>\n<p>que hab\u00eda comuni\u00f3n solemne de ni\u00f1os, me llevaba a renovar<\/p>\n<p>la m\u00eda.<\/p>\n<p>Mi t\u00eda llev\u00f3 una vez a su hija a ver la fiesta. La peque\u00f1ita se fij\u00f3<\/p>\n<p>en los \u00e1ngeles que echaban flores. Desde ese d\u00eda, de vez en cuando<\/p>\n<p>se separaba de nosotros, cuando jug\u00e1bamos; tomaba una brazada<\/p>\n<p>de flores y ven\u00eda a tir\u00e1rmela.<\/p>\n<p>\u2013 Jacinta, \u00bfpor qu\u00e9 haces eso?<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>\u2013 Hago como los angelitos: te echo flores.<\/p>\n<p>Mi hermana ten\u00eda la costumbre, en una fiesta anual que deb\u00eda<\/p>\n<p>de ser la del Corpus Christi, de vestir algunos angelitos, para que<\/p>\n<p>fuesen al lado del palio, en la procesi\u00f3n, echando flores. Como yo<\/p>\n<p>era siempre una de las designadas, una vez, cuando mi hermana<\/p>\n<p>41<\/p>\n<p>me prob\u00f3 el vestido, cont\u00e9 a Jacinta la fiesta que se aproximaba y<\/p>\n<p>c\u00f3mo yo ir\u00eda a echar flores a Jes\u00fas. La peque\u00f1ita me pidi\u00f3 entonces<\/p>\n<p>que intercediese ante mi hermana, para que la dejase a ella<\/p>\n<p>tambi\u00e9n. Mi hermana dijo que s\u00ed. Le prob\u00f3 tambi\u00e9n un vestido, y en<\/p>\n<p>el ensayo, nos dijo c\u00f3mo deber\u00edamos echar las flores al Ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Jacinta le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfY nosotras le veremos?<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed \u2013le respondi\u00f3 mi hermana\u2013, lo lleva el se\u00f1or Prior.<\/p>\n<p>Jacinta estaba muy contenta y preguntaba continuamente si<\/p>\n<p>faltaba mucho para la fiesta. Lleg\u00f3 por fin el ansiado d\u00eda, y la peque\u00f1a<\/p>\n<p>estaba loca de contento. Nos colocaron a las dos al lado del<\/p>\n<p>altar, y durante la procesi\u00f3n al lado del palio, cada una con su cesto<\/p>\n<p>de flores. En los sitios se\u00f1alados por mi hermana, yo tiraba a<\/p>\n<p>Jes\u00fas mis flores. Jacinta estuvo todo el tiempo pendiente del Prior<\/p>\n<p>y por muchas se\u00f1ales que le hice, no consegu\u00ed que echase ni una<\/p>\n<p>sola flor; miraba continuamente al Sr. Prior, y nada m\u00e1s. Al terminar<\/p>\n<p>la funci\u00f3n mi hermana nos sac\u00f3 de la iglesia y pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 Jacinta, \u00bfpor qu\u00e9 no echaste las flores a Jes\u00fas?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Porque no lo vi.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, me pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfTu viste al Ni\u00f1o Jes\u00fas?<\/p>\n<p>\u2013 No. \u00bfPero t\u00fa no sabes que el Ni\u00f1o Jes\u00fas no se ve, porque<\/p>\n<p>est\u00e1 escondido en la Hostia que recibimos cuando comulgamos?<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfY t\u00fa, cuando comulgas, hablas con El?<\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfY por qu\u00e9 no lo ves?<\/p>\n<p>\u2013 Porque est\u00e1 escondido.<\/p>\n<p>\u2013 Voy a pedir a mi madre que me deje ir tambi\u00e9n a comulgar.<\/p>\n<p>\u2013 El se\u00f1or Prior no te la dar\u00e1, sin tener los diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2013 Pero t\u00fa, a\u00fan no los tienes y ya comulgaste.<\/p>\n<p>\u2013 Porque sab\u00eda toda la doctrina y t\u00fa a\u00fan no la sabes.<\/p>\n<p>Me pidieron entonces que se la ense\u00f1ase. As\u00ed me constitu\u00ed en<\/p>\n<p>catequista de mis dos compa\u00f1eros, que aprend\u00edan con un entusiasmo<\/p>\n<p>\u00fanico. Cuando yo era preguntada, respond\u00eda a todo; pero,<\/p>\n<p>al ense\u00f1ar, me acordaba de pocas cosas; por lo que Jacinta me<\/p>\n<p>dijo una vez:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 Ens\u00e9\u00f1anos m\u00e1s cosas porque esas ya las sabemos.<\/p>\n<p>Les confes\u00e9 que no las sab\u00eda sino cuando me las preguntaban,<\/p>\n<p>y a\u00f1ad\u00ed:<\/p>\n<p>42<\/p>\n<p>\u2013 Pide permiso a tu madre para ir a la iglesia y as\u00ed aprender\u00e1s<\/p>\n<p>m\u00e1s.<\/p>\n<p>Los dos peque\u00f1itos que deseaban recibir a Jes\u00fas escondido,<\/p>\n<p>como ellos dec\u00edan, fueron a hacer la petici\u00f3n a su madre. Mi t\u00eda<\/p>\n<p>aunque dijo que s\u00ed, los dejaba ir muy pocas veces, luego iban muy<\/p>\n<p>poco, pues dec\u00eda que la iglesia estaba bastante lejos y que eran<\/p>\n<p>muy peque\u00f1itos para comulgar; el Prior no le dar\u00eda la Sagrada Comuni\u00f3n<\/p>\n<p>hasta despu\u00e9s de los diez a\u00f1os (11).<\/p>\n<p>Jacinta continuamente me hac\u00eda preguntas sobre Jes\u00fas escondido.