{"id":53688,"date":"2023-02-09T11:54:32","date_gmt":"2023-02-09T09:54:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=53688"},"modified":"2023-03-08T14:51:46","modified_gmt":"2023-03-08T12:51:46","slug":"teresa-neumannespanol9-223","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=53688","title":{"rendered":"TERESA NEUMANN,espa\u00f1ol,9.2,23-"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=http%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D53688&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=TERESA NEUMANN,espa\u00f1ol,9.2,23- - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>TERESA NEUMANN<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>ENFERMEDADES Y CURACIONES CIEGA, SORDA Y MUDA<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Su padre regres\u00f3 de la guerra el 9 de marzo de 1918 y ella ya so\u00f1aba con irse de misionera, pero los planes de Dios eran diferentes. Al d\u00eda siguiente, 10 de marzo, <strong>estall\u00f3 un incendio en la finca contigua y Teresa fue de las primeras en acudir. Se subi\u00f3 a un banco y cog\u00eda los cubos llenos de agua que la gente le pasaba y los entregaba al amo de la finca incendiada. Su esfuerzo fue demasiado grande y en un determinado momento se cay\u00f3 y se torci\u00f3 la columna vertebral<\/strong>. La segunda y tercera v\u00e9rtebra lumbar se sali\u00f3 de su lugar, aplastando el cord\u00f3n nervioso central, lo que la llev\u00f3 a un entumecimiento progresivo, debiendo guardar cama. <strong>Las tentativas de curaci\u00f3n en el hospital de Waldsassen no dieron resultado.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El 17 de marzo de 1<strong>919 qued\u00f3 adem\u00e1s totalmente ciega<\/strong> y, por per\u00edodos, quedaba tambi\u00e9n totalmente sorda y muda por otitis purulenta. Lo que m\u00e1s le hac\u00eda sufrir era ser carga para su familia y no poder valerse por s\u00ed misma. Ella, que hab\u00eda sido siempre la m\u00e1s fuerte, ahora estaba totalmente inutilizada y sin posibilidades de curaci\u00f3n de acuerdo a la opini\u00f3n de los m\u00e9dicos. Le cost\u00f3 un par de a\u00f1os comprender su misi\u00f3n de misionera orante y sufriente, y aceptar el plan de Dios. Fueron siete largos a\u00f1os de inmovilidad total en los que creci\u00f3 espiritualmente y en los que rezaba continuamente a su gran amiga Teresita del ni\u00f1o Jes\u00fas, pidiendo por su beatificaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>CURACION DE SU CEGUERA Y \u00daLCERAS<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0El d\u00eda de la beatificaci\u00f3n de sor Teresita de Lisieux o del ni\u00f1o Jes\u00fas, el 29 de abril de 1923, sin que ella se diera cuenta de la coincidencia, le<strong> pareci\u00f3 ver en sue\u00f1os a alguien que tocaba su almohada. Se despert\u00f3 y pod\u00eda ver.<\/strong> Entonces llam\u00f3 con su bast\u00f3n, con unos golpes, desde el segundo piso donde estaba. Al llegar su madre, le dio la gran noticia. Su madre, un poco incr\u00e9dula, le hizo describir unas flores que hab\u00eda en su habitaci\u00f3n y se pudo convencer de que era cierto. Toda la familia se sinti\u00f3 feliz. Pero eso era solo un paso. Todav\u00eda segu\u00eda paralizada y con fuertes calambres. La pierna izquierda se retrajo y, por una contracci\u00f3n muscular, qued\u00f3 debajo de la parte superior del muslo derecho<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Teresa s\u00f3lo pod\u00eda estar acostada de espaldas, lo que le ocasion\u00f3 \u00falceras en la espalda y en las piernas. E<strong>l pie izquierdo le supur\u00f3 durante medio a\u00f1o. El m\u00e9dico temi\u00f3 que hubiera que amputar el pie (abril de 1925). Su madre estaba angustiada y lloraba constantemente. Teresa, conmovida por el llanto de su madre, pidi\u00f3 su curaci\u00f3n y se hizo colocar por su hermana Zenzl, a primeros de mayo, una hoja de rosa que hab\u00eda tocado las reliquias de santa Teresita. Al retirar la venda, se pudo comprobar que la hoja de rosa estaba fija en la venda con todo el pus y que la herida estaba completamente curada y en su lugar hab\u00eda piel fresca.