{"id":53706,"date":"2023-03-09T11:19:00","date_gmt":"2023-03-09T09:19:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=53706"},"modified":"2023-03-26T14:34:41","modified_gmt":"2023-03-26T12:34:41","slug":"martin-de-porres-espanol93-23","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=53706","title":{"rendered":"Martin de Porres. Espa\u00f1ol,9,3.23"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=http%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D53706&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=Martin de Porres. Espa\u00f1ol,9,3.23 - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Martin de Porres<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>INFANCIA<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Mart\u00edn ten\u00eda ya 12 a\u00f1os y qued\u00f3 al cargo de su madre que lo cri\u00f3 con mucho cuidado y santo temor de Dios, pues era buena cristiana y guard\u00f3 la fe cat\u00f3lica hasta que muri\u00f311. Su madre estaba empleada en casa de la familia de Isabel Garc\u00eda Michel y all\u00ed vivi\u00f3 Mart\u00edn hasta los 15 a\u00f1os. Viv\u00edan en el barrio de Malambo, predominantemente de gente pobre. Al poco tiempo de llegar de Ecuador, en 1591, con sus doce a\u00f1os, recibi\u00f3 la confirmaci\u00f3n de manos del santo arzobispo Toribio de Mogrovejo en la catedral.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La hija de la casa donde viv\u00eda, Francisca V\u00e9lez Michel, dice en el Proceso que, ya desde entonces, Mart\u00edn daba muestras de ser muy obediente y fervoroso. Algunas veces, le ped\u00eda a la due\u00f1a de casa pedazos de vela para alumbrarse por la noche y, yendo a observar lo que hac\u00eda, lo vio hincado de rodillas, con las manos y ojos levantados al cielo, en oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Para aprender a ganarse la vida, entr\u00f3 a servir en la tienda del boticario Mateo Pastor, quien le ense\u00f1\u00f3 el uso los medicamentos. Y, como en aquellos tiempos, las boticas eran como puestos de primeros auxilios, tambi\u00e9n pudo aprender a remediar los dolores de los pacientes que all\u00ed acud\u00edan, tomando un aprendizaje que le ser\u00e1 muy \u00fatil para ser enfermero. Se adiestr\u00f3 en el oficio de barbero y aprendi\u00f3 a hacer sangr\u00edas a los enfermos, sacar muelas, hacer purgas, suturas, poner ventosas, aplicar ung\u00fcentos y otros trabajos para curar enfermos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>LA VIDA CONVENTUAL<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0A los quince a\u00f1os, en 1594, pens\u00f3 entregar su vida el servicio de Dios y de los dem\u00e1s, deseando ingresar al convento de Santo Domingo. Su madre no se opuso a su vocaci\u00f3n y ella misma lo llev\u00f3 a presentarlo ante el Prior. De acuerdo a las normas establecidas, no pod\u00eda acceder a ser sacerdote ni hermano lego, por ser mulato y qued\u00f3 s\u00f3lo como hermano donado, algo as\u00ed como sirviente de la Comunidad para hacer los servicios m\u00e1s humildes.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Es interesante anotar que, en aquel tiempo, el convento de santo Domingo era uno de los m\u00e1s grandes de Am\u00e9rica. Ten\u00eda entre 230 y 250 religiosos16 . Seg\u00fan el cronista franciscano fray Buenaventura de Salinas y C\u00f3rdova, daba de limosna a los pobres diariamente 246 panes peque\u00f1os de a cuartillo en la porter\u00eda. Todos los domingos reparten 15 carneros crudos para 50 casas de mujeres pobres espa\u00f1olas, fuera de cocidos y aderezados que cada d\u00eda se reparten a los pobres que comen en la porter\u00eda, que todos juntos hacen cada semana 21 carneros.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s de esto, se a\u00f1ade para los pobres toda la carne que dejan los religiosos en el comedor y los pedazos de pan, que de ordinario llenan dos canastas grandes. Y las Cuaresmas, los viernes y s\u00e1bados, reparten mucho pescado, guarancos, frejoles (alubias)&#8230; con que sustentan a los pobres17 . Con esto nos podemos ya dar una idea del inmenso trabajo que hab\u00eda en el convento con tantos religiosos que atender y tantos pobres que alimentar, ayudar y curar.