<\/p>\n<p>Recuerdo que un d\u00eda me pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfC\u00f3mo es que tantas personas reciben al mismo tiempo a<\/p>\n<p>Jes\u00fas escondido? \u00bfEs un bocadito para cada uno?<\/p>\n<p>\u2013 No \u00bfno ves que son muchas formas y en cada forma hay<\/p>\n<p>un ni\u00f1o?<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntos disparates le habr\u00e9 dicho!<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>Jacinta, la pastorcita<\/li>\n<\/ol>\n<p>Entretanto, Se\u00f1or Obispo, llegu\u00e9 a la edad en que mi madre<\/p>\n<p>mandaba a sus hijos a guardar el reba\u00f1o. Mi hermana Carolina (12)<\/p>\n<p>hab\u00eda cumplido trece a\u00f1os y era necesario que se pusiera a trabajar;<\/p>\n<p>por ello, mi madre me entreg\u00f3 el cuidado del reba\u00f1o. Di la<\/p>\n<p>noticia a mis compa\u00f1eros y les dije que ya no podr\u00eda jugar m\u00e1s<\/p>\n<p>con ellos. Ellos, como no les gustaba separarse, fueron a pedirle a<\/p>\n<p>su madre que les dejase venir conmigo, pero les fue negado. Tuvieron<\/p>\n<p>que aguantarse, aunque ellos ven\u00edan casi todos los d\u00edas, al<\/p>\n<p>anochecer, a esperarme al camino, y desde all\u00ed, march\u00e1bamos a<\/p>\n<p>la era; d\u00e1bamos algunas corridas, mientras esper\u00e1bamos que<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora y los Angeles encediesen sus candelas y las asomasen<\/p>\n<p>a las ventanas para alumbrarnos, como dec\u00edamos. Cuando<\/p>\n<p>no hab\u00eda luna, dec\u00edamos que la l\u00e1mpara de Nuestra Se\u00f1ora no<\/p>\n<p>ten\u00eda aceite.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>A los dos peque\u00f1os, les costaba mucho separarse de m\u00ed. Por<\/p>\n<p>ello, ped\u00edan continuamente a su madre, que les dejase, tambi\u00e9n a<\/p>\n<p>ellos, guardar su reba\u00f1o. Mi t\u00eda, tal vez para verse libre de tantas<\/p>\n<p>(11) Jacinta hab\u00eda nacido el dia 11 de marzo de 1910. Ten\u00eda, por lo tanto, en<\/p>\n<p>mayo de 1917, siete a\u00f1os y dos meses.<\/p>\n<p>(12) Carolina era la que anteced\u00eda en edad a Luc\u00eda. Falleci\u00f3 en 1994.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>43<\/p>\n<p>s\u00faplicas, a pesar de que todav\u00eda eran muy peque\u00f1os, les confi\u00f3 el<\/p>\n<p>cuidado de sus ovejas. Radiantes de alegr\u00eda, fueron a darme la noticia,<\/p>\n<p>y a planear c\u00f3mo juntar\u00edamos todos los d\u00edas nuestros reba\u00f1os.<\/p>\n<p>Cada uno abrir\u00eda el suyo a la hora que lo mandase su madre;<\/p>\n<p>el primero esperar\u00eda al otro en el Barreiro. (As\u00ed llam\u00e1bamos a una<\/p>\n<p>peque\u00f1a laguna que hab\u00eda en el fondo de la sierra). Una vez juntos,<\/p>\n<p>dec\u00edamos cu\u00e1l ser\u00eda el pasto del d\u00eda; y para all\u00e1 \u00edbamos felices<\/p>\n<p>y contentos, como si fu\u00e9semos a una fiesta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos, Excmo. y Rvmo. Se\u00f1or Obispo, a Jacinta, en su<\/p>\n<p>nueva vida de pastorcita. A las ovejas nos las gan\u00e1bamos a fuerza<\/p>\n<p>de distribuir entre ellas nuestra merienda. Por eso, cuando lleg\u00e1bamos<\/p>\n<p>al pasto, pod\u00edamos jugar tranquilos, porque ellas no se apartaban<\/p>\n<p>de nosotros. A Jacinta le agradaba mucho o\u00edr el eco de la<\/p>\n<p>voz en el fondo de los valles. Por ello, uno de nuestros entretenimientos<\/p>\n<p>era sentarnos en un pe\u00f1asco del monte y pronunciar nombres<\/p>\n<p>en alta voz. El nombre que mejor eco hac\u00eda, era el de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Jacinta dec\u00eda a veces, el Ave Mar\u00eda entero, repitiendo la palabra<\/p>\n<p>siguiente s\u00f3lo cuando la anterior hab\u00eda terminado su eco.<\/p>\n<p>Nos agradaba tambi\u00e9n entonar cantos; entre varios profanos<\/p>\n<p>\u2013de los que, infelizmente, sab\u00edamos bastantes\u2013, Jacinta prefer\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abSalve, nobre Padroeira\u00bb, \u00abVirgem Pura\u00bb, \u00abAnjos cantai comigo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9ramos, sin embargo, muy aficionados al baile; cualquier instrumento<\/p>\n<p>que o\u00edamos tocar a los otros pastores, nos hac\u00eda bailar; Jacinta<\/p>\n<p>a pesar de ser tan peque\u00f1a, ten\u00eda para eso un arte especial.<\/p>\n<p>Nos hab\u00edan recomendado que, despu\u00e9s de la merienda, rez\u00e1ramos<\/p>\n<p>el Rosario, pero como todo el tiempo nos parec\u00eda poco para<\/p>\n<p>jugar, encontramos una buena manera de acabar pronto: pas\u00e1bamos<\/p>\n<p>las cuentas diciendo solamente: \u00a1Ave Mar\u00eda, Ave Mar\u00eda, Ave<\/p>\n<p>Mar\u00eda! Cuando lleg\u00e1bamos al fin del misterio, dec\u00edamos muy despacio<\/p>\n<p>simplemente: \u00a1Padre Nuestro!, y as\u00ed, en un abrir y cerrar de<\/p>\n<p>ojos, como se suele decir, ten\u00edamos rezado el Rosario.