{"id":56900,"date":"2024-02-09T11:29:07","date_gmt":"2024-02-09T09:29:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=56900"},"modified":"2024-10-10T12:19:25","modified_gmt":"2024-10-10T10:19:25","slug":"vida-y-obra-de-santa-clara-de-asis9224","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=56900","title":{"rendered":"Vida y Obra de Santa Clara de Asis,9,2,24"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=http%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D56900&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=Vida y Obra de Santa Clara de Asis,9,2,24 - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Vida y Obra de Santa Clara de Asis<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Naci\u00f3 en As\u00eds, Italia, en 1193. Su conversi\u00f3n hacia la vida de plena santidad se efectu\u00f3 al o\u00edr un serm\u00f3n de San Francisco de As\u00eds. Cuando ella ten\u00eda 18 a\u00f1os San Francisco predic\u00f3 en As\u00eds los sermones de cuaresma y all\u00ed insisti\u00f3 en que para tener plena libertad para seguir a Jesucristo hay que librarse de las riquezas y bienes materiales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En secreto se fue a buscar al santo para pedirle que la instruyera en el modo de lograr conseguir la perfecci\u00f3n cristiana. El le dijo que hab\u00eda que desprenderse de todo, la anim\u00f3 a dejar la vida de riquezas y comodidades que llevaba y dedicarse a una vida pobre, de oraci\u00f3n y penitencia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El Domingo de Ramos del a\u00f1o 1212 Clara asisti\u00f3 a la celebraci\u00f3n pero estaba tan emocionada y fuera de s\u00ed que no pas\u00f3 a recibir la palma. Entonces el se\u00f1or obispo se fue para la banca donde ella estaba y le puso en sus manos la palma bendita. Y aquella noche, a medianoche, acompa\u00f1ada de una sirvienta, sali\u00f3 secretamente de su casa, (rica mansi\u00f3n de familia muy acomodada) y se fue a dos kil\u00f3metros de distancia, donde San Francisco viv\u00eda pobr\u00edsimamente en un sitio llamado La Porci\u00fancula. All\u00e1 la estaba aguardando el santo, el cual sali\u00f3 a recibirla junto con sus frailes, llevando todos l\u00e1mparas encendidas y cantando de alegr\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De rodillas ante San Francisco, hizo Clara la promesa de renunciar a las riquezas y comodidades del mundo y de dedicarse a una vida de oraci\u00f3n, pobreza y penitencia. El santo, como primer paso, tom\u00f3 unas tijeras y le cort\u00f3 su larga y hermosa cabellera, y le coloc\u00f3 en la cabeza un sencillo manto, y la envi\u00f3 a donde unas religiosas que viv\u00edan por all\u00ed cerca, a que se fuera preparando para ser una santa monja.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando los hermanos que eran muy ricos y esperaban casar a Clara con alg\u00fan millonario hacendado, se dieron cuenta de la ausencia de la muchacha se dedicaron a buscarla por todas partes. Al fin la encontraron en el convento en donde se hab\u00eda refugiado y quisieron llev\u00e1rsela a la fuerza. Ella se agarr\u00f3 a los manteles del altar, que se rasgaron ante tanta violencia de los atacantes, y cuando se la iban a llevar, Clara se descubri\u00f3 la cabeza rapada y les dijo: \u00abPor amor a mi Cristo Jes\u00fas he renunciado totalmente a todo amor por lo material y mundano\u00bb. Los hermanos al verla as\u00ed y tan resuelta, desistieron de tratar de llev\u00e1rsela.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">San Francisco hizo que Clara se fuera a vivir junto a la Iglesia de San Dami\u00e1n en As\u00eds, en una pobre y humilde casita. Y he aqu\u00ed que su hermana In\u00e9s y su propia madre decidieron irse tambi\u00e9n de monjas con ella. Y muchas muchachas m\u00e1s se dejaron atraer por esa vida de oraci\u00f3n y recogimiento, y as\u00ed pronto el convento estaba lleno de mujeres dedicadas a la santidad. Francisco nombr\u00f3 a Clara como superiora de la comunidad, y aunque ella toda la vida trat\u00f3 de renunciara al puesto de superiora y dedicarse a ser una sencilla monjita de segundo orden, sin embargo por cuarenta a\u00f1os ser\u00e1 la priora del convento y las monjitas no aceptar\u00e1n a ninguna otra en su reemplazo mientras ella viva, y es que su modo de ejercer la autoridad era muy agradable y lleno de caridad. Serv\u00eda la mesa, lavaba los platos, atend\u00eda a las enfermas, y con todas era como una verdadera mamacita llena de compresi\u00f3n y misericordia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">A los pocos a\u00f1os ya hab\u00eda conventos de Clarisas en Italia, Francia, Alemania y Checoslovaquia. Y estas monjitas hac\u00edan unas penitencias muy especiales, inspiradas en el ejemplo de su santa fundadora que era la primera en dedicarse a la penitencia. No usaban medias, ni calzado, se absten\u00edan perpetuamente de carne, y s\u00f3lo hablaban si las obligaba a ello alguna necesidad grave o la caridad. La fundadora les recomendaba el silencio como remedio para evitar innumerables pecados de lengua y conservarse en uni\u00f3n con Dios, y alejarse de da\u00f1osas distracciones del mundo, pues si no hay silencio, la mundanalidad se introduce inevitablemente en el convento.