{"id":43843,"date":"2019-03-15T23:44:06","date_gmt":"2019-03-15T21:44:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=43843"},"modified":"2025-06-12T12:47:35","modified_gmt":"2025-06-12T10:47:35","slug":"frases-del-dia-15-3-19","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.floracantabrica.com\/?p=43843","title":{"rendered":"SEGUNDA MEMORIA de Lucia de F\u00e1tima I"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share?url=http%3A%2F%2Fwww.floracantabrica.com%2F%3Fp%3D43843&amp;count=none&amp;lang=es&amp;via=lorencincoreses&amp;related=Mujerverdosa&amp;text=SEGUNDA MEMORIA de Lucia de F\u00e1tima I - Flora Cant\u00e1brica\" class=\"twitter-share-button\">Tweet<\/a><\/p><p><strong>SEGUNDA MEMORIA de Lucia de F\u00e1tima I<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/image0024.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-36170\" src=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/image0024.jpg\" alt=\"image002\" width=\"567\" height=\"447\" srcset=\"http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/image0024.jpg 567w, http:\/\/www.floracantabrica.com\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/image0024-300x236.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Primera Memoria hab\u00eda descubierto a los Superiores de Luc\u00eda<\/p>\n<p>que \u00e9sta guardaba celosamente todav\u00eda muchas cosas, que s\u00f3lo<\/p>\n<p>revelar\u00eda por obediencia. En abril de 1937, el P. Fonseca, escribiendo<\/p>\n<p>al Sr. Obispo, le dec\u00eda: \u00ab&#8230; (la Primera Memoria) hace suponer que<\/p>\n<p>existen todav\u00eda particulares interesantes relativos a la historia de<\/p>\n<p>las Apariciones&#8230; que est\u00e1n todav\u00eda ineditos. \u00bfNo ser\u00eda posible o<\/p>\n<p>habr\u00eda inconveniente en hacer que la Hermana Luc\u00eda, con simplicidad<\/p>\n<p>religiosa y evang\u00e9lica, para honra de Nuestra Se\u00f1ora, escribiese<\/p>\n<p>pormenorizadamente cuanto se acordase&#8230; ? Ah\u00ed queda la idea; y si<\/p>\n<p>fuera aprovechable, s\u00f3lo V. Excia. Rvma. podr\u00e1 hacerla valer\u00bb.<\/p>\n<p>Y, en efecto, don Jos\u00e9, puesto de acuerdo con la Madre Provincial<\/p>\n<p>de las Doroteas, Madre Mar\u00eda do Carmo Corte Real, dan la orden a<\/p>\n<p>Luc\u00eda. Esta, con fecha 7 de noviembre de 1937, puede responder a<\/p>\n<p>don Jos\u00e9: \u201cComienzo hoy mismo, visto ser \u00e9sa la voluntad de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Este escrito, comenzado, pues, el d\u00eda 7 de noviembre, sabemos que<\/p>\n<p>est\u00e1 terminado el d\u00eda 21&#8230; Es decir: catorce d\u00edas para redactar un escrito<\/p>\n<p>largo, y siempre en medio de ocupaciones caseras que no la dejaban<\/p>\n<p>reposar. Y se trata, decimos, de 38 folios escritos por las dos<\/p>\n<p>caras en letra bien seguida y cerrada y sin apenas correcciones. Esto<\/p>\n<p>quiere decir, una vez m\u00e1s, la lucidez de esp\u00edritu, Ia serenidad del alma,<\/p>\n<p>el equilibrio de facultades de la Hermana Luc\u00eda.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esta Memoria, los temas eran ya sorprendentes: apariciones<\/p>\n<p>ang\u00e9licas, gracias extraordinarias en su Primera Comuni\u00f3n; apariciones<\/p>\n<p>del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda en junio 1917, y muchas circunstancias absolutamente<\/p>\n<p>in\u00e9ditas hasta entonces. La intenci\u00f3n de la Hermana Luc\u00eda<\/p>\n<p>que ten\u00eda en este escrito la se\u00f1alaba as\u00ed: \u00abLa historia de F\u00e1tima tal<\/p>\n<p>cual ella es\u00bb. No se trataba, por tanto \u2013como en la anterior Memoria\u2013,<\/p>\n<p>de unos recuerdos \u00abbiogr\u00e1ficos\u00bb, en que las Apariciones permanec\u00edan<\/p>\n<p>en la penumbra, sino de las mismas Apariciones, como primar plano<\/p>\n<p>intentado.