{"id":50093,"date":"2021-12-03T11:55:17","date_gmt":"2021-12-03T09:55:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=50093"},"modified":"2021-12-03T11:55:59","modified_gmt":"2021-12-03T09:55:59","slug":"padre-damianespanol31221","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=50093","title":{"rendered":"Padre Damian,Espa\u00f1ol,3,12,21"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=http%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D50093&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=Padre Damian,Espa\u00f1ol,3,12,21 - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Padre Damian<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Se inicia misionero<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando habla de \u201crecorrer noche y d\u00eda los volcanes\u201d, Dami\u00e1n exagera, seguramente, pero no tanto. La primera \u201cparroquia\u201d que le fue confiada, el <strong>distrito de Puna en la parte oriental de la isla de Hawaii, est\u00e1 compuesto de crestas y de cr\u00e1teres volc\u00e1nicos<\/strong> dormidos o extinguidos, pero uno de ellos est\u00e1 en plena actividad. Los ind\u00edgenas los tienen un miedo terrible y le ofrecen sacrificios para aplacarle<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Dami\u00e1n pose\u00eda un caballo y un mulo. Necesitaba seis semanas para dar la vuelta a la parroquia. Cuando se le preguntaba d\u00f3nde ten\u00eda su casa, se\u00f1alaba su silla de montar: \u201cEsta es mi casa\u201d. Adem\u00e1s, ya el se\u00f1or obispo, Mons. Maigret, cuando lo acompa\u00f1\u00f3 para dejarle en esta su primera misi\u00f3n, le advirti\u00f3: \u201cNo olvide que llevan ya ocho a\u00f1os sin ver un sacerdote<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Ciertas regiones no son accesibles m\u00e1s que a pie. Un pueblecito estaba protegido tras una decena de barrancos, que hab\u00eda que bajar y subir y colgaba en la altura de una pared rocosa de seiscientos metros. A otro puesto no se pod\u00eda llegar m\u00e1s que por mar y una de las veces que lo hizo con dos nativos en una chalupa hawaina, volcaron sobre las olas, teniendo que volver a nado a la orilla.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En todas partes, los hawaianos acog\u00edan generosamente al sacerdote. Por pobres que fueran, compart\u00edan con \u00e9l el \u201cpoi\u201d, una suerte de pasta a base de taro, planta de la que aprovechaban sus tub\u00e9rculos como harina, ofreci\u00e9ndole tambi\u00e9n la estera de su choza para dormir. Por las noches prefer\u00eda caminar algunos kil\u00f3metros sobre el caballo y dormir en cualquier hueco junto a un \u00e1rbol. Dami\u00e1n llevaba consigo una peque\u00f1a maleta con la que preparar todo lo necesario para celebrar la Misa. En los pueblecitos siempre hab\u00eda alguna concha marina con la que llamar a las gentes al catecismo y a la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En este distrito tan solo permaneci\u00f3 un a\u00f1o. El P. Clemente, \u201ccompa\u00f1ero\u201d de viaje cuando llegaron en el barco, as\u00ed como de ordenaci\u00f3n sacerdotal en Honolulu y del primer destino en la isla de Hawaii, ten\u00eda asignado el distrito del noroeste, Kohala Hamakua. Un d\u00eda le coment\u00f3 a Dami\u00e1n que su extensi\u00f3n sobrepasaba sus fuerzas, m\u00e1s d\u00e9biles, y pidieron al obispo el cambio. As\u00ed comenz\u00f3 Dami\u00e1n sus correr\u00edas interminables en aquel territorio, en el que permaneci\u00f3 ocho a\u00f1os, hasta que desde all\u00ed sali\u00f3 para Molokai. En Kohala necesitaba quince d\u00edas para ir y volver por los pueblecitos costeros, en las cuatro peque\u00f1as iglesias que les construy\u00f3. En su lugar de residencia, una peque\u00f1a casa al lado de la peque\u00f1a iglesia, ambas de madera. Su vida era muy sencilla, como se lo contaba a su hermano P\u00e1nfilo:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">No comemos m\u00e1s que lo que la Providencia nos env\u00eda. La calabaza de poi est\u00e1 siempre llena; tenemos carne, agua en cantidad, caf\u00e9 y a veces pan, jam\u00e1s vino o cerveza. Como he estado trabajando toda la semana y he cocinado hoy domingo, ya me excusar\u00e1s si mis manos no est\u00e1n tan limpias como las tuyas que, supongo, no hacen otra cosa que pasar las hojas de tus libros. Los platos tampoco est\u00e1n