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A Jacinta le agradaba mucho tomar los corderitos blancos,<\/p>\n<p>sentarse con ellos en brazos, abrazarlos, besarlos y, por la noche,<\/p>\n<p>tra\u00e9rselos a casa a cuestas, para que no se cansasen.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, al volver a casa, se puso en medio del reba\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2013 Jacinta \u00bfpara qu\u00e9 vas ah\u00ed en medio de las ovejas? \u2013 pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>\u2013 Para hacer como Nuestro Se\u00f1or, que, en aquella estampa<\/p>\n<p>que me dieron, tambi\u00e9n estaba as\u00ed, en medio de muchas y con una<\/p>\n<p>en los hombros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>44<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li>Primera Aparici\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>He aqu\u00ed, Excmo. y Rvmo. Se\u00f1or Obispo, poco m\u00e1s o menos,<\/p>\n<p>c\u00f3mo pasaron los siete a\u00f1os que ten\u00eda Jacinta cuando apareci\u00f3<\/p>\n<p>hermoso y risue\u00f1o, como tantos otros, el d\u00eda 13 de mayo de 1917.<\/p>\n<p>Escogimos este d\u00eda, por casualidad \u2013si es que en los designios<\/p>\n<p>de la Divina Providencia existe la casualidad\u2013, para apacentar nuestro<\/p>\n<p>reba\u00f1o, la propiedad perteneciente a mis padres, llamada: Cova<\/p>\n<p>de Ir\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Determinamos como de costumbre el lugar de apacentar, junto<\/p>\n<p>al Barreiro, del que ya habl\u00e9 a V. Excia. Rvma. Tuvimos, por eso,<\/p>\n<p>que atravesar el erial, lo que nos hizo el camino doblemente largo.<\/p>\n<p>Por ello fuimos muy despacio, para que las ovejas fuesen pastando<\/p>\n<p>por el camino; y as\u00ed, llegamos casi al mediod\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>No me detengo ahora a contar lo que pas\u00f3 en este d\u00eda, porque<\/p>\n<ol>\n<li>Excia. Rvma. ya lo sabe todo, y ser\u00eda perder tiempo. Como<\/li>\n<\/ol>\n<p>perderlo me parece, a no ser por obedecer, con todo lo que estoy<\/p>\n<p>escribiendo; yo no veo qu\u00e9 utilidad puede sacar de aqu\u00ed V. Excia.<\/p>\n<p>Rvdma., a no ser el conocimiento de la inocencia de vida de esta<\/p>\n<p>alma.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Antes de comenzar a contar a V. Excia. Rvma. lo que recuerdo<\/p>\n<p>del nuevo periodo de la vida de Jacinta, debo decir que hay algunas<\/p>\n<p>cosas, en las manifestaciones de Nuestra Se\u00f1ora, que hab\u00edamos<\/p>\n<p>convenido no decirlas; y tal vez ahora me vea obligada a decir<\/p>\n<p>algo de ello, para aclarar d\u00f3nde fue Jacinta a beber tanto amor a<\/p>\n<p>Jes\u00fas, al sufrimiento y a los pecadores, por la salvaci\u00f3n de los<\/p>\n<p>cuales tanto se santific\u00f3.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Excia. Rvma. sabe bien que fue ella, quien no pudiendo contener<\/li>\n<\/ol>\n<p>para s\u00ed tanta alegr\u00eda, quebrant\u00f3 nuestro contrato de no decir<\/p>\n<p>nada a nadie. Cuando, aquella misma tarde, embebidos por la sorpresa,<\/p>\n<p>permanec\u00edamos pensativos, Jacinta de vez en cuando exclamaba<\/p>\n<p>con entusiasmo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Ay qu\u00e9 Se\u00f1ora tan bonita!<\/p>\n<p>\u2013 Estoy viendo \u2013 le dije \u2013 que lo vas a decir a alguien.<\/p>\n<p>\u2013 No lo dir\u00e9, no; est\u00e1te tranquila.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente cuando su hermano corri\u00f3 a darme la noticia<\/p>\n<p>de que la noche anterior lo hab\u00eda dicho en casa, ella escuch\u00f3 la<\/p>\n<p>acusaci\u00f3n en silencio.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfVes c\u00f3mo yo sab\u00eda que lo ibas a decir? \u2013 le dije.<\/p>\n<p>45<\/p>\n<p>\u2013 Yo ten\u00eda dentro de m\u00ed una cosa que no me dejaba estar callada<\/p>\n<p>\u2013 respondi\u00f3 con l\u00e1grimas en los ojos.<\/p>\n<p>\u2013 Bueno, ahora no llores, y en lo sucesivo no digas a nadie<\/p>\n<p>nada de lo que esa Se\u00f1ora nos dijo.<\/p>\n<p>\u2013 Yo ya lo he dicho.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfQu\u00e9 dijiste?<\/p>\n<p>\u2013 Dije que esa Se\u00f1ora prometi\u00f3 que nos llevar\u00eda al Cielo.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfY enseguida fuiste a contar eso?<\/p>\n<p>\u2013 Perd\u00f3name; ya no dir\u00e9 nada a nadie.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li>Meditaci\u00f3n sobre el infierno<\/li>\n<\/ol>\n<p>Cuando llegamos ese d\u00eda con nuestras ovejas al lugar escogido<\/p>\n<p>para pastar, Jacinta se sent\u00f3 pensativa en una piedra.<\/p>\n<p>\u2013 Jacinta ven a jugar.