{"id":51453,"date":"2022-04-30T10:38:38","date_gmt":"2022-04-30T08:38:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=51453"},"modified":"2022-04-30T10:38:38","modified_gmt":"2022-04-30T08:38:38","slug":"alexis-carrel-premio-nobel-de-medicinaespanol-30-4-22","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=51453","title":{"rendered":"Alexis Carrel.Premio nobel de medicina,Espa\u00f1ol.30.4.22"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=http%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D51453&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=Alexis Carrel.Premio nobel de medicina,Espa\u00f1ol.30.4.22 - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p>Alexis Carrel.Premio nobel de medicina<\/p>\n<p>..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/image00211.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-31182\" src=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/image00211.jpg\" alt=\"image002\" width=\"567\" height=\"387\" srcset=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/image00211.jpg 567w, http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/image00211-300x204.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>Por sus contribuciones a las ciencias m\u00e9dicas fue galardonado con el <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Premio_Nobel\">premio Nobel<\/a> de <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Anexo:Premio_Nobel_en_Fisiolog%C3%ADa_o_Medicina\">Fisiolog\u00eda o Medicina<\/a> en 1912.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Carrel estaba impresionado por los milagros y expres\u00f3 p\u00fablicamente su intenci\u00f3n de estudiar cient\u00edficamente las curaciones de Lourdes. Se gan\u00f3 la enemistad <strong>tanto del clero franc\u00e9s \u00a0como de los miembros de la Facultad de Medicina de Lyon<\/strong>.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p><strong>\u00a0El Dr. Carrel intrigado por las curaciones de Lourdes<\/strong><\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>El Dr. Alexis Carrel era un hombre de ciencia y por haber sido educado en la escuela laica, hab\u00eda perdido por completo la Fe; pero intrigado por lo que tanto se dec\u00eda de las maravillosas curaciones de Lourdes, resolvi\u00f3 investigar por s\u00ed mismo lo que pudiera haber de cierto en ellas.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u00c9l mismo escribi\u00f3 el relato de lo que ah\u00ed presenci\u00f3, usando en su narraci\u00f3n el seud\u00f3nimo de Lerrac, su mismo nombre le\u00eddo al rev\u00e9s,\u00a0para evitarse la andanada de ataques de sus colegas, de la iglesia francesa y de la prensa mas\u00f3nica.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Un resumen de su libro fue publicado en el\u00a0<strong>n\u00famero del mes de diciembre de 1950, de la Revista \u201cSelecciones del Reader\u2019s Digest\u201d<\/strong>, nada sospechosa de parcialidad. Ah\u00ed encontrar\u00e1 el lector, expuesto con relativa amplitud, lo que aqu\u00ed nosotros podemos apuntar tan s\u00f3lo:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p><em><strong>El Dr. Carrel parte para Lourdes \u2026<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Aprovechando la oportunidad que en <strong>el a\u00f1o de 1903 se le present\u00f3, de ocupar el puesto del m\u00e9dico que acostumbra acompa\u00f1ar las peregrinaciones de enfermos a Lourdes<\/strong>, el Dr. Carrel parti\u00f3 para esta Ciudad, e invitado por el Abate Bernole, Sacerdote encargado de la peregrinaci\u00f3n, se instal\u00f3 en el compartimento del tren marcado \u201cAdministraci\u00f3n\u201d, donde se puso a trabajar en la clasificaci\u00f3n d\u00e9 las observaciones que acerca de los enfermos hab\u00eda podido hacer antes de iniciarse la peregrinaci\u00f3n, pues como miembro que era de la Facultad de Medicina de la Universidad de Lyon, hab\u00eda recogido muchos datos acerca de los enfermos que en el mismo tren iban y estaba as\u00ed en circunstancias de poder comprobar la autenticidad de las curaciones de Lourdes.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Pasada la primera noche de camino, encontr\u00f3 Carrel en el tren al Abate Olivier, Subdirector de la peregrinaci\u00f3n, quien le dijo:\u00a0<em>\u201c<strong>Va ah\u00ed una joven a quien me han recomendado cuidar especialmente agradecer\u00eda a usted mucho que se encargara de ella. Est\u00e1 tan d\u00e9bil que temo un desastre\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>\u00a0 El estado de Mar\u00eda Ferrand era desesperado.