{"id":35386,"date":"2016-09-04T23:13:33","date_gmt":"2016-09-04T21:13:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=35386"},"modified":"2022-01-03T15:02:08","modified_gmt":"2022-01-03T13:02:08","slug":"frases-del-dia4-9-16","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=35386","title":{"rendered":"frases del dia,4.9.16"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=https%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D35386&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=frases del dia,4.9.16 - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p>&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230; <a href=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/image0021.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-35478\" src=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/image0021.jpg\" alt=\"image002\" width=\"567\" height=\"510\" srcset=\"https:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/image0021.jpg 567w, https:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/image0021-300x269.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0 &#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 36pt;\">Totus tuus<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<table border=\"0\" width=\"960\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p style=\"text-align: center; color: #cc0000; font-family: 'Georgia', Trebuchet MS, Helvetica, sans-serif; font-size: 20px; font-style: italic; font-weight: bold;\">Juan Pablo II, aun siendo joven, encontr\u00f3 a San Luis Grignon de Montfort y aprendi\u00f3 con \u00e9l a amar a la Madre de Dios. Los dos se llevaron muy bien. Vea aqu\u00ed lo que el Beato dice de quien es considerado el mayor devoto de la Virgen Sant\u00edsima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; color: #cc0000; font-family: 'Georgia', Trebuchet MS, Helvetica, sans-serif; font-size: 18px; font-style: italic;\"><strong>Un texto cl\u00e1sico de la espiritualidad mariana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">Hace 160 a\u00f1os se publicaba una obra destinada a convertirse en un cl\u00e1sico de la espiritualidad mariana. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort compuso el Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la sant\u00edsima Virgen a comienzos del a\u00f1o 1700, pero el manuscrito permaneci\u00f3 <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"1.jpg\" src=\"http:\/\/es.arautos.org\/resource\/view?&amp;image=53816&amp;size=2\" alt=\"1.jpg\" width=\"210\" height=\"317\" \/>pr\u00e1cticamente desconocido durante m\u00e1s de un siglo. Finalmente, en 1824 fue descubierto casi por casualidad, y en 1843, cuando se public\u00f3, tuvo un \u00e9xito inmediato, revel\u00e1ndose como una obra de extraordinaria eficacia en la difusi\u00f3n de la \u00abverdadera devoci\u00f3n\u00bb a la Virgen sant\u00edsima. A m\u00ed personalmente, en los a\u00f1os de mi juventud, me ayud\u00f3 mucho la lectura de este libro, en el que \u00abencontr\u00e9 la respuesta a mis dudas\u00bb, debidas al temor de que el culto a Mar\u00eda, \u00absi se hace excesivo, acaba por comprometer la supremac\u00eda del culto debido a Cristo\u00bb (Don y misterio, BAC 1996, p. 43). Bajo la gu\u00eda sabia de san Luis Mar\u00eda comprend\u00ed que, si se vive el misterio de Mar\u00eda en Cristo, ese peligro no existe.\u00a0En efecto, el\u00a0pensamiento mariol\u00f3gico de este santo \u00abest\u00e1 basado en el misterio trinitario y en la verdad de la encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios \u00a0(ibid.