siempre bien lavados, pero eso no tiene mucha importancia. El apetito y la costumbre nos ayudan a comer bien. De postre, fumamos la pipa. Una vez terminado, vuelvo a montar a caballo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Molokai <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong>Hemos acompa\u00f1ado a Dami\u00e1n durante los nueve primeros a\u00f1os de misionero en la isla de Hawaii. No se ha de olvidar que es con esa abundante y variada experiencia con la que llega a Molokai. Dami\u00e1n no es ya un misionero novicio. Ha evangelizado mucho y duro, ha gozado de grandes alegr\u00edas mezcladas de tristezas y ya conoce muy bien el temperamento de los nativos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Primavera de 1873. La vida misionera de Dami\u00e1n va a dar un giro decisivo. El obispo, Mons. Maigret, ha invitado a todos los sacerdotes de las islas para asistir a la consagraci\u00f3n de una nueva iglesia, en la isla de Maui. Aprovecha esta ocasi\u00f3n para plantearles el problema de su responsabilidad hacia los cat\u00f3licos de Molokai y especialmente hacia los leprosos encerrados en la reserva leprosa de Kalawao.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En el lado de Kalawao hab\u00eda comprado el Estado unos terrenos amplios, para segregar en ellos a los enfermos de lepra que ir\u00edan recogiendo por las islas. Los primeros llegaron a esta especie de c\u00e1rcel natural el 6 de enero de 1866<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1873, el poblado contaba con 600 leprosos, pero el n\u00famero no dejar\u00e1 de aumentar, a pesar de la muerte que reina soberana sobre la pen\u00ednsula. La polic\u00eda, en todas las islas, atrapaba a los enfermos contagiosos y los deportaba como criminales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En el amanecer del 10 de mayo de 1873, en compa\u00f1\u00eda de su obispo, de una cincuentena de leprosos y de algunas cabezas de ganado, Dami\u00e1n desembarc\u00f3 en los acantilados de Kalaupapa, \u00fanico lugar de peque\u00f1o y peligroso \u201cpuerto\u201d. El obispo le present\u00f3 a la muchedumbre reunida sobre los acantilados: \u201c\u00a1Ahora, ya ten\u00e9is a vuestro sacerdote!\u201d. Todos se fueron hasta la capilla de Kalawao a dar gracias a Dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Descenso a los infiernos <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cEl Hijo del hombre no tiene una piedra en que reposar la cabeza\u201d. A su llegada a Kalawao, parece que Dami\u00e1n estaba feliz de poder imitar a su Se\u00f1or en esta extremosa indigencia. No tiene mas que su breviario y su caja de herramientas. Ning\u00fan techo bajo el que cobijarse y reposar su cabeza. Toma su alimento encima de una piedra plana y duerme bajo las estrellas, abrigado bajo un pandano cuyas ra\u00edces, seg\u00fan un naturalista, \u201cofrecen un nido privilegiado a los ciempi\u00e9s, escorpiones, hormigas, mosquitos, cucarachas y tambi\u00e9n a las pulgas de gatos, de perros y de ovejas sarnosas, que se abrigan bajo sus ramas<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Cada vez con m\u00e1s claridad, Dami\u00e1n toma conciencia de lo que va a ser su situaci\u00f3n irreversible: \u00fanico sano entre los enfermos, sabe bien que no escapar\u00e1, un d\u00eda u otro, al contagio. Se abriga bajo la Providencia que, como el pandano, no le va a ahuyentar los bichos. Porque no quiere parecerse a ese m\u00e9dico blanco del que le han hablado, que reh\u00fasa tocar a los enfermos y les \u201causculta\u201d con la contera de su bast\u00f3n con que levanta vestidos y vendas. Como San Vicente de Pa\u00fal, quiere amar a sus pobres con el sudor de su frente y de sus brazos. Y con su expresi\u00f3n: \u201cEl pobre, mi se\u00f1or<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Al comienzo fue espantoso. Del cuerpo de los leprosos emanaba un tufo como para vomitar. En su comparaci\u00f3n, la pocilga de los cerdos de Tremelo era un jard\u00edn de flores. Dando la comuni\u00f3n, Dami\u00e1n sent\u00eda tales nauseas que se aguantaba las ganas de dejarlo todo y huir. Un domingo, el hedor de la gente en tan reducida capilla, le sofoc\u00f3 hasta el punto de verse tentado a ponerse en la ventana a respirar. \u00bfQu\u00e9 decir del momento de la confesi\u00f3n, sobretodo de los moribundos, con apenas