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0Por supuesto que eran varios los hermanos religiosos no sacerdotes; pero, desde el principio, Mart\u00edn se distingui\u00f3 entre ellos por su humildad, servicialidad y alegr\u00eda. Sus principales <strong>ocupaciones eran hacer de portero, ropero, barbero, boticario y enfermero, aparte de limpiar<\/strong>, tocar la campana y ayudar a misa todos los d\u00edas. As\u00ed estuvo, llevando una vida ejemplar durante 9 a\u00f1os. Y, al ver su buen comportamiento, los Superiores lo admitieron a la profesi\u00f3n religiosa perpetua. Ten\u00eda 24 a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PENITENCIA<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0San Mart\u00edn hac\u00eda mucha penitencia, ofreciendo sus sufrimientos por la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Fue muy abstinente en su comida. Y esta se reduc\u00eda, los d\u00edas que la Comunidad com\u00eda carne, a una escudilla de caldo y algunas verduras; y en los d\u00edas de pescado, a algunas legumbres. Y esto era muy moderado. Vi\u00e9ndolo, parec\u00eda cosa imposible sustentarse as\u00ed un cuerpo humano<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos los d\u00edas, despu\u00e9s de las oraciones se encerraba en su celda y estaba en ella poco m\u00e1s de tres cuartos de hora en oraci\u00f3n y disciplina. Se azotaba con una disciplina que ten\u00eda de tres ramales, que ten\u00eda de hierro con sus rosetas. Y, acabada, llamaba a este testigo (Juan V\u00e1zquez Parra) y le ped\u00eda le curase las espaldas con vinagre, lo cual hac\u00eda. Y viendo este testigo lo lastimado que quedaba de las espaldas, le dijo muchas veces que no hiciese aquello y que escogiese otros modos que hab\u00eda de penitencia y siempre le respond\u00eda que todo aquello era nada para lo que merec\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y todo esto se lo dec\u00eda a este testigo con semblante alegre y risue\u00f1o sin mostrar flaqueza alguna<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">HUMILDADimo y pobre, pues no tra\u00eda m\u00e1s de una t\u00fanica de jerga que le daba hasta las rodillas y, sobre ella, el h\u00e1bito sin m\u00e1s camisa a ra\u00edz de las carnes\u2026 Su cama era un ata\u00fad con una estera por colch\u00f3n y un pedazo de madera por cabecera. Y con ser tan rigurosa, la usaba pocas veces, porque las m\u00e1s de las noches se dejaba llevar del poco rato de sue\u00f1o en un poyo o banco a los pies de alg\u00fan enfermo, cuando le ve\u00eda fatigado o de riesgo. Y en la caridad fue tan grande que, sin encarecimiento, juzga este testigo que le podr\u00edan llamar con justo t\u00edtulo fray Mart\u00edn de la caridad<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En una oportunidad en que estaba enfermo el padre Pedro de Montesdoca de un mal en la pierna entr\u00f3 a servirle el hermano fray Mart\u00edn y por no s\u00e9 qu\u00e9 ni\u00f1er\u00eda que sucedi\u00f3 en la celda, se enoj\u00f3 con \u00e9l el dicho fray Pedro y lo deshonr\u00f3, dici\u00e9ndole que era un perro mulato y otras malas razones Y al anochecer del d\u00eda de este suceso, entr\u00f3 con mucha paz y alegr\u00eda en la celda con una ensalada de alcaparras, dici\u00e9ndole al dicho padre: \u201cEa, padre, \u00bfest\u00e1 ya desenojado? Coma esta ensalada de alcaparras que le traigo<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y, viendo el dicho padre fray Pedro que hab\u00eda estado dese\u00e1ndolas todo el d\u00eda y padeciendo el desgano del comer y el dolor de que le hab\u00edan de cortar la pierna al d\u00eda siguiente, pareci\u00e9ndole cosa seria que le hubiese tra\u00eddo lo que hab\u00eda estado deseando y que aquella era obra de Dios, le pidi\u00f3 perd\u00f3n al hermano fray Mart\u00edn y <strong>le agradeci\u00f3 el regalo; y con grande fervor