<\/p>\n<p>\u2013 Hoy no quiero jugar.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfPor qu\u00e9 no quieres jugar?<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Porque estoy pensando que aquella Se\u00f1ora nos dijo que<\/p>\n<p>rez\u00e1semos el Rosario e hici\u00e9semos sacrificios por la conversi\u00f3n<\/p>\n<p>de los pecadores. Ahora cuando recemos el Rosario, tenemos que<\/p>\n<p>rezar las Avemar\u00edas y el Padrenuestro entero. \u00bfY qu\u00e9 sacrificios<\/p>\n<p>podemos hacer?<\/p>\n<p>Francisco penso enseguida en un sacrificio:<\/p>\n<p>\u2013 Vamos a darle nuestra comida a las ovejas y as\u00ed haremos el<\/p>\n<p>sacrificio de no comer.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En poco tiempo, hab\u00edamos repartido nuestro zurr\u00f3n entre el<\/p>\n<p>reba\u00f1o. Y as\u00ed pasamos un d\u00eda de ayuno m\u00e1s riguroso que el de los<\/p>\n<p>m\u00e1s austeros cartujos. Jacinta segu\u00eda pensativa, sentada en su<\/p>\n<p>piedra, y pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 Aquella Se\u00f1ora tambi\u00e9n dijo que iban muchas almas al infierno.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 es el infierno?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>\u2013 Es una cueva de bichos y una hoguera muy grande (as\u00ed me<\/p>\n<p>lo explicaba mi madre), y all\u00e1 van los que hacen pecados y no se<\/p>\n<p>confiesan; y permanecen all\u00ed siempre ardiendo.<\/p>\n<p>\u2013 Y \u00bfnunca m\u00e1s salen de all\u00ed?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 No.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfNi despu\u00e9s de muchos, muchos a\u00f1os?<\/p>\n<p>\u2013 No, el infierno nunca se termina.<\/p>\n<p>\u2013 Y \u00bfel Cielo tampoco acaba?<\/p>\n<p>46<\/p>\n<p>\u2013 Quien va al Cielo nunca m\u00e1s sale de all\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013 Y \u00bfel que va al infierno tampoco?<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfNo ves que son eternos; que nunca se acaban?<\/p>\n<p>Hicimos por primera vez en aquella ocasi\u00f3n, la meditaci\u00f3n del<\/p>\n<p>infierno y de la eternidad. Tanto impresion\u00f3 a Jacinta la eternidad,<\/p>\n<p>que, a veces, jugando preguntaba:<\/p>\n<p>\u2013 Pero, oye, \u00bfdespu\u00e9s de muchos, muchos a\u00f1os, el infierno<\/p>\n<p>no se acaba?<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y, otras veces:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfY los que all\u00ed est\u00e1n, en el infierno ardiendo, nunca se mueren?<\/p>\n<p>\u00bfY no se convierten en ceniza? \u00bfY si la gente reza mucho por<\/p>\n<p>los pecadores, el Se\u00f1or los libra de ir all\u00ed? \u00bfY con los sacrificios<\/p>\n<p>tambi\u00e9n? \u00a1Pobrecitos! Tenemos que rezar y hacer muchos sacrificios<\/p>\n<p>por ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s a\u00f1ad\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Qu\u00e9 buena es aquella Se\u00f1ora! \u00a1Y nos prometi\u00f3 llevarnos<\/p>\n<p>al Cielo!<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li>Amor a los pecadores<\/li>\n<\/ol>\n<p>Jacinta, tom\u00f3 tan a pecho el sacrificio por la conversi\u00f3n de los<\/p>\n<p>pecadores que no dejaba escapar ninguna ocasi\u00f3n. Hab\u00eda all\u00ed unos<\/p>\n<p>ni\u00f1os, hijos de dos familias de Moita (13), que ped\u00edan de puerta en<\/p>\n<p>puerta. Los encontramos un d\u00eda que \u00edbamos con las ovejas. Jacinta,<\/p>\n<p>cuando los vio, nos dijo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfDamos nuestra merienda a aquellos pobrecitos por la conversi\u00f3n<\/p>\n<p>de los pecadores?<\/p>\n<p>Y corri\u00f3 a llev\u00e1rsela. Por la tarde me dijo que ten\u00eda hambre.<\/p>\n<p>Hab\u00eda algunas encinas y robles. Las bellotas estaban todav\u00eda bastante<\/p>\n<p>verdes, sin embargo le dije que pod\u00edamos comer de ellas.<\/p>\n<p>Francisco subi\u00f3 a la encina para llenarse los bolsillos, pero a Jacinta<\/p>\n<p>le pareci\u00f3 mejor comer bellotas amargas de los robles para hacer<\/p>\n<p>mejor los sacrificios. Y as\u00ed, saboreamos aquella tarde aquel delicioso<\/p>\n<p>manjar. Jacinta, tom\u00f3 esto por uno de sus sacrificios habituales;<\/p>\n<p>cog\u00eda las bellotas amargas o las aceitunas de los olivos.<\/p>\n<p>Le dije un d\u00eda:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>\u2013 Jacinta, no comas eso, que amarga mucho.<\/p>\n<p>(13) Peque\u00f1a poblaci\u00f3n, al norte de la Cova de Ir\u00eda, de la feligres\u00eda de F\u00e1tima.<\/p>\n<p>47<\/p>\n<p>\u2013 Las como porque son amargas, para convertir a los pecadores.