un hilo de voz ronca, que para entenderlos ten\u00eda que acercarse a sus caras, donde ve\u00eda los gusanos en la carne y un olor que evocaba atrozmente en su conciencia la putrefacci\u00f3n del pecado? Para neutralizar de alg\u00fan modo esta agresi\u00f3n, Dami\u00e1n recurri\u00f3 al tabaco: \u201cEl olor de mi pipa impide un poco que mis vestidos se empapen del olor tan repugnante de nuestros leprosos<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Aqu\u00ed no hay ley\u201d<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">A los reci\u00e9n llegados que desembarcaban todos los meses, y m\u00e1s a menudo cada semana, los antiguos les inculcaban antes de nada la ley de la jungla: \u201cAqu\u00ed no hay ley\u201d. Para ellos, que se saben condenados, ni las sanciones ni las amenazas tienen importancia: polic\u00edas, esposas en las manos, hierros en los pies, nada mete miedo a quien nada tiene que perder. El gobierno del reino hasta sue\u00f1a con declararles legalmente muertos. Est\u00e1n en la leproser\u00eda para morir all\u00ed. El verdadero gobernador de la isla es la muerte. Dante hab\u00eda visto escrito en la puerta del infierno: \u201cAqu\u00ed no hay esperanza\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos estos desgraciados barridos de la sociedad, viv\u00edan juntos sin distinci\u00f3n de edad ni de sexo. Pasaban su tiempo jugando a las cartas, bebiendo una especie de cerveza hecha de arroz fermentado y en los excesos que necesariamente provienen de todo ello. Todas sus cosas no pod\u00edan estar limpias por la falta de agua, que se deb\u00eda trasportar desde lejos. El olor de sus basuras y de su sudor era sencillamente insoportable para un reci\u00e9n llegado<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Una depravaci\u00f3n sin nombre era su ley, seg\u00fan el mensaje p\u00fablico que proclamaban \u201cen este lugar no hay ley\u201d. Las mujeres eran forzadas a prostituirse para tener amigos que las socorrieran en su enfermedad. Los ni\u00f1os, en cuanto ten\u00edan alguna fuerza, eran empleados como criados de la casa. Cuando la lepra estaba demasiado avanzada, a estas mujeres y a estos ni\u00f1os se les arrojaba de la casa y deb\u00edan buscarse un abrigo. No era raro encontrarlos detr\u00e1s de una tapia, esperando que la muerte viniera a poner fin a sus sufrimientos o que una mano caritativa o alquilada los trasportara al hospital.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Me permito hablar de otra fuente de inmoralidad: me refiero a las borracheras. Se procuraban la bebida embriagadora por la destilaci\u00f3n a gran escala de la ra\u00edz de una planta que crece abundante por las monta\u00f1as&#8230; El proceso, muy primitivo e imperfecto, hac\u00eda que el licor fuera inapropiado para la consumici\u00f3n. Los ind\u00edgenas que ca\u00edan bajo su influjo, olvidaban los principios m\u00e1s elementales de la decencia. Corriendo de aqu\u00ed para all\u00e1 desnudos, se comportaban como gentes demenciales. Es mucho m\u00e1s f\u00e1cil imaginarse las consecuencias que describirlas<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Me refiero a las borracheras. Primero quiero explicar c\u00f3mo se procuran la bebida embriagadora. A lo largo de la monta\u00f1a crece en abundancia una planta que los naturales llaman \u201cki\u201d (Dracoena terminalis). La ra\u00edz de este vegetal, cuando se la ha cocido y hecho fermentar y se destila su producto, proporciona un l\u00edquido altamente embriagador. El proceso es muy primitivo e imperfecto y naturalmente el licor no es en absoluto apropiado para la consumici\u00f3n. A mi llegada aqu\u00ed, la destilaci\u00f3n de este horrible licor se hac\u00eda a gran escala. Los ind\u00edgenas que ca\u00edan bajo su influjo, olvidaban los principios m\u00e1s elementales de la decencia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Ayuda a los enfermos a no comportarse m\u00e1s como ayudados del gobierno, a protestar contra la llegada de alimentos en malas condiciones, a cultivar ellos mismos una parcela, a cuidar gallinas, cerdos&#8230; Pide al gobierno que compre los frutos que estos producen, para que corra el dinero en la colonia como sucede en cualquier otro lugar. Poco a poco, la pen\u00ednsula maldita toma el aspecto de una campi\u00f1a hermosa, grupos de casas blancas bordeadas de jardines