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El Dr. Carrel encontr\u00f3 a esta joven, que se llamaba Mar\u00eda Ferrand, yaciendo sobre un colch\u00f3n que obstru\u00eda completamente la entrada del compartimiento del tren en que se hallaba, su rostro estaba enjuto y p\u00e1lido, sus labios despose\u00eddos de todo color.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Sufro mucho, le dijo, pero me alegro de haber venido. Las Hermanas no quer\u00edan darme permiso.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p><strong>\u00a0 Despu\u00e9s de haberle auscultado, dijo Carrel al Abate Olivier:\u00a0<em>\u201cNo da muchas esperanzas el estado de su enferma<\/em><\/strong><em>\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pasada la segunda noche de camino y antes de que amaneciera, la enfermera voluntaria que se hab\u00eda encargado toda la noche del cuidado de Mar\u00eda Ferrand, mand\u00f3; llamar apresuradamente a Carrel.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p><strong>\u00a0 Parec\u00eda que agonizaba con cada parada brusca del tren le dijo<\/strong>: \u201c<em>yo cre\u00eda que iba a desmayarse y no sab\u00eda qu\u00e9 hacerle\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/em><\/p>\n<p>El Doctor la encontr\u00f3 tendida en su colch\u00f3n casi inconsciente,<em>\u00a1No llegar\u00e9 a Lourdes!<\/em> Dijo suspirando angustiada.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>El Doctor la ausculta con cuidado: la piel del vientre, abultado en exceso, estaba lustrosa y sumamente tensa y a los lados sobresal\u00edan muy pronunciadas las costillas, la hinchaz\u00f3n Parec\u00eda causada por masas s\u00f3lidas y se percib\u00eda una bolsa de fluido bajo el ombligo.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Ten\u00eda tambi\u00e9n las piernas hinchadas,la temperatura era superior a la normal, el pulso y la respiraci\u00f3n acelerados. <strong>El Doctor diagnostic\u00f3:\u00a0<em>un caso t\u00edpico de peritonitis tuberculoso..<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Carrel comprob\u00f3 entonces lo que le hab\u00eda informado la monja que llev\u00f3 a Mar\u00eda Ferrand al tren: los padres de la muchacha hab\u00edan muerto de males semejantes, Mar\u00eda hab\u00eda estado enferma durante toda su vida; a los 17 a\u00f1os hab\u00eda padecido una tos seca y esputado sangre; a los 18 hab\u00eda sufrido una pleures\u00eda y le hab\u00edan extra\u00eddo fluido del pulm\u00f3n izquierdo. Nunca hab\u00eda podido restablecerse del todo y desde hac\u00eda 8 meses, cuando entr\u00f3 al Hospital, el abdomen hab\u00eda empezado a hinch\u00e1rsele, se sosten\u00eda la fiebre y el m\u00e9dico le hab\u00eda diagnosticado tambi\u00e9n peritonitis tuberculoso. Pocos d\u00edas antes de la peregrinaci\u00f3n se hab\u00eda pensado en operarla, pero el cirujano Jefe conceptu\u00f3 que el estado de la joven era demasiado delicado y se resolvi\u00f3 avisarle a la familia que el caso era desesperado. <strong>Pero Mar\u00eda se hab\u00eda mostrado tan decidida a hacer el viaje a Lourdes, que al fin hab\u00eda sido necesario convenir en ello<\/strong>.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0 La llegada a Lourdes<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A eso de las dos de la tarde, el tren iba llegando a su destino. Una voz empez\u00f3 a entonar el himno sagrado:<em>\u00a0\u201cAve Mar\u00eda Stella, Del Mater alma\u2026\u201d\u00a0<\/em>oraci\u00f3n que fue propag\u00e1ndose de vag\u00f3n en vag\u00f3n y saliendo de todos los pechos. En medio de gran Murmullo, se distingu\u00edan las voces agudas de los ni\u00f1os, las voces fuertes y graves le los Sacerdotes y las voces de las mujeres y, acompa\u00f1ado por este himno de felicidad y esperanza, fue entrando el tren en la estaci\u00f3n de Lourdes.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p><em>\u00a0 Encuentra Carrel un condisc\u00edpulo.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;&#8230;&#8230;.<\/em><\/p>\n<p>Poco antes del medio d\u00eda, sali\u00f3 de su hotel el Dr. Alexis Carrel y dirigi\u00f3 sus pasos hacia el gran edificio del Hospital de Nuestra Se\u00f1ora de los Siete Dolores.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>El jefe de camilleros voluntarios, condecorado por S. S. el Papa, rodeado de un grupo de camilleros, nerviosa, ansiosamente y con mirada de arrobamiento, daba \u00f3rdenes a sus subordinados cual un general antes de la batalla.