<\/p>\n<p>No fueron solamente \u00e9stos nuestros ayunos; acordamos dar a<\/p>\n<p>los ni\u00f1os nuestra comida, siempre que los encontr\u00e1semos y las<\/p>\n<p>pobres criaturas, contentas con nuestra generosidad, procuraban<\/p>\n<p>encontrarnos esper\u00e1ndonos en el camino. En cuanto los ve\u00edamos,<\/p>\n<p>corr\u00eda Jacinta a llevarles toda nuestra comida de ese d\u00eda, con tanta<\/p>\n<p>satisfacci\u00f3n como si no nos hiciese falta.<\/p>\n<p>Nuestro sustento era entonces: pi\u00f1ones, ra\u00edces de camp\u00e1nulas<\/p>\n<p>(es una florecita amarilla que tiene en la ra\u00edz una bolita del<\/p>\n<p>tama\u00f1o de una aceituna), moras, hongos y unas cosas que cog\u00edamos<\/p>\n<p>de las ra\u00edces de los pinos, que no recuerdo como se llamaban,<\/p>\n<p>y tambi\u00e9n fruta, si es que la hab\u00eda ya en las propiedades de<\/p>\n<p>nuestros padres.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jacinta parec\u00eda insaciable practicando sacrificios. Un d\u00eda, uno<\/p>\n<p>de nuestros vecinos ofreci\u00f3 a mi madre un campo donde apacentar<\/p>\n<p>nuestro reba\u00f1o; pero estaba bastante lejos y nos encontr\u00e1bamos<\/p>\n<p>en pleno verano. Mi madre acept\u00f3 el ofrecimiento hecho con tanta<\/p>\n<p>generosidad y nos mand\u00f3 all\u00e1. Como estaba cerca una laguna<\/p>\n<p>donde el ganado pod\u00eda ir a beber, me dijo que era mejor pasar all\u00ed<\/p>\n<p>la siesta, a la sombra de los \u00e1rboles. Por el camino encontramos a<\/p>\n<p>nuestros queridos pobrecitos, y Jacinta corri\u00f3 a llevarles nuestra<\/p>\n<p>merienda. El d\u00eda era hermoso, pero el sol muy ardiente; y en aquel<\/p>\n<p>erial lleno de piedras, \u00e1rido y seco parec\u00eda querer abrasarlo todo.<\/p>\n<p>La sed se hac\u00eda sentir y no hab\u00eda una gota de agua para beber; al<\/p>\n<p>principio, ofrec\u00edamos este sacrificio con generosidad, por la conversi\u00f3n<\/p>\n<p>de los pecadores; pero pasada la hora del mediod\u00eda, no se<\/p>\n<p>resist\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Propuse entonces a mis compa\u00f1eros ir a un lugar cercano a<\/p>\n<p>pedir un poco de agua. Aceptaron la propuesta y fui a llamar a la<\/p>\n<p>puerta de una viejecita, que al darme una jarra con agua me dio<\/p>\n<p>tambi\u00e9n un trocito de pan que acept\u00e9 agradecida y corr\u00ed para repartirlo<\/p>\n<p>con mis compa\u00f1eros. Di la jarra a Francisco y le dije que<\/p>\n<p>bebiese:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 No quiero \u2013 respondi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2013 Quiero sufrir por la conversi\u00f3n de los pecadores.<\/p>\n<p>\u2013 Bebe t\u00fa, Jacinta.<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Tambi\u00e9n quiero ofrecer el sacrificio por los pecadores!<\/p>\n<p>48<\/p>\n<p>Derram\u00e9 entonces el agua de la jarra en una losa, para que la<\/p>\n<p>bebiesen las ovejas, y despu\u00e9s fui a llevarle la jarra a su due\u00f1a. El<\/p>\n<p>calor se volv\u00eda cada vez m\u00e1s intenso, las cigarras y los grillos un\u00edan<\/p>\n<p>sus cantos a los de las ranas de una laguna cercana, y formaban<\/p>\n<p>un griter\u00edo insoportable. Jacinta, debilitada por la flaqueza y por la<\/p>\n<p>sed, me dijo con aquella simplicidad que le era natural:<\/p>\n<p>\u2013 Diles a los grillos y a las ranas que se callen; \u00a1me duele tanto<\/p>\n<p>la cabeza!<\/p>\n<p>Entonces Francisco le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfNo quieres sufrir esto por los pecadores?<\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed, quiero; d\u00e9jalos cantar \u2013 respondi\u00f3 la pobre criatura apretando<\/p>\n<p>la cabeza entre las manos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<ol>\n<li>Resistencia de la familia<\/li>\n<\/ol>\n<p>Entre tanto, la noticia del acontecimiento se hab\u00eda extendido.<\/p>\n<p>Mi madre empezaba a afligirse y quer\u00eda a toda costa que yo dijera<\/p>\n<p>que era mentira lo que hab\u00eda dicho. Un d\u00eda, antes de salir con el<\/p>\n<p>reba\u00f1o, quiso obligarme a decir que hab\u00eda mentido, no escatim\u00f3<\/p>\n<p>para ello, ni el cari\u00f1o, ni las amenazas, ni la escoba. No consiguiendo<\/p>\n<p>obtener otra cosa que mi silencio, o la confirmaci\u00f3n de lo<\/p>\n<p>que yo hab\u00eda dicho, me mand\u00f3 abrir el reba\u00f1o, dici\u00e9ndome que<\/p>\n<p>pensase bien durante el d\u00eda que, si nunca hab\u00eda consentido una<\/p>\n<p>mentira a sus hijos, mucho menos iba a consentir ahora una de<\/p>\n<p>aquella especie; que, por la noche, me obligar\u00eda ir a ver a aquellas<\/p>\n<p>personas que hab\u00eda enga\u00f1ado para confesar que hab\u00eda mentido y<\/p>\n<p>pedir perd\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Me fui con mis ovejas; mis compa\u00f1eros en ese d\u00eda ya me esperaban.