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">La Iglesia, desde sus or\u00edgenes, y especialmente en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles, ha contemplado con particular intensidad uno de los acontecimientos de la pasi\u00f3n de Jesucristo referido por san Juan: \u00abJunto a la cruz de Jes\u00fas estaban su madre y la hermana de su madre, Mar\u00eda, mujer de Cleof\u00e1s, y Mar\u00eda Magdalena. Jes\u00fas, viendo a su madre y junto a ella al disc\u00edpulo a quien amaba, dijo a su madre: \u00abMujer, ah\u00ed tienes a tu hijo\u00bb. Luego dijo al disc\u00edpulo: \u00abAh\u00ed tienes a tu madre\u00bb. Y desde aquella hora el disc\u00edpulo la acogi\u00f3 en su casa\u00bb (Jn\u00a019, 25-27). A lo largo de su historia, el pueblo de Dios ha experimentado este don hecho por Jes\u00fas crucificado: el don de su Madre. Mar\u00eda sant\u00edsima es verdaderamente Madre nuestra, que nos acompa\u00f1a en nuestra peregrinaci\u00f3n de fe, esperanza y caridad hacia la uni\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa con Cristo, \u00fanico salvador y mediador de la salvaci\u00f3n (cf. Lumen gentium, 60 y 62).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\"><strong>Como es sabido, en mi escudo episcopal, que es ilustraci\u00f3n simb\u00f3lica del texto evang\u00e9lico \u00a0reci\u00e9n citado, el lema Totus tuus se inspira en la doctrina de san Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort (cf. Don y misterio, pp. 43-44; Rosarium Virginis Mariae, 15). Estas dos palabras expresan la pertenencia total a Jes\u00fas por medio de Mar\u00eda: \u00abTuus totus ego sum, et omnia mea, tua sunt\u00bb, escribe san Luis Mar\u00eda; y traduce: \u00abSoy todo vuestro, y todo lo que tengo<\/strong> os pertenece, \u00a1oh mi amable Jes\u00fas!, por Mar\u00eda vuestra sant\u00edsima Madre\u00bb (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la sant\u00edsima Virgen, 233, Editorial Esin, S.A., Barcelona, 1999, p. 150). La doctrina de este santo ha ejercido un profundo influjo en la devoci\u00f3n mariana de muchos fieles y tambi\u00e9n en mi vida. Se trata de una doctrina vivida, de notable profundidad asc\u00e9tica y m\u00edstica, expresada con un estilo vivo y ardiente, que utiliza a menudo im\u00e1genes y s\u00edmbolos. Sin embargo, desde el tiempo en que vivi\u00f3 san Luis Mar\u00eda en adelante, la teolog\u00eda mariana se ha desarrollado mucho, sobre todo gracias a la decisiva contribuci\u00f3n del concilio Vaticano II. Por tanto, a la luz del Concilio se debe releer e interpretar hoy la doctrina monfortana, que, no obstante, conserva su valor fundamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">En esta carta quisiera compartir con vosotros, religiosos y religiosas de la familia monfortana, la meditaci\u00f3n de algunos pasajes de los escritos de san Luis Mar\u00eda, que en estos momentos dif\u00edciles nos ayuden a alimentar nuestra confianza en la mediaci\u00f3n materna de la Madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; color: #cc0000; font-family: 'Georgia', Trebuchet MS, Helvetica, sans-serif; font-size: 18px; font-style: italic;\"><strong>Ad Iesum per Mariam<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">San Luis Mar\u00eda propone con singular eficacia la contemplaci\u00f3n amorosa del misterio de la Encarnaci\u00f3n. La verdadera devoci\u00f3n <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"2.jpg\" src=\"http:\/\/es.arautos.org\/resource\/view?&amp;image=53817&amp;size=2\" alt=\"2.jpg\" width=\"300\" height=\"375\" \/>mariana es cristoc\u00e9ntrica. En efecto, como record\u00f3 el concilio Vaticano II, \u00abla Iglesia, meditando sobre ella (Mar\u00eda) con amor y contempl\u00e1ndola a la luz del Verbo hecho hombre, llena de veneraci\u00f3n, penetra m\u00e1s \u00edntimamente en el misterio supremo de la Encarnaci\u00f3n\u00bb\u00a0(Const. Lumen gentium,\u00a065).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">El amor a Dios mediante la uni\u00f3n con Jesucristo es la finalidad de toda devoci\u00f3n aut\u00e9ntica, porque -como escribe san Luis Mar\u00eda- Cristo \u00abes el \u00fanico maestro que debe ense\u00f1arnos, es nuestro \u00fanico Se\u00f1or de quien debemos depender, nuestro \u00fanico jefe a quien debemos pertenecer, nuestro \u00fanico modelo al que debemos conformarnos, nuestro \u00fanico m\u00e9dico que nos debe sanar, nuestro \u00fanico pastor que debe alimentarnos, nuestro \u00fanico camino por donde debemos andar, nuestra \u00fanica verdad que debemos creer, nuestra \u00fanica vida que debe vivificarnos, y nuestro \u00fanico todo en todas las cosas que debe bastarnos\u00bb (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 61, o.c., p. 47).