<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>Y en cuanto al \u00abesp\u00edritu\u00bb con que Luc\u00eda escrib\u00eda, nos lo expresa<\/p>\n<p>con estas palabras: \u00abYa no tendr\u00e9 el gusto de saborear s\u00f3lo conmigo<\/p>\n<p>los secretos de tu amor; pero, en el futuro, otros cantar\u00e1n conmigo las<\/p>\n<p>grandezas de tu misericord\u00eda&#8230; He aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or: que El<\/p>\n<p>contin\u00fae servirse de ella como le pluguiere\u00bb<\/p>\n<p>66<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PR\u00d3LOGO<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<ol>\n<li>M. J.<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00a1Voluntad de Dios, t\u00fa eres mi Para\u00edso! (1)<\/p>\n<p>Excmo. y Rvmo. Se\u00f1or Obispo:<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>Heme aqu\u00ed, con la pluma en la mano, para hacer la voluntad<\/p>\n<p>de mi Dios. Y, puesto que no tengo otros fines, comienzo con la<\/p>\n<p>m\u00e1xima que mi santa Fundadora me dej\u00f3 en herencia; y que yo,<\/p>\n<p>en el curso de este escrito y a su imitaci\u00f3n, repetir\u00e9 muchas veces:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Voluntad de Dios, t\u00fa eres mi para\u00edso!\u00bb. D\u00e9jeme, Exmo. Se\u00f1or,<\/p>\n<p>penetrarme bien de todo el sentido de esta m\u00e1xima, para que,<\/p>\n<p>en los momentos en que la repugnancia o el amor a mi secreto,<\/p>\n<p>me quisiere hacer omitir alguna cosa oculta, sea ella mi norma y<\/p>\n<p>mi gu\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se me ocurre preguntar para qu\u00e9 ir\u00e1 a servir este escrito hecho<\/p>\n<p>por m\u00ed, que ni siquiera la caligraf\u00eda soy capaz de hacer bien.(2)<\/p>\n<p>Pero no; no pregunto nada. S\u00e9 que la perfecci\u00f3n de la obediencia<\/p>\n<p>no pregunta por razones; le bastan las palabras de V. Excia. Rvma.<\/p>\n<p>que me dice que: \u00abes para gloria de nuestra Sant\u00edsima Madre del<\/p>\n<p>Cielo\u00bb. En la seguridad, pues, de que sea as\u00ed, imploro la bendici\u00f3n<\/p>\n<p>y protecci\u00f3n de su Coraz\u00f3n Inmaculado. Y, humildemente<\/p>\n<p>postrada a sus pies, me sirvo de sus sant\u00edsimas palabras para<\/p>\n<p>hablar a mi Dios:<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 He aqu\u00ed la \u00faltima de vuestras esclavas, oh Dios m\u00edo, que, en<\/p>\n<p>plena sumisi\u00f3n a vuestra voluntad sant\u00edsima, viene a rasgar el<\/p>\n<p>velo de su secreto, y dejar ver la historia de F\u00e1tima tal cual es. \u00a1Ya<\/p>\n<p>no tendr\u00e9 el placer de saborear a solas conmigo los secretos de tu<\/p>\n<p>amor; sino que, en el futuro, otros cantar\u00e1n conmigo las grandezas<\/p>\n<p>de tu misericordia!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>(1) Se trata de una frase de la Fundadora de la Congregaci\u00f3n de Santa Dorotea,<\/p>\n<p>Santa Paula Frassinetti.<\/p>\n<p>(2) La ortograf\u00eda es, a veces, incorrecta, pero eso no ata\u00f1e a la claridad ni al<\/p>\n<p>peculiar estilo de sus escritos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>67,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<ol>\n<li>ANTES DE LAS APARICIONES<\/li>\n<li>Infancia de Luc\u00eda<\/li>\n<\/ol>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Exmo. y Rvmo. Se\u00f1or Obispo:<\/p>\n<p>\u00abEl Se\u00f1or puso sus ojos en la peque\u00f1ez de su esclava, he<\/p>\n<p>aqu\u00ed por qu\u00e9 los pueblos cantar\u00e1n las grandezas de su misericordia<\/p>\n<p>\u00bb. (3,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me parece, Exmo. Rvmo. Se\u00f1or, que nuestro buen Dios se<\/p>\n<p>dign\u00f3 favorecerme cuando comenc\u00e9 a tener uso de raz\u00f3n, todav\u00eda<\/p>\n<p>muy ni\u00f1a. Me acuerdo de tener conciencia de mis actos desde el<\/p>\n<p>regazo materno. Me