<\/p>\n<p>Al verme llorar, acudieron a preguntarme la causa. Les<\/p>\n<p>contest\u00e9 lo que me hab\u00eda pasado y a\u00f1ad\u00ed:<\/p>\n<p>\u2013 Ahora, decidme lo que voy a hacer; mi madre quiere que<\/p>\n<p>diga que he mentido. Y \u00bfc\u00f3mo voy a decirlo?<\/p>\n<p>Entonces, Francisco le dijo a Jacinta:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfVes? T\u00fa eres quien tiene la culpa. \u00bfPara qu\u00e9 lo dijiste?<\/p>\n<p>La pobre ni\u00f1a, se puso de rodillas, con las manos juntas pidi\u00e9ndonos<\/p>\n<p>perd\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013 Hice mal \u2013dec\u00eda llorando\u2013 pero nunca dir\u00e9 ya nada a nadie.<\/p>\n<p>Ahora preguntar\u00e1 V. Excia. que qui\u00e9n le ense\u00f1\u00f3 a hacer este<\/p>\n<p>acto de humildad. No lo s\u00e9. Tal vez el hecho de haber visto a sus<\/p>\n<p>49<\/p>\n<p>hermanos pedir perd\u00f3n a sus padres la v\u00edspera de la comuni\u00f3n; o<\/p>\n<p>porque fue a Jacinta, seg\u00fan me parece, a la que la Sant\u00edsima Virgen<\/p>\n<p>comunic\u00f3 mayor abundancia de gracias y conocimiento de<\/p>\n<p>Dios y de las virtudes. Cuando alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, el se\u00f1or<\/p>\n<p>Prior (14) nos mand\u00f3 llamar para interrogarnos, Jacinta baj\u00f3 la cabeza<\/p>\n<p>y con dificultad consigui\u00f3 su reverencia obtener de ella dos o<\/p>\n<p>tres palabras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Cuando nos marchamos despu\u00e9s, le pregunt\u00e9:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfPor qu\u00e9 no quer\u00edas responder al se\u00f1or Prior?<\/p>\n<p>\u2013 Porque te promet\u00ed que no dir\u00eda nada a nadie.<\/p>\n<p>Un d\u00eda pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfPor qu\u00e9 no podemos decir que aquella Se\u00f1ora nos dijo que<\/p>\n<p>hici\u00e9semos sacrificios por los pecadores?<\/p>\n<p>\u2013 Para que no nos pregunten qu\u00e9 sacrificios hacemos.<\/p>\n<p>Mi madre se aflig\u00eda cada vez m\u00e1s con la marcha de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Por lo que se esforzaba m\u00e1s a\u00fan en obligarme a decir<\/p>\n<p>que hab\u00eda mentido. Un d\u00eda se levant\u00f3 por la ma\u00f1ana y me dijo que<\/p>\n<p>iba a llevarme a casa del se\u00f1or Prior:<\/p>\n<p>\u2013 Cuando lleguemos, ponte de rodillas, le dices que has mentido<\/p>\n<p>y pides perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Al pasar por casa de mi t\u00eda, mi madre entr\u00f3 unos minutos. Aprovech\u00e9<\/p>\n<p>esta ocasi\u00f3n para contar a Jacinta lo que ocurr\u00eda. Al verme<\/p>\n<p>afligida, dej\u00f3 caer algunas l\u00e1grimas y me dijo:<\/p>\n<p>\u2013 Me voy a levantar y voy a llamar a Francisco; iremos a tu<\/p>\n<p>pozo a rezar. Cuando vuelvas, ve all\u00e1 enseguida.<\/p>\n<p>A la vuelta, corr\u00ed al pozo y all\u00ed estaban los dos rezando. Cuando<\/p>\n<p>me vieron, Jacinta corri\u00f3 a abrazarme pregunt\u00e1ndome qu\u00e9 hab\u00eda<\/p>\n<p>pasado. Se lo cont\u00e9. Despu\u00e9s, me dijo:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfVes? No debemos tener miedo de nada. Aquella Se\u00f1ora<\/p>\n<p>nos ayuda siempre. Es nuestra amiga.<\/p>\n<p>Desde que Nuestra Se\u00f1ora nos ense\u00f1ara a ofrecer a Jes\u00fas<\/p>\n<p>nuestros sacrificios, siempre que pens\u00e1bamos hacer algunos, o<\/p>\n<p>que ten\u00edamos que sufrir alguna prueba, Jacinta preguntaba:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfLe has dicho ya a Jes\u00fas que es por su amor?<\/p>\n<p>Si le dec\u00eda que no&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 Entonces lo dir\u00e9 yo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(14) El primer interrogatorio del P\u00e1rroco, P. Manuel Marques Ferreira, fue hecho<\/p>\n<p>a fines ya de mayo de 1917.<\/p>\n<p>50<\/p>\n<p>Y, juntando las manos y levantado los ojos al cielo, dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Oh Jes\u00fas! es por tu amor y por la conversi\u00f3n de los pecadores.<\/p>\n<ol>\n<li>Amor al Santo Padre<\/li>\n<\/ol>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fueron a interrogarnos dos sacerdotes, que nos recomendaron<\/p>\n<p>que rez\u00e1semos por el Santo Padre.<\/p>\n<p>Jacinta pregunt\u00f3 que qui\u00e9n era el Santo Padre; y los buenos<\/p>\n<p>sacerdotes nos explicaron qui\u00e9n era y c\u00f3mo necesitaba mucho de<\/p>\n<p>oraciones.<\/p>\n<p>En Jacinta arraig\u00f3 tanto el amor al Santo Padre, que siempre<\/p>\n<p>que ofrec\u00eda un sacrificio a Jes\u00fas, a\u00f1ad\u00eda: \u201cY por el Santo Padre\u201d. Al<\/p>\n<p>final del Rosario, rezaba siempre tres avemar\u00edas por el Santo Padre;<\/p>\n<p>y algunas veces dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Qui\u00e9n me diera ver al Santo Padre! \u00a1Viene aqu\u00ed tanta gente<\/p>\n<p>y el Santo Padre no viene nunca! (15).