{"id":38694,"date":"2017-05-11T22:07:39","date_gmt":"2017-05-11T20:07:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=38694"},"modified":"2022-12-19T13:54:23","modified_gmt":"2022-12-19T11:54:23","slug":"frases-del-dia115-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=38694","title":{"rendered":"Frases del dia11,5 18"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=https%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D38694&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=Frases del dia11,5 18 - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Catequesis del Papa Francisco sobre la Virgen Mar\u00eda, madre de la esperanza<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u2026\u2026<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/image002.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-38413\" src=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/image002.jpg\" alt=\"image002\" width=\"567\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/image002.jpg 567w, https:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/image002-300x192.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u2026\u2026.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En nuestro itinerario de catequesis sobre la esperanza cristiana, hoy miramos a Mar\u00eda, Madre de la esperanza. Mar\u00eda ha atravesado m\u00e1s de una noche en su camino de madre. Desde la primera aparici\u00f3n en la historia de los Evangelios, su figura emerge como si fuera el personaje de un drama.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">No era simplemente responder con un \u201csi\u201d a la invitaci\u00f3n del \u00e1ngel: sin embargo, ella, mujer todav\u00eda en la flor de la juventud, responde con valent\u00eda, no obstante, no sab\u00eda nada del destino que le esperaba. Mar\u00eda en aquel instante se presenta como una de las tantas madres de nuestro mundo, valerosa hasta el extremo cuando se trata de acoger en su propio vientre la historia de un nuevo hombre que nace.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquel \u201csi\u201d es el primer paso de una larga lista de obediencias \u2013\u00a1larga lista de obediencias!\u2013 que acompa\u00f1aran su itinerario de madre. As\u00ed Mar\u00eda aparece en los Evangelios como una mujer silenciosa, que muchas veces no comprende todo aquello que sucede a su alrededor, pero que medita cada palabra y cada suceso en su coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En esta disposici\u00f3n hay fragmento bell\u00edsimo de la psicolog\u00eda de Mar\u00eda:<strong> no es una mujer que se deprime ante las incertidumbres de la vida, especialmente cuando nada parece ir por el camino correcto.<\/strong> No es mucho menos una mujer que protesta con violencia, que injuria contra el destino de la vida que nos revela muchas veces un rostro hostil.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Es en cambio una mujer que escucha: n<\/strong>o se olviden que hay siempre una gran relaci\u00f3n entre la esperanza y la escucha, y Mar\u00eda es una mujer que escucha, que acoge la existencia, as\u00ed como esa se presenta a nosotros, con sus d\u00edas felices, pero tambi\u00e9n con sus tragedias que jam\u00e1s quisi\u00e9ramos haber encontrado. Hasta la noche suprema de Mar\u00eda, cuando su Hijo es clavado en el madero de la <a href=\"http:\/\/www.aciprensa.com\/Catecismo\/lacruz.htm\">cruz<\/a>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta ese d\u00eda, Mar\u00eda hab\u00eda casi desaparecido de la trama de los Evangelios: los escritores sagrados dejan entrever este lento eclipsarse de su presencia, la suya permanece muda ante el misterio de un Hijo que obedece al Padre. Pero Mar\u00eda reaparece justamente en el momento crucial: cuando buena parte de los amigos han desaparecido por motivo del miedo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Las madres no traicionan, y en aquel instante, a los pies de la cruz, ninguno de nosotros puede decir cual haya sido la pasi\u00f3n m\u00e1s cruel: si aquella de un hombre inocente que muere en el pat\u00edbulo de la cruz, o la agon\u00eda de una madre que acompa\u00f1a los \u00faltimos instantes de la vida de su hijo. Los Evangelios son lac\u00f3nicos, y extremamente discretos. Registran con un simple verbo la presencia de la Madre: ella \u201cestaba\u201d (Jn 19,25).