{"id":50395,"date":"2021-12-27T12:57:07","date_gmt":"2021-12-27T10:57:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=50395"},"modified":"2021-12-27T12:57:07","modified_gmt":"2021-12-27T10:57:07","slug":"sor-angela-de-la-cruz-espanol-27-12-21","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=50395","title":{"rendered":"Sor \u00c1ngela de la Cruz.ESPA\u00d1OL.27.12.21"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=http%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D50395&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=Sor \u00c1ngela de la Cruz.ESPA\u00d1OL.27.12.21 - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Sor \u00c1ngela de la Cruz<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>La \u201cZapaterita\u201d<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Para conseguir algunos recursos econ\u00f3micos, y as\u00ed poder ayudar a la familia, a los 12 \u00f3 13 a\u00f1os entr\u00f3 de aprendiza en el taller de confecci\u00f3n de calzado de do\u00f1a Antonia Maldonado, en la entonces calle del Huevo. Su propietaria, do\u00f1a Antonia, era una persona piadosa, y sol\u00eda finalizar el trabajo, todas las tardes, con el rezo del rosario. \u00c1ngela, la \u201czapaterita\u201d destac\u00f3 siempre por su empe\u00f1o y habilidad para el trabajo encomendado. Pero Dios ten\u00eda otros planes para ella<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Su religiosidad y espiritualidad fueron precoces. A los 15 a\u00f1os dorm\u00eda encima de una tabla sobre la cama. A pesar de su fragilidad, realizaba ayunos y utilizaba el cilicio (en forma de corona de espinas bajo el pelo). En el taller de calzado todos los viernes se privaba de su comida y la daba a los pobres. Arrodillada delante de sus compa\u00f1eras, les suplicaba algo de pan para poder a\u00f1adirlo a su limosna.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Una tarde, en el taller, en la habitaci\u00f3n donde rezaban el rosario, la encontraron arrodillada en oraci\u00f3n, extasiada, milagrosamente suspendida sobre el suelo. Do\u00f1a Antonia pidi\u00f3 a las dem\u00e1s operarias que no interrumpieran este momento y prosiguieran su tarea. Al d\u00eda siguiente puso este hecho extraordinario en conocimiento de su confesor, el padre don Jos\u00e9 Torres Padilla, quien manifest\u00f3 su deseo de conocer a Angelita.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><u>Vocaci\u00f3n<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El padre Torres fue una figura clave para consolidar la vocaci\u00f3n y dirigir la vida espiritual de Angelita.<\/strong> Desde el primer momento descubri\u00f3 sus cualidades y la anim\u00f3 a continuar el apostolado con los pobres. A los 16 a\u00f1os, Angelita ya frecuentaba las visitas a los pobres y enfermos. Entre ellos se encontr\u00f3 con una mujer muy grave, con tumores y llagas en los pechos por la leche retenida en ellos. Una intervenci\u00f3n quir\u00fargica pod\u00eda salvarla, y Angelita intentaba convencerla de ello, pero la mujer se negaba. Sin pens\u00e1rselo dos veces, Angelita chup\u00f3 sus llagas y extrajo la pus. La enferma san\u00f3 tras esta heroica acci\u00f3n, aunque se llev\u00f3 la reprimenda del padre Torres porque la imprudencia pod\u00eda haberle costado la salud<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta los 19 a\u00f1os compagin\u00f3 la vida en familia con sus padres, el trabajo en el taller de calzado y una vida dedicada a la oraci\u00f3n y la atenci\u00f3n a los pobres y necesitados. En este clima de intensidad espiritual surgi\u00f3 su vocaci\u00f3n religiosa. A los 19 a\u00f1os pens\u00f3 en ingresar como lega en un convento. El padre Torres le facilit\u00f3 una carta de recomendaci\u00f3n para la superiora de las Carmelitas Descalzas. Sin embargo, su fragilidad f\u00edsica, pensaron, no podr\u00eda soportar los duros trabajos f\u00edsicos de las hermanas legas\u2026y no fue admitida<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1869, cuando