acuerdo de ser arrullada y adormecerme al<\/p>\n<p>son de varios c\u00e1nticos. Y, como era la m\u00e1s peque\u00f1a de las cinco<\/p>\n<p>ni\u00f1as y un ni\u00f1o (4) que Nuestro Se\u00f1or concedi\u00f3 a mis padres, me<\/p>\n<p>acuerdo que hubo entre ellos algunas pendencias porque todos<\/p>\n<p>quer\u00edan tenerme en sus brazos y entretenerse conmigo. En estos<\/p>\n<p>casos, para que nadie saliese victorioso, mi madre me libraba de<\/p>\n<p>sus manos. Y si ella, por sus quehaceres, no pod\u00eda, me entregaba<\/p>\n<p>a mi padre, el cual tambi\u00e9n me llenaba de mimos y caricias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>La primera cosa que aprend\u00ed fue el Ave Mar\u00eda, porque mi madre<\/p>\n<p>ten\u00eda por costumbre tenerme en sus brazos mientras ense\u00f1aba<\/p>\n<p>a mi hermana Carolina, que era cinco a\u00f1os mayor que yo. Mis dos<\/p>\n<p>hermanas mayores eran ya grandes y a mi madre, como yo era un<\/p>\n<p>papagayo que todo repet\u00eda, le gustaba que me llevasen a todos los<\/p>\n<p>sitios donde iban. Ellas eran, como se dice en mi tierra, las cabecillas<\/p>\n<p>de la mocedad. Y no hab\u00eda fiesta ni danza donde ellas no estuviesen:<\/p>\n<p>carnaval, S. Juan, Navidad; era seguro: ten\u00eda que haber<\/p>\n<p>baile. Adem\u00e1s de esto, estaba la vendimia y la recogida de las aceitunas,<\/p>\n<p>por lo que hab\u00eda baile casi todos los d\u00edas. En las fiestas<\/p>\n<p>principales de la Parroquia, como la del Sagrado Coraz\u00f3n de Jesus,<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, San Antonio etc., hab\u00eda siempre por<\/p>\n<p>la noche la rifa de los pasteles, y el baile no faltaba. Adem\u00e1s, est\u00e1bamos<\/p>\n<p>convidadas para casi todas las bodas que se celebraban<\/p>\n<p>(3) Lc. 1,48.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(4) Los hermanos se llamaban: (\u2020) Mar\u00eda de los Angeles, (\u2020) Teresa, (\u2020) Manuel,<\/p>\n<p>(\u2020) Gloria y (\u2020) Carolina.<\/p>\n<p>68<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>en los contornos, porque mi madre, cuando no era invitada para<\/p>\n<p>ser madrina, lo era para ser cocinera. En estas bodas, el baile<\/p>\n<p>duraba desde que se terminaba el banquete, hasta el otro d\u00eda por<\/p>\n<p>la ma\u00f1ana. Mis hermanas, como ten\u00edan que tenerme siempre a su<\/p>\n<p>lado, me arreglaban tanto como a ellas mismas. Y como una de<\/p>\n<p>mis hermanas era costurera, no me faltaba ya el traje m\u00e1s elegante<\/p>\n<p>usado por las campesinas de mi tierra en aquel tiempo: la<\/p>\n<p>falda plisada, el cintur\u00f3n de encaje, con las puntas ca\u00eddas para<\/p>\n<p>atr\u00e1s, y el sombrero con sus cuentas doradas y las plumas de<\/p>\n<p>varios colores. A veces parec\u00eda que vest\u00edan a una mu\u00f1eca en lugar<\/p>\n<p>de a una ni\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Diversiones populares<\/li>\n<\/ol>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los bailes me pon\u00edan encima de un arca o de otra cosa alta,<\/p>\n<p>para no ser pisada por los asistentes, y desde all\u00ed deb\u00eda entonar<\/p>\n<p>varios cantos al son de la guitarra o del acorde\u00f3n. Para esto, mis<\/p>\n<p>hermanas me adiestraban, as\u00ed como para bailar alg\u00fan vals, cuando<\/p>\n<p>faltaba alguna pareja. Esto yo lo hac\u00eda con una destreza \u00fanica, atrayendo<\/p>\n<p>as\u00ed la atenci\u00f3n y los aplausos de los asistentes. No me faltaban<\/p>\n<p>premios y obsequios de algunos que quer\u00edan dar gusto a mis<\/p>\n<p>hermanas.