<\/strong> En una carta a su amiga la se\u00f1orita Simson, antigua maestra de escuela de Konnersreuth, Teresa le explic\u00f3 la curaci\u00f3n de su ceguera: La Semana Santa la pas\u00e9 muy enferma. Ese estado se prolong\u00f3 hasta el 25 de abril. Recib\u00ed por la tarde los santos sacramentos de los moribundos\u2026 El 29 de abril volv\u00ed a abrir los ojos un poco, pero estaba realmente muy agotada. De repente, cuando abr\u00ed los ojos, pens\u00e9 que estaba so\u00f1ando.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Ante mis ojos, estaba todo claro y llam\u00e9 a mi madre. Vino enseguida, pensando que me encontraba peor. Apenas pod\u00eda decirle mi felicidad y mi alegr\u00eda. Le dije: \u201c\u00a1Qu\u00e9 flores blancas tan hermosas!\u201d\u2026 Imag\u00ednese la alegr\u00eda de aquel domingo. El s\u00e1bado era todo negro y el domingo todo lo ve\u00eda n\u00edtido y bien. Mil gracias a Dios y a la querida Teresita. Un a\u00f1o antes el doctor Seidl le dec\u00eda a mi t\u00eda: \u201cCon los ojos est\u00e1 perdida toda esperanza y ser\u00eda necesario un milagro para sanar\u201d\u2026 El d\u00eda anterior, 28 de abril, el m\u00e9dico hab\u00eda dicho: \u201cContigo no hay nada que hacer\u201d. Pero los m\u00e9dicos no pueden ver el futuro. Eso es algo que Dios se ha reservado \u00fanicamente para nuestro bien. Yo me abandono a la providencia divina. El buen Dios puede hacer conmigo lo que quiera. Si me quiere curar, bien est\u00e1; si me deja 50 a\u00f1os m\u00e1s sufriendo en mi cama, tambi\u00e9n est\u00e1 bien para m\u00ed; si vuelve a quitarme la luz de los ojos, eso es tambi\u00e9n cosa suya; si me deja morir, ser\u00eda mi alegr\u00eda mayor. A veces tengo mucha a\u00f1oranza del cielo, pero quiz\u00e1s tengo todav\u00eda que subir muchos escalones en mi empinado v\u00eda crucis5 .<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>CURACI\u00d3N DE SU INMOVILIDAD<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El 17 de mayo de 1925 Teresa se puso a gritar y todos acudieron a ver. Estaba en \u00e9xtasis y, de pronto, se incorpor\u00f3 sin ayuda de nadie, pudiendo caminar. <strong>Le refiri\u00f3 al padre Naber que hab\u00eda visto una luz maravillosa desde la cual una voz le preguntaba si quer\u00eda curarse. Ella respondi\u00f3 que todo lo que viene del buen Dios est\u00e1 bien y que \u00c9l sab\u00eda lo que era mejor para ella. La voz le volvi\u00f3 a preguntar: \u00bfTe alegrar\u00edas si pudieras hoy levantarte y caminar?. Ella dijo: \u201cMe alegro de todo lo que viene del buen Dios. Me alegra todo: las florecillas, los p\u00e1jaros y hasta un nuevo sufrimiento. Lo que m\u00e1s me alegra es mi querido Salvado<\/strong>r\u201d. La voz le explic\u00f3: \u201c<strong>Hoy puedes experimentar una peque\u00f1a alegr\u00eda. Puedes levantarte. Haz la prueba, yo te ayudo<\/strong>\u201d6 . La misma voz le dijo: Hermana m\u00eda, los comienzos de tu apostolado est\u00e1n marcados por el sello de la cruz. El Se\u00f1or te trata como a una privilegiada, pues prefiere reafirmar su reinado en las almas por el sufrimiento m\u00e1s que por predicaciones brillantes. Esto ya lo he escrito antes. El padre Naber busc\u00f3 y encontr\u00f3 que estas palabras eran de santa Teresa del ni\u00f1o Jes\u00fas, que se las dirig\u00eda a su hermano espiritual, el padre Roulland el 9 de mayo de 1897.