con flores. Se comienza a respirar una vida social casi normal, en cierto sentido malditos, desechos de la sociedad. Un sacerdote din\u00e1mico les ha puesto en pie. A su contacto, se convierten en hombres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2026\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobretodo, aunque condenados a muerte, toman conciencia de que ya no son malditos, desechos de la sociedad. Un sacerdote din\u00e1mico les ha puesto en pie. A su contacto, se convierten en hombres. A Dami\u00e1n le cuesta un precio. Atento a todo cuanto puede aliviar a los otros, apenas toma precauciones consigo mismo. Cada vez va convirti\u00e9ndose en un hawaiano m\u00e1s, pero rodeado de hawaianos leprosos. Come con la mano el poi en la calabaza com\u00fan, comparte la pipa con los fumadores que se la pasan en ronda, venda las llagas, trabaja con sus herramientas, juega despreocupado con los ni\u00f1os enfermos, durante el trabajo \u00e9stos exp\u00edan el momento en que deja la pipa sobre la madera para darle unas chupadas<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Al comienzo fue espantoso. <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Del cuerpo de los leprosos emanaba un tufo como para vomitar. En su comparaci\u00f3n, la pocilga de los cerdos de Tremelo era un jard\u00edn de flores. Dando la comuni\u00f3n, Dami\u00e1n sent\u00eda tales nauseas que se aguantaba las ganas de dejarlo todo y huir. Un domingo, el hedor de la gente en tan reducida capilla, le sofoc\u00f3 hasta el punto de verse tentado a ponerse en la ventana a respirar. \u00bfQu\u00e9 decir del momento de la confesi\u00f3n, sobretodo de los moribundos, con apenas un hilo de voz ronca, que para entenderlos ten\u00eda que acercarse a sus caras, donde ve\u00eda los gusanos en la carne y un olor que evocaba atrozmente en su conciencia la putrefacci\u00f3n del pecado? Para neutralizar de alg\u00fan modo esta agresi\u00f3n, Dami\u00e1n recurri\u00f3 al tabaco: \u201cEl olor de mi pipa impide un poco que mis vestidos se empapen del olor tan repugnante de nuestros leprosos\u201d. Por las noches empieza a experimentar en las piernas una comez\u00f3n extra\u00f1a que atribuye a un ataque solapado de la lepra. Por medio de un amigo se agencia un par de botas altas para protegerse. Otra noche sale de la choza dando tumbos entre el barro, que le hac\u00eda pensar y decir, \u201ccreo que me ha atacado el cerebro\u201d<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El agua<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El proporcionar agua a Molokai era un tema preferido en la conversaci\u00f3n para el Padre Dami\u00e1n. Cuando lleg\u00f3 a la leproser\u00eda, no hab\u00eda en ella otro medio para proporcionarse el agua que ir a buscarla a un estanque y los leprosos deb\u00edan transportarla sobre su pobre espalda. As\u00ed mismo, deb\u00edan lavar sus vestidos en un lugar bien lejano: nada tiene de extra\u00f1o que no estuvieran limpios. Estaba apenado por ello. Un d\u00eda le dijeron que al extremo l\u00edmite de un valle, llamado Waihanau, hab\u00eda un dep\u00f3sito natural<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">,,,,,,,,,,,,,,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En compa\u00f1\u00eda de dos blancos y de sus muchachos leprosos, se puso en marcha hacia el lugar y, con gran satisfacci\u00f3n descubri\u00f3 la gran reserva de agua, casi circular, toda llena de agua muy fr\u00eda y muy limpia. El di\u00e1metro del estanque era de setenta y dos pies por cincuenta y cinco. Hicieron un sondeo cerca del borde y encontraron que ten\u00eda dieciocho pies de profundidad. Estaba situado al pie de una ladera escarpada y los ind\u00edgenas le dijeron que en tiempo de las mayores sequ\u00edas jam\u00e1s estaba seco.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya no tuvo reposo hasta que los tubos le fuesen enviados. Los coloc\u00f3 \u00e9l mismo con sus leprosos que eran capaces de ayudarle. Desde entonces hubo abundancia de agua para beber, lavar y ba\u00f1arse. M\u00e1s tarde los conductos de agua fueron mejorados por el gobierno, bajo la direcci\u00f3n del M. Alexandre Sproull, que estaba a\u00fan en su obra de beneficencia cuando yo estaba en Molokai y se alojaba conmigo en la casa reservada a los visitantes<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>SU \u00a0HERMANO DUTTON: EN LA ESCUELA DE DAMI\u00c1N<\/strong> \u201c<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">. Tuvo problemas con el alcohol que m\u00e1s tarde fue capaz de superar. Fue considerado un tipo guapo y una persona valerosa. Parece que no hay raz\u00f3n o razones concretas que le hicieran decidir dejar el alcohol. Tampoco hay ninguna raz\u00f3n conocida por la que decidiera convertirse al Catolicismo estando en Memphis.