{"id":50050,"date":"2021-12-05T13:28:49","date_gmt":"2021-12-05T11:28:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=50050"},"modified":"2024-02-21T11:51:19","modified_gmt":"2024-02-21T09:51:19","slug":"vida-de-san-juan-de-la-cruz-51221","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=50050","title":{"rendered":"Vida de San Juan de la Cruz.5,12,21"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=http%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D50050&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=Vida de San Juan de la Cruz.5,12,21 - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p><strong>.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Vida de San Juan de la Cruz<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Naci\u00f3 en Fontiveros, provincia de \u00c1vila (Espa\u00f1a), hacia el a\u00f1o 1542. Pasados algunos a\u00f1os en la Orden de los carmelitas, fue, a instancias de\u00a0<a href=\"http:\/\/www.corazones.org\/santos\/teresa_avila.htm\">Santa Teresa de Jes\u00fas<\/a>, el primero que, a partir de 1568, se declar\u00f3 a favor de su reforma, por la que soport\u00f3 innumerables sufrimientos y trabajos. Muri\u00f3 en Ubeda el a\u00f1o 1591, con gran fama de santidad y sabidur\u00eda, de las que dan testimonio precioso sus escritos espirituales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Vida de Pobreza<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Gonzalo de Yepes pertenec\u00eda a una buena familia de Toledo, pero como se cas\u00f3 con una joven de clase \u00abinferior\u00bb, fue desheredado por sus padres y tuvo que ganarse la vida como tejedor de seda. A la muerte de Gonzalo, su esposa, Catalina Alvarez, qued\u00f3 en la miseria y con tres hijos. Jitan, que era el menor, naci\u00f3 en Fontiveros, en Castilla la vieja, en 1542.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Asisti\u00f3 a una escuela de ni\u00f1os pobres en Medina del Campo y empez\u00f3 a aprender el oficio de tejedor, pero como no ten\u00eda aptitudes, entr\u00f3 m\u00e1s tarde a trabajar como criado del director del hospital de Medina del Campo. As\u00ed pas\u00f3 siete a\u00f1os. Al mismo tiempo que continuaba sus estudios en el colegio de los jesuitas, practicaba rudas mortificaciones corporales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">A los veinti\u00fan a\u00f1os, tom\u00f3 el h\u00e1bito en el convento de los carmelitas de Medina del Campo. Su nombre de religi\u00f3n era Juan de San Mat\u00edas. Despu\u00e9s de hacer la profesi\u00f3n, pidi\u00f3 y obtuvo permiso para observar la regla original del Carmelo, sin hacer uso de las mitigaciones (permisos para relajar las reglas) que varios Pont\u00edfices hab\u00edan aprobado y eran entonces cosa com\u00fan en todos los conventos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">San Juan hubiese querido ser hermano lego, pero sus superiores no se lo permitieron. Tras haber hecho con \u00e9xito sus estudios de teolog\u00eda, fue ordenado sacerdote en 1567. Las gracias que recibi\u00f3 con el sacerdocio le encendieron en deseos de mayor retiro, de suerte que lleg\u00f3 a pensar en ingresar en la Cartuja.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Conoce a Santa Teresa<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Santa Teresa fundaba por entonces los conventos de la rama reformada de las carmelitas. Cuando oy\u00f3 hablar del hermano Juan, en Medina del Campo, la santa se entrevist\u00f3 con \u00e9l, qued\u00f3 admirada de su esp\u00edritu religioso y le dijo que Dios le llamaba a santificarse en la orden de Nuestra Se\u00f1ora del Carmen. Tambi\u00e9n le refiri\u00f3 que el prior general le hab\u00eda dado permiso de fundar dos conventos reformados para hombres y que \u00e9l deb\u00eda ser su primer instrumento en esa gran empresa. La reforma del\u00a0<a href=\"http:\/\/www.corazones.org\/espiritualidad\/espiritualidades\/carmelitas.htm\"><strong>Carmelo<\/strong><\/a>\u00a0que lanzaron Santa Teresa y San Juan no fue con intenci\u00f3n de cambiar la orden o \u00abmodernizarla\u00bb sino mas bien para restaurar y revitalizar su cometido original el cual se hab\u00eda mitigado mucho.