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No contenta con las mortificaciones que las dem\u00e1s monjitas hac\u00edan, Santa Clara ayunaba a pan y agua los cuarenta d\u00edas de cuaresma y los d\u00edas anteriores a las grandes fiestas. Y muchos d\u00edas los pas\u00f3 sin comer ni beber nada. Dorm\u00eda sobre una dura tabla y por almohada ten\u00eda un poco de pasto seco. San Francisco y el obispo de As\u00eds le mandaron que no dejara pasar un d\u00eda sin comer aunque fuera un pedazo de pan. Poco a poco la experiencia le fue ense\u00f1ando a no ser demasiado exagerada en penitencias porque se le da\u00f1aba la salud. Y m\u00e1s tarde escribir\u00e1 a sus religiosas: \u00abRecuerden que no tenemos cuerpo de acero ni de piedra. Por eso debemos moderar los exagerados deseos de hacer penitencias, porque la salud puede sufrir da\u00f1os muy serios\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Siguendo las ense\u00f1anzas y ejemplos de su maestro San Francisco, quiso Santa Clara que sus conventos no tuvieran riquezas ni rentas de ninguna clase. Y aunque muchas veces le ofrecieran regalos de bienes para asegurar el futuro de sus religiosas, no los quiso aceptar. Al Sumo Pont\u00edfice que le ofrec\u00eda unas rentas para su convento le escribi\u00f3: \u00abSanto Padre: le suplico que no me absuelva ni me libre de la obligaci\u00f3n que tengo de ser pobre como lo fue Jesucristo\u00bb. A quienes le dec\u00edan que hab\u00eda que pensar en el futuro, les respond\u00eda con aquellas palabras de Jes\u00fas: \u00abMi padre celestial que alimenta a las avecillas del campo, nos sabr\u00e1 alimentar tambi\u00e9n a nosotros\u00bb. Hoy las religiosas Clarisas son 18,000 en 1,248 conventos en el mundo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Una vez llegaron unos soldados mahometanos, terribles anticat\u00f3licos, a atacar el convento, destrozar y matar. Las monjitas se fueron a rezar muy asustadas; y Santa Clara que era extraordinariamente devota al Sant\u00edsimo Sacramento, tom\u00f3 en sus manos la custodia con la hostia consagrada y se les enfrent\u00f3 a los atacantes. Ellos sintieron en ese momento tan terrible oleada de terror que salieron huyendo sin hacerles mal. Otra vez los enemigos atacaban la ciudad de As\u00eds y quer\u00edan destruirla. Santa Clara y sus monjitas oraron con toda fe ante el Sant\u00edsimo Sacramento y los atacantes se retiraron sin saber por qu\u00e9.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">27 a\u00f1os estuvo enferma nuestra santa, pero su enfermedad la soportaba con paciencia her\u00f3ica. En su lecho bordaba y hac\u00eda costuras, y oraba sin cesar. El Sumo Pont\u00edfice la visit\u00f3 dos veces y exclam\u00f3: \u00abOjal\u00e1 yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado, como la que tiene esta santa monjita\u00bb. Cardenales y obispos iban a visitarla y a pedirle sus consejos. San Francisco ya hab\u00eda muerto, y tres de los disc\u00edpulos preferidos del santo, Fray Jun\u00edpero, Fray Angel y Fray Le\u00f3n, le leyeron a Clara la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas mientras ella agonizaba. La santa repet\u00eda: \u00abDesde que me dedique a pensar y meditar en la Pasi\u00f3n y Muerte de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, ya los dolores y sufrimientos no me desaniman sino que me consuelan\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El 10 de agosto del a\u00f1o 1253 a los 60 a\u00f1os de edad y 41 a\u00f1os de ser religiosa, se fue al cielo a recibir su premio. Un d\u00eda como hoy fue sepultada. Santa Clara bendita: no dejes nunca de rogar a Dios por nosotros.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetVida y Obra de Santa Clara de Asis &nbsp; Naci\u00f3 en As\u00eds, Italia, en 1193. Su conversi\u00f3n hacia la vida de plena santidad se efectu\u00f3 al o\u00edr un serm\u00f3n de San Francisco de As\u00eds. 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