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">La devoci\u00f3n a la sant\u00edsima Virgen es un medio privilegiado \u00abpara hallar a Jesucristo perfectamente, para amarle tiernamente y\u00a0servirle fielmente\u00bb (ib.,\u00a062, o.c., p. 48). Este deseo central de \u00abamar tiernamente\u00bb se dilata enseguida en una ardiente oraci\u00f3n a Jes\u00fas, pidiendo la gracia de participar en la indecible comuni\u00f3n de amor que existe entre \u00e9l y su Madre. La\u00a0orientaci\u00f3n total de Mar\u00eda a Cristo, y en \u00e9l a la sant\u00edsima Trinidad, se experimenta ante todo en esta observaci\u00f3n: \u00abPorque no pensar\u00e9is jam\u00e1s en Mar\u00eda sin que Mar\u00eda, por vosotros, piense en Dios; no alabar\u00e9is ni honrar\u00e9is jam\u00e1s a Mar\u00eda, sin que Mar\u00eda alabe y honre a Dios. Mar\u00eda es toda relativa a Dios, y me atrevo a llamarla la relaci\u00f3n de Dios, pues s\u00f3lo existe con respecto a \u00e9l, o el eco de Dios, ya que no dice ni repite otra cosa m\u00e1s que Dios. Si dices Mar\u00eda, ella dice Dios. Santa Isabel alab\u00f3 a Mar\u00eda y la llam\u00f3 bienaventurada por haber cre\u00eddo, y Mar\u00eda, el eco fiel de Dios, exclam\u00f3: Mi alma glorifica al Se\u00f1or. Lo que en esta ocasi\u00f3n hizo Mar\u00eda, lo hace todos los d\u00edas; cuando la alabamos, la amamos, la honramos o nos damos a ella, alabamos a Dios, amamos a Dios, honramos a Dios, nos damos a Dios por Mar\u00eda y en Mar\u00eda\u00bb (ib., 225, o.c., p. 146).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">Tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n a la Madre del Se\u00f1or san Luis Mar\u00eda expresa la dimensi\u00f3n trinitaria de su relaci\u00f3n con Dios: \u00abTe saludo, Mar\u00eda, hija predilecta del Padre eterno. Te saludo, Mar\u00eda, Madre admirable del Hijo. Te saludo Mar\u00eda, Esposa fidel\u00edsima del Esp\u00edritu Santo\u00bb (El Secreto de Mar\u00eda, 68). Esta expresi\u00f3n tradicional, que ya us\u00f3 san Francisco de As\u00eds (cf. Fuentes franciscanas, 281), aunque contiene niveles heterog\u00e9neos de analog\u00eda, es sin duda eficaz para expresar de alg\u00fan modo la peculiar participaci\u00f3n de la Virgen en la vida de la sant\u00edsima Trinidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">San Luis Mar\u00eda contempla todos los misterios a partir de la Encarnaci\u00f3n, que se realiz\u00f3 en el momento de la Anunciaci\u00f3n. As\u00ed, en el Tratado de la verdadera devoci\u00f3n Mar\u00eda aparece como \u00abel verdadero para\u00edso terrenal del nuevo Ad\u00e1n\u00bb, la \u00abtierra virgen e inmaculada\u00bb de la que \u00e9l fue modelado (n.\u00a0261). Ella es tambi\u00e9n la nueva Eva, asociada al nuevo Ad\u00e1n en la obediencia que repara la desobediencia original del hombre y de la mujer (cf.\u00a0ib.,\u00a053; san Ireneo, Adversus haereses, III, 21, 10-22, 4). Por medio de esta obediencia, el Hijo de Dios entra en el mundo. Incluso la cruz ya est\u00e1 misteriosamente presente en el instante de la Encarnaci\u00f3n, en el momento de la concepci\u00f3n de Jes\u00fas en el seno de Mar\u00eda. En efecto, el ecce venio de la carta a los Hebreos (cf. Hb 10,\u00a05-9) es el acto primordial de obediencia del Hijo al Padre, con el que aceptaba su sacrificio redentor \u00abya cuando entr\u00f3 en el mundo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abToda (&#8230;) nuestra perfecci\u00f3n -escribe san Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort- consiste en estar conformes, unidos y consagrados a Jesucristo; la m\u00e1s perfecta de todas las devociones es sin duda alguna la que nos conforma, une y consagra m\u00e1s perfectamente a este <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"3.jpg\" src=\"http:\/\/es.arautos.org\/resource\/view?