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">. Despu\u00e9s de casi dos a\u00f1os de vida austera, Joseph Dutton decidi\u00f3 que la vida contemplativa era para otros, no para \u00e9l. Por su naturaleza anhelaba una vida de acci\u00f3n y servicio. Dej\u00f3 el monasterio teniendo la bendici\u00f3n del Abad. Poco despu\u00e9s oy\u00f3 hablar de un hombre de una isla en Hawai que estaba cuidando cientos de v\u00edctimas de la lepra. Viaj\u00f3 a la Universidad de Notre Dame y habl\u00f3 de unirse al Padre Dami\u00e1n con un profesor llamado Charles Warren Stoddard. Stoddard, un reconocido escritor, hab\u00eda visitado ya antes la leproser\u00eda, conocido a Dami\u00e1n y escrito un libro sobre la persona que hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n de Dutton. Parece que Stoddard dio \u00e1nimos a Dutton.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Poco despu\u00e9s emprendi\u00f3 su viaje hacia Honolulu, donde desembarc\u00f3 vestido de la forma que utilizar\u00eda el resto de su vida: un sencillo traje de dril. Se qued\u00f3 en la ciudad s\u00f3lo unos d\u00edas, lo suficiente para conseguir credenciales del obispo y del Comit\u00e9 de Sanidad. El d\u00eda siguiente a su llegada a Kalawao, Dutton se levant\u00f3 a las 4:30 de la ma\u00f1ana, lo que ser\u00eda su costumbre durante el resto de su vida, un h\u00e1bito que probablemente adquiri\u00f3 de su experiencia trapense.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Dami\u00e1n y Dutton hicieron buenas migas y una forma de amistad que nunca se empa\u00f1ar\u00eda. Les agradaba la conversaci\u00f3n del otro y compart\u00edan los mismos ideales sobre la mejora de la vida y bienestar de los 700 u 800 pacientes de la instituci\u00f3n. Dutton demostr\u00f3 ser un importante t\u00f3nico para Dami\u00e1n, que hab\u00eda sufrido la soledad y ahora la lepra; ambos sab\u00edan que los d\u00edas de Dami\u00e1n estaban contados. El hombre que pronto continuar\u00eda el trabajo de Dami\u00e1n le ayud\u00f3 como enfermero, administrador, constructor, sacrist\u00e1n, consejero y cuidador.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Dami\u00e1n ten\u00eda ahora a su derecha a un hombre dispuesto a asumir la misi\u00f3n, y hacerlo de buena gana y con entusiasmo. Al mismo tiempo, la impaciencia de Dami\u00e1n se equilibraba con el temperamento templado y tolerante de Dutton. Lejos de ser un hombre triste, lo que cualquiera esperar\u00eda de una persona penitente, Dutton siempre fue jovial.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u201cEstoy leproso\u201d<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">. Muchos signos previos ya le alertaron: manchas parduscas en su piel, dolores en la pierna izquierda, insensibilidad en parte del pie&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2026.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Un d\u00eda se abrasa los pies en agua muy caliente, destroz\u00e1ndose la piel pero sin sentir dolor alguno. Sabe lo que eso significa. La primera comunicaci\u00f3n se la dirige a su hermano P\u00e1nfilo (31.01.1885) A finales de 1885 escribe a su Provincial: \u201cEn este momento ya no tengo duda alguna: estoy leproso\u201d. Pero a\u00f1ade enseguida: \u201cA\u00fan estoy de pie y con unos pocos cuidados continuar\u00e9 mi vida activa como antes<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2026\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En noviembre de 1887 escribe a su hermano P\u00e1nfilo: \u201cLa lepra ha causado algunos destrozos en mi cuerpo y me ha dejado un tanto desfigurado, pero contin\u00fao estando robusto y fuerte\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2026\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Le escribe a su hermano P\u00e1nfilo el 25 de noviembre de 1873: Un d\u00eda durante la misa solemne estuve a punto de dejar el altar para salir a respirar aire