le pidi\u00f3 se doliese de \u00e9l y mirase que estaban para cortarle la pierna. A lo cual el dicho hermano se lleg\u00f3 y se la vio y le puso las manos en ella, con lo cual qued\u00f3 sano y libre de lo que le amenazaba<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El padre Crist\u00f3bal de san Juan afirma que a los religiosos enfermos les serv\u00eda de rodillas y estaba de esta suerte asisti\u00e9ndolos de noche a sus cabeceras los ocho y los quince d\u00edas, conforme a las necesidades en que los ve\u00eda estar, levant\u00e1ndolos, acost\u00e1ndolos y limpi\u00e1ndolos, aunque fuesen las m\u00e1s asquerosas enfermedades, todo con un encendido coraz\u00f3n de \u00e1ngel a vista de este testigo y de los dem\u00e1s sus hermanos29 .<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>CARIDAD<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">a la puerta de la porter\u00eda esperaban a dicho siervo de Dios, espa\u00f1oles pobres para que les curase postemas y llagas incurables, envejecidas y rebeldes a las medicinas. Y en cuatro d\u00edas que les curaba y pon\u00eda manos, las reduc\u00eda a mejor estado, san\u00e1ndolas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo mismo hac\u00eda a los indios y negros a quienes curaba el dicho siervo de Dios con ardiente celo de caridad y amor de Dios que ard\u00eda en su alma. Y en este tiempo hubo una peste en esta ciudad de una enfermedad que llaman alfombrilla o sarampi\u00f3n en la cual tuvo este testigo en su enfermer\u00eda sesenta enfermos, l<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo mismo hac\u00eda a los indios y negros a quienes curaba el dicho siervo de Dios con ardiente celo de caridad y amor de Dios que ard\u00eda en su alma. Y en este tiempo hubo una peste en esta ciudad de una enfermedad que llaman alfombrilla o sarampi\u00f3n en la cual tuvo este testigo en su enfermer\u00eda sesenta enfermos, l<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El mismo testigo se\u00f1ala que a mediod\u00eda, a horas de comer, iba el siervo de Dios al refectorio (comedor) y llevaba una taza y una olla para recoger su comida y lo dem\u00e1s que sobraba a los religiosos que com\u00edan a su lado y, si ve\u00eda alg\u00fan pobre a la puerta de dicho refectorio, era notable su inquietud hasta enviarle de comer\u2026 Y con no comer el dicho siervo de Dios m\u00e1s que pan y agua por su mucha abstinencia, quer\u00eda que todos comiesen muy bien, por su mucha caridad. Y acabando de comer, sacaba su olla y su taza llena de comida y se iba a la cocina de la enfermer\u00eda, donde le esperaban a aquellas horas pobres espa\u00f1oles, negros e indios enfermos y hasta perros y gatos que a aquella hora esperaban el sustento por mano del siervo de Dios.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Para ello, sali\u00f3 el venerable fray Mart\u00edn con grand\u00edsima humildad a pedir limosna por las calles de los mercados y otras partes de esta ciudad. Y como era tan querido y estimado de las personas m\u00e1s principales<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El padre Gonzalo Garc\u00eda recuerda que en muchas ocasiones vio que en el convento entraban en la enfermer\u00eda por la porter\u00eda falsa algunos hombres que los tra\u00edan heridos y con algunas heridas penetrantes y de muerte, y aplicando un mediano remedio a la herida y haciendo la se\u00f1al de la santa cruz sobre ella, sin otros remedios, dentro de pocos <strong>d\u00edas quedaban sanos y buenos4<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>En muchas ocasiones manifest\u00f3 su deseo de ser m\u00e1rtir en el Jap\u00f3n. A este respecto, al padre Francisco de Arce manifiesta que oy\u00f3 decir a un religioso de probada virtud, que iba al Jap\u00f3n los m\u00e1s de los d\u00edas en esp\u00edritu y <\/strong>que all\u00e1 se comunicaba con los de aquellas naciones<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>EL DIABLO<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El sargento Francisco de la Torre, que estuvo hospedado en la celda de Fray Mart\u00edn, declara que el siervo de Dios le llevaba de comer y de cenar con mucha caridad. Una noche, habi\u00e9ndose recogido en la celda&#8230; vio que vino el dicho siervo de Dios a la celda y se encerr\u00f3 por dentro; y sin hablar palabra a este testigo, estuvo en la primera pieza de la celda y le oy\u00f3 este testigo decir enojado, como hablando con alguna persona: \u201c\u00bfPara qu\u00e9 has entrado aqu\u00ed? \u00bfQu\u00e9 tienes que buscar? \u00a1Vete!