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Santa Teresita era la que la san\u00f3 de nuevo en ese d\u00eda, 17 de mayo de 1925, que era el mismo d\u00eda de su canonizaci\u00f3n. El 11 de junio sus padres la llevaron, despu\u00e9s de siete a\u00f1os, a la iglesia. Era el d\u00eda del Corpus Christi, gran fiesta de la Eucarist\u00eda. Medio pueblo se hab\u00eda reunido en la plaza para verla del brazo de su padre, pues sus piernas estaban todav\u00eda un poco d\u00e9biles<strong>. El 30 de setiembre, aniversario de la muerte de santa Teresita, estaba ella en cama, recitando las letan\u00edas en honor de la santa, cuando se le present\u00f3 de nuevo en una luz maravillosa y la voz amiga le dijo que pod\u00eda caminar sin ayuda. Al d\u00eda siguiente, fue ella sola a la iglesia.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En una carta que le escribi\u00f3 a una religiosa de Obersch\u00f6nenfeld, excompa\u00f1era de clase, el 16 de junio de 1925, Teresa le dice: El dolor principal, el de la columna vertebral, ha desaparecido por completo. La parte mala, gracias a Dios, est\u00e1 completamente bien, los cart\u00edlagos est\u00e1n bien derechos. Te lo voy a contar. El 17 de mayo, d\u00eda de la canonizaci\u00f3n de santa Teresa, estaba completamente sola en mi habitaci\u00f3n haciendo el mes de mayo y rezando el rosario. De pronto, todo se hizo claro y bellamente luminoso delante de m\u00ed. Al principio me asust\u00e9 y lanc\u00e9 dos gritos que oyeron y vinieron a verme. Pero, cuando subieron, yo no vi ya ni o\u00ed a mis queridos padres. Al ver aquella luz, comenz\u00f3 enseguida a hablar una voz muy dulce, <strong>que me pregunt\u00f3 si quer\u00eda ser curada. Yo dije: \u201cPara m\u00ed todo est\u00e1 bien, vivir y morir, estar sana o estar<\/strong> enferma; lo que el buen Dios quisiera hacer conmigo, est\u00e1 bien para m\u00ed. Entonces la voz me dijo: &#8211; \u00bfTe gustar\u00eda valerte por ti misma? &#8211; Yo siempre tengo alegr\u00eda en todo. &#8211; Al Se\u00f1or le agrada que est\u00e9s tan entregada. Ahora puedes vivir t\u00fa tambi\u00e9n una peque\u00f1a alegr\u00eda. Pero tendr\u00e1s que sufrir todav\u00eda mucho y largo. Yo siempre estoy a tu lado y seguir\u00e9 ayud\u00e1ndote. Ning\u00fan m\u00e9dico puede ayudarte. Ahora puedes sentarte, pru\u00e9balo, yo te ayudar\u00e9\u2026 Despu\u00e9s la voz me habl\u00f3 del sufrimiento y me dijo: \u201cEsto ya lo he escrito antes\u201d. M\u00e1s tarde mi confesor reconoci\u00f3 que la frase era de de santa Teresita, pues la encontr\u00f3 en sus escritos7 .<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>CURACI\u00d3N DE APENDICITIS PURULENTA <\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Los d\u00edas de Todos los santos y de Todos los difuntos, 1 y 2 de noviembre del a\u00f1o 1925, los pas\u00f3 en la iglesia, ganando indulgencias para las almas del purgatorio. Se enfri\u00f3 y tuvo que guardar cama. Ten\u00eda fiebre alta. El doctor Seidl diagnostic\u00f3 el 13 de noviembre que ten\u00eda una apendicitis con riesgo de perforaci\u00f3n y orden\u00f3 su ingreso inmediato en el hospital de Waldsassen para operarla. \u00c9l se adelant\u00f3 para preparar las cosas de la operaci\u00f3n mientras su padre buscaba un coche para llevarla c\u00f3modamente en camilla.