puro, pero el recuerdo del Se\u00f1or, cuando se abri\u00f3 la tumba de L\u00e1zaro, me retuvo. Actualmente ya me he acostumbrado. Entro en las casas de los leprosos sin problema. Algunas veces, cuando confieso a los enfermos cuyas llagas est\u00e1n cubiertas de gusanos, me hace bien taparme la nariz. En ocasiones no s\u00e9 d\u00f3nde dar la unci\u00f3n a los enfermos, porque el pie y la mano es una llaga completa, lo que me indica que su muerte est\u00e1 cerca. Aqu\u00ed no hay m\u00e9dicos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Se preocup\u00f3 mucho de los ni\u00f1os. Muchos de ellos eran hu\u00e9rfanos y leprosos. Algunos estaban sanos, pero se cuid\u00f3 de que los viciosos, que no faltaban, los usaran para sus vicios o los indujeran a la droga o a la prostituci\u00f3n infantil. Para estos ni\u00f1os construy\u00f3 dos asilos, uno para ni\u00f1os y otro para ni\u00f1as. En 1883 ten\u00eda 44. A los muchachos los animaba a trabajar en el jard\u00edn y en la granja; y a las muchachas, las buenas mujeres kokuas (sanas) cat\u00f3licas les ense\u00f1aban a coser, cocinar y otros trabajos dom\u00e9sticos para que pudieran casarse cuando tuvieran la edad. El orfanato se abri\u00f3 en 1878 y a la muerte del padre Dami\u00e1n hab\u00eda un centenar de hu\u00e9rfanos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Respecto de la m\u00fasica escribe el padre Alberto Bouillon: Debo, quiz\u00e1s, mencionar una serenata a la que asistimos el jueves pasado a la luz de la luna&#8230; Despu\u00e9s de cenar salimos a tomar el fresco. Un centenar de leprosos nos esperaban con banderas, cuatro tambores y una docena de instrumentos musicales. Los m\u00fasicos, cuyas manos no tienen m\u00e1s que dos o tres dedos, y cuyos labios est\u00e1n hinchados por la enfermedad, ejecutan con maestr\u00eda las m\u00e1s variadas piezas de m\u00fasica, y nos alegran y distraen durante dos horas enteras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La noche misma, despu\u00e9s del tercer enterramiento, Dami\u00e1n romp\u00eda el largo silencio que se hab\u00eda impuesto, Escribi\u00f3 a su hermano P\u00e1nfilo una carta de propaganda: \u00abPronto har\u00e1 ya siete a\u00f1os que vivo en medio de los leprosos. Durante ese largo lapso de tiempo, he tenido la ocasi\u00f3n de ver de cerca y tocar con el dedo, por decirlo as\u00ed, la miseria humana en todo aquello que tiene de m\u00e1s horroroso.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La mitad de nuestros enfermos son como cad\u00e1veres ambulantes que ya los guanos han comenzado a devorar [&#8230;] Como el cementerio, la iglesia y la casa no forman m\u00e1s que una sola parcela, soy el \u00fanico guardi\u00e1n durante la noche de este bello jard\u00edn de los muertos donde reposan todos mis hijos espirituales, encuentro mis delicias en ir all\u00ed a rezar mi rosario y meditar sobre la felicidad eterna de la que ya gozan un gran n\u00famero de ellos, sobre la desgracia de algunos que no han querido obedecerme y sufren en el purgatorio. Os aseguro, mi querido hermano, que el cementerio y la choza de mis moribundos, son mis m\u00e1s bellos libros de meditaci\u00f3n, tanto par alimentar mi propio coraz\u00f3n como para preparar mis instrucciones\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetPadre Damian \u00a0 Se inicia misionero &nbsp; Cuando habla de \u201crecorrer noche y d\u00eda los volcanes\u201d, Dami\u00e1n exagera, seguramente, pero no tanto. La primera \u201cparroquia\u201d que le fue confiada, el distrito de Puna en la parte oriental de la isla de Hawaii, est\u00e1 compuesto de crestas y de cr\u00e1teres volc\u00e1nicos dormidos o extinguidos, pero uno [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-50093","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-divulgacion"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/50093","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=50093"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/50093\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":50197,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/50093\/revisions\/50197"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=50093"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=50093"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=50093"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}