&amp;image=53818&amp;size=2\" alt=\"3.jpg\" width=\"350\" height=\"449\" \/>acabado modelo de toda santidad; y pues que Mar\u00eda es entre todas las criaturas la m\u00e1s conforme a Jesucristo, es consiguiente que, entre todas las devociones, la que consagra y conforma m\u00e1s un alma a nuestro Se\u00f1or es la devoci\u00f3n a la sant\u00edsima Virgen, su santa Madre, y cuanto m\u00e1s se consagre un alma a Mar\u00eda, m\u00e1s se unir\u00e1 con Jesucristo\u00bb (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 120, o.c., p.\u00a083). San Luis Mar\u00eda, dirigi\u00e9ndose a Jes\u00fas, expresa cu\u00e1n admirable es la uni\u00f3n entre el Hijo y la Madre: \u00abde tal modo est\u00e1 ella transformada en vos por la gracia, que no vive, no existe, sino que s\u00f3lo vos, mi Jes\u00fas, viv\u00eds y rein\u00e1is en ella&#8230; \u00a1Oh! si fuere conocida la gloria y el amor que recibisteis, Se\u00f1or, en esta admirable criatura&#8230; Mar\u00eda os est\u00e1 tan \u00edntimamente unida&#8230;; porque ella os ama m\u00e1s ardientemente y os glorifica m\u00e1s perfectamente que todas vuestras criaturas juntas\u00bb (ib., 63, o.c., p. 49).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; color: #cc0000; font-family: 'Georgia', Trebuchet MS, Helvetica, sans-serif; font-size: 18px; font-style: italic;\"><strong>Mar\u00eda, miembro eminente del Cuerpo m\u00edstico y Madre de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">Como dice el concilio Vaticano II, Mar\u00eda \u00abes tambi\u00e9n saludada como miembro muy eminente y del todo singular de la Iglesia y como su prototipo y modelo destacad\u00edsimo en la fe y en el amor\u00bb (Lumen gentium, 53). La Madre del Redentor tambi\u00e9n ha sido redimida por \u00e9l, de modo \u00fanico en su inmaculada concepci\u00f3n, y nos ha precedido en la escucha creyente y amorosa de la palabra de Dios que nos hace felices (cf. ib.,\u00a058). Tambi\u00e9n por eso Mar\u00eda \u00abest\u00e1 \u00edntimamente unida a la Iglesia. La Madre de Dios es figura (typus) de la Iglesia, como ya \u00a0ense\u00f1aba san Ambrosio: en el orden de la fe, del amor y de la uni\u00f3n perfecta con Cristo. Ciertamente, en el misterio de la Iglesia, que tambi\u00e9n es llamada con raz\u00f3n madre y virgen, la sant\u00edsima \u00a0Virgen \u00a0Mar\u00eda \u00a0fue por delante mostrando en forma eminente y singular el modelo de virgen y madre\u00bb (ib.,\u00a063). El mismo Concilio contempla a Mar\u00eda como Madre de los miembros de Cristo (cf. ib., 53, 62), y as\u00ed Pablo VI la proclam\u00f3 Madre de la Iglesia. La doctrina del Cuerpo m\u00edstico, que expresa del modo m\u00e1s fuerte la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia, es tambi\u00e9n el fundamento b\u00edblico de esta afirmaci\u00f3n. \u00abLa cabeza y los miembros nacen de una misma madre\u00bb (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 32, o.c., p. 30), nos recuerda san Luis Mar\u00eda. En este sentido, decimos que, por obra del Esp\u00edritu Santo, los miembros est\u00e1n unidos y son configurados con Cristo Cabeza, Hijo del Padre y de Mar\u00eda, de modo que \u00abtodo hijo verdadero de la Iglesia debe tener a Dios por Padre y a Mar\u00eda por Madre\u00bb (El Secreto de Mar\u00eda, 11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">En Cristo, Hijo unig\u00e9nito, somos realmente hijos del Padre y, al mismo tiempo, hijos de Mar\u00eda y de la Iglesia. En el nacimiento virginal de Jes\u00fas, renace de alg\u00fan modo toda la humanidad. A la Madre del Se\u00f1or \u00abse le pueden aplicar, con m\u00e1s verdad que a san Pablo estas palabras: \u00ab\u00a1Hijos m\u00edos!, por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a\u00a0Cristo formado en vosotros\u00bb (Ga\u00a04,\u00a019). Yo doy a luz todos los d\u00edas hijos de Dios, para que Jesucristo, mi Hijo, se forme en ellos en la plenitud de su edad\u00bb (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 33, o.c., p. 31). Esta doctrina tiene su expresi\u00f3n m\u00e1s bella en la oraci\u00f3n: \u00abOh\u00a0Esp\u00edritu Santo, conc\u00e9deme una gran devoci\u00f3n y una gran inclinaci\u00f3n hacia Mar\u00eda, un s\u00f3lido apoyo en su seno materno y un asiduo recurso a su misericordia, para que en ella t\u00fa formes a Jes\u00fas dentro de m\u00ed\u00bb (El Secreto de Mar\u00eda, 67).