\u00a0 Al mismo tiempo que lograron ser\u00a0 fieles a los or\u00edgenes, la santidad de estos reformadores infundi\u00f3 una nueva riqueza a los carmelitas que ha sido recogida en sus escritos y en el ejemplo de sus vidas y sigue siendo una gran riqueza de espiritualidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>CA\u00cdDA\u00a0 EN\u00a0 EL\u00a0 POZO<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El padre Inocencio de San Andr\u00e9s declar\u00f3 haberle o\u00eddo al santo decir que <\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>siendo ni\u00f1o, andando con otros ni\u00f1os jugando alrededor de un brocal de un <\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>pozo, arrim\u00e1ndose al brocal que era bajo, otro muchacho, que era mayor que \u00e9l, <\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>llegando a quererle hacer mal, le hizo caer en el pozo, el cual ten\u00eda harta agua, y <\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>as\u00ed como cay\u00f3 se hundi\u00f3 hasta el suelo; y se le apareci\u00f3\u00a0 Nuestra Se\u00f1ora y le <\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>asi\u00f3 de la mano y lo subi\u00f3 a la superficie o alto del agua, y estuvo en ella como <\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>si estuviera sobre alguna tabla y pas\u00f3 alguna distancia de tiempo. Y dando voces <\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>los ni\u00f1os y muchachos que le hab\u00edan visto caer, acudi\u00f3 gente a remediarle y <\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>asom\u00e1ndose al brocal, diciendo ya estaba ahogado, respondi \u00e9l: \u201cNo estoy <\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>ahogado, que la Virgen me ha guardado, \u00e9chenme una soga\u201d. Se ata con ella <\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>por debajo de los brazos y lo sacaron sin lesi\u00f3n ni da\u00f1o alguno, muy contento. <\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Todo esto me lo cont\u00f3 el mismo padre<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Como Juan se rehusase a abandonar la reforma, le encerraron en una estrecha y oscura celda y le maltrataron incre\u00edblemente. Ello demuestra cu\u00e1n poco hab\u00eda penetrado el esp\u00edritu de Jesucristo en aquellos que profesaban seguirlo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Sufrimiento y uni\u00f3n con Dios<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La celda de San Juan ten\u00eda unos tres metros de largo por dos de ancho. La \u00fanica ventana era tan peque\u00f1a y estaba tan alta, que el santo, para leer e1 oficio, ten\u00eda que ponerse de pie sobre un banquillo. Por orden de Jer\u00f3nimo Tostado, vicario general de los carmelitas de Espa\u00f1a y consultor de la Inquisici\u00f3n, se le golpe\u00f3 tan brutalmente, que conserv\u00f3 las cicatrices hasta la muerte. Lo que sufri\u00f3 entonces San Juan coincide exactamente con las penas que describe Santa Teresa en la \u00abSexta Morada\u00bb: insultos, calumnias, dolores f\u00edsicos, angustia espiritual y tentaciones de ceder. M\u00e1s tarde dijo:\u00a0<strong>\u00abNo os extra\u00f1e que ame yo mucho el sufrimiento. Dios me dio una idea de su gran valor cuando estuve preso en Toledo\u00bb<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Los primeros poemas de San Juan que son como una voz que clama en el desierto, reflejan su estado de \u00e1nimo:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>En d\u00f3nde te escondiste,<\/strong><strong><br \/>\nAmado, y me dejaste con gemido?<br \/>\nComo el ciervo huiste,<br \/>\nhabi\u00e9ndome herido;<br \/>\nsal\u00ed tras ti clamando, y eras ido.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El prior Maldonado penetr\u00f3 la v\u00edspera de la Asunci\u00f3n en aquella celda que desped\u00eda un olor pestilente bajo el t\u00f3rrido calor del verano y dio un puntapi\u00e9 al santo, que se hallaba recostado, para anunciarle su visita. San Juan le pidi\u00f3 perd\u00f3n, pues la debilidad le hab\u00eda impedido levantarse en cuanto lo vio entrar. \u00abParec\u00edais absorto. \u00bfEn qu\u00e9 pensabais?\u00bb, le dijo Maldonado.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abPensaba yo en que ma\u00f1ana es fiesta de Nuestra Se\u00f1ora y ser\u00eda una gran felicidad poder celebrar la misa\u00bb, replic\u00f3 Juan.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abNo lo har\u00e9is mientras yo sea superior\u00bb, repuso Maldonado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En la noche del d\u00eda de la Asunci\u00f3n, la Sant\u00edsima Virgen se apareci\u00f3 a su afligido siervo, y le dijo: \u00abS\u00e9 paciente, hijo m\u00edo; pronto terminar\u00e1 esta Prueba.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Algunos d\u00edas m\u00e1s tarde se le apareci\u00f3 de nuevo y le mostr\u00f3, en visi\u00f3n, una ventana que daba sobre el Tajo: \u00abPor ah\u00ed saldr\u00e1s y yo te ayudar\u00e9.