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los domingos por la tarde, toda esta juventud se reun\u00eda en<\/p>\n<p>nuestro patio: en el verano, a la sombra de tres grandes higueras;<\/p>\n<p>y, en el invierno, en un cobertizo que ten\u00edamos en el lugar donde<\/p>\n<p>est\u00e1 ahora la casa de mi hermana Mar\u00eda, para pasar as\u00ed la tarde,<\/p>\n<p>jugando y hablando con mis hermanas. En la Pascua se hac\u00eda all\u00ed<\/p>\n<p>la rifa de las almendras, toc\u00e1ndome la mayor parte de las rifas,<\/p>\n<p>porque algunos lo hac\u00edan as\u00ed a prop\u00f3sito para ser agradables. Mi<\/p>\n<p>madre se pasaba estas tardes sentada a la puerta de la cocina que<\/p>\n<p>daba al p\u00e1tio, desde donde pod\u00eda ver lo que suced\u00eda: unas veces,<\/p>\n<p>con un libro en las manos leyendo; otras, hablando con algunas de<\/p>\n<p>mis t\u00edas que ven\u00edan a pasar el rato con ella. Conservaba siempre<\/p>\n<p>su seriedad habitual, y todos sab\u00edan que lo que ella dijese era palabra<\/p>\n<p>sagrada que era preciso obedecer sin demora. Nunca vi que<\/p>\n<p>delante de ella alguien se atreviese a decir una palabra menos respetuosa<\/p>\n<p>o con menos consideraci\u00f3n. Se dec\u00eda ordinariamente, entre<\/p>\n<p>aquella gente, que mi madre val\u00eda m\u00e1s que todas las hijas. Recuerdo<\/p>\n<p>haber o\u00eddo decir varias veces a mi madre:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>69<\/p>\n<p>\u2013 No s\u00e9 qu\u00e9 provecho parece encontrar esta gente en andar<\/p>\n<p>hablando de las cosas de los otros; para m\u00ed no hay nada como una<\/p>\n<p>lectura sosegada en mi casa. \u00a1Estos libros traen cosas tan bonitas!<\/p>\n<p>Y la vida de los santos, \u00a1qu\u00e9 belleza!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Me parece que ya dije a V. Excia. Rvma. c\u00f3mo pasaba los d\u00edas<\/p>\n<p>de la semana rodeada de ni\u00f1os de nuestro pueblo; que las madres<\/p>\n<p>para poder ir al campo, le ped\u00edan a la m\u00eda poderlos dejar junto a m\u00ed.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me parece que en el escrito que envi\u00e9 a V. Excia. Revma.<\/p>\n<p>sobre mi prima, dec\u00eda cu\u00e1les eran mis juegos y entretenimientos.<\/p>\n<p>Por ahora no me entretengo en ellos.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed arrullada de mimos y caricias, llegu\u00e9 a mis seis a\u00f1os. Y,<\/p>\n<p>para decir la verdad, el mundo comenzaba a sonre\u00edrme y sobre<\/p>\n<p>todo la pasi\u00f3n por el baile iba echando en mi pobre coraz\u00f3n hondas<\/p>\n<p>ra\u00edces. Y confieso que, si nuestro buen Dios no hubiese usado<\/p>\n<p>para conmigo su especial misericordia, por ah\u00ed el demonio me hubiese<\/p>\n<p>perdido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Si no me equivoco, tambi\u00e9n le cont\u00e9 ya a V. Excia., en el mismo<\/p>\n<p>escrito, c\u00f3mo mi madre acostumbraba a ense\u00f1ar la doctrina a<\/p>\n<p>sus hijos durante las horas de la siesta, en el verano. En el invierno,<\/p>\n<p>nuestra lecci\u00f3n era por la noche, al sentarnos, despu\u00e9s de la cena,<\/p>\n<p>junto al fuego de la cocina, mientras as\u00e1bamos y com\u00edamos casta\u00f1as<\/p>\n<p>y bellotas dulces.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Primera Comuni\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se aproximaba, pues, el d\u00eda que el se\u00f1or P\u00e1rroco hab\u00eda fijado<\/p>\n<p>para que los ni\u00f1os de la Parroquia hiciesen su Primera Comuni\u00f3n<\/p>\n<p>solemne. Mi madre pens\u00f3 que ya que su hija sab\u00eda bien la doctrina<\/p>\n<p>y que ten\u00eda cumplidos los seis a\u00f1os, podr\u00eda hacer la Primera Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Para lo cual, me mand\u00f3 con mi hermana Carolina asistir a<\/p>\n<p>la explicaci\u00f3n de la doctrina que hac\u00eda el P\u00e1rroco a los ni\u00f1os como<\/p>\n<p>preparaci\u00f3n para ese d\u00eda. All\u00e1 iba, pues, radiante de alegr\u00eda con la<\/p>\n<p>esperanza de recibir en breve, por primera vez, a mi Dios. El P\u00e1rroco<\/p>\n<p>hac\u00eda sus explicaciones sentado sobre una silla que estaba<\/p>\n<p>sobre un estrado. Me llamaba junto a \u00e9l y, cuando alg\u00fan ni\u00f1o no<\/p>\n<p>sab\u00eda responder a sus preguntas, para avergonzarlo, me mandaba<\/p>\n<p>responder a m\u00ed.