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Entre estos voluntarios distingui\u00f3 Carrel a un antiguo condisc\u00edpulo suyo, Antonin Duval, que era uno de los camilleros; y como faltara a\u00fan hora y media para llevar a los enfermos a las piscinas, lo invit\u00f3 a que salieran a caminar un poco. Y caminaron hasta llegar a un cafet\u00edn en el que se hicieron servir un caf\u00e9. Duval pidi\u00f3 pluma y papel y empez\u00f3 a escribir una carta para su joven esposa que estaba en Par\u00eds esperando la llegada de un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Carrel, mientras tanto, estudiaba la fisonom\u00eda de su amigo: le sorprend\u00eda que un hombre de mundo como Antonin Duval hubiera querido viajar en coche de tercera clase con todos esos seres desvalidos, malolientes, repugnantes, para consagrarse a cuidarlos y despu\u00e9s a tirar de uno de esos carritos de los enfermos por las calles p\u00fablicas, rezando mientras tanto oraciones en voz alta.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Reflexionaba Carrel sobre la diferencia de caminos que hab\u00edan seguido los dos amigos. Bien clara estaba la firmeza de la fe de Duval y en cambio las ideas religiosas de \u00e9l, absorbido por sus estudios cient\u00edficos, hab\u00eda sido destruida al fin, dej\u00e1ndole solo el amado recuerdo de un bello y delicado sue\u00f1o, habi\u00e9ndose refugiado en un escepticismo tolerante que ocultaba en el fondo de su coraz\u00f3n un dolor secreto, una sed insaciable de certidumbre, de tranquilidad y de amor.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Cuando su amigo hubo terminado su carta le pregunt\u00f3: \u00bfSabes t\u00fa si esta ma\u00f1ana hubo enfermos curados en las piscinas? \u2013 No; contest\u00f3 Duval; pero en la gruta presenci\u00e9 un milagro: el de una monja anciana que a consecuencia de una torcedura que sufri\u00f3 hace unos dos meses, contrajo una enfermedad incurable en un pie. Qued\u00f3 curada y arroj\u00f3 las muletas.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0 Carrel niega la intervenci\u00f3n de Dios en las curaciones extraordinarias<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Carrel examin\u00f3 r\u00e1pidamente las p\u00e1ginas de su libreta de notas y pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfNo es la Hermana Luisa que estuvo enferma en el Hospital General de Lyon?<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed, la misma.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 Esa curaci\u00f3n es un caso interesante de autosugesti\u00f3n. Ocurre que ella es uno de los pacientes a quienes me toc\u00f3 examinar. El pie de la torsi\u00f3n estaba perfectamente sano, pero la buena Hermana hab\u00eda llegado a persuadirse de que nunca volver\u00eda a andar normalmente. Se hab\u00eda vuelto neurast\u00e9nica. Vino a Lourdes y qued\u00f3 curada. \u00bfHabr\u00e1 cosa m\u00e1s natural?<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>\u2013 Pero \u00bfc\u00f3mo explicas t\u00fa que Lourdes lograra curarla cuando otros tratamientos no hab\u00edan dado resultado ninguno?<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 Porque en una peregrinaci\u00f3n hay un poder de sugesti\u00f3n incre\u00edble. Una multitud exaltada y unida en la oraci\u00f3n puede provocar efectos tremendos sobre el sistema nervioso, pero ninguno sobre una enfermedad org\u00e1nica. Yo mismo presenci\u00e9 esta ma\u00f1ana un fiasco que prueba que Lourdes es impotente contra la enfermedad org\u00e1nica.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 A pesar de todo, replic\u00f3 Duval, la enfermedad org\u00e1nica real, como un tumor por ejemplo, puede desaparecer. Pero t\u00fa no lo crees porque est\u00e1s convencido de que los milagros son imposibles. Con todo, est\u00e1 enteramente en el poder de Dios suspender las Leyes de la naturaleza, puesto que \u00c9l mismo es quien las ha dictado.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>\u2013 <strong>Naturalmente, contest\u00f3 Carrel. Si Dios existe los milagros son posibles. Pero \u00bfExiste Dios objetivamente? ,\u00bfC\u00f3mo lo sabemos? Lo \u00fanico que yo s\u00e9 es que no hay milagro alguno que se haya observado cient\u00edficamente.<em>\u00a0Para el entendimiento cient\u00edfico el milagro es un absurdo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 clase de enfermedad desear\u00edas t\u00fa ver curada para convencerte de que s\u00ed ocurren milagros?