contaba 23 a\u00f1os, Angelita entr\u00f3 como postulante en el Hospital de las Hijas de la Caridad en Sevilla, poco despu\u00e9s de que el padre Torres marchara a Roma, como consultor del Concilio Vaticano I. En las Hijas de la Caridad pas\u00f3 el postulantado y tom\u00f3 el h\u00e1bito de novicia. Pero su salud comenz\u00f3 a resentirse, padeciendo de v\u00f3mitos continuados. La mandan a Cuenca, y de all\u00ed a Valencia, en un intento de que su salud mejorase con el cambio de aires, pero sigue fr\u00e1gil, sin restablecerse, e incapacitada para seguir esta vida religiosa<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>Hacerse pobre con los pobres<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Angelita volvi\u00f3 a Sevilla con el des\u00e1nimo de no poder materializar su vocaci\u00f3n religiosa. El padre Torres no regresar\u00eda hasta 1870, y a su vuelta, fue nombrado can\u00f3nigo de la catedral. Con este cargo pudo continuar con sus actos de generosidad extrema con los m\u00e1s desfavorecidos. Angelita se restableci\u00f3 -contaba que fue gracias a que la \u201cabuelita\u201d le dio de comer unos \u201csoldaditos de pav\u00eda\u201d, fritura de bacalao y harina- y en 1871, el d\u00eda de Todos los Santos, pone por escrito el prop\u00f3sito de vivir su vocaci\u00f3n religiosa en el mundo, ya que hab\u00eda fracasado intent\u00e1ndolo recluida en un convento. Escribir\u00e1: \u201cHoy, 1 de noviembre de 1871, hago prop\u00f3sito yo, Mar\u00eda de los \u00c1ngeles Guerrero, a los pies de Jesucristo crucificado, de vivir conforme a los consejos evang\u00e9licos\u2026imitar la vida oculta de Jes\u00fas en lo exterior; y en lo interior vivir crucificada con Jes\u00fas.\u201d En 1873 pidi\u00f3 permiso al padre Torres para firmar como \u00c1ngela de la Cruz, apellido que le acompa\u00f1ar\u00eda desde entonces para siempre<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre sus pensamientos estaba \u201chacerse pobre con los pobres para atraerlos a Cristo\u201d, constituyendo un Instituto religioso que \u201cabrazara voluntariamente y por amor a Dios y a los pobres y las penalidades de la pobreza\u201d. Estamos ante la semilla de su vocaci\u00f3n y de su gran obra. El padre Torres le pidi\u00f3 que pusiera estos pensamientos por escrito. Tras el trabajo en el taller, cada noche, fue puntualmente dando forma al proyecto que ansiaba instituir. Las faltas de ortograf\u00eda las compensaba con un lenguaje sencillo, espont\u00e1neo, directo del alma.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1875, el d\u00eda de la Inmaculada, solicit\u00f3 al padre Torres autorizaci\u00f3n para realizar votos perpetuos. De esta forma, y con el consentimiento de su confesor y gu\u00eda espiritual, qued\u00f3 consagrada a Dios. Su proyecto a\u00fan no estaba maduro, y el padre Torres vuelve a pedirle que siga escribiendo el proyecto fundacional de la Compa\u00f1\u00eda de la Cruz.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00c1ngela era consciente de que una vida de austeridad y consagraci\u00f3n a los pobres ser\u00eda rigurosa y dif\u00edcil de llevar a cabo para las hermanas que formaran parte del proyecto. Pens\u00f3 en que tales dificultades se mitigar\u00edan disponiendo una figura de la Virgen en el centro de su futuro convento, \u201cnuestra amad\u00edsima Reina en un altar, en un trono de gloria, radiante de hermosura\u201d. Camino de su casa, tras el trabajo en el taller, la Sant\u00edsima Virgen se le apareci\u00f3, suspendida en el aire, bell\u00edsima, sirviendo de consuelo para todas sus preocupaciones. Su rostro \u201camable y hermoso\u201d fue la respuesta final que \u00c1ngela necesitaba.