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lleg\u00f3, pues, la v\u00edspera del gran d\u00eda, y el P\u00e1rroco mand\u00f3 ir a la<\/p>\n<p>iglesia a todos los ni\u00f1os por la ma\u00f1ana, para decir definitivamente<\/p>\n<p>70<\/p>\n<p>cu\u00e1les eran los que iban a comulgar. \u00a1Cu\u00e1l no ser\u00eda mi tristeza<\/p>\n<p>cuando el P\u00e1rroco, llam\u00e1ndome junto a s\u00ed, y acarici\u00e1ndome, me<\/p>\n<p>dijo que ten\u00eda que esperar hasta los siete a\u00f1os! Comenc\u00e9 entonces<\/p>\n<p>a llorar, y como si estuviese junto a mi madre, reclin\u00e9 la cabeza<\/p>\n<p>sobre sus rodillas, sollozando. Estaba en esta actitud, cuando entr\u00f3<\/p>\n<p>en la iglesia un sacerdote, que el P\u00e1rroco hab\u00eda mandado venir<\/p>\n<p>de fuera, para que le ayudase en las confesiones. (5) El Reverendo<\/p>\n<p>pregunt\u00f3 el motivo de mis l\u00e1grimas, y al ser informado, me llev\u00f3 a<\/p>\n<p>la sacrist\u00eda, me examin\u00f3 con relaci\u00f3n a la doctrina y al misterio de<\/p>\n<p>la Eucarist\u00eda, y despu\u00e9s me trajo de la mano hasta el se\u00f1or P\u00e1rroco<\/p>\n<p>y dijo:<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Padre Pena, V. Rvcia. puede dejar comulgar a esta peque\u00f1a.<\/p>\n<p>Ella entiende lo que hace, mejor que muchas de \u00e9sas.<\/p>\n<p>\u2013 Pero s\u00f3lo tiene seis a\u00f1os \u2013 respondi\u00f3 el buen P\u00e1rroco.<\/p>\n<p>\u2013 No importa, esa responsabilidad, si V. Rvcia. quiere, la<\/p>\n<p>tomo yo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Pues bien \u2013me dice el buen P\u00e1rroco\u2013, ve a decirle a tu madre<\/p>\n<p>que s\u00ed, que ma\u00f1ana haces tu Primera Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Mi alegr\u00eda no ten\u00eda explicaci\u00f3n. Me fui batiendo las palmas de<\/p>\n<p>alegr\u00eda, corriendo todo el camino, para dar la buena noticia a mi<\/p>\n<p>madre, que en seguida comenz\u00f3 a prepararme para llevarme a<\/p>\n<p>confesar por la tarde. Al llegar a la iglesia, le dije a mi madre que<\/p>\n<p>quer\u00eda confesarme con aquel sacerdote de fuera. El estaba confesando<\/p>\n<p>en la sacrist\u00eda, sentado en una silla. Mi madre se arrodill\u00f3<\/p>\n<p>junto a la puerta, en el altar mayor, con otras mujeres que estaban<\/p>\n<p>esperando el turno de sus hijos. Y delante del Sant\u00edsimo me fue<\/p>\n<p>haciendo las \u00faltimas recomendaciones.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Sonrisa de la Madre de Dios<\/li>\n<\/ol>\n<p>Y cuando lleg\u00f3 mi turno, fui a arrodillarme a los pies de nuestro<\/p>\n<p>buen Dios, all\u00ed representado por su ministro, a pedir perd\u00f3n por<\/p>\n<p>mis pecados. Cuando termin\u00e9, vi que toda la gente se re\u00eda. Mi madre<\/p>\n<p>me llam\u00f3 y me dijo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 Hija m\u00eda, \u00bfno sabes que la confesi\u00f3n se hace bajito, que es<\/p>\n<p>un secreto? Toda la gente te ha o\u00eddo. S\u00f3lo al final dijiste una cosa<\/p>\n<p>que nadie sabe lo que fue.<\/p>\n<p>(5) M\u00e1s tarde fue identificado como el \u201cSanto\u201d Padre Cruz (\u20201948)<\/p>\n<p>71<\/p>\n<p>En el camino a casa, mi madre hizo varias tentativas para ver<\/p>\n<p>si descubr\u00eda lo que ella llamaba el secreto de mi confesi\u00f3n; pero no<\/p>\n<p>obtuvo m\u00e1s que un profundo silencio. Voy, pues, a descubrir ahora<\/p>\n<p>el secreto de mi primera confesi\u00f3n. El buen sacerdote, despu\u00e9s<\/p>\n<p>que me oy\u00f3, me dijo estas breves palabras:<\/p>\n<p>\u2013 Hija m\u00eda, tu alma es el Templo del Esp\u00edritu Santo. Gu\u00e1rdala<\/p>\n<p>siempre pura, para que El pueda continuar en ella su acci\u00f3n<\/p>\n<p>divina.