<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 Tendr\u00eda que ver curada una enfermedad org\u00e1nica: la reproducci\u00f3n de una pierna despu\u00e9s de amputada; la desaparici\u00f3n de un c\u00e1ncer; una dislocaci\u00f3n cong\u00e9nita desaparecida s\u00fabitamente; Si alguna vez vieran mis ojos semejantes fen\u00f3menos, echar\u00eda a la basura todas las teor\u00edas e hip\u00f3tesis del mundo; pero hay muy poco peligro de que tal suceda.<em>\u00a0<strong>Te aseguro que si en verdad una herida se cierra y sana ante mi vista, o me convierto en un creyente fan\u00e1tico o me vuelvo loco.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0 Carrel piensa que s\u00f3lo un milagro sanar\u00eda a Mar\u00eda Ferrand<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, continu\u00f3 diciendo Carrel, no es ello muy probable, porque he tenido ocasi\u00f3n de examinar los pocos pacientes de enfermedades org\u00e1nicas; los dem\u00e1s son v\u00edctimas de par\u00e1lisis nerviosas o histerias traum\u00e1ticas y los enfermos de esta clase pueden ser curados f\u00e1cilmente o por lo menos mejorados; pero hay una paciente que est\u00e1 m\u00e1s cerca de la tumba que ning\u00fan otro de los dem\u00e1s enfermos. Se llama Mar\u00eda Ferrand; si se curara un caso como el suyo ser\u00eda indudablemente un milagro; yo no volver\u00eda a dudar jam\u00e1s. Ser\u00eda realmente un milagro si alcanzara a regresar viva a su casa. Ven conmigo, vamos a verla un momento.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Cuando llegaron los Doctores a la sala de la Inmaculada, donde se encontraba Mar\u00eda Ferrand, la enfermera voluntaria que la atend\u00eda dijo a Carrel: Doctor, lo hemos estado esperando ansiosamente. Ya apenas puede hablar. Temo que est\u00e9 acab\u00e1ndose r\u00e1pidamente,<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfC\u00f3mo se siente? Le pregunt\u00f3 Carrel. La enferma no fue capaz ni de pronunciar una palabra inteligible. El Doctor le tom\u00f3 el pulso que encontr\u00f3 muy r\u00e1pido e irregular; el coraz\u00f3n flaqueaba; tuvo<\/strong> que ponerle una inyecci\u00f3n de cafe\u00edna.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a auscultarla: el, abdomen permanec\u00eda tan distendido como antes; ah\u00ed estaban las masas s\u00f3lidas; en el centro, bajo el ombligo, pudo el m\u00e9dico percibir el fluido.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Volvi\u00e9ndose Carrel hacia Duval le observ\u00f3: \u00bfVes ah\u00ed precisamente lo que te habla dicho? <strong>Peritonitis tuberculoso muy avanzado; puede vivir unos d\u00edas m\u00e1s, pero est\u00e1 sentenciada a muerte<\/strong>. Su fin est\u00e1 muy cerca.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Se dispon\u00eda a salir Carrel, cuando la enfermera lo detuvo: \u2013 Doctor \u00bf<strong>podemos llevar a Mar\u00eda Ferrand a las piscinas?<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/strong><\/p>\n<p>Carrel la mir\u00f3 con sorpresa, \u00bfY si muere en el camino? \u2013 Pero ella est\u00e1 decidida a hacerse ba\u00f1ar; para eso hizo este viaje tan largo.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0 El Dr. Journet opina tambi\u00e9n que Mar\u00eda Ferrand est\u00e1 a punto de Morir<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En ese momento entr\u00f3 en la sala el Dr. Journet, que ejerc\u00eda su profesi\u00f3n en un pueblo vecino de Burdeos y que habla acompa\u00f1ado a sus pacientes a Lourdes.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Carrel le pidi\u00f3 su opini\u00f3n acerca de si seria conveniente llevar a Mar\u00eda Ferrand a las piscinas.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s se despoj\u00f3 de cobertores el cuerpo de la enferma, para que lo examinara el Dr. Journet.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p><strong>\u2013 Est\u00e1 a punto de morir, dijo \u00e9ste, bien puede suceder que fallezca en la piscina.<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/strong><\/p>\n<p>\u2013 La muchacha no tiene nada qu\u00e9 perder. dijo la Madre Superiora que estaba tambi\u00e9n presente, y ser\u00eda cruel privar\u00eda de la felicidad suprema de llevarla a la gruta, aunque bien me temo que no alcance a llegar viva.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 En todo caso yo estar\u00e9 en las piscinas, dijo Carrel. Si entra en coma ll\u00e1menme.