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Algunos de sus escritos nos describen las intenciones para el proyecto que est\u00e1 a punto de crearse. A \u00c1ngela le gustar\u00eda que las hermanas fueran \u201cdesprendidas de todo, hasta de ellas mismas, sin tener m\u00e1s terreno ni m\u00e1s ropa que la puesta y esta de limosna\u2026para que en nada pueda apegarse el coraz\u00f3n. Ocultas y desconocidas, y sin ninguna apariencia que las haga m\u00e1s particulares que las dem\u00e1s, que formen una comunidad de una vida extraordinaria por su penitencia, su obediencia y su mortificaci\u00f3n en todo.\u201d<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>Inicio de la Compa\u00f1\u00eda de la Cruz<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1875 \u00c1ngela deja definitivamente el taller de calzado y se centra en su nuevo proyecto. Sus primeras compa\u00f1eras de viaje fueron Josefa de la Pe\u00f1a, que sol\u00eda acompa\u00f1ar a \u00c1ngela en las visitas a los pobres, Juana Mar\u00eda de Castro (la futura hermana Sacramento) y Juana Magad\u00f3n, que aportan mucha ilusi\u00f3n, trabajo abnegado y los pocos bienes de los que disponen para la Compa\u00f1\u00eda de la Cruz en ciernes. El padre Torres le confiere a \u00c1ngela el t\u00edtulo de Hermana Mayor, t\u00edtulo al que renuncia y transfiere a la Virgen Mar\u00eda. Alquilan una peque\u00f1a habitaci\u00f3n en la calle San Luis n\u00famero 13, donde se instalan e inician la andadura como comunidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El 2 de agosto de 1875 las cuatro primeras hermanas de la Cruz, tras o\u00edr misa en Santa Paula y comulgar con el padre Torres, comienzan su primera jornada. Van pobremente vestidas, en parejas, en silencio, como ser\u00e1 la norma desde ese momento. Visitan a los pobres para llevarles unos peque\u00f1os obsequios. Est\u00e1n celebrando una peque\u00f1a fiesta inaugural de la Compa\u00f1\u00eda. Esa misma noche, cuando llegan a la habitaci\u00f3n de la calle San Luis, la despensa est\u00e1 vac\u00eda. As\u00ed, ayunando, y d\u00e1ndole gracias a Dios por su primer d\u00eda, duermen radiantes de felicidad en unas humildes esterillas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En los meses siguientes apenas recogen dinero para subsistir y seguir ayudando a los pobres y enfermos. Tras muchas gestiones y la ayuda, entre otros, del hoy beato don Marcelo Esp\u00ednola, que ser\u00eda obispo de Coria y cardenal arzobispo de Sevilla m\u00e1s tarde, se trasladan a una peque\u00f1a casita en la calle Hombre de Piedra n\u00famero 8. Con m\u00e1s espacio que en la primitiva ubicaci\u00f3n, las hermanas asientan la infraestructura imprescindible para consolidar su obra. En Navidad, por disposici\u00f3n del cardenal Lastra, las hermanas comienzan a vestir el h\u00e1bito sencillo ideado por Sor \u00c1ngela, signo de su consagraci\u00f3n a la causa de los pobres: bayeta parda, con escapulario, cord\u00f3n franciscano, toca blanca y alpargatas de estame\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>Consolidaci\u00f3n del Instituto<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El 5 de abril de 1876 el cardenal Lastra aprueba el Instituto. Ese mismo a\u00f1o, desde Roma, llega la autorizaci\u00f3n para la celebraci\u00f3n de la Santa Misa y la reserva de la Eucarist\u00eda en la capilla del convento de la calle Hombre de Piedra, y en todas las futuras casas de la Compa\u00f1\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Poco a poco Sevilla las va conociendo. Suscitaban en aquel momento, como lo siguen haciendo hoy, el cari\u00f1o y la admiraci\u00f3n de todos por su vida sencilla llena de amor a los pobres. Con motivo de la epidemia de viruela de 1876 (que coincidi\u00f3 con las temidas inundaciones del r\u00edo Guadalquivir) su labor testimonial fue inmensa, y quedar\u00eda grabada para siempre en la memoria de todos los sevillanos. Extendieron su obra asistencial (no prevista inicialmente en los estatutos de la Compa\u00f1\u00eda) en atender y recoger a las ni\u00f1as hu\u00e9rfanas de los enfermos que socorr\u00edan. Ese a\u00f1o con la hija de un obrero -que les hab\u00eda pedido, antes de morir, que no la abandonaran-, inician su primera experiencia de internado. Encarnaci\u00f3n, la cuarta ni\u00f1a acogida por las hermanas, san\u00f3 de unos v\u00f3mitos de sangre siendo velada en su sue\u00f1o, durante toda una noche, por sor \u00c1ngela. Con el tiempo ingresar\u00eda en el Instituto con el nombre de hermana \u00c1ngeles, por el cari\u00f1o hacia la fundadora.