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al o\u00edr estas palabras me sent\u00ed penetrada de respeto interiormente<\/p>\n<p>y pregunt\u00e9 al buen confesor c\u00f3mo lo deb\u00eda hacer.<\/p>\n<p>\u2013De rodillas \u2013dijo\u2013 a los pies de Nuestra Se\u00f1ora, p\u00eddele con<\/p>\n<p>mucha confianza que tome posesi\u00f3n de tu coraz\u00f3n, que lo prepare<\/p>\n<p>para recibir ma\u00f1ana dignamente a su querido Hijo, y que lo guarde<\/p>\n<p>para \u00c9l solo.<\/p>\n<p>Hab\u00eda en la iglesia m\u00e1s de una imagen de Nuestra Se\u00f1ora.<\/p>\n<p>Pero como mis hermanas arreglaban el altar de Nuestra Se\u00f1ora<\/p>\n<p>del Rosario (6), estaba acostumbrada a rezar delante de Ella, y por<\/p>\n<p>eso all\u00ed fui tambi\u00e9n esta vez, para pedirle con todo el ardor que fui<\/p>\n<p>capaz, que guardase solamente para Dios mi pobre coraz\u00f3n. Al<\/p>\n<p>repetir varias veces esta humilde s\u00faplica, con los ojos fijos en la<\/p>\n<p>Imagen, me parec\u00eda que Ella sonre\u00eda y que, con su mirada y gesto<\/p>\n<p>de bondad, me dec\u00eda que s\u00ed. Qued\u00e9 tan inundada de gozo, que con<\/p>\n<p>dificultad consegu\u00eda articular las palabras.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>Vigilia de esperanza<\/li>\n<\/ol>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mis hermanas quedaron trabajando esa noche para hacerme<\/p>\n<p>el vestido blanco y la guirnalda de flores. Yo, por la alegr\u00eda, no pod\u00eda<\/p>\n<p>dormir y no hab\u00eda manera de que pasasen las horas. Constantemente<\/p>\n<p>me levantaba para ir junto a ellas y preguntarles si a\u00fan<\/p>\n<p>no era de d\u00eda, si me quer\u00edan probar el vestido, la guirnalda, etc.<\/p>\n<p>Amaneci\u00f3, por fin, el d\u00eda feliz; pero las nueve \u00a1cu\u00e1nto tardaban!.<\/p>\n<p>Ya vestida con mi vestido blanco, mi hermana Mar\u00eda me llev\u00f3<\/p>\n<p>a la cocina para que les pidiese perd\u00f3n a mis padres, besarles las<\/p>\n<p>manos y pedirles la bendici\u00f3n. Terminada la ceremonia, mi madre<\/p>\n<p>(6) Esta hermosa imagen a\u00fan se encuentra hoy en la Iglesia Parroquial.<\/p>\n<p>72<\/p>\n<p>me hizo las \u00faltimas recomendaciones. Me dijo lo que quer\u00eda que yo<\/p>\n<p>pidiese a Nuestro Se\u00f1or cuando lo tuviese en mi pecho y me despidi\u00f3<\/p>\n<p>con estas palabras: \u2013 Sobre todo, pide a Nuestro Se\u00f1or que<\/p>\n<p>te haga una santa; palabras que se me grabaron tan fuertemente<\/p>\n<p>en el coraz\u00f3n, que fueron las primeras que dije a Nuestro Se\u00f1or<\/p>\n<p>despu\u00e9s que lo recib\u00ed. Y a\u00fan hoy parece que oigo el eco de la voz<\/p>\n<p>de mi madre que me las repite.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>All\u00e1 fui, camino de la iglesia, con mis hermanas; y para que no<\/p>\n<p>me manchase con el polvo del camino, mi hermano me subi\u00f3 sobre<\/p>\n<p>sus hombros. Cuando llegu\u00e9 a la iglesia, corr\u00ed hasta el altar de<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora, para renovar mi s\u00faplica. All\u00ed me qued\u00e9, contemplando<\/p>\n<p>la sonrisa del d\u00eda anterior, hasta que mis hermanas me fueron<\/p>\n<p>a buscar, para colocarme en el lugar que me estaba destinado.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os eran muchos. Formaban, desde el fondo de la iglesia<\/p>\n<p>hasta la balaustrada, cuatro filas: dos de ni\u00f1os, y dos de ni\u00f1as.