\u00bb En efecto, a los nueve meses de prisi\u00f3n, se concedi\u00f3 al santo la gracia de hacer unos minutos de ejercicio. Juan recorri\u00f3 el edificio en busca de la ventana que hab\u00eda visto. En cuanto la hubo reconocido, volvi\u00f3 a su celda. Para entonces ya hab\u00eda comenzado a aflojar las bisagras de la puerta. Esa misma noche consigui\u00f3 abrir la puerta y se descolg\u00f3 por una cuerda que hab\u00eda fabricado con s\u00e1banas y vestidos. Los dos frailes que dorm\u00edan cerca de la ventana no le vieron. Como la cuerda era demasiado corta, San Juan tuvo que dejarse caer a lo largo de la muralla hasta la orilla del r\u00edo, aunque felizmente no se hizo da\u00f1o. Inmediatamente, sigui\u00f3 a un perro que se meti\u00f3 en un patio. En esa forma consigui\u00f3 escapar. Dadas las circunstancias, su fuga fue un milagro.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Gran gu\u00eda y director espiritual<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El santo se dirigi\u00f3 primero al convento reformado de Beas de Segura y despu\u00e9s pas\u00f3 a la ermita cercana de Monte Calvario. En 1579, fue nombrado superior del colegio de Baeza y, en 1581, fue elegido superior de Los M\u00e1rtires, en las cercan\u00edas de Granada. Aunque era el fundador y jefe espiritual de los carmelitas descalzos, en esa \u00e9poca particip\u00f3 poco en las negociaciones y sucesos que culminaron con el establecimiento de la provincia separada de Los Descalzos<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El Crucificado se le ha aparecido en repetidas ocasiones<\/strong>,<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0de dos de las cu\u00e1les tenemos noticias concretas. En su doctrina considera el Santo las visiones, locuciones y revelaciones como elementos accidentales de la vida m\u00edstica<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La primera aparici\u00f3n tuvo lugar en\u00a0 La primera aparici\u00f3n tuvo lugar en \u00c1vila, en el Monasterio de la Encarnaci\u00f3n, a donde le hab\u00eda llamado santa Teresa como confesor de las monjas<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">en la contemplaci\u00f3n de la Pasi\u00f3n, se le mostr\u00f3 el Crucificado, visible a los ojos del cuerpo, cuerpo cubierto de llagas y ba\u00f1ado en sangre. Tan clara fue la aparici\u00f3n, que pudo dibujarla a pluma en cuanto volvi\u00f3 en s\u00ed. La hojita amarillenta, sobre la que la dibuj\u00f3, se conserva a\u00fan en nuestros d\u00edas en el Monasterio de la Encarnaci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">1<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La segunda aparici\u00f3n<\/strong> tuvo lugar en Segovia hacia el fin de su vida Una tarde despu\u00e9s de la cena me tom\u00f3 de la mano y me llev\u00f3 al jard\u00edn y cuando nos encontramos solos me fijo: \u00abquiero contaros una cosa que me sucedi\u00f3 con Nuestro Se\u00f1or. Ten\u00edamos un crucifijo en el convento2 y estando yo un d\u00eda delante de \u00e9l, pareci\u00f3me estar\u00eda m\u00e1s decentemente en la Iglesia, y con deseo de que no s\u00f3lo los religiosos le reverenciasen, sino tambi\u00e9n los de fuera, hice como me hab\u00eda parecido. Despu\u00e9s de tenerle en la iglesia puesto lo m\u00e1s decentemente que yo pude, estando un d\u00eda en oraci\u00f3n delante de \u00e9l, me dijo: \u00ab<strong>fray Juan, p\u00eddeme lo que quisieres, que yo te lo conceder\u00e9 por este servicio que me has hecho\u00bb. Y yo le dije: \u00abSe\u00f1or, lo que quiero que me deis trabajos que padecer por vos, y que yo sea menospreciado y tenido en poco<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>milagro<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Ten\u00eda el convento un pedazo de huerta y olivar cercado no de paredes, sino de las mismas malezas del monte, y por de fuera algunas haces de siembra. Corriendo buen viento para desviar el fuego, quiso un hermano quemar los rastrojos que hab\u00edan quedado de la siega: vali\u00e9ndose los demonios de la ocasi\u00f3n, presto revolvieron el viento contra la huerta y el convento, y encendieron tales llamas, que ya sin resistencia amenazaban lamentable incendio de todo el sitio. <strong>Asustados los religiosos, llamaron al Santo Padre, el cual haciendo breve oraci\u00f3n delante del Sant\u00edsimo Sacramento , tom\u00f3 el hisopo y agua bendita, y se puso entre la cerca y el fuego, cuyas llamas pasando por encima del santo, llegaban ya a lamer los sarmientos de la barda, con que a poco espacio perdieron al Santo de vista.