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0Su madre lloraba y Teresa, conmovida, or\u00f3 a santa Teresita y se hizo poner una reliquia suya sobre la parte que le dol\u00eda. Y de nuevo se le apareci\u00f3 la luz y la voz amiga le dijo: T\u00fa plena entrega y gozo en el sufrimiento nos alegra. Y para que el mundo conozca que hay una intervenci\u00f3n superior, ahora no tienes necesidad de ser operada. \u00a1Lev\u00e1ntate y vete enseguida a la iglesia a dar gracias a Dios!8 .<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">I nmediatamente, se sinti\u00f3 curada y se visti\u00f3 para ir a la iglesia a dar las gracias como le hab\u00eda dicho la voz. Al d\u00eda siguiente fue con el padre Naber al hospital de Waldsassen para que la viera el doctor Seidl, quien no pod\u00eda entender los hechos, confirmando, como ella le hab\u00eda informado, que el pus hab\u00eda sido evacuado durante la noche por la v\u00eda natural del intestino. Sobre esta curaci\u00f3n le escribi\u00f3 a un padre carmelita a fines de 1925 o principios de 1926: En noviembre tuve durante algunos d\u00edas fuertes dolores abdominales. El 13 de noviembre se agravaron y llamaron al m\u00e9dico, quien dijo que hab\u00eda que operar a toda prisa y que a la ma\u00f1ana siguiente ser\u00eda demasiado tarde.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Mis padres estaban muy asustados, especialmente mi madre, que se lamentaba pensando que estaba demasiado d\u00e9bil para soportar una operaci\u00f3n y que podr\u00eda morir en manos extra\u00f1as. Eso era dur\u00edsimo para mi madre\u2026 Por orden del m\u00e9dico, mi padre se procur\u00f3 un coche en que pudiese ir echada. El m\u00e9dico telefone\u00f3 a las hermanas de Waldsassen para que preparasen todo lo necesario para la operaci\u00f3n. Ya estaba todo listo para la partida. Cuando le m\u00e9dico sali\u00f3, le dije al p\u00e1rroco: \u201cPienso si deber\u00eda dec\u00edrselo a santa Teresa, que seguro me ayudar\u00eda, pero no s\u00e9 si debo hacerlo y si est\u00e1 bien a los ojos del buen Dios; no por m\u00ed, sino por mi madre\u201d. \u00c9l me dijo que pod\u00eda hacerlo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s me pusieron sobre la parte dolorida la reliquia de la santa que llevo siempre al cuello e invocamos a santa Teresita. De repente, me encontr\u00e9 en el mismo estado que el 17 de mayo. Vi de nuevo la misma luz, una mano derecha y la voz querida que me dijo: \u201cMe alegra tu entrega completa y tu alegr\u00eda en el sufrimiento. Para que el mundo conozca que existe una\u00a0 intervenci\u00f3n superior, no necesitas operarte ahora, pero enseguida debes alabar y dar gracias al Se\u00f1or\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8212;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La luz desapareci\u00f3 y me sent\u00e9 en la cama despu\u00e9s de convencerme de que estaba curada. Me vest\u00ed y el se\u00f1or p\u00e1rroco hizo abrir la iglesia despu\u00e9s de haberle dicho que santa Teresita quer\u00eda que yo fuese enseguida a la iglesia. Fuimos juntos. Yo me sent\u00eda completamente bien. Por la noche sali\u00f3 mucho pus a trav\u00e9s del intestino. El s\u00e1bado el p\u00e1rroco me acompa\u00f1\u00f3 al m\u00e9dico, que qued\u00f3 sorprendido al examinarme y no encontrar rastro alguno de la enfermedad<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>LAS LLAGAS <\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En la noche del jueves al viernes, del 4 al 5 de marzo de 1926, vio Teresa a Cristo arrodillarse en el huerto de los Olivos y lo oy\u00f3 orar. Jes\u00fas la mir\u00f3 fijamente y en ese momento ella sinti\u00f3 en la regi\u00f3n del coraz\u00f3n un dolor tan vivo que