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0 A las 2 de la tarde Mario Ferrand estaba moribunda<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Cerca de las 2 de la tarde Carrel se dirigi\u00f3 a las piscinas y se sent\u00f3 en un banco cercano a la puerta de la piscina de mujeres.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Entre los peregrinos descubri\u00f3 a Duval, que con otro voluntario, llevaba la camilla en la que yac\u00eda Mar\u00eda Ferrand. <strong>La enferma parec\u00eda estar inconsciente. Carrel le tomo el pulso que era m\u00e1s r\u00e1pido que nunca. Ten\u00eda la cara cenicienta y era indudable que estaba moribunda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>Carrel vio cuando entraban a Mar\u00eda Ferrand en las piscinas y minutos despu\u00e9s la vio salir de ellas. Corri\u00f3 a su lado. El estado de la enferma era el mismo de antes.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 <strong>Apenas pudimos verter una poca de agua sobre el abdomen, dijo la se\u00f1orita que la atend\u00eda; no se atrevieron a sumergirla<\/strong>, la llevamos ahora a la gruta de Massabielle.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>\u2013 Estar\u00e9 con ustedes dentro de un momento, dijo Carrel, no veo cambio ninguno, si me necesitan h\u00e1ganme llamar.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Cuando Carrel lleg\u00f3 a la gruta un Sacerdote estaba arrodillado dando frente a la fila de pacientes. Levant\u00f3 los brazos y los extendi\u00f3 en cruz para exclamar con emoci\u00f3n:<em>\u00a0\u201cVirgen sant\u00edsima cura a nuestros enfermos\u201d, etc. \u201cJes\u00fas te adoramos, Jes\u00fas te bendecidos;\u201d, etc.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/em><\/p>\n<p>Las voces de la multitud atronaban el espacio; la gente manten\u00eda en alto los brazos; los enfermos trataban de incorporarse en, las camillas; el Sacerdote se puso de pie y exclam\u00f3: \u2013<em>\u201c\u00a1Hermanos m\u00edos, levantemos los brazos y oremos!\u201d\u2026<\/em><\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Un bosque de brazos se levantaron a estas palabras. Parec\u00eda como si soplara un vendaval sobre la multitud: silencioso, intangible, poderoso, irresistible, azot\u00e1ndolos a todos como la tempestad en la monta\u00f1a. Carrel sinti\u00f3 su impacto. A la orilla del arroyo observ\u00f3 entre la muchedumbre al Doctor Gouyot joven interno de un hospital de Burdeos, a quien hab\u00eda conocido el d\u00eda anterior. despu\u00e9s de saludarlo le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>-\u00bfHan registrado ustedes algunas curaciones?<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 No, unos pocos casos de histeria han mejorado, pero no ha habido nada extraordinario.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p><strong>\u2013 Venga usted conmigo a ver a mi enferma, le dijo Carrel. Este caso nada tiene de extra\u00f1o, pero me parece que est\u00e1 a punto de morir.<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/strong><\/p>\n<p>\u2013 La vi hace unos pocos minutos, contest\u00f3 Gouyot, \u00a1Qu\u00e9 pena que la hayan dejado venir a Lourdes!<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Eran ya cerca de las 2.30. Entre la multitud Carrel reconoci\u00f3 la esbelta figura de la enfermera de Mar\u00eda Ferrand. \u00c9l y Gouyot se dirigieron ah\u00ed y deteni\u00e9ndose cerca de la cama de la enferma, se apoyaron contra el peque\u00f1o muro. Mar\u00eda Ferrand no hac\u00eda movimiento alguno. Su respiraci\u00f3n se sosten\u00eda acelerada y poco profunda, parec\u00eda moribunda.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0 A las 2.40 Mar\u00eda Ferrand empez\u00f3 a dar muestras de alivio<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El Dr. Carrel dirigi\u00f3 una vez m\u00e1s la vista hacia Maria Ferrand. De pronto se qued\u00f3 mir\u00e1ndola fijamente. <strong>Le parec\u00eda que se habla verificado un cambio, que las duras sombras de la cara le hab\u00edan desaparecido, que la piel aparec\u00eda menos cenicienta, anot\u00f3 apresuradamente la hora: faltaban, 20 minutos para las 3. Volvi\u00e9ndose a Gouyot le dijo:<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2013 Mire a nuestra paciente otra vez. \u00bfNo le parece que est\u00e1 un poco reanimada?