\u201d. Y as\u00ed otras palabras injuriosas que le dec\u00eda\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Este testigo se extra\u00f1\u00f3 de que el dicho siervo de Dios se enojase de aquella suerte por ser como era muy pac\u00edfico y humilde en su condici\u00f3n y trato, y sali\u00f3 a querer ver a la puerta de la dicha alcoba con qui\u00e9n re\u00f1\u00eda. Y en ese instante, vio al dicho siervo de Dios que lo tra\u00edan rodando por la celda y d\u00e1ndole muchos golpes sin que se pudiese ver qui\u00e9n era ni tampoco ver bulto alguno. Y luego vio este testigo que la celda ard\u00eda y tambi\u00e9n las alcobas en que estaba guardada la ropa de los enfermos; y este testigo estuvo con notable turbaci\u00f3n y miedo. Entonces, viendo el siervo de Dios arder el dicho fuego empez\u00f3 a dar voces, llamando para que le socorriese\u2026 Y ambos, cada uno por su parte, empezaron a apagar el fuego y lo apagaron en efecto<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s, este testigo se fue a recoger sin preguntar cosa alguna, porque qued\u00f3 despavorido y espantado, y en toda la noche no pudo este testigo dormir ni sosegar del miedo tan grande que recibi\u00f3. Y, estando pensando en ello, oy\u00f3 las tres de la madrugada, y se levant\u00f3 el siervo de Dios de la tarima en que estaba recostado; en la cual ten\u00eda una piedra por cabecera y una calavera al lado, y se fue a tocar el Alba, como ten\u00eda por costumbre<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y luego se levant\u00f3 este testigo a ver el da\u00f1o que hab\u00eda causado el fuego y, mirando la parte y lugar por donde lo hab\u00eda apagado, no hall\u00f3 cosa alguna ni se\u00f1al ni a\u00fan con olor de humo, por lo que qued\u00f3 con m\u00e1s temor y espanto; mayormente, cuando hab\u00eda visto arder patentemente dicho fuego. Y qued\u00f3 presumiendo que aquello no pod\u00eda haberlo hecho si no es el demonio, perseguidor de los siervos de Dios .<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>MART\u00cdN DE PORRES Y LOS ANIMALES<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero el fray Mart\u00edn de Porres, no s\u00f3lo curaba o se ocupaba de los hombres o mujeres enfermos, sino que sent\u00eda la misma devoci\u00f3n con los animales. Se dec\u00eda que sol\u00eda llamarles \u201chermanos\u201d y hac\u00eda diversos tipos de milagros para socorrerlos o ayudarles en momentos de tragedia o peligro.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Es muy conocida por ejemplo la historia de que hizo comer en un solo plato a perro, gato y pericote, sin embargo, hay otras historias que hablan sobre la relaci\u00f3n del fray con los animales. Se cuenta por ejemplo, que una vez, la enfermer\u00eda del convento estaba sufriendo la presencia de ratas. Estos, sol\u00edan roer los vestidos y dem\u00e1s ropas de este establecimiento, por ello, se decidi\u00f3 colocar trampas para capturar y matar a estos animales. Una vez, una rata cay\u00f3 en una de estas trampas, Mart\u00edn, al ver esto, se acerc\u00f3 a la trampa y liber\u00f3 al roedor, dici\u00e9ndole que no vuelvan a malograr las ropas de la enfermer\u00eda y que a cambio, \u00e9l se ofrec\u00eda a llevarles la comida que quisieran a la huerta de la enfermer\u00eda. Y as\u00ed cumplieron las ratas y el fray Mart\u00edn. Ninguna prenda volvi\u00f3 a destrozarse en la enfermer\u00eda y las ratas solo aparec\u00edan en la huerta, cada vez que el fray Mart\u00edn iba para darles de comer.