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">Una de las expresiones m\u00e1s altas de la espiritualidad de san Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort se refiere a la identificaci\u00f3n del fiel con Mar\u00eda en su amor a Jes\u00fas, en su servicio a Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">Meditando en el conocido texto de san Ambrosio: \u00abQue el alma de Mar\u00eda est\u00e9 en cada uno para glorificar al Se\u00f1or; que el esp\u00edritu de Mar\u00eda est\u00e9 en cada uno para exultar en Dios\u00bb (Expos. in Luc., 12, 26: PL 15, 1561), escribe: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 dichosa es un alma, cuando&#8230; est\u00e1 del <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"4.jpg\" src=\"http:\/\/es.arautos.org\/resource\/view?&amp;image=53819&amp;size=2\" alt=\"4.jpg\" width=\"330\" height=\"339\" \/>todo pose\u00edda y gobernada por el esp\u00edritu de Mar\u00eda, que es un esp\u00edritu suave y fuerte, celoso y prudente, humilde e intr\u00e9pido, puro y fecundo!\u00bb (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 258, o.c., p. 162). La identificaci\u00f3n m\u00edstica con Mar\u00eda est\u00e1 totalmente orientada a Jes\u00fas, como se expresa en la oraci\u00f3n: \u00abPor \u00faltimo, mi querid\u00edsima y amad\u00edsima Madre, haz que, si es posible, no tenga yo otro esp\u00edritu que el tuyo para conocer a Jesucristo y sus divinos designios; que no tenga otra alma que la tuya para alabar y glorificar al Se\u00f1or; que no tenga otro coraz\u00f3n que el tuyo para amar a Dios con caridad pura y ardiente como t\u00fa\u00bb (El Secreto de Mar\u00eda, 68).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; color: #cc0000; font-family: 'Georgia', Trebuchet MS, Helvetica, sans-serif; font-size: 18px; font-style: italic;\"><strong>La santidad, perfecci\u00f3n de la caridad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">La constituci\u00f3n Lumen gentium afirma tambi\u00e9n: \u00abLa Iglesia en la sant\u00edsima Virgen lleg\u00f3 ya a la perfecci\u00f3n, sin mancha ni arruga (cf. Ef 5, 27). En cambio, los creyentes se esfuerzan todav\u00eda en vencer el pecado para crecer en la santidad. Por eso dirigen sus ojos a Mar\u00eda, que resplandece ante toda la comunidad de los elegidos como modelo de todas las virtudes\u00bb (n.\u00a065). La santidad es perfecci\u00f3n de la caridad, del amor a Dios y al pr\u00f3jimo, que es el objeto del principal mandamiento de Jes\u00fas (cf. Mt 22, 38), y es tambi\u00e9n el don m\u00e1s grande del Esp\u00edritu Santo (cf. 1 Co 13, 13). As\u00ed, en sus C\u00e1nticos, san Luis Mar\u00eda presenta sucesivamente a los fieles la excelencia de la caridad (C\u00e1ntico 5), la luz de la fe (C\u00e1ntico 6) y la firmeza de la esperanza (C\u00e1ntico 7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">En la espiritualidad monfortana, el dinamismo de la caridad se expresa especialmente a trav\u00e9s del s\u00edmbolo de la esclavitud de amor a Jes\u00fas, seg\u00fan el ejemplo y con la ayuda materna de Mar\u00eda. Se trata de la comuni\u00f3n plena en la k\u00e9nosis de Cristo; comuni\u00f3n vivida con Mar\u00eda, \u00edntimamente presente en los misterios de la vida del Hijo: \u00abNo hay, asimismo, nada entre los cristianos que nos haga pertenecer tanto a Jesucristo y a su santa Madre como la esclavitud voluntaria, seg\u00fan el ejemplo del mismo Jesucristo, que \u00abtom\u00f3 la forma de esclavo\u00bb (Flp 2, 7) por nuestro amor, y el de la sant\u00edsima Virgen, que se llam\u00f3 sierva y esclava del Se\u00f1or. El\u00a0ap\u00f3stol se llama por alt\u00edsima honra \u00absiervo de Cristo\u00bb (Ga 1, 10). Los cristianos son llamados muchas veces en la Escritura sagrada, servi Christi\u00bb (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 72, o.c., p. 55).