<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/strong><\/p>\n<p>\u2013 A m\u00ed me parece igual que antes, contest\u00f3 el otro, lo \u00fanico que puedo notar es que no est\u00e1 peor.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 Ahora es menos r\u00e1pida la respiraci\u00f3n, not\u00f3 Carrel. \u2013 Ello debe deberse a que se est\u00e1 muriendo.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Nada contest\u00f3 Carrel<strong>. Para \u00e9l era claro que se hab\u00eda presentado una mejor\u00eda notable. Algo estaba pasando.<\/strong> Se hac\u00eda fuerza para resistir el estremecimiento de la emoci\u00f3n y concentr\u00f3 en Mar\u00eda Ferrad todo su poder de observaci\u00f3n. No le quitaba un momento los ojos de encima: Mar\u00eda Ferrand continuaba cambiando lentamente. Esos ojos, antes tan apagados, ahora se abr\u00edan est\u00e1ticos mirando hacia la gruta.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p><em>\u00a0 <strong>S\u00fabitamente Carrel se puso p\u00e1lido<\/strong>. La frazada que le cubr\u00eda el distendido cuerpo a la enferma iba aplan\u00e1ndose lentamente.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/em><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0 <\/em><\/strong><strong><em>A las 3 de la tarde, Mar\u00eda Ferrand estaba curada<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando la campana de la bas\u00edlica daba las 3, ya no se notaba nada de distensi\u00f3n en el abdomen de Mar\u00eda Ferrand.<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0 Carrel se cre\u00eda a punto de volverse loco. De pie junto a la enferma observaba fascinado los movimientos respiratorios y la pulsaci\u00f3n de la regi\u00f3n del cuello, el ritmo era regular.<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/strong><\/p>\n<p><strong>-\u00bfC\u00f3mo se siente? Le pregunt\u00f3 Carrel.<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2013 Muy bien, contest\u00f3 ella desfallecida. Todav\u00eda d\u00e9bil, pero me siento curada.<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>Ya no quedaba duda alguna, el estado de Mar\u00eda Ferrand hab\u00eda mejorado tanto que casi estaba irreconocible.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Carrel permanec\u00eda de pie, silencioso, profundamente desconcertado, incapaz de analizar lo que presenciaba. Este suceso, justamente lo contrario de lo que hab\u00eda esperado, no pod\u00eda ser otra cosa que un sue\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>La se\u00f1orita que atend\u00eda a Mar\u00eda Ferrand, le ofreci\u00f3 una taza de leche que ella apur\u00f3 totalmente. A los pocos minutos levant\u00f3 la cabeza, volvi\u00f3 a mirar a su alrededor, movi\u00f3 un poco las piernas y en seguida se volvi\u00f3 sobre un lado sin dar muestras del menor dolor.<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>Carrel se separ\u00f3 bruscamente. Se alej\u00f3 de la gruta abri\u00e9ndose paso en medio de la multitud de peregrinos cuyas orac\u00edones en coro apenas o\u00eda. Eran ya las 4 de la tarde.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Carrel regres\u00f3 a su hotel decidido a abstenerse de sacar ninguna conclusi\u00f3n, hasta que pudiera descubrir con toda exactitud que era lo que hab\u00eda sucedido.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>A las 7.30 expectante y ardiendo de curiosidad, se dirigi\u00f3 al Hospital. Se lleg\u00f3 con presteza al lado de la cama de la joven. Con grande asombro se qued\u00f3 contempl\u00e1ndola. La mudanza era desconcertante. Mar\u00eda Ferrand estaba sentada en la cama con una chaqueta blanca. A\u00fan cuando todav\u00eda ten\u00eda demacrada la cara, asomaba en ella un destello de vida, los ojos le brillaban y un d\u00e9bil color le apuntaba en las mejillas. Dirigi\u00e9ndose a Carrel le dijo:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 <strong>Doctor, estoy completamente curada, me siento muy d\u00e9bil, pero creo que podr\u00eda caminar<\/strong>.