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>DISCERNIMIENTO DE ESP\u00cdRITUS<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La misma sobrina afirma que su madre Juana de Porras, hab\u00eda mandado hacer una llave de un escritorio grande, donde su esposo Agust\u00edn Gal\u00e1n guardaba el dinero, con \u00e1nimo de sac\u00e1rselo sin que \u00e9l lo supiera. Al d\u00eda siguiente, Juana se encontr\u00f3 en la calle con fray Mart\u00edn que le dijo: \u201cHermana m\u00eda, \u00bfc\u00f3mo ha hecho una cosa tan mala en haber hecho llaves para robar a su marido dinero?\u201d, afe\u00e1ndole mucho la acci\u00f3n y d\u00e1ndole muchas reprensiones. Le dijo que la echase por all\u00ed y no se valiese de ella, que all\u00ed estaba \u00e9l para socorrerla en lo que se le ofreciese, como lo hizo, mientras vivi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">BILOCACI\u00d3N<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La bilocaci\u00f3n es la presencia simult\u00e1nea de una misma persona en dos lugares diferentes.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El doctor Jos\u00e9 Manuel Vald\u00e9s en su biograf\u00eda, bien documentada, sobre nuestro santo, nos habla de un comerciante de Lima, amigo de fray Mart\u00edn, que debi\u00f3 viajar a M\u00e9xico. Estando en esa ciudad le sobrevino una grave enfermedad y, entonces, se acord\u00f3 de su amigo fray Mart\u00edn, que ya le hab\u00eda curado en alguna ocasi\u00f3n estando en Lima, y lo invoc\u00f3, diciendo: Mi amado fray Mart\u00edn, mi enfermero. Estoy gravemente malo en esta ciudad, p\u00eddele a Dios que me libre de esta enfermedad\u201d. Y diciendo estas y otras semejantes s\u00faplicas, vio entrar por la puerta de su dormitorio al beato fray Mart\u00edn, quien le dijo: \u201cConf\u00ede en Dios, que de esta enfermedad no morir\u00e1\u201d\u2026, y le aplic\u00f3 algunas medicinas. Al preguntarle a fray Mart\u00edn, d\u00f3nde estaba, le respondi\u00f3: \u201cEn el convento\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El comerciante crey\u00f3 que estaba en el convento de M\u00e9xico. Y, al d\u00eda siguiente, que ya estaba sano, fue a visitarlo, pero all\u00ed nadie sab\u00eda nada. Y, cuando regres\u00f3 a Lima, fue a visitarlo al convento de santo Domingo, donde algunos religiosos le confirmaron que nunca hab\u00eda salido de Lima, sino para ir a la hacienda de Limatambo107 .<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero San Mart\u00edn de Porres no solo \u201ciba\u201d a lugares alejados de Lima, sino que incluso, pudo estar, seg\u00fan testigos, en varios pa\u00edses del mundo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Uno de los testigos es Francisco de Vega Montoya, quien declar\u00f3, bajo juramente que cuando \u00e9l se encontraba cautivo en Argelia conoci\u00f3 a un religioso que curaba a los prisioneros enfermos, dando alimento a los pobres, y vestido a los desnudos. Es m\u00e1s, asegura que \u00e9l fue una de las personas a las que este hombre ayud\u00f3. En ese momento no supo de qu\u00e9 pa\u00eds o qui\u00e9n era esta persona, sin embargo, una vez que lleg\u00f3 a Lima, se encontr\u00f3 con el fray Mart\u00edn de Porres, y no tuvo dudas: \u00c9l era el hombre que conoci\u00f3 en ese pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuenta Francisco que al ver al fray, corri\u00f3 para abrazarlo y le pregunt\u00f3 por la fecha de su llegada. Sin embargo, Mart\u00edn, le hizo con se\u00f1as para que callase y una vez que estuvieron solos, le suplic\u00f3 que no hablara del tema de Argelia con las dem\u00e1s personas. El hombre cumpli\u00f3 con su palabra, no obstante, tiempo despu\u00e9s, se enter\u00f3 que el fray Mart\u00edn, solo sal\u00eda de Lima para ir a Limatambo o al Puerto del Callao, fue entonces cuando comenz\u00f3 a contar la historia de Argelia y la extra\u00f1a presencia del fraile en ese lejano pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Otros testimonios aseguran que una de las pruebas de la presencia de este santo en otras tierras, era