<\/p>\n<p>Como yo era la m\u00e1s peque\u00f1a, me toc\u00f3 junto a los \u00e1ngeles, en la<\/p>\n<p>grada de la balaustrada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>El d\u00eda grande<\/li>\n<\/ol>\n<p>Comenz\u00f3 la Misa cantada, y a medida que se aproximaba el<\/p>\n<p>momento, mi coraz\u00f3n lat\u00eda m\u00e1s deprisa esperando la visita del gran<\/p>\n<p>Dios que iba a descender del Cielo, para unirse a mi pobre alma. El<\/p>\n<p>se\u00f1or P\u00e1rroco baj\u00f3 por entre las filas para distribuir el Pan de los<\/p>\n<p>Angeles. Tuve la suerte de ser la primera. Cuando el sacerdote<\/p>\n<p>bajaba las gradas del altar, el coraz\u00f3n parec\u00eda querer sal\u00edrseme<\/p>\n<p>del pecho. Pero despu\u00e9s que puso sobre mis labios la Hostia Divina,<\/p>\n<p>sent\u00ed una serenidad y una paz inalterables; sent\u00ed que me envolv\u00eda<\/p>\n<p>una \u00e1tmosfera tan sobrenatural, que la presencia de nuestro<\/p>\n<p>buen Dios se me hac\u00eda tan sensible como si lo viese y lo oyese con<\/p>\n<p>mis sentidos corporales. Entonces le dirig\u00ed mis s\u00faplicas:<\/p>\n<p>\u2013 Se\u00f1or, hazme una santa, guarda mi coraz\u00f3n siempre puro,<\/p>\n<p>para Ti solo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed me pareci\u00f3 que nuestro buen Dios me dijo, en el fondo de<\/p>\n<p>mi coraz\u00f3n, estas palabras:<\/p>\n<p>\u2013 La gracia que hoy te ha sido concedida, permanecer\u00e1 viva<\/p>\n<p>en tu alma, produciendo frutos de vida eterna.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo me sent\u00eda transformada en Dios!<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>73<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3 la funci\u00f3n religiosa era casi la una de la tarde,<\/p>\n<p>debido a que los sacerdotes de fuera hab\u00edan tardado mucho en<\/p>\n<p>venir, y por causa del serm\u00f3n y de la renovaci\u00f3n de las promesas<\/p>\n<p>del bautismo&#8230; Mi madre vino a buscarme, afligida, crey\u00e9ndome<\/p>\n<p>muerta de flaqueza. Pero yo me sent\u00eda tan saciada con el Pan de<\/p>\n<p>los Angeles, que me fue imposible, entonces, tomar alimento alguno.<\/p>\n<p>Desde entonces, perd\u00ed el gusto y atractivo que empezaba a<\/p>\n<p>sentir por las cosas del mundo; y solamente me sent\u00eda bien en<\/p>\n<p>alg\u00fan lugar solitario, donde pudiese, a solas, recordar las delicias<\/p>\n<p>de mi Primera Comuni\u00f3n.,<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li>Familia de Luc\u00eda<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este retiro lo consegu\u00eda pocas veces, porque, adem\u00e1s de ser<\/p>\n<p>encargada de vigilar a los ni\u00f1os que las vecinas nos confiaban,<\/p>\n<p>como ya dije a V. Excia. Rvma., mi madre ten\u00eda tambi\u00e9n la costumbre<\/p>\n<p>de hacer por all\u00ed de enfermera.<\/p>\n<p>Ven\u00edan a consultar su parecer cuando ten\u00edan alguna cosa de<\/p>\n<p>poca importancia y le ped\u00edan que fuese a sus casas cuando el<\/p>\n<p>enfermo no pod\u00eda salir. Entonces ella pasaba los d\u00edas y a veces las<\/p>\n<p>noches en casa del enfermo. Y si las enfermedades se prolongaban<\/p>\n<p>y el estado de los enfermos as\u00ed exig\u00eda, mandaba a mis hermanas<\/p>\n<p>pasar alguna noche tambi\u00e9n junto a ellos, para que los miembros<\/p>\n<p>de la fam\u00edlia pudiesen descansar. Y si el enfermo era alguna madre<\/p>\n<p>de fam\u00edlia que tuviera ni\u00f1os, que por hacer ruidos molestaban a la<\/p>\n<p>enferma, se tra\u00eda a esos ni\u00f1os a nuestra casa, y yo era la encargada<\/p>\n<p>de entretenerlos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Entonces los distra\u00eda, ense\u00f1\u00e1ndoles a devanar,<\/p>\n<p>con el retroceder de la devanadera, con las vueltas del<\/p>\n<p>embobinador, con los movimientos del huso formando el hilado y<\/p>\n<p>guiarlo a la tejedora. De esto ten\u00edamos siempre mucho que hacer,<\/p>\n<p>porque ordinariamente hab\u00eda siempre en nuestra casa varias j\u00f3venes<\/p>\n<p>de fuera, que ven\u00edan a aprender de tejedoras y costureras.