<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>Carrel le tom\u00f3 la mano para observar el pulso que ahora era calmado y regular. Tambi\u00e9n la respiraci\u00f3n era completamente normal. Una gran confusi\u00f3n invad\u00eda el \u00e1nimo del m\u00e9dico. \u00bfEra esa una curaci\u00f3n aparente, resultado de un violento est\u00edmulo de autosugesti\u00f3n?, \u00bfO se trataba de un hecho nuevo, un suceso pasmoso, un milagro en fin? Por un momento vacil\u00f3 antes de someter a Mar\u00eda Ferrand a la prueba suprema de examinarle el abdomen; m\u00e1s luego, tras la lucha de la esperanza con el temor, hizo a un lado la frazada. La piel aparec\u00eda lisa y blanca. Sobre las angostas caderas se extend\u00eda el peque\u00f1o abdomen ligeramente c\u00f3ncavo de una ni\u00f1a desnutrida. Suavemente el m\u00e9dico recorri\u00f3 con las manos la pared abdominal para palpar huellas de la distensi\u00f3n y de las masas duras que hab\u00eda encontrado antes. Todo hab\u00eda desaparecido como en un sue\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>El sudor inund\u00f3 la frente de Carrel. Sinti\u00f3 como si le hubieran dado un golpe en la cabeza. El coraz\u00f3n empez\u00f3 a palpitarle violentamente pero se sostuvo con voluntad f\u00e9rrea en su determinaci\u00f3n inicial.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0 Los Doctores Journet y Gouyot, testifican la curaci\u00f3n de Mar\u00eda Ferrand<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>De pronto not\u00f3 que estaban de pie a su lado los Doctores Journet y Gouyot.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u2013 Parece estar curada, les dijo; no encuentro nada anormal, s\u00edrvanse ustedes examinarle.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Mientras los dos colegas palpaban cuidadosamente el abdomen de Mar\u00eda Ferrand, Carrel permanec\u00eda a un lado mir\u00e1ndolos con ojos brillantes. No cab\u00eda duda que la muchacha estaba curada. Era ese un milagro de aquellos que sobrecog\u00edan al p\u00fablico como una tempestad y lo lanzaban en hordas sobre Lourdes. Otra vez pens\u00f3 Carrel cu\u00e1n afortunado era porque entre todos los pacientes que acud\u00edan a Lourdes aqu\u00e9l d\u00eda, fue la enferma que \u00e9l hab\u00eda conocido y estudiado cuidadosamente la que vio curar.<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>Volvi\u00e9ndose a Gouyot que estaba palp\u00e1ndole el abdomen a Mar\u00eda Ferrand, le pregunt\u00f3 si encontraba s\u00edntomas de la enfermedad.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 No encuentro nada, contest\u00f3 Gouyot, pero quisiera auscultarla.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Ferrand fue de nuevo auscultada, probada, palpada, sobada y resobada; estaba radiante.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>\u2013 Est\u00e1 curada, afirm\u00f3 el Doctor Journet profundamente conmovido.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>\u2013 No le encuentro nada anormal, dijo Gouyot; la respiraci\u00f3n es regular, ya est\u00e1 buena; se puede levantar.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p><em><strong>No tiene explicaci\u00f3n esta curaci\u00f3n, opin\u00f3 el Doctor Journet.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>La conversi\u00f3n de Carrel.<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de examinar otros pocos pacientes m\u00e1s, Carrel sali\u00f3 a la calle. Era ya de noche. Al final de la v\u00eda alzaba hacia el cielo su mole la Bas\u00edlica. Una cadena continua de luces se extend\u00eda hasta la entrada principal. La procesi\u00f3n de antorchas de los peregrinos formaba una serpentina luminosa, a medida que iban siguiendo las tortuosidades de la v\u00eda a lo largo de la explanada. De todas partes surg\u00edan las voces de la inmensa multitud que cantaba el himno de Lourdes con sus Av\u00e9, Av\u00e9, Av\u00e9, repetidos una y otra vez. Todo lo que antes hab\u00eda cre\u00eddo se le presentaba ahora al reves. Los moribundos se curaban en pocas horas. Estas peregrinaciones ten\u00edan de suyo un poder que produc\u00eda resultados; sobre todo, ense\u00f1aban humildad.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a la gruta en la que permaneci\u00f3 largo rato sentado, contemplando los cirios que llameando en la obscuridad, lanzaban en su contorno un resplandor rojo. Miraba fijamente la estatua de la Virgen, la fila de espitas de cobre de donde sal\u00eda el agua milagrosa\u2026<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la noche y cuando ya la luna apareci\u00f3 tras el cerro, todav\u00eda Carrel se hallaba en la gruta.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p><em>\u00a0 \u00bfC\u00f3mo iba a explicar las curaciones de Lourdes?<\/em>\u00a0No se pod\u00eda negar que era penosamente desagradable verse envuelto en ese milagro. La mayor\u00eda de los m\u00e9dicos se mostraban tan celosos de su prestigio, que a\u00fan cuando hubieran venido a Lourdes y visto lo que ah\u00ed pasa, no se atrev\u00edan a admitirlo,\u00a0<em>Tem\u00edan que si mostraban alg\u00fan inter\u00e9s se les tuviera por fan\u00e1ticos, cuando no por tontos.