su conocimiento de distintas lenguas. Uno de estos testigos es Francisco Ortiz, quien asegur\u00f3 que una vez fue a visitar al fray Mart\u00edn de Porres al convento y \u00e9ste le recibi\u00f3 habl\u00e1ndole en chino. Lengua que Ortiz conoc\u00eda muy bien, pues hab\u00eda residido por mucho tiempo en Manila (Filipinas), y all\u00ed hab\u00eda tratado con muchos chinos. Otro testigo, fray Francisco Arce, asegur\u00f3 que un religioso muy respetado le dijo que hab\u00eda visto con frecuencia al fray Mart\u00edn, en Jap\u00f3n, lugar en donde ense\u00f1aba la palabra de Jesucristo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>EL DINERO DEL FRAY MART\u00cdN DE PORRES<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s de gran mediador y de hacedor de hechos maravillosos, Mart\u00edn de Porres era considerado como un hombre que se preocupaba por los m\u00e1s desvalidos. Se dice que sal\u00eda todos los d\u00edas a recorrer las calles de Lima para pedir limosna para los m\u00e1s pobres. El dinero que recog\u00eda los martes y mi\u00e9rcoles, lo destinaba para las familias de escasos recursos, la de los jueves y viernes, para los estudiantes y cl\u00e9rigos pobres, la de los domingos para vestir a los indios y negros que se hallaban desnudos, y con lo recogido los s\u00e1bados y lunes, pagaba misas por las almas del purgatorio. Asimismo sol\u00eda dar comida a los indigentes, incluso, se priv\u00f3 de su propio sustento muchas veces para alimentarlos. Tambi\u00e9n, plant\u00f3 varios \u00e1rboles de fruta en las afueras de la ciudad, seg\u00fan \u00e9l, para que los pobres no tengan que robar de los \u00e1rboles de las haciendas. Se dice que estos \u00e1rboles daban los frutos m\u00e1s ricos de la ciudad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>DON DE CURACIONES<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Monse\u00f1or don Feliciano de Vega, obispo de la Paz y electo arzobispo de M\u00e9xico, estaba desahuciado de todos los m\u00e9dicos, quienes recomendaron que le dieran el viatico y la extremaunci\u00f3n\u2026 Llamaron a fray Mart\u00edn y el obispo mand\u00f3 que se llegase a la cama y le diese la mano. \u201c\u00bfPara qu\u00e9 quiere un pr\u00edncipe la mano de un pobre mulato donado?\u201d. Y el se\u00f1or arzobispo le dijo: \u201cPoned la mano en este lado donde tengo el dolor\u201d. Y luego al punto se sinti\u00f3 sin el dicho dolor, poni\u00e9ndole la mano el dicho fray Mart\u00edn. Y reconociendo \u00e9l la acci\u00f3n, se turb\u00f3 y se le puso el rostro muy colorado y comenz\u00f3 a sudar en extremo y dijo: \u201c\u00bfNo basta ya, se\u00f1or?\u201d. Y el arzobispo respondi\u00f3: \u201cDejadla estar donde la he puesto\u201d. Y estando otro rato as\u00ed, se hall\u00f3 del todo aliviado, libre de la calentura con admiraci\u00f3n grande de los presentes y mucho mayor de los m\u00e9dicos que volvieron por la tarde y, a voces, unos y otros dec\u00edan que era una maravilla que Dios hab\u00eda obrado por este siervo suyo<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo m\u00e1s maravilloso de todo era que curaba enfermedades incurables casi instant\u00e1neamente con el poder de Dios. Con frecuencia, para disimular, les daba a tomar agua caliente o pon\u00eda un ung\u00fcento en las heridas, o un poco de tierra o un emplasto de hierbas, para hacer creer que era el remedio el que curaba, para que no lo ensalzaran, pues prefer\u00eda quedar humildemente en segundo lugar. A veces, le dec\u00eda al enfermo: \u201cYo te curo y Dios te sane\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Levitacion<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Uno de estos testimonios es la de uno de los tantos hombres que el santo, daba cobijo en su celda. Cuenta este testigo que lo vio dos veces suspendido en el aire, haciendo oraci\u00f3n con las rodillas dobladas y las manos juntas. Otro testimonio indica que una tarde, un hombre lo vio en su celda de rodillas frente al crucifijo, con los brazos puestos en cruz, los ojos concentrados en la imagen, y con el cuerpo elevado en el aire. De esto tambi\u00e9n fue testigo un fray llamado Fernando Aragon\u00e9s, que cuenta que una vez mientras se encontraban en una loma cercana a la ciudad, sembrando plantas medicinales, acompa\u00f1ado por el fray Mart\u00edn, lo vio a \u00e9ste elevarse en el aire a una altura de 3 metros por un tiempo de hora y media.