<\/p>\n<p>Estas j\u00f3venes, generalmente, testimoniaban un gran afecto por<\/p>\n<p>nuestra familia, y acostumbraban a decir que los mejores d\u00edas de<\/p>\n<p>su vida hab\u00edan sido los que hab\u00edan pasado en nuestra casa.<\/p>\n<p>Como mis hermanas, en alguna \u00e9poca del a\u00f1o, ten\u00edan que<\/p>\n<p>trabajar durante el d\u00eda en el campo, tej\u00edan y cos\u00edan por las tardes.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la cena y del rezo que le segu\u00eda, dirigido por mi padre,<\/p>\n<p>se comenzaba a trabajar. Todos ten\u00edan qu\u00e9 hacer: mi hermana Mar\u00eda<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>74&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>iba al telar; mi padre llenaba las canillas; Teresa y Gloria iban a la<\/p>\n<p>costura; mi madre hilaba; Carolina y yo, despu\u00e9s de arreglar la cocina,<\/p>\n<p>est\u00e1bamos empleadas en quitar los hilvanes, coser botones,<\/p>\n<p>etc.; mi hermano, para espabilarnos del sue\u00f1o, tocaba el acorde\u00f3n,<\/p>\n<p>al son del cual, cant\u00e1bamos varias cosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Los vecinos ven\u00edan, no pocas veces, a hacernos compa\u00f1\u00eda y<\/p>\n<p>sol\u00edan decir que, a pesar de que no los dej\u00e1bamos dormir, se sentian<\/p>\n<p>alegres y se les pasaban todos los enfados, cuando o\u00edan la fiesta<\/p>\n<p>que nosotros hac\u00edamos. A varias mujeres o\u00ed decir algunas veces a<\/p>\n<p>mi madre:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Qu\u00e9 feliz eres t\u00fa! \u00a1Qu\u00e9 encanto de hijos que Nuestro Se\u00f1or<\/p>\n<p>te dio!<\/p>\n<p>Ten\u00edamos tambi\u00e9n, a su tiempo, la esfoyaza del ma\u00edz a la luz<\/p>\n<p>de la luna. Entonces me sentaba en el mont\u00f3n de ma\u00edz y era la<\/p>\n<p>encargada de dar a todos los asistentes el abrazo cuando aparec\u00eda<\/p>\n<p>alguna mazorca roja.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li>Reflexi\u00f3n de la protagonista<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No s\u00e9 si los hechos que hace poco acabo de contar de mi<\/p>\n<p>primera Comuni\u00f3n, fueron una realidad o una ilusi\u00f3n de ni\u00f1a. Lo<\/p>\n<p>que s\u00ed s\u00e9, es que ellos tuvieron siempre y tienen a\u00fan hoy, una gran<\/p>\n<p>influencia en la uni\u00f3n de mi alma con Dios. No s\u00e9 por qu\u00e9 cuento<\/p>\n<p>todas estas cosas de mi vida familiar, pero es Dios el que as\u00ed me lo<\/p>\n<p>inspira. El sabe el motivo por el que lo hace. Es tal vez para que V.<\/p>\n<p>Excia. Rvma. pueda ver qu\u00e9 sensible iba a ser al sufrimiento que el<\/p>\n<p>buen Dios me iba a pedir, despu\u00e9s de haber sido tan mimada. Y<\/p>\n<p>como V. Excia. me manda decir todos los sufrimientos que Nuestro<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Se\u00f1or me pidi\u00f3 y las gracias que, por su misericordia, se dign\u00f3<\/p>\n<p>concederme, me parece que as\u00ed me es m\u00e1s f\u00e1cil decirlas, tal y<\/p>\n<p>como me pasaron (7). Adem\u00e1s, quedo descansada porque s\u00e9 que<\/p>\n<ol>\n<li>Excia. Rvma. echa al fuego todo aquello que ve que no tiene<\/li>\n<\/ol>\n<p>utilidad para la gloria de Dios y de Mar\u00eda Sant\u00edsima.<\/p>\n<p>(7) La total discreci\u00f3n de Luc\u00eda revela a\u00fan m\u00e1s su sinceridad.<\/p>\n<p>75,,,,,,,,,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TweetSEGUNDA MEMORIA de Lucia de F\u00e1tima I &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; \u00a0 Introducci\u00f3n ,,,,, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; ,,,,,, &nbsp; La Primera Memoria hab\u00eda descubierto a los Superiores de Luc\u00eda que \u00e9sta guardaba celosamente todav\u00eda muchas cosas, que s\u00f3lo revelar\u00eda por obediencia. En abril de 1937, el P. 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