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">En efecto, el Hijo de Dios, que por obediencia al Padre vino al mundo en la Encarnaci\u00f3n (cf.\u00a0Hb 10, 7), se humill\u00f3 despu\u00e9s haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz (cf.\u00a0Flp 2, 7-8). Mar\u00eda correspondi\u00f3 a la voluntad de Dios con la entrega total de s\u00ed misma, en cuerpo y alma, para siempre, desde la Anunciaci\u00f3n hasta la cruz, y desde la cruz hasta la Asunci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">Ciertamente, entre la obediencia de Cristo y la obediencia de Mar\u00eda hay una asimetr\u00eda determinada por la diferencia ontol\u00f3gica entre la Persona divina del Hijo y la persona humana de Mar\u00eda, de la que se sigue tambi\u00e9n la exclusividad de la eficacia salv\u00edfica fontal de la obediencia de Cristo, de la cual su misma Madre recibi\u00f3 la gracia de poder obedecer de modo total a Dios y colaborar as\u00ed con la misi\u00f3n de su Hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">Por tanto, la esclavitud de amor debe interpretarse a la luz del admirable intercambio entre Dios y la humanidad en el misterio del Verbo encarnado. Es un verdadero intercambio de amor entre Dios y su criatura en la reciprocidad de la entrega total de s\u00ed. \u00abEl esp\u00edritu de <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"5.jpg\" src=\"http:\/\/es.arautos.org\/resource\/view?&amp;image=53820&amp;size=2\" alt=\"5.jpg\" width=\"450\" height=\"338\" \/>esta devoci\u00f3n&#8230; consiste en hacer que el alma sea interiormente dependiente y esclava de la sant\u00edsima Virgen y de Jes\u00fas por medio de ella\u00bb (El Secreto de Mar\u00eda, 44). Parad\u00f3jicamente, este \u00abv\u00ednculo de caridad\u00bb, esta \u00abesclavitud de amor\u00bb, hace al hombre plenamente libre, con la verdadera libertad de los hijos de Dios (cf. Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 169). Se trata de entregarse totalmente a Jes\u00fas, respondiendo al amor con el que \u00e9l nos ha amado primero. Todo el que viva en este amor puede decir como san Pablo: \u00abYa no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed\u00bb (Ga 2, 20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; color: #cc0000; font-family: 'Georgia', Trebuchet MS, Helvetica, sans-serif; font-size: 18px; font-style: italic;\"><strong>La \u00abperegrinaci\u00f3n de la fe\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">En la carta apost\u00f3lica Novo millennio ineunte escrib\u00ed que \u00aba Jes\u00fas no se llega verdaderamente m\u00e1s que por la fe\u00bb (n. 19). Precisamente este fue el camino que \u00a0sigui\u00f3 \u00a0Mar\u00eda \u00a0durante toda su vida terrena, y es el camino de la Iglesia peregrinante hasta el fin de los tiempos. El concilio Vaticano II insisti\u00f3 mucho en la fe de Mar\u00eda, misteriosamente compartida por la Iglesia, poniendo de relieve el itinerario de la Virgen desde el momento de la Anunciaci\u00f3n hasta el de la pasi\u00f3n redentora (cf. Lumen gentium, 57 y 67; Redemptoris Mater, 25-27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">En los escritos de san Luis Mar\u00eda encontramos el mismo \u00e9nfasis en la fe que vivi\u00f3 la Madre de Jes\u00fas a lo largo de un camino que va desde la Encarnaci\u00f3n hasta la cruz, una fe en la que Mar\u00eda es modelo y \u00abtipo\u00bb de la Iglesia. San Luis Mar\u00eda lo expresa con una gran riqueza de matices cuando expone a su lector los \u00abefectos maravillosos\u00bb de la perfecta devoci\u00f3n mariana: \u00abCuanto m\u00e1s gan\u00e9is la benevolencia de esta augusta Princesa y Virgen fiel, m\u00e1s fe verdadera tendr\u00e9is en toda vuestra conducta; una fe pura, que har\u00e1 que no os inquiet\u00e9is de lo sensible y de lo extraordinario; una fe viva y animada por la caridad, que har\u00e1 que no obr\u00e9is sino por motivos de puro amor; una fe firme e inquebrantable como una roca, que os mantendr\u00e1 firmes y constantes en medio de las tempestades y las tormentas; una fe activa y penetrante que, como un divino salvoconducto, proporcionar\u00e1 entrada en todos los misterios de Jesucristo, en los fines \u00faltimos del hombre, y en el coraz\u00f3n de Dios mismo; una fe animosa que os animar\u00e1 e inducir\u00e1 a emprender y llevar a cabo, sin titubear, grandes cosas por la gloria de Dios, y para la salud de las almas; en fin, una fe que ser\u00e1 vuestra lumbrera ardiente, vuestra vida divina, vuestro tesoro escondido y rico de la divina sabidur\u00eda, y vuestra poderos\u00edsima arma, de la que os servir\u00e9is para iluminar a los que est\u00e1n en las tinieblas y en la sombra de la muerte, para abrasar a los tibios y a los que tienen necesidad de la caridad, para dar vida a los que est\u00e1n muertos por el pecado, para conmover y convertir por vuestras dulces y poderosas palabras los corazones de m\u00e1rmol y arrancar los cedros del L\u00edbano, y en fin, para resistir al demonio y a todos los enemigos de la salvaci\u00f3n\u00bb (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 214, o.c., p. 139).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">Como san Juan de la Cruz, san Luis Mar\u00eda insiste sobre todo en la pureza de la fe, y en su esencial y a menudo dolorosa oscuridad (cf. El Secreto de Mar\u00eda, 51-52). Es la fe contemplativa la que, renunciando a las cosas sensibles o extraordinarias, penetra en las misteriosas profundidades de Cristo. As\u00ed, en su oraci\u00f3n, san Luis Mar\u00eda se dirige a la Madre del Se\u00f1or, diciendo: \u00abNo te pido visiones o revelaciones, ni gustos o delicias, aunque fueran espirituales&#8230; Aqu\u00ed en la tierra no quiero para m\u00ed otro don, fuera del que t\u00fa recibiste, es decir, creer con fe pura, sin gustar ni ver nada\u00bb (ib.,\u00a069). La cruz es el momento culminante de la fe de Mar\u00eda, como escrib\u00ed en la enc\u00edclica Redemptoris Mater: \u00abPor medio de esta fe Mar\u00eda est\u00e1 unida perfectamente a Cristo en su despojamiento&#8230; Es esta tal vez la m\u00e1s profunda k\u00e9nosis de la fe en la historia de la humanidad\u00bb (n. 18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; color: #cc0000; font-family: 'Georgia', Trebuchet MS, Helvetica, sans-serif; font-size: 18px; font-style: italic;\"><strong>Signo de esperanza cierta<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">El Esp\u00edritu Santo invita a Mar\u00eda a \u00abreproducirse\u00bb en sus elegidos, extendiendo en ellos las ra\u00edces de su \u00abfe invencible\u00bb, pero tambi\u00e9n de su \u00abfirme esperanza\u00bb (cf. Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 34). Lo record\u00f3 el concilio Vaticano II: \u00abLa Madre de Jes\u00fas, glorificada ya en los <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"6.jpg\" src=\"http:\/\/es.arautos.org\/resource\/view?&amp;image=53821&amp;size=2\" alt=\"6.jpg\" width=\"449\" height=\"500\" \/>cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegar\u00e1 a su plenitud en el siglo futuro. Tambi\u00e9n en este mundo, hasta que llegue el d\u00eda del Se\u00f1or, brilla ante el pueblo de Dios en marcha como se\u00f1al de esperanza cierta y de consuelo\u00bb (Lumen\u00a0gentium, 68). San Luis Mar\u00eda contempla esta dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica especialmente cuando habla de los \u00absantos de los \u00faltimos tiempos\u00bb, formados por la sant\u00edsima Virgen para dar a la Iglesia la victoria de Cristo sobre las fuerzas del mal (cf. Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 49-59). No se trata, en absoluto, de una forma de \u00abmilenarismo\u00bb, sino del sentido profundo de la \u00edndole escatol\u00f3gica de la Iglesia, vinculada a la unicidad y universalidad salv\u00edfica de Jesucristo. La Iglesia espera la venida gloriosa de Jes\u00fas al final de los tiempos. Como Mar\u00eda y con Mar\u00eda, los santos est\u00e1n en la Iglesia y para la Iglesia, a fin de hacer resplandecer su santidad y extender hasta los confines del mundo y hasta el final de los tiempos la obra de Cristo, \u00fanico Salvador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">En la ant\u00edfona Salve Regina, la Iglesia llama a la Madre de Dios \u00abEsperanza nuestra\u00bb. San\u00a0Luis Mar\u00eda usa esa misma expresi\u00f3n a partir de un texto de san Juan Damasceno, que aplica a Mar\u00eda el s\u00edmbolo b\u00edblico del ancla (cf. Hom. I in Dorm. B.V.M., 14: PG 96, 719): \u00abUnimos (&#8230;) las almas a vuestras esperanzas, como a un ancla firme. Los santos se han salvado porque han sido los m\u00e1s unidos a ella, y han servido a los dem\u00e1s para perseverar en la virtud. Dichosos, pues; mil veces dichosos los cristianos que ahora se unen fiel y enteramente a Mar\u00eda como a un ancla firme y segura\u00bb (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 175, o.c., p.\u00a0116). A trav\u00e9s de la devoci\u00f3n a Mar\u00eda, Jes\u00fas mismo \u00abescuda el coraz\u00f3n con una firme confianza en Dios, haci\u00e9ndole mirar a Dios como su Padre; le inspira un amor tierno y filial\u00bb (ib., 169, o.c., p. 111).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">Junto con la sant\u00edsima Virgen, con el mismo coraz\u00f3n de madre, la Iglesia ora, espera e intercede por la salvaci\u00f3n de todos los hombres. Son las \u00faltimas palabras de la constituci\u00f3n Lumen gentium: \u00abTodos los cristianos han de ofrecer insistentes s\u00faplicas a la Madre de Dios y Madre de los hombres, para que ella, que estuvo presente en los comienzos de la Iglesia con sus oraciones, tambi\u00e9n ahora en el cielo, exaltada sobre todos los bienaventurados y los \u00e1ngeles, en comuni\u00f3n con todos los santos, interceda ante su Hijo, hasta el momento en que todos los pueblos, los que se honran con el nombre de cristianos, as\u00ed como los que todav\u00eda no conocen a su Salvador, puedan verse felizmente reunidos en paz y concordia en el \u00fanico pueblo de Dios para gloria de la sant\u00edsima e indivisible Trinidad\u00bb (n. 69).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">Haciendo nuevamente m\u00edo este deseo, que juntamente con los dem\u00e1s padres conciliares expres\u00e9 hace casi cuarenta a\u00f1os, env\u00edo a toda la familia monfortiana una especial bendici\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>CARTA DEL PAPA JUAN PABLO II A LA FAMILIA MONFORTIANA SOBRE LA DOCTRINA DE SU FUNDADOR<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 36pt; font-family: 'Trebuchet MS', Georgia, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00a0<em> Vaticano, 8 de diciembre de 2003, solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda. <\/em><\/p>\n<p><strong>\u00bb<\/strong> <a style=\"color: #006699; font-family: 'Georgia', Trebuchet MS, Helvetica, sans-serif; font-size: 16px; font-style: italic; text-decoration: none;\" href=\"http:\/\/es.arautos.org\/view\/show\/25726-san-luis-grignon-de-montfort-y-juan-pablo-ii#topo\">Volver<\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tweet&#8230;&#8230;&#8230; &nbsp; &#8230;&#8230; \u00a0 \u00a0 \u00a0 &#8230;&#8230;. &nbsp; Totus tuus &nbsp; &nbsp; &nbsp; &#8230; Juan Pablo II, aun siendo joven, encontr\u00f3 a San Luis Grignon de Montfort y aprendi\u00f3 con \u00e9l a amar a la Madre de Dios. Los dos se llevaron muy bien. 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