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0Otro asegura que una vez ingres\u00f3 a la celda del santo y no lo encontr\u00f3 all\u00ed, sin embargo, alz\u00f3 la mirada y vio al fray Mart\u00edn, elevado sobre la puerta de la celda, tal era la altura que el\u00a0 hombre ten\u00eda sobre su cabeza los pies del santo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>EL DON DE TRANSFORMACI\u00d3N E INVISIBILIDAD DE SAN MART\u00cdN DE PORRES<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Otro de esos extra\u00f1os hechos que rodearon al santo incluyen historias de transformaci\u00f3n de cuerpos e incluso de invisibilidad. Se cuenta que un d\u00eda, dos delincuentes peligrosos, huyendo de las autoridades, ingresaron al convento y llegaron hasta la celda del fray Mart\u00edn. Estos le pidieron y rogaron que les dejara esconderse en su celda debido a que tem\u00edan por su vida. Mart\u00edn de Porres, acept\u00f3 esconderlos con la condici\u00f3n de que orasen de rodillas, junto con \u00e9l. Los delincuentes aceptaron y comenzaron a orar. Se dice que las autoridades, quiz\u00e1 porque vieron a los delincuentes ingresar al convento o porque alguien les dio aviso, dieron con la celda del fray Martin, ingresaron en ella, y buscaron en cada rinc\u00f3n del peque\u00f1o lugar para buscar a los dos delincuentes. Lo \u00fanico que encontraron fueron 3 colchones. Al parecer, tanto Mart\u00edn de Porres, como los dos delincuentes, durante su oraci\u00f3n, hab\u00edan recibido la gracia de transformarse en colchones para no ser hallados por las autoridades.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>M\u00c1S MILAGROS DE SAN MART\u00cdN DE PORRES<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuenta la historia que un d\u00eda el fray Mart\u00edn decidi\u00f3 sembrar plantas de olivo en Limatambo (se dice que cerca de 700), con el prop\u00f3sito de abastecer de aceite a un bajo costo a la ciudad. Se dice que en cuesti\u00f3n de horas, las plantaciones tuvieron un desarrollo milagroso. As\u00ed es contada esta historia:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cPlant\u00f3 Fray Mart\u00edn en Limatambo m\u00e1s de seis mil pies de olivo, los cuales al d\u00eda siguiente de plantados, ten\u00edan reto\u00f1os y hojas, sin que ninguno se malograse, los que han dado copios\u00edsimos frutos para socorro de la comunidad\u201d. Como es sabido, cada esqueje de olivo demora meses en reto\u00f1ar, y un a\u00f1o en hojear, por lo cual \u201ces claro que fue milagroso el desarrollo en pocas horas de todos los pies plantados por fray Mart\u00edn\u201d. Es m\u00e1s, todos los pies sin excepci\u00f3n prosperaron, y ninguno se malogr\u00f3. \u201cLlen\u00f3 de admiraci\u00f3n este suceso a cuantos fueron testigos de \u00e9l, se prob\u00f3 la verdad con declaraciones aut\u00e9nticas, y para perpetuar su memoria, se le llam\u00f3 desde entonces, el Olivar de fray Mart\u00edn\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">AMOR A LA VIRGEN MAR\u00cdA<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00eda estaba siempre presente en su vida como una buena madre. Llevaba siempre un rosario al cuello y otro en el cinto como era costumbre en los religiosos en el Per\u00fa; y todos los d\u00edas rezaba el rosario como buen dominico.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetMartin de Porres &nbsp; INFANCIA &nbsp; Mart\u00edn ten\u00eda ya 12 a\u00f1os y qued\u00f3 al cargo de su madre que lo cri\u00f3 con mucho cuidado y santo temor de Dios, pues era buena cristiana y guard\u00f3 la fe cat\u00f3lica hasta que muri\u00f311. 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