<\/p>\n<p>En su inocencia de ni\u00f1a, cre\u00eda que el Santo Padre pod\u00eda hacer<\/p>\n<p>este viaje como las otras personas.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un d\u00eda, mi padre y mi t\u00edo (16) fueron avisados para que nos<\/p>\n<p>llevasen al d\u00eda siguiente a la Administraci\u00f3n del Concejo (17). Mi t\u00edo<\/p>\n<p>dijo que no llevaba a sus hijos, porque, dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 No tengo por qu\u00e9 llevar a un tribunal a dos criaturas que no<\/p>\n<p>son responsables de sus actos; adem\u00e1s ellos no aguantan a pie el<\/p>\n<p>camino hasta Vila Nova de Our\u00e9m. Voy a ver lo que ellos quieren.<\/p>\n<p>Mi padre pensaba de otra manera:<\/p>\n<p>\u2013 A la m\u00eda, la llevo: que se las arregle con ellos; que yo de<\/p>\n<p>estas cosas no entiendo nada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Aprovecharon entonces la ocasi\u00f3n para meternos todo el miedo<\/p>\n<p>posible. Al d\u00eda siguiente, al pasar por casa de mi t\u00edo, mi padre le<\/p>\n<p>esper\u00f3 un momento. Corr\u00ed a la cama de Jacinta a decirle adi\u00f3s. En<\/p>\n<p>la duda de no volver a vernos, la abrac\u00e9 y la pobre ni\u00f1a me dijo<\/p>\n<p>llorando:<\/p>\n<p>(15) Pablo Vl fu\u00e9 como peregrino a F\u00e1tima, el d\u00eda 13 de mayo de 1967. Juan<\/p>\n<p>Pablo II visit\u00f3 tambi\u00e9n F\u00e1tima, el 13 de mayo de 1982, de 1991 y de 2000.<\/p>\n<p>(16) Su padre, Antonio dos Santos (\u202031.VII.1919). Su tio y padre de Francisco y<\/p>\n<p>Jacinta, Manuel Pedro Marto (\u20201957).<\/p>\n<p>(17) El Administrador, Arturo de Oliveira Santos (\u20201955).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>51&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>\u2013 Si ellos te matan, les dices que Francisco y yo somos tambi\u00e9n<\/p>\n<p>como t\u00fa, y que queremos morir contigo. Y yo voy ahora con<\/p>\n<p>Francisco al pozo a rezar mucho por ti.<\/p>\n<p>Cuando por la noche volv\u00ed, corr\u00ed al pozo; y all\u00ed estaban los dos<\/p>\n<p>de rodillas echados sobre el brocal, con la cabecita entre las manos,<\/p>\n<p>llorando. Cuando me vieron, quedaron sorprendidos:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfT\u00fa, est\u00e1s aqu\u00ed? Vino tu hermana a buscar agua y nos dijo<\/p>\n<p>que ya te hab\u00edan matado. \u00a1Hemos rezado y llorado tanto por ti&#8230;!<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>En la prisi\u00f3n de Our\u00e9m<\/li>\n<\/ol>\n<p>Cuando, pasado alg\u00fan tiempo estuvimos presos, a Jacinta lo<\/p>\n<p>que m\u00e1s le costaba era el abandono de los padres; y dec\u00eda<\/p>\n<p>corri\u00e9ndole las l\u00e1grimas por las mejillas:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Ni tus padres ni los m\u00edos vienen a vernos; \u00a1no les importamos<\/p>\n<p>nada!<\/p>\n<p>\u2013 No llores \u2013le dice Francisco\u2013; ofrezc\u00e1moslo a Jes\u00fas por los<\/p>\n<p>pecadores.<\/p>\n<p>Y levantando los ojos y las manos al cielo hizo \u00e9l el ofrecimiento.<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Oh mi Jes\u00fas, es por tu amor y por la conversi\u00f3n de los<\/p>\n<p>pecadores!<\/p>\n<p>Jacinta a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Y tambi\u00e9n por el Santo Padre y en reparaci\u00f3n de los pecados<\/p>\n<p>cometidos contra el Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando despu\u00e9s de habernos separado, volvieron a juntarnos<\/p>\n<p>en una sala de la c\u00e1rcel, diciendo que dentro de poco nos iban a<\/p>\n<p>buscar para fre\u00edrnos, Jacinta se acerc\u00f3 a una ventana que daba a<\/p>\n<p>la feria de ganado. Pens\u00e9 al principio que estar\u00eda distray\u00e9ndose;<\/p>\n<p>pero enseguida vi que lloraba. Fui a buscarla y le pregunt\u00e9 por qu\u00e9<\/p>\n<p>lloraba; respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 Porque vamos a morir sin volver a ver a nuestros padres, ni<\/p>\n<p>a nuestras madres. Y, con l\u00e1grimas, dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 Al menos yo quer\u00eda ver a mi madre.<\/p>\n<p>\u2013 Entonces, \u00bft\u00fa no quieres ofrecer este sacrificio por la conversi\u00f3n<\/p>\n<p>de los pecadores?<\/p>\n<p>\u2013 Quiero, quiero.