crey\u00f3 morir. Al mismo tiempo fluy\u00f3 sangre caliente de esa zona que continu\u00f3 saliendo hasta el mediod\u00eda del viernes. Ella hab\u00eda sentido como si una espada puntiaguda le hubiera atravesado el coraz\u00f3n<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En la noche del Jueves santo al Viernes santo, del 1 al 2 de abril de ese a\u00f1o 1926, revivi\u00f3 la Pasi\u00f3n desde el huerto de los Olivos hasta la muerte de Jes\u00fas en la cruz. Ese d\u00eda aparecieron por primera vez las llagas de las manos y los pies, pero en la parte externa. Sus padres las vieron y se asustaron, llamando al padre Naber, que tambi\u00e9n qued\u00f3 impresionado. El d\u00eda de Pascua, Teresa estaba radiante de felicidad, viendo a Jes\u00fas resucitado<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El 15 de abril de 1927, las llagas se hicieron visibles tambi\u00e9n en la parte interna de manos y pies. Los m\u00e9dicos intentaron con todos los medios posibles tratar de curarlas, pero todo fue in\u00fatil. Cuanto m\u00e1s el doctor Seidl le pon\u00eda ung\u00fcentos y vendas, m\u00e1s dolor sent\u00eda y se le hinchaban m\u00e1s las manos y pies; de modo que terminaron por dejarla tranquila, pues, sin curaciones, las llagas no se hinchaban ni supuraban. Para evitar la curiosidad de la gente, se puso unos mitones o medio guantes para ocultar las llagas que ten\u00edan forma cuadrada. Estas llagas persistieron en ella hasta el fin de su vida y pudieron verse en su lecho de muerte<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">A lo largo de 1927 recibi\u00f3 en distintas ocasiones las llagas de la corona de espinas alrededor de su frente. Durante la Cuaresma de 1928 recibi\u00f3 la llaga de la espalda derecha. El 29 de marzo de 1929 recibi\u00f3 por primera vez las llagas de la flagelaci\u00f3n, que se reproduc\u00edan cada a\u00f1o. A estas llagas hay que a\u00f1adir las l\u00e1grimas de sangre que vert\u00eda en los \u00e9xtasis de los viernes; especialmente de Cuaresma. Los ex\u00e1menes m\u00e9dicos no pod\u00edan reconocer ninguna causa justificada para estas l\u00e1grimas de sangre, pues no hab\u00eda ninguna erosi\u00f3n en sus ojos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Para ver sus llagas llegaban a su casa muchos m\u00e9dicos y eclesi\u00e1sticos. Algunos llegaron a creer que eran producto de la histeria. En 1928 lleg\u00f3 a visitarla el padre Agostino Gemelli, franciscano, en calidad de enviado del Papa<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">P\u00edo XI. Era profesor y rector de la universidad cat\u00f3lica de Mil\u00e1n. Su informe fue positivo: He llevado a cabo mis investigaciones con todo cuidado y declaro del modo m\u00e1s firme que no hay rastro alguno de histeria y que esos estados no pueden explicarse cient\u00edficamente de modo natural<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El mismo padre Naber tuvo que salir al paso de algunas publicaciones negativas. En una oportunidad le escribi\u00f3 una carta abierta al doctor Joseph Eberle, redactor de la revista Sch\u00f6nere Zukunft de Viena, respondiendo a un art\u00edculo publicado, en el que se dec\u00eda que todo era pura histeria. El padre Naber escribi\u00f3: Sin dudar un solo instante estar\u00eda dispuesto a dar mi vida por la veracidad de los fen\u00f3menos extraordinarios de Teresa Neumann tal como yo lo he observado y en especial por la ausencia de alimentaci\u00f3n1<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Teresa vivi\u00f3 los dolores de la Pasi\u00f3n unas 700 veces en su vida. Muchos viernes desfilaban ante su lecho miles de personas. Alg\u00fan Viernes santo llegaron hasta 10.000 personas. Pasaban de 10 en 10 y s\u00f3lo durante uno o dos minutos para verla en \u00e9xtasis. Despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, muchos soldados norteamericanos, incluso no cat\u00f3licos, acud\u00edan a verla y muchos se convert\u00edan.