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1878 falleci\u00f3 el padre Torres Padilla tan santamente como vivi\u00f3. Pero Dios no abandona a Sor \u00c1ngela. El padre Jos\u00e9 \u00c1lvarez Delgado, hijo espiritual y disc\u00edpulo del padre Torres, le sucedi\u00f3 en el puesto de director de la Compa\u00f1\u00eda. Vivi\u00f3 intensamente la espiritualidad de las hermanas, con gran entrega y entusiasmo, y hasta su muerte llev\u00f3 bajo la sotana el escapulario de hermano de la Cruz. Fue en 1878, durante una misa del padre \u00c1lvarez, cuando sor \u00c1ngela pronunci\u00f3 sus votos perpetuos. Ser\u00eda tambi\u00e9n el padre \u00c1lvarez el que redactara, bas\u00e1ndose en los escritos de sor \u00c1ngela, las Constituciones de las Hermanas de la Cruz, que fueron aprobadas por el arzobispo Lluch. En unos ejercicios espirituales para las hermanas, sor \u00c1ngela escribi\u00f3: \u201cLa primera pobre, yo\u201d. Era el mensaje que quer\u00eda transmitir al Instituto, y que no dej\u00f3 de recalcar durante toda su vida, especialmente a las hermanas novicias: \u201cPobres de hecho y de deseo hemos de ser al pie de la cruz, para servir en su Instituto\u2026comer de vigilia, y a veces de lo que a los dem\u00e1s le sobra\u2026como pobres limosneras; dormir sobre tablas, viajar en tercera, no dispensarnos de ning\u00fan trabajo material dentro y fuera del convento por humillante y pesado que sea\u2026y llevar todo esto con alegr\u00eda, ofreci\u00e9ndoselo a Dios\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1880 el padre Marcelo Esp\u00ednola es nombrado obispo auxiliar. Su labor ser\u00e1 de gran apoyo para las Hermanas de la Cruz. En 1881 se trasladan a una nueva casa en la calle Cervantes n\u00famero 12, gracias a las ayudas de muchos benefactores, entre ellos el arzobispo Lluch. Ese mismo a\u00f1o sor \u00c1ngela es nombrada Madre General (en vez de Hermana Mayor), aunque todas contin\u00faan llam\u00e1ndola \u201cMadre\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"> En<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">1882 fallecen el padre \u00c1lvarez Delgado y el arzobispo Lluch. La Compa\u00f1\u00eda queda, moment\u00e1neamente sin director. En 1883 monse\u00f1or Sp\u00ednola nombra al Padre Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Soto como nuevo director espiritual de las Hermanas, cargo que desempe\u00f1\u00f3 durante 24 a\u00f1os. Se cuenta que prob\u00f3 la virtud de sor \u00c1ngela, a quien tanto admiraba, en diversas ocasiones, trat\u00e1ndola con severidad. Sor \u00c1ngela siempre acat\u00f3 la direcci\u00f3n del Padre Rodr\u00edguez Soto con su humildad caracter\u00edstica. En aquellos d\u00edas, sor \u00c1ngela propuso colocar una silla especial, entre las Hermanas, y sobre ella, una estampa de la Virgen, a quien siempre consider\u00f3 la verdadera Superiora de la Compa\u00f1\u00eda. Esta Virgen de la Silla, presidi\u00f3 desde entonces las reuniones dentro de la Casa, y a su paso, las hermanas, depositaban sobre ella un cari\u00f1oso beso.