<\/p>\n<p>Y con las l\u00e1grimas ba\u00f1\u00e1ndole la cara, las manos y los ojos<\/p>\n<p>levantados al cielo, hizo el ofrecimiento:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>52<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Oh mi Jes\u00fas! Es por tu amor, por la conversi\u00f3n de los pecadores,<\/p>\n<p>por el Santo Padre y en reparaci\u00f3n de los pecados cometidos<\/p>\n<p>contra el Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Los presos que presenciaban esta escena quer\u00edan consolarnos.<\/p>\n<p>\u2013 Pero \u2013dec\u00edan\u2013 todo lo que ten\u00e9is que hacer es decir al se\u00f1or<\/p>\n<p>Administrador ese secreto. \u00bfQu\u00e9 os importa que esa Se\u00f1ora no<\/p>\n<p>quiera?<\/p>\n<p>\u2013 Eso, nunca \u2013respondi\u00f3 Jacinta con viveza\u2013 ; prefiero morir.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>El Rosario en la prisi\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Determinamos entonces rezar nuestro Rosario. Jacinta sac\u00f3<\/p>\n<p>una medalla que llevaba al cuello, y pidi\u00f3 a un preso que la colgara<\/p>\n<p>de un clavo que hab\u00eda en la pared y, de rodillas delante de la medalla,<\/p>\n<p>comenzamos a rezar. Los presos rezaban con nosotros, si es<\/p>\n<p>que sab\u00edan rezar; al menos, se pusieron de rodillas.<\/p>\n<p>Terminado el Rosario, Jacinta volvi\u00f3 a la ventana a llorar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jacinta, \u00bfentonces, t\u00fa no quieres ofrecer este sacrificio al Se\u00f1or?<\/p>\n<p>\u2013 le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>\u2013 Quiero, pero me acuerdo mucho de mi madre y lloro sin<\/p>\n<p>querer.<\/p>\n<p>Como la Sant\u00edsima Virgen nos hab\u00eda dicho tambi\u00e9n que ofreci\u00e9semos<\/p>\n<p>nuestras oraciones y sacrificios en reparaci\u00f3n de los<\/p>\n<p>pecados cometidos contra el Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, quisimos<\/p>\n<p>combinarnos escogiendo cada uno una intenci\u00f3n. Uno lo ofreci\u00f3<\/p>\n<p>por los pecadores, otro por el Santo Padre, y otro en reparaci\u00f3n<\/p>\n<p>de los pecados cometidos contra el Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Puestos de acuerdo, pregunt\u00e9 a Jacinta cu\u00e1l era la intenci\u00f3n por la<\/p>\n<p>que lo ofrec\u00eda ella:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Yo lo ofrezco por todas, porque todas me agradan mucho.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Su afici\u00f3n por el baile<\/li>\n<\/ol>\n<p>Entre los presos, hab\u00eda uno que sab\u00eda tocar el acorde\u00f3n; y,<\/p>\n<p>para distraernos un poco, comenzaron a tocar y cantar. Nos preguntaron<\/p>\n<p>si sab\u00edamos bailar; dijimos que sab\u00edamos el \u00abfandango\u00bb<\/p>\n<p>y la \u00abvira\u00bb.<\/p>\n<p>53<\/p>\n<p>Jacinta, fue entonces la compa\u00f1era de un pobre ladr\u00f3n, que,<\/p>\n<p>vi\u00e9ndola tan peque\u00f1a, termin\u00f3 bailando con ella en los brazos. \u00a1Ojal\u00e1<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora haya tenido compansi\u00f3n de su alma y lo haya convertido!<\/p>\n<p>Ahora dir\u00e1 V. Excia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Qu\u00e9 bellas disposiciones para el martirio!<\/p>\n<p>Es verdad; pero \u00e9ramos ni\u00f1os y apenas pens\u00e1bamos; Jacinta<\/p>\n<p>ten\u00eda para el baile una inclinaci\u00f3n especial y mucho arte. Me acuerdo<\/p>\n<p>que un d\u00eda lloraba por uno de sus hermanos que estaba en la<\/p>\n<p>guerra y cre\u00eda muerto. Para distraerla empec\u00e9 a bailar con dos de<\/p>\n<p>sus hermanos; y la pobre criatura comenz\u00f3 a bailar y al mismo<\/p>\n<p>tiempo a limpiarse las l\u00e1grimas que le corr\u00edan por la cara.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de esta inclinaci\u00f3n que ten\u00eda por el baile, \u2013<\/p>\n<p>a veces le bastaba o\u00edr cualquier instrumento que tocaban los otros<\/p>\n<p>pastores, para ponerse a bailar aunque fuera sola\u2013 cuando se<\/p>\n<p>aproxim\u00f3 el d\u00eda de S. Juan o el carnaval, ella misma nos dijo:<\/p>\n<p>\u2013 Yo, ahora ya no bailo m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2013 Porque quiero ofrecer este sacrificio al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Y como \u00e9ramos los cabecillas de los bailes de los ni\u00f1os,<\/p>\n<p>finalizaron los bailes que se acostumbraban a hacer en estas<\/p>\n<p>ocasiones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tweet,,,,,,,,,,,,,\u00e7 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &#8230;&#8230; &nbsp; Introducci\u00f3n &nbsp; &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. No es ciertamente lo primero que escrib\u00eda Luc\u00eda; pero s\u00ed que era su primer escrito extenso. Antes de \u00e9l, tenemos cartas, muchas cartas, interrogatorios, relaciones, etc. Pero, ahora nos encontramos ante un documento extenso e importante. 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