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"> Se pasmaron todos temi\u00e9ndole abrasado; mas el Santo Padre, luchando con Dios y su oraci\u00f3n contra el infierno, consigui\u00f3 la victoria que se comenz\u00f3 a mostrar en dos maravillas singulares: la primera, que emprendiendo el fuego en las jaras y sarmientos de que se compon\u00eda la cerca (a semejanza de la zarza de Mois\u00e9s), no los quemaba ni ofend\u00eda: la segunda, que <strong>descaeciendo las llamas, vieron el Santo Padre en medio de ellas elevado en el aire, y que pis\u00e1ndolas, poco a poco se fue bajando sin traer lesi\u00f3n en persona, ni olor de fuego en sus h\u00e1bitos, vini\u00e9ndose alegre hacia los religiosos, y dejando en todo el sitio ahogado el fuego y sus autores<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La belleza po\u00e9tica de la obra contrasta con la dureza y radicalidad del camino propuesto de progresiva renuncia de cualquier apego, placer y compromiso. Radicalidad planteada en toda su crudeza en el cap\u00edtulo 13 donde leemos:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>\u201c<\/strong><\/em><em><strong>Procure inclinarse siempre:<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>no a lo m\u00e1s f\u00e1cil, sino a lo m\u00e1s dif\u00edcultoso;<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>no a lo m\u00e1s sabroso, sino a lo m\u00e1s desabrido;<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>no a lo m\u00e1s gustoso, sino a lo que da menos gusto;<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>no a lo que es descanso, sino a lo que es trabajoso;<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>no a lo que es consuelo, sino antes al desconsuelo;<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>no a lo m\u00e1s, sino a lo menos;<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>no a lo m\u00e1s alto y precioso, sino a lo m\u00e1s bajo y despreciado;<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>no a lo que es querer algo, sino a no querer nada;<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>no a andar buscando lo mejor de las cosas temporales, sino lo peor, y desear entrar en toda desnudez y vac\u00edo y pobreza por Cristo de todo cuanto hay en el mundo.\u201d<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En medio de esa tempestad San Juan cay\u00f3 enfermo. El provincial le mand\u00f3 salir del convento de Pe\u00f1uela y le dio a escoger entre el de Baeza y el de Ubeda. El primero de esos conventos estaba mejor provisto y ten\u00eda por superior a un amigo del santo. En el otro era superior el P. Francisco, a quien San Juan hab\u00eda corregido junto con el P. Diego. Ese fue el convento que escogi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La fatiga del viaje empeor\u00f3 su estado y le hizo sufrir mucho. Con gran paciencia, se someti\u00f3 a varias operaciones. El indigno superior le trat\u00f3 inhumanamente, prohibi\u00f3 a los frailes que le visitasen, cambi\u00f3 al enfermero porque le atend\u00eda con cari\u00f1o, s\u00f3lo le permit\u00eda comer los alimentos ordinarios y ni siquiera le daba los que le enviaban algunas personas de fuera. Cuando el provincial fue a Ubeda y se enter\u00f3 de la situaci\u00f3n, hizo cuanto pudo por San Juan y reprendi\u00f3 tan severamente al P. Francisco,<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>NOCHE OSCURA DE SAN JUAN DE LA CRUZ<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>ESTRUCTURA INTERNA.<\/strong>\u00a0El poema se divide en tres partes, correspondientes a cada una de las tres v\u00edas o caminos que el alma ha de recorrer necesariamente para su uni\u00f3n con Dios.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La primera v\u00eda es la purgativa, tambi\u00e9n denominada asc\u00e9tica, pues en ella el alma se libera de sus pasiones y se purifica de sus pecados a trav\u00e9s de la negaci\u00f3n de los sentidos y del intelecto. En el poema, se halla circunscrita a las dos primeras estrofas<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La segunda v\u00eda es la iluminativa. A trav\u00e9s de ella, el alma, con la consideraci\u00f3n de los bienes eternos y de la pasi\u00f3n y redenci\u00f3n de Cristo, es alumbrada por la luz de la fe, que le marca el seguro camino hacia Dios. En el poema, se corresponde con la tercera y cuarta estrofas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La tercera y definitiva v\u00eda es la unitiva, en la cual se logra lo que el propio San Juan denomin\u00f3 matrimonio espiritual: la uni\u00f3n entre alma y Dios (a menudo expresada como un abandono en el Otro).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tweet. Vida de San Juan de la Cruz Naci\u00f3 en Fontiveros, provincia de \u00c1vila (Espa\u00f1a), hacia el a\u00f1o 1542. 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