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Ella estaba. No dicen nada de su reacci\u00f3n: si lloraba, si no lloraba\u2026 nada; ni mucho menos una pincelada para describir su dolor: sobre estos detalles se habr\u00edan luego lanzado la imaginaci\u00f3n de los poetas y de los pintores regal\u00e1ndonos im\u00e1genes que han entrado en la historia del arte y de la literatura. <strong>Pero los Evangelios solo dicen: ella \u201cestaba\u201d. Estaba all\u00ed, en el momento m\u00e1s feo, en momento cruel, y sufr\u00eda con su hijo. \u201cEstaba\u201d<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00eda \u201cestaba\u201d, simplemente estaba ah\u00ed. Estaba ah\u00ed nuevamente la joven mujer de Nazaret, ya con los cabellos canosos por el pasar de los a\u00f1os, todav\u00eda luchando con un Dios que debe ser s\u00f3lo abrazado, y con una vida que ha llegado al umbral de la oscuridad m\u00e1s densa. Mar\u00eda \u201cestaba\u201d en la oscuridad m\u00e1s densa, pero \u201cestaba\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">No se hab\u00eda ido. Mar\u00eda est\u00e1 ah\u00ed, fielmente presente, cada vez que hay que tener una candela encendida en un lugar de neblina y tinieblas. Ni siquiera ella conoce el destino de resurrecci\u00f3n que su Hijo estaba en aquel instante abriendo para todos nosotros los hombres: est\u00e1 ah\u00ed por fidelidad al plan de Dios del cual se ha proclamada sierva desde el primer d\u00eda de su vocaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n a causa de su instinto de madre que simplemente sufre, cada vez que hay un hijo que atraviesa una pasi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Los sufrimientos de las madres\u2026 todos nosotros hemos conocido mujeres fuertes, que han llevado adelante tantos sufrimientos de sus hijos\u2026<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La reencontraremos el primer d\u00eda de la <a href=\"http:\/\/www.aciprensa.com\/iglesia\/index.html\">Iglesia<\/a>, ella, Madre de esperanza, en medio a aquella comunidad de disc\u00edpulos as\u00ed tan fr\u00e1giles: uno hab\u00eda negado, muchos hab\u00edan huido, todos hab\u00edan tenido miedo (Cfr. Hech 1,14). Pero ella, simplemente estaba all\u00ed, en el m\u00e1s normal de los modos, como si fuera del todo natural: en la primera Iglesia envuelta por la luz de la Resurrecci\u00f3n, pero tambi\u00e9n por las vacilaciones de los primeros pasos que deb\u00eda cumplir en el mundo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por esto todos nosotros la amamos como Madre. No somos hu\u00e9rfanos: tenemos una Madre en el <a href=\"http:\/\/www.aciprensa.com\/Docum\/cat-cielo.htm\">cielo<\/a>: es la Santa Madre de Dios. <strong>Porque nos ense\u00f1a la virtud de la esperanza, incluso cuando parece que nada tiene senti<\/strong>do: ella siempre confiando en el misterio de Dios, incluso cuando \u00c9l parece eclipsarse por culpa del mal del mundo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En los momentos de dificultad, Mar\u00eda, la Madre que Jes\u00fas ha regalado a todos nosotros, pueda siempre sostener nuestros pasos, pueda siempre decirnos al coraz\u00f3n: \u201cLev\u00e1ntate. Mira adelante. Mira el horizonte\u201d, porque Ella es Madre de esperanza. Gracias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tweet&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; Catequesis del Papa Francisco sobre la Virgen Mar\u00eda, madre de la esperanza \u2026\u2026 &nbsp; &nbsp; &nbsp; \u2026\u2026. \u00a0 Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas! &nbsp; En nuestro itinerario de catequesis sobre la esperanza cristiana, hoy miramos a Mar\u00eda, Madre de la esperanza. Mar\u00eda ha atravesado m\u00e1s de una noche en su camino de madre. 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