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>BILOCACI\u00d3N<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Escribe el padre Naber el 14 de diciembre de 1930: La semana pasada estuve en Berl\u00edn por un asunto urgente. Por dos veces ha seguido Teresa mi misa en Berl\u00edn. De ello me ha hablado inmediatamente despu\u00e9s de mi regreso&#8230; Ha hablado atinadamente de las dimensiones de la iglesia y especialmente de su altar. Me ha dicho c\u00f3mo yo, de primeras, no pod\u00eda abrir el sagrario y que el ac\u00f3lito tuvo que darme algunas instrucciones. Y que la segunda vez me hab\u00eda ayudado a misa un se\u00f1or p\u00e1rroco.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Escribe el padre Naber el 14 de diciembre de 1930: La semana pasada estuve en Berl\u00edn por un asunto urgente. Por dos veces ha seguido Teresa mi misa en Berl\u00edn. De ello me ha hablado inmediatamente despu\u00e9s de mi regreso&#8230; Ha hablado atinadamente de las dimensiones de la iglesia y especialmente de su altar. Me ha dicho c\u00f3mo yo, de primeras, no pod\u00eda abrir el sagrario y que el ac\u00f3lito tuvo que darme algunas instrucciones. Y que la segunda vez me hab\u00eda ayudado a misa un se\u00f1or p\u00e1rroco.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La segunda misa, a la que Teresa asisti\u00f3, como no hab\u00eda ning\u00fan ac\u00f3lito, me ayud\u00f3 efectivamente el p\u00e1rroco de san Ansgar12 .<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El 19 de abril de 1931 escribi\u00f3 el mismo padre Naber: Hoy domingo me ha comunicado Teresa por carta desde Eichst\u00e4t que ha asistido a la misa parroquial (de Konnersreuth) que yo he celebrado a las 9 con serm\u00f3n, dici\u00e9ndome que lo ha visto todo y que ha participado y que tambi\u00e9n ha escuchado el serm\u00f3n y despu\u00e9s me lo contaba. Desde el momento de la comuni\u00f3n ha sido fotografiada repetidas veces13<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>INEDIA <\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Es el don de Dios por el que una persona puede vivir durante a\u00f1os sin comer ni beber, aliment\u00e1ndose \u00fanicamente de la comuni\u00f3n diaria. Y lo asombroso es que esa persona, como en el caso de Teresa Neumann, pueda hacer normalmente los trabajos m\u00e1s fuertes de la casa o del campo sin cansarse, como si estuviera bien alimentada. Ella ni siquiera ten\u00eda la sensaci\u00f3n de hambre o de sed.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde las Navidades de 1926, Teresa se neg\u00f3 a tomar ning\u00fan alimento. S\u00f3lo le daban algunas gotas de agua para recibir cada d\u00eda la comuni\u00f3n. Desde setiembre de 1927, ni siquiera tom\u00f3 esas gotas de agua; y hasta el fin de su vida, durante 35 a\u00f1os, se mantuvo con la sola alimentaci\u00f3n de la comuni\u00f3n diaria, confirm\u00e1ndose as\u00ed la palabra de Jes\u00fas: <em>Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida <\/em>(Jn 6, 55). La presencia viva y real de Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda es la fuerza que alimenta el cuerpo y el alma.