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Pero Carrel era demasiado orgulloso para evadirse de responsabilidades. Determin\u00f3 seguir adelante costara lo que costara. Pensaba que antes de que se descubriera que el trueno y el rayo son fen\u00f3menos naturales, los hombres los ten\u00edan erradamente como expresi\u00f3n de la c\u00f3lera de Dios. Posible era, por lo tanto, que existieran leyes naturales todav\u00eda desconocidas para el hombre, que nos dieran la explicaci\u00f3n de fen\u00f3menos tan extraordinarios como son los milagros de Lourdes.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Absorto en sus meditaciones Carrel recorri\u00f3 de arriba abajo la terraza amurallada a la entrada de la Bas\u00edlica. La quietud de una paz infinita parec\u00eda suspendida sobre la campi\u00f1a. Segu\u00eda el conflicto en el alma de Carrel. Como \u00e9l no conoc\u00eda las pruebas de la existencia de Dios, dudaba de ella, pero se impon\u00eda a su raz\u00f3n que de ninguna manera podr\u00eda negarla. Se maravillaba de pensar c\u00f3mo los grandes hombres como Pasteur hab\u00edan podido reconciliar su fe en la Religi\u00f3n con la Ciencia. Y lleg\u00f3 a pensar que tal vez la Religi\u00f3n y la Ciencia ten\u00edan cada una su sistema especial y se dio cuenta de que no es la Ciencia lo que alimenta la vida \u00edntima del hombre, sino la fe del alma.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Subi\u00f3 los escalones de la Iglesia en medio del resplandor de las luces, mientras resonaban las notas del \u00f3rgano y un millar de voces entonaban c\u00e1nticos. Sentose en una silla en la parte posterior del templo, cerca de un viejo campesino y ah\u00ed permaneci\u00f3 por largo tiempo inm\u00f3vil con las manos en la cara escuchando los himnos. Luego, sin darse cuenta, empez\u00f3 a rezar.. .\u00a0<em>\u201cSe\u00f1or, creo en Ti. Respondiste a mi s\u00faplica con un milagro resplandeciente. Todav\u00eda estoy ciego frente a \u00e9l, todav\u00eda dudo. Pero el gran deseo de mi vida es creer, creer apasionadamente\u2026 Bajo la honda prevenci\u00f3n de mi orgullo intelectual persiste un oculto anhelo. \u00a1Ay! Todav\u00eda no es m\u00e1s que un sue\u00f1o, pero el m\u00e1s encantador de todos. Es el sue\u00f1o de creer en ti y el de amarte con el esp\u00edritu resplandeciente de los hombres de Dios\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/em><\/p>\n<p>Lentamente regres\u00f3 Carrel a su cuarto del hotel y se puso a escribir las observaciones de ese d\u00eda. Dieron las 3 de la ma\u00f1ana. La p\u00e1lida luz de oriente empez\u00f3 a rasgar el velo de la noche. Carrel sinti\u00f3 que la serenidad de la naturaleza le invad\u00eda dulcemente y le calmaba el alma. Se desvanecieron todas sus preocupaciones de la vida diaria, todas sus dudas intelectuales.<em>\u00a0Crey\u00f3 tener ya una certidumbre y le pareci\u00f3 sentir la paz maravillosa que proporcionaba y que desterr\u00f3 hasta la \u00faltima amenaza de impertinentes dudas.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 En la inefable belleza del amanecer, el sue\u00f1o le cerr\u00f3 los ojos.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetAlexis Carrel.Premio nobel de medicina .. &nbsp; &nbsp; &#8230; &#8230; Por sus contribuciones a las ciencias m\u00e9dicas fue galardonado con el premio Nobel de Fisiolog\u00eda o Medicina en 1912. &#8230;&#8230; &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. Carrel estaba impresionado por los milagros y expres\u00f3 p\u00fablicamente su intenci\u00f3n de estudiar cient\u00edficamente las curaciones de Lourdes. Se gan\u00f3 la enemistad tanto del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-51453","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-divulgacion"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/51453","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=51453"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/51453\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51454,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/51453\/revisions\/51454"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=51453"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=51453"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=51453"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}