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1887 se trasladan a la definitiva casa de la calle Alc\u00e1zares (hoy Santa \u00c1ngela de la Cruz). Se trataba de una antigua casa palacio propiedad del marqu\u00e9s de San Gil. Se consigui\u00f3 gracias a miles de donativos, entre ellos el de do\u00f1a Emilia Riquelme, la que fuera fundadora de las Misioneras del Sant\u00edsimo Sacramento y Mar\u00eda Inmaculada. Cuando en su familia le recriminaron tan cuantioso donativo a las hermanas, ella contest\u00f3: \u201cNo os preocup\u00e9is. No he perdido nada. Lo he depositado en un banco que no quiebra\u201d. En 1890 el arzobispo Sanz y For\u00e9s pidi\u00f3 a las Hermanas que revisaran las Constituciones para adaptarlas a las nuevas normas de derecho can\u00f3nico. Con la ayuda del padre Soto, las nuevas Constituciones fueron remitidas a Roma para solicitar la aprobaci\u00f3n pontificia. Como la aprobaci\u00f3n se retrasaba, en 1894 sor \u00c1ngela viaj\u00f3 a Roma para alentar el proceso, pero tampoco pudo conseguirlo. De su viaje a Roma destaca su fascinaci\u00f3n, tal y como recogen sus cartas, por la figura del santo mendigo, San Benito Jos\u00e9 Labre, que pas\u00f3 toda su vida como \u201cmendigo entre los mendigos\u201d. Ese mismo a\u00f1o monse\u00f1or Marcelo Sp\u00ednola fue nombrado arzobispo de Sevilla, lo que fue celebrado con alegr\u00eda entre las Hermanas de la Cruz, por su vinculaci\u00f3n y compromiso con el Instituto. Nuevas casas se abr\u00edan en Villafranca (Badajoz), Arjones, Zalamea de la Serena y Fuentes de Andaluc\u00eda. En 1897 falleci\u00f3 la infanta Mar\u00eda Luisa Fernanda de Borb\u00f3n y Borb\u00f3n en el palacio de San Telmo. Fue amortajada y enterrada en el Escorial con el h\u00e1bito de las Hermanas de la Cruz, por su vinculaci\u00f3n y amistad personal con sor \u00c1ngela.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En cierta ocasi\u00f3n, en el internado se quedaron sin m\u00e1s pan que el del refectorio para la cena de la comunidad. La hermana San Agust\u00edn, cocinera, corri\u00f3 a buscar a sor \u00c1ngela hasta el Oratorio, para comunic\u00e1rselo. Sor \u00c1ngela sonr\u00ede. No hay que preocuparse. Sigue orando. Al rato reciben una visita del juzgado de la plaza de la Encarnaci\u00f3n anunci\u00e1ndoles que pod\u00edan ir a recoger una espuerta de pan como limosna para las hermanas. Los panes se hab\u00edan multiplicado para las ni\u00f1as internas del Instituto. La precariedad de su econom\u00eda se resent\u00eda en multitud de ocasiones, y el d\u00eda a d\u00eda se hac\u00eda dif\u00edcil. A menos que ocurrieran cosas extraordinarias, como cuando les lleg\u00f3 una factura del panadero de 250 pesetas, y no ten\u00edan dinero para pagarla. Sor \u00c1ngela, en aquella ocasi\u00f3n, rog\u00f3 al panadero que volviera a cobrar la cuenta un poco m\u00e1s tarde. Al rato, en la porter\u00eda se recib\u00eda an\u00f3nimamente un sobre con una limosna, una limosna de exactamente 250 pesetas para pagar la cuenta del panadero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>Aprobaci\u00f3n definitiva<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1898 el Papa Le\u00f3n XIII firm\u00f3 el \u201cDecreto de Alabanza\u201d, por el que el Instituto de las Hermanas de la Cruz iniciaba el camino para ser aprobado definitivamente por la Santa Sede. Esta aprobaci\u00f3n no lleg\u00f3 hasta junio de 1904 y fue ratificada por el Papa P\u00edo X, su sucesor. La conformidad pontificia con los Estatutos, no obstante, hab\u00eda suprimido el cargo de director, por lo que, desde la muerte del padre Rodr\u00edguez Soto en 1906, sor \u00c1ngela qued\u00f3 sola al frente de la Compa\u00f1\u00eda. Contaba en aquel momento 61 a\u00f1os, y su trabajo tuvo que multiplicarse, como tambi\u00e9n lo hizo su correspondencia con las diferentes casas. Se conservan m\u00e1s de 5.000 de aquellas cartas que sor \u00c1ngela escribi\u00f3. En muchas ocasiones se trata de aut\u00e9nticas gu\u00edas espirituales para las hermanas. En 1908 lleg\u00f3 la aprobaci\u00f3n definitiva de las Constituciones.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetSor \u00c1ngela de la Cruz \u00a0 La \u201cZapaterita\u201d \u00a0 &nbsp; Para conseguir algunos recursos econ\u00f3micos, y as\u00ed poder ayudar a la familia, a los 12 \u00f3 13 a\u00f1os entr\u00f3 de aprendiza en el taller de confecci\u00f3n de calzado de do\u00f1a Antonia Maldonado, en la entonces calle del Huevo. 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