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Para comprobar la autenticidad de su inedia, el obispo de Ratisbona instituy\u00f3 una Comisi\u00f3n compuesta de m\u00e9dicos y de cuatro religiosas enfermeras que se turnaron de dos en dos durante quince d\u00edas para no dejarla nunca sola. El control fue en su propia casa desde el 14 de julio al 28 de julio de 1927. Cuando entr\u00f3, pesaba 55 kilos y, al salir, tambi\u00e9n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00f3lo recib\u00eda la comuni\u00f3n cada d\u00eda. El d\u00eda 15, viernes, en que revivi\u00f3 la Pasi\u00f3n de Cristo, perdi\u00f3 cuatro kilos y pesaba 51. El viernes siguiente pes\u00f3 52.5 kilos. \u00bfDe d\u00f3nde recuperaba su peso normal de 55 kilos, que permaneci\u00f3 normal a lo largo de su vida, si no tomaba ning\u00fan alimento y adem\u00e1s perd\u00eda mucha sangre los viernes de cada semana al revivir la Pasi\u00f3n? Las hermanas enfermeras que la vigilaron escribieron su testimonio, asegurando bajo juramento que en ning\u00fan momento de los 15 d\u00edas de vigilancia hab\u00eda tomado alimento ni bebida alguna.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>SU \u00c1NGEL CUSTODIO<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Era su gran amigo, quien le aconsejaba frecuentemente sobre las personas que ven\u00edan a visitarla y sobre lo que deb\u00eda hacer y c\u00f3mo deb\u00eda hacerlo. Tambi\u00e9n le dec\u00eda cosas de las personas que la visitaban. Ella lo ve\u00eda como un hombre luminoso a la derecha de las personas. Aseguraba que, en ocasiones, hac\u00eda sus veces y se iba en su lugar y con su figura a distintos lugares para consolar y ayudar a otras personas. Tambi\u00e9n la ayudaba en sus luchas contra el demonio.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El padre Naber escribe en su \u201cDiario\u201d: El 24 de mayo de 1931 (domingo de Pentecost\u00e9s) Teresa se sent\u00eda mal y su \u00e1ngel la ayud\u00f3 a meterse a la cama. Otras veces hab\u00eda ocurrido que Teresa, presa de fuertes dolores, se hab\u00eda ca\u00eddo de la cama, permaneciendo en el suelo sin fuerzas, y que finalmente se encontraba de nuevo en la cama sin que nadie hubiera acudido y sin que ella misma hubiera podido ayudarse. Cuando en 1927 Teresa estuvo alg\u00fan tiempo en la casa parroquial, una noche descendi\u00f3 un tramo de la escalera, pero su debilidad la oblig\u00f3 a quedarse all\u00ed. Nadie acudi\u00f3, ni ella misma pod\u00eda alzarse, pero de repente se encontr\u00f3 de nuevo en la cama. En tales casos, dec\u00eda ella durante el \u00e9xtasis, era su \u00e1ngel de la guarda el que la ayudaba48 .<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>VISIONES<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Una de las manifestaciones sobrenaturales m\u00e1s importantes en la vida de Teresa fueron las visiones. Durante la vivencia de la Pasi\u00f3n de los viernes asist\u00eda a todo el proceso de la Pasi\u00f3n desde el huerto de los Olivos hasta el momento de la muerte de Jes\u00fas. Ella, no solo ve\u00eda c\u00f3mo vest\u00eda la gente o c\u00f3mo eran las casas o los paisajes de Palestina. Sent\u00eda el calor, el fr\u00edo y los olores del ambiente. Adem\u00e1s o\u00eda a los personajes hablar en su lengua original: el arameo. Por ello el padre Wutz, famoso orientalista y muy amigo de Teresa, pudo reconocer muchas palabras dichas por Jes\u00fas como aut\u00e9nticas, incluso en la manera de pronunciarlas<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetTERESA NEUMANN ENFERMEDADES Y CURACIONES CIEGA, SORDA Y MUDA &nbsp; &nbsp; Su padre regres\u00f3 de la guerra el 9 de marzo de 1918 y ella ya so\u00f1aba con irse de misionera, pero los planes de Dios eran diferentes. 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